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Internacional
lunes, 27 de julio de 2026

El chaleco, el mamarracho y las lágrimas

Todo en Ayuso es exceso, es disparate y es bochorno. El estilismo serigrafiado con el cargo, el exabrupto al delegado del Gobierno y la emoción contenida no son hechos aislados, sino elementos de una

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El chaleco, el mamarracho y las lágrimas Todo en Ayuso es exceso, es disparate y es bochorno. El estilismo serigrafiado con el cargo, el exabrupto al delegado del Gobierno y la emoción contenida no son hechos aislados, sino elementos de una estrategia para hacer de cada aparición pública un episodio protagonizado por ella, cuando lo que la situación exigía era atención para los bomberos, los servicios de emergencia y los vecinos que lo han perdido todo. — El Gobierno declara la emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y Ávila por los incendios Ayuso con su chaleco de emergencias y la palabra "presidenta" visita el puesto de mando contra el incendios en Cenicientos, Madrid. A.

Pérez Meca / Europa Press 27 de julio de 2026 22:04 h Actualizado el 28/07/2026 05:30 h 55 Buscan la atención personal por encima del interés personal y la validación pública, exageran los gestos, acaparan titulares, hablan más de uno mismo que de los problemas de la gente y persiguen el aplauso o la polémica fácil. Son políticos con un afán desmedido por el protagonismo. Y si hay uno en el panorama actual que destaca entre todos ellos es Isabel Díaz Ayuso.

La muerta en el entierro, la niña en el bautismo y la novia en la boda. Un yoismo exagerado. Lo ha vuelto a hacer con motivo de los graves incendios en la Comunidad de Madrid, con casi 100.000 personas evacuadas, 170.000 hectáreas arrasadas y decenas de municipios confinados.

Y es que la presidenta de la Comunidad más golpeada por el fuego ha convertido la tragedia en un nuevo pulso por la conquista de los titulares. Exabrupto, incluido claro. Nada que no haya hecho antes porque es una experta del espectáculo y la que la gestión le importa mucho menos que el liderazgo y la relevancia.

Si no es con el insulto, es con el atuendo y si no, con las lágrimas. El chaleco, el mamarracho y las lágrimas Todo en Ayuso es exceso, es disparate y es bochorno. El estilismo serigrafiado con el cargo, el exabrupto al delegado del Gobierno y la emoción contenida no son hechos aislados, sino elementos de una estrategia para hacer de cada aparición pública un episodio protagonizado por ella, cuando lo que la situación exigía era atención para los bomberos, los servicios de emergencia y los vecinos que lo han perdido todo. — El Gobierno declara la emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y Ávila por los incendios Ayuso con su chaleco de emergencias y la palabra "presidenta" visita el puesto de mando contra el incendios en Cenicientos, Madrid.

A. Pérez Meca / Europa Press 27 de julio de 2026 22:04 h Actualizado el 28/07/2026 05:30 h 55 Buscan la atención personal por encima del interés personal y la validación pública, exageran los gestos, acaparan titulares, hablan más de uno mismo que de los problemas de la gente y persiguen el aplauso o la polémica fácil. Son políticos con un afán desmedido por el protagonismo.

Y si hay uno en el panorama actual que destaca entre todos ellos es Isabel Díaz Ayuso. La muerta en el entierro, la niña en el bautismo y la novia en la boda. Un yoismo exagerado.

Lo ha vuelto a hacer con motivo de los graves incendios en la Comunidad de Madrid, con casi 100.000 personas evacuadas, 170.000 hectáreas arrasadas y decenas de municipios confinados. Y es que la presidenta de la Comunidad más golpeada por el fuego ha convertido la tragedia en un nuevo pulso por la conquista de los titulares. Exabrupto, incluido claro.

Nada que no haya hecho antes porque es una experta del espectáculo y la que la gestión le importa mucho menos que el liderazgo y la relevancia. Si no es con el insulto, es con el atuendo y si no, con las lágrimas.

Publicado por Redacción · lunes, 27 de julio de 2026

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