Obligados a abandonar su casa en temporada alta: "Tengo que elegir entre vivir en la calle o el miedo a ser desalojada por el turismo"
La falta de vivienda en zonas turísticas obliga a numerosos trabajadores a abandonar sus casas cada verano o a aceptar alquileres precarios para poder conservar su empleo.
MELILLACerrada la frontera con Marruecos tras un intento de entrada masiva ceutaEl Gobierno moviliza al Ejército para apoyar a la Guardia Civil Ciudadano20Obligados a abandonar su casa en temporada alta: "Tengo que elegir entre vivir en la calle o el miedo a ser desalojada por el turismo"Jessica Ferrero posa frente a la sede del Gobierno del Valle de Arán, donde vive.CedidaEscucha este artículoNacionalNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 05:00Pablo Rodero Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosLa falta de vivienda en zonas turísticas obliga a numerosos trabajadores a abandonar sus casas cada verano o a aceptar alquileres precarios para poder conservar su empleo.El alquiler de verano en la costa, más caro que nunca: "Las playas atlánticas y cantábricas marcan el ritmo de las subidas".Ciudadano20 | La comunidad de los lectores de 20minutos: ¿Quieres contarnos algo o que investiguemos algún tema? Este es tu buzónComo cada año a mediados de julio, Jessica Ferrero y su novio empiezan a guardar su ropa en maletas y sus objetos personales en cajas. Por un acuerdo verbal que alcanzaron hace cinco años con sus caseros, cada mes de agosto tienen que abandonar su vivienda y mudarse a donde puedan hasta septiembre.
Este año, la pareja se separará, ella irá con su familia a El Bierzo y su novio ha conseguido un alquiler por un mes en la zona.No es, desde luego, una situación cómoda, pero es la única alternativa que les queda ante la absoluta falta de vivienda a precio asequible en el Valle de Arán, una comarca pirenaica con una altísima demanda turística que ha generado un trasvase de vivienda desde el mercado de larga duración al vacacional."Cuando llegué aquí, hace 20 años, no tuve ningún problema, todo lo contrario, podías permitirte el lujo de elegir dónde querías vivir porque la oferta era muy competente para nosotros como trabajadores", declara Ferrero, que trabaja en la famosa estación de esquí de Baqueira, epicentro turístico del Valle, y que ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20."Llevamos desde enero de 2025 buscando un piso en el que poder vivir todo el año, pero es imposible, no hay nada y lo que hay no lo podemos pagar", lamenta Ferrero, que tiene 40 años. "No quiero tener que estar pensando que te tienes que ir, te conlleva no poder vivir a gusto. Ni sacas la mayoría de las cosas, porque dices: '¿Para qué lo voy a sacar si es que dentro de unos meses lo tengo que recoger otra vez?'.
Sientes como que no es tu casa, porque en realidad no lo es".Diana creyó que alquilaba un piso y acabó perdiendo 4.000 euros: "Fue tan real que nunca pensé que iba a ser una estafa"El auge del turismo y la creciente rentabilidad del alquiler vacacional están reduciendo la oferta de vivienda disponible para residentes en numerosos destinos españoles. El porcentaje de viviendas de uso turístico se acerca ya a la mitad del total en algunos centros urbanos de grandes ciudades como los de Sevilla -44,9%- o Málaga -44,6%-, según el Informe Anual 2025 del Banco de España. La situación es incluso más acuciante en zonas con una menor oferta de vivienda como el propio Valle de Arán, donde viven poco más de 10.000 personas y recibe 1,64 millones de pernoctaciones turísticas al año.Mientras España encadena récords históricos de visitantes, cada vez más trabajadores denuncian alquileres temporales, contratos limitados a la temporada baja o acuerdos verbales que les obligan a abandonar su vivienda cuando llegan los turistas.
La dificultad para acceder a vivienda en las zonas de alta demanda turística está también teniendo una afectación en la economía. Patronales hoteleras como Exceltur han denunciado las dificultades que están teniendo para encontrar personal precisamente por la imposibilidad de encontrar vivienda por parte de los trabajadores."Yo he conocido a mucha gente que se ha tenido que ir porque ha encontrado trabajo, pero no encuentran vivienda", declara Jessica Ferrero. "Uno de los principales problemas de España siempre fue el paro y ahora resulta que nos encontramos con que tenemos trabajo, pero no tenemos una vivienda.
Da igual que tengas dinero, porque no tienes ni vivienda".Expulsados de la Playa de GandíaEn la comarca valenciana de la Safor, con la llegada del verano se produce un doble movimiento poblacional. Los turistas llegan a los municipios costeros como Playa de Gandía y una parte de la población local se va para dejarles sitio. Una heterogénea comunidad mayoritariamente migrante abandona cada año sus viviendas de invierno en la costa para tratar de encontrar habitaciones en el interior donde pasar lo mejor que puedan los meses estivales hasta que puedan regresar."Tener que vaciar mi casa, guardar mis cosas en cajas y buscar otro techo cada verano me genera una incertidumbre constante.
Nunca siento que estoy en un hogar, sino en una estancia temporal. Cada año es como empezar de nuevo, pero tenemos que escoger, o vivir en la calle o vivir bajo ese miedo constante de estar desalojados por el turismo", declara Valeria, una nicaragüense de 47 años, que prefiere utilizar este nombre ficticio para proteger su identidad como solicitante de asilo.Exceltur calcula una caída del 10% de los pisos turísticos hasta mayo y llama a resolver el "vacío" tras la anulación del registro únicoValeria llegó a Gandía hace tres años tras un breve paso por Madrid junto a su marido y su hijo de 27 años y actualmente trabaja como comercial en Valencia. Ante la dificultad para acceder al mercado de la vivienda de larga duración, la familia tuvo que aceptar una situación en la que siguen inmersos: un contrato temporal de alquiler de nueve meses durante el invierno en Playa de Gandía y tratar de buscar una habitación en el municipio de Gandía, en el interior, durante los meses de verano."Lo más duro es que, durante esos nueve meses, yo no estoy de paso.
He creado rutinas, he hecho amistades, me siento parte del barrio. Pero cada primavera, esa seguridad se rompe", declara Valeria, que, a pesar de trabajar a más de 70 km de Gandía, no tuvo otra opción a la que pudiera acceder económicamente que este alquiler de 650 euros mensuales. "Para un piso de larga duración es que piden de tres a cuatro meses de depósito.
Si es con inmobiliaria, piden una fianza que es para ellos. Dos son para el propietario y una de depósito. Entonces, son cuatro fianzas que casi llegan a 5.000 euros.
Y eso aquí en Gandía, en Valencia es muchísimo más lo que se paga".Este año se planteó no abandonar el piso al llegar el verano ante la imposibilidad de encontrar habitación en Gandía. Finalmente la familia pudo acceder a una alternativa casi en el último instante y evitó entrar en un conflicto abierto con la inmobiliaria que les alquila cada invierno la casa y que incluye una cláusula en el contrato según la cual los inquilinos que no abandonen la vivienda en verano deben abonar una penalización de 1.000 euros diarios.Contratos de temporada ilegalesEse conflicto con los caseros es lo que denucian desde el Sindicat d'Habitatge de la Safor y otros sindicatos de inquilinos del resto del país, que consideran fraudes legales el tipo de contratos temporales como el que tiene Valeria."Aquí hay un fraude legal que si se denuncia se puede ganar en los tribunales", defiende Guillem Ribera, portavoz del Sindicat d'Habitatge de la Safor. "El objeto del alquiler de temporada exige por ley que no sea tu vivienda habitual.
Si es tu vivienda habitual, si tú no estás viviendo por motivo de temporada, es decir, tú no tienes otro domicilio, que es el caso de Valeria, es un fraude".Los contratos temporales son perfectamente legales siempre que se justifique su objetivo y que el uso de la vivienda sea realmente temporal. Los ejemplos más habituales suelen ser los de estudiantes o trabajadores que acuden a un destino distinto a su vivienda habitual para un proyecto de una duración determinada. Sin embargo, cuando estos contratos, que no están regulados por la Ley de Arrendamientos Urbanos ni por la de vivienda, se utilizan para encubrir situaciones que son realmente de vivienda habitual, pueden ser considerados fraudulentos y el casero tiene la obligación de convertirlos en contratos de larga duración -cinco años, en el caso de particulares, y siete, en el caso de empresas."Son contratos legales cuando el inquilino firma que es temporal y que se va a ir.
Se entiende que hay una voluntad de las partes, si luego cambia las reglas de juego y el inquilino no quiere irse tampoco está cumpliendo con el contrato. Es un poco la pescadilla que se muerde la cola, porque si va a ser tu vivienda, no debes firmar como inquilino un contrato temporal", declara Sandra Aurrecoechea, abogada experta en inmobiliario y socia de Marín y Mateo Abogados.¿Es legal subarrendar mi piso de alquiler en verano? Esto es lo que dice la leyCon todo, Aurrecoechea señala los límites legales de estos contratos.
"Por mucho que hagas un contrato de temporada de 11 meses, si el inquilino vive allí de forma estable, tiene su residencia, sus hijos están ahí escolarizados, lo usa como vivienda habitual, está empadronado, todas estas cosas, se puede entender como un contrato de arrendamiento de vivienda habitual encubierto".Las denuncias a este tipo de situaciones, sin embargo, son poco habituales en casos como los de la Safor, según admite el propio Ribera, que lo atribuye al miedo entre una población generalmente de pocos recursos a iniciar pleitos judiciales contra empresas inmobiliarias como las que suelen ser propietarias de sus viviendas. Además, como es el caso de Valeria, los propietarios muchas veces no permiten que sus inquilinos se empadronen, dado que eso podría servir como una evidencia de cara un juicio de que se trata de su vivienda habitual."Esto lo denuncias y cuando llega el 30 de mayo no te vas y le dices al dueño: 'Oye, yo aquí no me voy porque esto es un fraude y me tienes que convertir a un contrato de alquiler habitual. Yo te la discutiré en los tribunales e iré a ganar ese juicio'", declara el portavoz del Sindicat, que reclama una mayor implicación del Estado para solventar estas ilegalidades y que no tengan que asumir las batallas judiciales los propios inquilinos afectados.
"El juez será el que resuelva y convierta este contrato fraudulento de temporada en un contrato habitual. Esto sería una solución jurídica, pero implica una batalla personal de cada uno. En nuestro caso, desde el sindicato hemos planteado una campaña para hacerlo de manera colectiva".Ibiza, el epicentro del problemaSi hay un punto de España en el que encontrar vivienda para la población local se ha vuelto una pesadilla por la presión turística, este es la isla de Ibiza.
La Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF) ha reiterado en varias ocasiones que la falta de vivienda es uno de los principales obstáculos para contratar personal y la Asociación de Directores de Hotel de Baleares afirmó en abril de 2026 que hasta un 30% de los trabajadores fijos discontinuos procedentes de la Península renuncian a reincorporarse a los hoteles de Ibiza, alegando problemas para acceder a una vivienda. Otra consecuencia muy visible es que numerosas cadenas hoteleras han empezado a construir o reservar alojamientos para sus propios empleados.Matías, que pide no dar su apellido, llegó a la isla hace dos años tras conseguir una plaza como profesor de Secundaria. Realmente este argentino de 39 años había vivido por primera vez allí con sus padres en 2002, pero tras haber residido en distintos puntos de España en los últimos años decidió volver ahora junto a su pareja a una isla que había cambiado de manera radical en cuanto a la vivienda."El principal problema es que muchas veces no tienes ninguna opción.
Tienes que aceptar básicamente lo que te digan porque no hay alternativa ni plan B""Cuando llegamos, nos quedamos en casa de mi familia, pero encontramos un piso en una zona turística de aquí, en la playa de Es Caná. Lo que pasa es que este piso tenía la condición de que teníamos que irnos en agosto. O sea, nos alquilaban de hasta agosto, luego nos teníamos que ir, y en septiembre podíamos volver.
Esa fue la condición inicial", explica Matías, que durante el mes de agosto tuvo que volver a casa de sus familiares junto a su pareja embarazada. Una vez más, la falta de alternativa viable fue el gran motivo por el que la pareja tuvo que aceptar esta situación."El principal problema es que muchas veces no tienes ninguna opción. Tienes que aceptar básicamente lo que te digan porque no hay alternativa ni plan B.
Mi compañera estaba embarazada cuando encontramos el piso", declara Matías, que finalmente pudo encontrar un alquiler con un contrato permanente para poder escapar de esa situación. "Si hubiéramos seguido, nuestro plan era no irnos y apelar a la ilegalidad del contrato o, en el peor de los casos, si no se podía, quedarnos en el sofá de casa de mis padres o de algún amigo. Era nuestra opción B".Acudir a los tribunales y ganarAunque sigue siendo poco habitual hay quien decide optar por la vía judicial y consigue su premio.
Sonia Iglesias, una cocinera de 54 años originaria de A Coruña, llegó a Ibiza en 2016 junto a su marido e hijo. Tras alojarse en varias viviendas de manera provisional, entre ellas en una casa que le aportaba su empleador, tras tres años se mudaron a su apartamento actual en Es Caná, en el municipio de Santa Eulalia del Río.El contrato inicial era de 11 meses, clasificado como "temporal", pero con la promesa verbal de renovación, que efectivamente se produjo con otro contrato temporal de dos años. Al iniciarse el final de ese segundo contrato, la inmobiliaria contactó a Sonia solicitando un aumento del alquiler de 800 a 1.200 euros.
Ante la negativa de Sonia, la inmobiliaria le informó de la voluntad de la propietaria de vender la casa."No me dejaban empadronar en la casa tampoco. Cada vez que yo le decía empadronarnos, me decía que me pagaba la diferencia de los billetes si era por viajar a la Península. Ahí fue cuando ya me puse en contacto con el Sindicato de Inquilinos de Mallorca, donde me pusieron en contacto con el abogado y comenzamos el juicio", declara Sonia.Tras un proceso judicial de aproximadamente un año en el que la inquilina tuvo que acreditar que vivía en Santa Eulalia desde antes, que su hijo estaba matriculado en un colegio de la zona y que no tenía otra vivienda para demostrar que no estaba en una situación de temporalidad, el juez determinó que su contrato debía pasar a ser de vivienda habitual y alargarse cinco años hasta 2029.
La victoria le ha permitido permanecer en su casa hasta entonces, aunque la incertidumbre es total sobre lo que podría ocurrir después de esa fecha."Hasta 2029, tal y como está la cosa, no sabemos qué va a pasar. A mí me encantaría en el último año intentar hacer una negociación con ellos", declara Sonia. "Nosotros realmente nunca le hemos dado ningún problema, lo que pasa es que han querido abusar con el precio.
Yo con ellos me llevaba muy bien, pero han sido muy exagerados".¿Quieres contarnos algo? Este es tu buzón Si quieres contactar con 20minutos, realizar alguna denuncia o tienes alguna historia que quieres que contemos, escribe a través del formulario de Ciudadano20 o escribe un correo a ciudadano20@20minutos.es. También puedes suscribirte a las newsletters de 20minutos para recibir cada día las noticias más destacadas o la edición impresa.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:TurismoViviendaDesahuciosMercado inmobiliarioCiudadano20Pablo RoderoRedactor 20minutosPablo Rodero es redactor en 20MINUTOS desde 2019.
Actualmente se especializa en el reportaje social, y ha trabajado anteriormente como corresponsal freelance en Colombia y el Reino Unido, cubriendo temas como el proceso de paz con las Farc y los referéndum de Escocia y el Brexit.pablorodero en XPablo Rodero en Linkedinpablo.rodero@20minutos.es Mostrar comentarios Comentarios Ciudadano20Obligados a abandonar su casa en temporada alta: "Tengo que elegir entre vivir en la calle o el miedo a ser desalojada por el turismo"Jessica Ferrero posa frente a la sede del Gobierno del Valle de Arán, donde vive.CedidaEscucha este artículoNacionalNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 05:00Pablo Rodero Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosLa falta de vivienda en zonas turísticas obliga a numerosos trabajadores a abandonar sus casas cada verano o a aceptar alquileres precarios para poder conservar su empleo.El alquiler de verano en la costa, más caro que nunca: "Las playas atlánticas y cantábricas marcan el ritmo de las subidas".Ciudadano20 | La comunidad de los lectores de 20minutos: ¿Quieres contarnos algo o que investiguemos algún tema? Este es tu buzónComo cada año a mediados de julio, Jessica Ferrero y su novio empiezan a guardar su ropa en maletas y sus objetos personales en cajas. Por un acuerdo verbal que alcanzaron hace cinco años con sus caseros, cada mes de agosto tienen que abandonar su vivienda y mudarse a donde puedan hasta septiembre.
Este año, la pareja se separará, ella irá con su familia a El Bierzo y su novio ha conseguido un alquiler por un mes en la zona.No es, desde luego, una situación cómoda, pero es la única alternativa que les queda ante la absoluta falta de vivienda a precio asequible en el Valle de Arán, una comarca pirenaica con una altísima demanda turística que ha generado un trasvase de vivienda desde el mercado de larga duración al vacacional."Cuando llegué aquí, hace 20 años, no tuve ningún problema, todo lo contrario, podías permitirte el lujo de elegir dónde querías vivir porque la oferta era muy competente para nosotros como trabajadores", declara Ferrero, que trabaja en la famosa estación de esquí de Baqueira, epicentro turístico del Valle, y que ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20."Llevamos desde enero de 2025 buscando un piso en el que poder vivir todo el año, pero es imposible, no hay nada y lo que hay no lo podemos pagar", lamenta Ferrero, que tiene 40 años. "No quiero tener que estar pensando que te tienes que ir, te conlleva no poder vivir a gusto. Ni sacas la mayoría de las cosas, porque dices: '¿Para qué lo voy a sacar si es que dentro de unos meses lo tengo que recoger otra vez?'.
Sientes como que no es tu casa, porque en realidad no lo es".Diana creyó que alquilaba un piso y acabó perdiendo 4.000 euros: "Fue tan real que nunca pensé que iba a ser una estafa"El auge del turismo y la creciente rentabilidad del alquiler vacacional están reduciendo la oferta de vivienda disponible para residentes en numerosos destinos españoles. El porcentaje de viviendas de uso turístico se acerca ya a la mitad del total en algunos centros urbanos de grandes ciudades como los de Sevilla -44,9%- o Málaga -44,6%-, según el Informe Anual 2025 del Banco de España. La situación es incluso más acuciante en zonas con una menor oferta de vivienda como el propio Valle de Arán, donde viven poco más de 10.000 personas y recibe 1,64 millones de pernoctaciones turísticas al año.Mientras España encadena récords históricos de visitantes, cada vez más trabajadores denuncian alquileres temporales, contratos limitados a la temporada baja o acuerdos verbales que les obligan a abandonar su vivienda cuando llegan los turistas.
La dificultad para acceder a vivienda en las zonas de alta demanda turística está también teniendo una afectación en la economía. Patronales hoteleras como Exceltur han denunciado las dificultades que están teniendo para encontrar personal precisamente por la imposibilidad de encontrar vivienda por parte de los trabajadores."Yo he conocido a mucha gente que se ha tenido que ir porque ha encontrado trabajo, pero no encuentran vivienda", declara Jessica Ferrero. "Uno de los principales problemas de España siempre fue el paro y ahora resulta que nos encontramos con que tenemos trabajo, pero no tenemos una vivienda.
Da igual que tengas dinero, porque no tienes ni vivienda".Expulsados de la Playa de GandíaEn la comarca valenciana de la Safor, con la llegada del verano se produce un doble movimiento poblacional. Los turistas llegan a los municipios costeros como Playa de Gandía y una parte de la población local se va para dejarles sitio. Una heterogénea comunidad mayoritariamente migrante abandona cada año sus viviendas de invierno en la costa para tratar de encontrar habitaciones en el interior donde pasar lo mejor que puedan los meses estivales hasta que puedan regresar."Tener que vaciar mi casa, guardar mis cosas en cajas y buscar otro techo cada verano me genera una incertidumbre constante.
Nunca siento que estoy en un hogar, sino en una estancia temporal. Cada año es como empezar de nuevo, pero tenemos que escoger, o vivir en la calle o vivir bajo ese miedo constante de estar desalojados por el turismo", declara Valeria, una nicaragüense de 47 años, que prefiere utilizar este nombre ficticio para proteger su identidad como solicitante de asilo.Exceltur calcula una caída del 10% de los pisos turísticos hasta mayo y llama a resolver el "vacío" tras la anulación del registro únicoValeria llegó a Gandía hace tres años tras un breve paso por Madrid junto a su marido y su hijo de 27 años y actualmente trabaja como comercial en Valencia. Ante la dificultad para acceder al mercado de la vivienda de larga duración, la familia tuvo que aceptar una situación en la que siguen inmersos: un contrato temporal de alquiler de nueve meses durante el invierno en Playa de Gandía y tratar de buscar una habitación en el municipio de Gandía, en el interior, durante los meses de verano."Lo más duro es que, durante esos nueve meses, yo no estoy de paso.
He creado rutinas, he hecho amistades, me siento parte del barrio. Pero cada primavera, esa seguridad se rompe", declara Valeria, que, a pesar de trabajar a más de 70 km de Gandía, no tuvo otra opción a la que pudiera acceder económicamente que este alquiler de 650 euros mensuales. "Para un piso de larga duración es que piden de tres a cuatro meses de depósito.
Si es con inmobiliaria, piden una fianza que es para ellos. Dos son para el propietario y una de depósito. Entonces, son cuatro fianzas que casi llegan a 5.000 euros.
Y eso aquí en Gandía, en Valencia es muchísimo más lo que se paga".Este año se planteó no abandonar el piso al llegar el verano ante la imposibilidad de encontrar habitación en Gandía. Finalmente la familia pudo acceder a una alternativa casi en el último instante y evitó entrar en un conflicto abierto con la inmobiliaria que les alquila cada invierno la casa y que incluye una cláusula en el contrato según la cual los inquilinos que no abandonen la vivienda en verano deben abonar una penalización de 1.000 euros diarios.Contratos de temporada ilegalesEse conflicto con los caseros es lo que denucian desde el Sindicat d'Habitatge de la Safor y otros sindicatos de inquilinos del resto del país, que consideran fraudes legales el tipo de contratos temporales como el que tiene Valeria."Aquí hay un fraude legal que si se denuncia se puede ganar en los tribunales", defiende Guillem Ribera, portavoz del Sindicat d'Habitatge de la Safor. "El objeto del alquiler de temporada exige por ley que no sea tu vivienda habitual.
Si es tu vivienda habitual, si tú no estás viviendo por motivo de temporada, es decir, tú no tienes otro domicilio, que es el caso de Valeria, es un fraude".Los contratos temporales son perfectamente legales siempre que se justifique su objetivo y que el uso de la vivienda sea realmente temporal. Los ejemplos más habituales suelen ser los de estudiantes o trabajadores que acuden a un destino distinto a su vivienda habitual para un proyecto de una duración determinada. Sin embargo, cuando estos contratos, que no están regulados por la Ley de Arrendamientos Urbanos ni por la de vivienda, se utilizan para encubrir situaciones que son realmente de vivienda habitual, pueden ser considerados fraudulentos y el casero tiene la obligación de convertirlos en contratos de larga duración -cinco años, en el caso de particulares, y siete, en el caso de empresas."Son contratos legales cuando el inquilino firma que es temporal y que se va a ir.
Se entiende que hay una voluntad de las partes, si luego cambia las reglas de juego y el inquilino no quiere irse tampoco está cumpliendo con el contrato. Es un poco la pescadilla que se muerde la cola, porque si va a ser tu vivienda, no debes firmar como inquilino un contrato temporal", declara Sandra Aurrecoechea, abogada experta en inmobiliario y socia de Marín y Mateo Abogados.¿Es legal subarrendar mi piso de alquiler en verano? Esto es lo que dice la leyCon todo, Aurrecoechea señala los límites legales de estos contratos.
"Por mucho que hagas un contrato de temporada de 11 meses, si el inquilino vive allí de forma estable, tiene su residencia, sus hijos están ahí escolarizados, lo usa como vivienda habitual, está empadronado, todas estas cosas, se puede entender como un contrato de arrendamiento de vivienda habitual encubierto".Las denuncias a este tipo de situaciones, sin embargo, son poco habituales en casos como los de la Safor, según admite el propio Ribera, que lo atribuye al miedo entre una población generalmente de pocos recursos a iniciar pleitos judiciales contra empresas inmobiliarias como las que suelen ser propietarias de sus viviendas. Además, como es el caso de Valeria, los propietarios muchas veces no permiten que sus inquilinos se empadronen, dado que eso podría servir como una evidencia de cara un juicio de que se trata de su vivienda habitual."Esto lo denuncias y cuando llega el 30 de mayo no te vas y le dices al dueño: 'Oye, yo aquí no me voy porque esto es un fraude y me tienes que convertir a un contrato de alquiler habitual. Yo te la discutiré en los tribunales e iré a ganar ese juicio'", declara el portavoz del Sindicat, que reclama una mayor implicación del Estado para solventar estas ilegalidades y que no tengan que asumir las batallas judiciales los propios inquilinos afectados.
"El juez será el que resuelva y convierta este contrato fraudulento de temporada en un contrato habitual. Esto sería una solución jurídica, pero implica una batalla personal de cada uno. En nuestro caso, desde el sindicato hemos planteado una campaña para hacerlo de manera colectiva".Ibiza, el epicentro del problemaSi hay un punto de España en el que encontrar vivienda para la población local se ha vuelto una pesadilla por la presión turística, este es la isla de Ibiza.
La Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF) ha reiterado en varias ocasiones que la falta de vivienda es uno de los principales obstáculos para contratar personal y la Asociación de Directores de Hotel de Baleares afirmó en abril de 2026 que hasta un 30% de los trabajadores fijos discontinuos procedentes de la Península renuncian a reincorporarse a los hoteles de Ibiza, alegando problemas para acceder a una vivienda. Otra consecuencia muy visible es que numerosas cadenas hoteleras han empezado a construir o reservar alojamientos para sus propios empleados.Matías, que pide no dar su apellido, llegó a la isla hace dos años tras conseguir una plaza como profesor de Secundaria. Realmente este argentino de 39 años había vivido por primera vez allí con sus padres en 2002, pero tras haber residido en distintos puntos de España en los últimos años decidió volver ahora junto a su pareja a una isla que había cambiado de manera radical en cuanto a la vivienda."El principal problema es que muchas veces no tienes ninguna opción.
Tienes que aceptar básicamente lo que te digan porque no hay alternativa ni plan B""Cuando llegamos, nos quedamos en casa de mi familia, pero encontramos un piso en una zona turística de aquí, en la playa de Es Caná. Lo que pasa es que este piso tenía la condición de que teníamos que irnos en agosto. O sea, nos alquilaban de hasta agosto, luego nos teníamos que ir, y en septiembre podíamos volver.
Esa fue la condición inicial", explica Matías, que durante el mes de agosto tuvo que volver a casa de sus familiares junto a su pareja embarazada. Una vez más, la falta de alternativa viable fue el gran motivo por el que la pareja tuvo que aceptar esta situación."El principal problema es que muchas veces no tienes ninguna opción. Tienes que aceptar básicamente lo que te digan porque no hay alternativa ni plan B.
Mi compañera estaba embarazada cuando encontramos el piso", declara Matías, que finalmente pudo encontrar un alquiler con un contrato permanente para poder escapar de esa situación. "Si hubiéramos seguido, nuestro plan era no irnos y apelar a la ilegalidad del contrato o, en el peor de los casos, si no se podía, quedarnos en el sofá de casa de mis padres o de algún amigo. Era nuestra opción B".Acudir a los tribunales y ganarAunque sigue siendo poco habitual hay quien decide optar por la vía judicial y consigue su premio.
Sonia Iglesias, una cocinera de 54 años originaria de A Coruña, llegó a Ibiza en 2016 junto a su marido e hijo. Tras alojarse en varias viviendas de manera provisional, entre ellas en una casa que le aportaba su empleador, tras tres años se mudaron a su apartamento actual en Es Caná, en el municipio de Santa Eulalia del Río.El contrato inicial era de 11 meses, clasificado como "temporal", pero con la promesa verbal de renovación, que efectivamente se produjo con otro contrato temporal de dos años. Al iniciarse el final de ese segundo contrato, la inmobiliaria contactó a Sonia solicitando un aumento del alquiler de 800 a 1.200 euros.
Ante la negativa de Sonia, la inmobiliaria le informó de la voluntad de la propietaria de vender la casa."No me dejaban empadronar en la casa tampoco. Cada vez que yo le decía empadronarnos, me decía que me pagaba la diferencia de los billetes si era por viajar a la Península. Ahí fue cuando ya me puse en contacto con el Sindicato de Inquilinos de Mallorca, donde me pusieron en contacto con el abogado y comenzamos el juicio", declara Sonia.Tras un proceso judicial de aproximadamente un año en el que la inquilina tuvo que acreditar que vivía en Santa Eulalia desde antes, que su hijo estaba matriculado en un colegio de la zona y que no tenía otra vivienda para demostrar que no estaba en una situación de temporalidad, el juez determinó que su contrato debía pasar a ser de vivienda habitual y alargarse cinco años hasta 2029.
La victoria le ha permitido permanecer en su casa hasta entonces, aunque la incertidumbre es total sobre lo que podría ocurrir después de esa fecha."Hasta 2029, tal y como está la cosa, no sabemos qué va a pasar. A mí me encantaría en el último año intentar hacer una negociación con ellos", declara Sonia. "Nosotros realmente nunca le hemos dado ningún problema, lo que pasa es que han querido abusar con el precio.
Yo con ellos me llevaba muy bien, pero han sido muy exagerados".¿Quieres contarnos algo? Este es tu buzón Si quieres contactar con 20minutos, realizar alguna denuncia o tienes alguna historia que quieres que contemos, escribe a través del formulario de Ciudadano20 o escribe un correo a ciudadano20@20minutos.es. También puedes suscribirte a las newsletters de 20minutos para recibir cada día las noticias más destacadas o la edición impresa.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?