«Cogimos a los mayores en brazos como si fueran niños»: la noche en la que Pelahustán creyó perderlo todo
A Roberto García, alcalde de Pelahustán , todavía se le quiebra la voz cuando recuerda la noche del pasado sábado, día de Santiago Apóstol, en la que tuvo que desalojar a todo su pueblo, la mayoría pe
«Cogimos a los mayores en brazos como si fueran niños»: la noche en la que Pelahustán creyó perderlo todo Los vecinos de este municipio del Valle del Tiétar tuvieron que ser desalojados la noche del sábado ante la amenaza de las llamas. Tras casi dos días fuera de sus casas, este lunes pudieron regresar a sus hogares Regala esta noticia Añádenos en Google Localidad de Pelahustán cubierta de humo, momentos antes del desalojo de los vecinos. (ABC) Elisabeth Bustos Toledo 29/07/2026 a las 08:05h. A Roberto García, alcalde de Pelahustán, todavía se le quiebra la voz cuando recuerda la noche del pasado sábado, día de Santiago Apóstol, en la que tuvo que desalojar a todo su pueblo, la mayoría personas de avanzada edad, ante la amenaza del incendio de Burgohondo (Ávila) por el Valle del Tiétar. ...
Apenas unas horas después de que los vecinos hayan podido regresar a sus casas, las imágenes siguen muy vivas y serán imborrables en su memoria. «Tuvimos que sacar de alguna casa a personas con movilidad reducida. Las cogimos en brazos como si fueran niños y las íbamos metiendo en el coche del Ayuntamiento o en los vehículos de voluntarios que se ofrecieron para trasladarlas hasta Talavera», recuerda el regidor.
Pero el impacto no fue solo por la evacuación. Fue ver marcharse a vecinos de toda la vida sin saber si volverían a encontrar su hogar en pie. «Vi muchas lágrimas y mucha pesadumbre de gente que dejaba atrás todo lo que había construido durante su vida.
Incluso personas que habían vivido la Guerra Civil tenían que abandonar otra vez su casa muchos años después. Muchos se despedían de su hogar entre lágrimas. Eso me rompía el corazón».
Noticia relacionada Fin de las restricciones por los incendios de Toledo: los evacuados vuelven a casa y la Junta asume el mando E. Bustos Aunque la orden oficial llegó a las diez de la noche del sábado, el Ayuntamiento llevaba todo el día «preparándose para lo peor», ya que, según relata, según avanzaban las horas aumentaba la preocupación. A media tarde, el consistorio pidió a los vecinos que prepararan una mochila de emergencia con medicamentos, documentación, ropa y algo de dinero.
Poco después decretó un confinamiento voluntario por la intensa presencia de humo. «Sabíamos que la situación podía complicarse», explica el alcalde. Cuando confirmó con el 112 que la orden de evacuación era definitiva, activó inmediatamente el dispositivo.
Primero sonó la sirena del tradicional sistema de megafonía del pueblo. Después llegaron los avisos por redes sociales y la aplicación municipal. Y, finalmente, «fuimos casa por casa, con un megáfono, golpeando las puertas para asegurarnos de que nadie se quedaba dentro.
Había personas mayores que podían estar dormidas. No queríamos dejar a nadie atrás». En apenas una hora, entre 600 y 700 personas, las que había ese fin de semana de verano en Pelahustán, habían abandonado la localidad de forma ordenada.
Nadie se negó. «Fue un comportamiento ejemplar. Todos entendieron la gravedad del momento», destaca el alcalde.
Newsletter Reconoce que, desde que lleva en la Alcaldía, aquella fue la «decisión más difícil que ha tomado». «Pedir a un pueblo entero que abandone su casa sin saber cuándo podrá regresar es durísimo. Y más cuando se trata de una población muy envejecida, muy arraigada a su tierra».
Mientras los vecinos eran trasladados al recinto ferial de Talavera de la Reina y al convento de la Compañía de María, él decidió quedarse. Junto a la Guardia Civil y varios ganaderos pasó la noche vigilando el avance del incendio. «No nos movimos del pueblo.
Si llegaba el peor momento queríamos estar allí para intentar defenderlo con uñas y dientes». «Fue una noche terrorífica. No he vivido nunca nada parecido.
El comportamiento de los vecinos fue ejemplar» Roberto García Alcalde de Pelahustán Durante horas recorrieron caminos y montes pendientes de cualquier cambio en la evolución de las llamas. Admite que «fue una noche terrorífica.
No he vivido nada parecido» y destaca el «papel fundamental» de los ganaderos ya que ellos «son quienes mejor conocen el monte, los caminos y las fincas. Han estado pendientes las veinticuatro horas del día». Una gran ola de solidaridad Tras casi 48 horas evacuados, este lunes por la noche por fin pudieron regresar a sus casas.
Y, pudieron comprobar que, tras horas de incertidumbre y temor, las llamas no habían alcanzado Pelahustán. Pero si hay algún gesto que Roberto no podrá borrar de su memoria, ese será sin duda, la solidaridad de su pueblo. «Mientras estaban desalojados no dejaban de llamarnos para ofrecerse a ayudar, ya fuera transportando personas, llevando medicamentos o colaborando con otros pueblos afectados.
Fue una auténtica ola de generosidad», destaca emocionado. Al igual que también agradece el trabajo de Protección Civil, Cruz Roja, la Guardia Civil, la UME, los bomberos, el Ejército y las religiosas de la Compañía de María, que acogieron a parte de los evacuados. «Han sido auténticos héroes».
«Hay que confiar en la gente que vive del campo y facilitar que se desbrocen los montes, retirar la leña y permitir el pastoreo. Son ellos quienes mejor conocen el territorio y quienes lo cuidan durante todo el año» Roberto García Alcalde de Pelahustán Superada la emergencia, el alcalde cree que el incendio deja también importantes lecciones como «extremar la precaución cuando llegan estas épocas de altas temperaturas y apostar mucho más por la prevención».
«Hay que confiar en la gente que vive del campo, facilitar que se desbrocen los montes, retirar la leña y permitir el pastoreo. Son ellos quienes mejor conocen el territorio y quienes lo cuidan durante todo el año». Pelahustán ha recuperado ya la calma, pero la imagen de aquella noche permanecerá para siempre en la memoria del pueblo: la de ancianos abandonando entre lágrimas el hogar de toda una vida, voluntarios cargándolos en brazos para ponerlos a salvo y un alcalde que decidió quedarse para defender «con uñas y dientes» a su pueblo. comentarios Reportar un error «Cogimos a los mayores en brazos como si fueran niños»: la noche en la que Pelahustán creyó perderlo todo Los vecinos de este municipio del Valle del Tiétar tuvieron que ser desalojados la noche del sábado ante la amenaza de las llamas.
Tras casi dos días fuera de sus casas, este lunes pudieron regresar a sus hogares Regala esta noticia Añádenos en Google Localidad de Pelahustán cubierta de humo, momentos antes del desalojo de los vecinos. (ABC) Elisabeth Bustos Toledo 29/07/2026 a las 08:05h. A Roberto García, alcalde de Pelahustán, todavía se le quiebra la voz cuando recuerda la noche del pasado sábado, día de Santiago Apóstol, en la que tuvo que desalojar a todo su pueblo, la mayoría personas de avanzada edad, ante la amenaza del incendio de Burgohondo (Ávila) por el Valle del Tiétar. ... Apenas unas horas después de que los vecinos hayan podido regresar a sus casas, las imágenes siguen muy vivas y serán imborrables en su memoria.
«Tuvimos que sacar de alguna casa a personas con movilidad reducida. Las cogimos en brazos como si fueran niños y las íbamos metiendo en el coche del Ayuntamiento o en los vehículos de voluntarios que se ofrecieron para trasladarlas hasta Talavera», recuerda el regidor. Pero el impacto no fue solo por la evacuación.
Fue ver marcharse a vecinos de toda la vida sin saber si volverían a encontrar su hogar en pie. «Vi muchas lágrimas y mucha pesadumbre de gente que dejaba atrás todo lo que había construido durante su vida. Incluso personas que habían vivido la Guerra Civil tenían que abandonar otra vez su casa muchos años después.
Muchos se despedían de su hogar entre lágrimas. Eso me rompía el corazón». Noticia relacionada Fin de las restricciones por los incendios de Toledo: los evacuados vuelven a casa y la Junta asume el mando E.
Bustos Aunque la orden oficial llegó a las diez de la noche del sábado, el Ayuntamiento llevaba todo el día «preparándose para lo peor», ya que, según relata, según avanzaban las horas aumentaba la preocupación. A media tarde, el consistorio pidió a los vecinos que prepararan una mochila de emergencia con medicamentos, documentación, ropa y algo de dinero. Poco después decretó un confinamiento voluntario por la intensa presencia de humo.
«Sabíamos que la situación podía complicarse», explica el alcalde. Cuando confirmó con el 112 que la orden de evacuación era definitiva, activó inmediatamente el dispositivo. Primero sonó la sirena del tradicional sistema de megafonía del pueblo.
Después llegaron los avisos por redes sociales y la aplicación municipal. Y, finalmente, «fuimos casa por casa, con un megáfono, golpeando las puertas para asegurarnos de que nadie se quedaba dentro. Había personas mayores que podían estar dormidas.
No queríamos dejar a nadie atrás». En apenas una hora, entre 600 y 700 personas, las que había ese fin de semana de verano en Pelahustán, habían abandonado la localidad de forma ordenada. Nadie se negó.
«Fue un comportamiento ejemplar. Todos entendieron la gravedad del momento», destaca el alcalde. Newsletter Reconoce que, desde que lleva en la Alcaldía, aquella fue la «decisión más difícil que ha tomado».
«Pedir a un pueblo entero que abandone su casa sin saber cuándo podrá regresar es durísimo. Y más cuando se trata de una población muy envejecida, muy arraigada a su tierra». Mientras los vecinos eran trasladados al recinto ferial de Talavera de la Reina y al convento de la Compañía de María, él decidió quedarse.
Junto a la Guardia Civil y varios ganaderos pasó la noche vigilando el avance del incendio. «No nos movimos del pueblo. Si llegaba el peor momento queríamos estar allí para intentar defenderlo con uñas y dientes».
«Fue una noche terrorífica. No he vivido nunca nada parecido. El comportamiento de los vecinos fue ejemplar»
Roberto García Alcalde de Pelahustán Durante horas recorrieron caminos y montes pendientes de cualquier cambio en la evolución de las llamas. Admite que «fue una noche terrorífica. No he vivido nada parecido» y destaca el «papel fundamental» de los ganaderos ya que ellos «son quienes mejor conocen el monte, los caminos y las fincas.
Han estado pendientes las veinticuatro horas del día». Una gran ola de solidaridad Tras casi 48 horas evacuados, este lunes por la noche por fin pudieron regresar a sus casas. Y, pudieron comprobar que, tras horas de incertidumbre y temor, las llamas no habían alcanzado Pelahustán.
Pero si hay algún gesto que Roberto no podrá borrar de su memoria, ese será sin duda, la solidaridad de su pueblo. «Mientras estaban desalojados no dejaban de llamarnos para ofrecerse a ayudar, ya fuera transportando personas, llevando medicamentos o colaborando con otros pueblos afectados. Fue una auténtica ola de generosidad», destaca emocionado.
Al igual que también agradece el trabajo de Protección Civil, Cruz Roja, la Guardia Civil, la UME, los bomberos, el Ejército y las religiosas de la Compañía de María, que acogieron a parte de los evacuados. «Han sido auténticos héroes». «Hay que confiar en la gente que vive del campo y facilitar que se desbrocen los montes, retirar la leña y permitir el pastoreo.
Son ellos quienes mejor conocen el territorio y quienes lo cuidan durante todo el año» Roberto García Alcalde de Pelahustán Superada la emergencia, el alcalde cree que el incendio deja también importantes lecciones como «extremar la precaución cuando llegan estas épocas de altas temperaturas y apostar mucho más por la prevención». «Hay que confiar en la gente que vive del campo, facilitar que se desbrocen los montes, retirar la leña y permitir el pastoreo.
Son ellos quienes mejor conocen el territorio y quienes lo cuidan durante todo el año». Pelahustán ha recuperado ya la calma, pero la imagen de aquella noche permanecerá para siempre en la memoria del pueblo: la de ancianos abandonando entre lágrimas el hogar de toda una vida, voluntarios cargándolos en brazos para ponerlos a salvo y un alcalde que decidió quedarse para defender «con uñas y dientes» a su pueblo. comentarios Reportar un error Fin de las restricciones por los incendios de Toledo: los evacuados vuelven a casa y la Junta asume el mando E. Bustos