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Internacional
miércoles, 19 de agosto de 2026

Capellanes del demonio en los hospitales

La izquierda hiperventila porque el Gobierno andaluz va a financiar el servicio de atención católica en los hospitales públicos. La demagogia de cartón que practica esta progresía contemporánea le imp

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Capellanes del demonio en los hospitales La ayuda espiritual no es incompatible con la mejora de la prestación sanitaria, es suplementaria porque atiende a los enfermos en un ámbito que escapa a los médicos Escucha el artículo. 3 min Escucha el artículo. 3 min Regala esta noticia Añádenos en Google Una mujer reza con un rosario en las manos. (AFP) Alberto García Reyes 19/08/2026 Actualizado a las 19:10h. La izquierda hiperventila porque el Gobierno andaluz va a financiar el servicio de atención católica en los hospitales públicos. La demagogia de cartón que practica esta progresía contemporánea le impele a citar las carencias en la atención sanitaria para preguntarse cómo es posible que haya ... una lista de espera quirúrgica y el dinero vaya a los curas.

La brocha gorda es la batuta de esta izquierda atribulada que ha entregado al inefable Óscar Puente el birrete del adoctrinamiento para explicarnos con soflamas de taberna todo el temario del sectarismo. Y en un contexto así es complicado debatir que ese acuerdo de la Junta de Andalucía con los obispos para sufragar la atención espiritual de los enfermos en los hospitales quizás sea una lección suprema de libertad democrática. Muchos pacientes, más de los que imaginan, solicitan en su fase terminal el acompañamiento de un sacerdote para llevar a cabo el tránsito en paz.

Y la Administración pública atiende esa necesidad de sus contribuyentes porque para una gran parte de la sociedad es tan importante como el servicio público de atención primaria, las políticas de igualdad o el gasto en carreteras. La ayuda espiritual no es incompatible con la mejora de la prestación sanitaria, es simplemente suplementaria porque atiende a los enfermos en un ámbito que escapa a los médicos. Hace unos años me topé ante la Virgen del Rocío, que esta noche ha eclipsado a la luna en su camino hasta Almonte, con uno de los más prestigiosos cirujanos cardiovasculares de España.

Le pregunté por qué. Y me respondió con plena serenidad: «Porque a Ella le pido que me ayude con los enfermos a los que yo ya no puedo ayudar». Entiendo que no todo el mundo comparta esta fe.

Pero una democracia real tiene que respetarla. España es un estado aconfesional. Algunos creen, en nombre del progreso, que esa palabra es sinónima de anticlerical.

Nada hay más reaccionario. El totalitarismo emana de la soberbia intelectual o moral. Y la libertad sólo se vislumbra desde el principio de solidaridad.

Un estado avanzado utiliza los impuestos de todos para construir carreteras por las que no vamos a pasar todos. Es fácil de entender. La religión es un derecho.

¿Por qué hay progreso en la financiación de unas ideas y no lo hay en la de una creencia? Lo sorprendente es que los mismos que defienden la libertad religiosa y cultural de los inmigrantes, se opongan a este acuerdo haciéndole la cruz a los capellanes hospitalarios del demonio. Salvo que la democracia no sea para ellos un sistema de convivencia y de tolerancia, sino de imposición de su arrogante superioridad moral.

Yo soy creyente sin complejos y doy gracias a los gobiernos que utilizan mis impuestos para ayudar a los más desfavorecidos, sean de la creencia que sean, y también a los que me garantizan la paz espiritual cuando llegue mi hora. A todos les exijo recursos sanitarios y educativos, infraestructuras, igualdad y solidaridad. Y a Dios le pido por las almas que odian y por las supremacistas. comentarios Reportar un error Capellanes del demonio en los hospitales La ayuda espiritual no es incompatible con la mejora de la prestación sanitaria, es suplementaria porque atiende a los enfermos en un ámbito que escapa a los médicos Escucha el artículo. 3 min Escucha el artículo. 3 min Regala esta noticia Añádenos en Google Una mujer reza con un rosario en las manos. (AFP) Alberto García Reyes 19/08/2026 Actualizado a las 19:10h.

La izquierda hiperventila porque el Gobierno andaluz va a financiar el servicio de atención católica en los hospitales públicos. La demagogia de cartón que practica esta progresía contemporánea le impele a citar las carencias en la atención sanitaria para preguntarse cómo es posible que haya ... una lista de espera quirúrgica y el dinero vaya a los curas. La brocha gorda es la batuta de esta izquierda atribulada que ha entregado al inefable Óscar Puente el birrete del adoctrinamiento para explicarnos con soflamas de taberna todo el temario del sectarismo.

Y en un contexto así es complicado debatir que ese acuerdo de la Junta de Andalucía con los obispos para sufragar la atención espiritual de los enfermos en los hospitales quizás sea una lección suprema de libertad democrática. Muchos pacientes, más de los que imaginan, solicitan en su fase terminal el acompañamiento de un sacerdote para llevar a cabo el tránsito en paz. Y la Administración pública atiende esa necesidad de sus contribuyentes porque para una gran parte de la sociedad es tan importante como el servicio público de atención primaria, las políticas de igualdad o el gasto en carreteras.

La ayuda espiritual no es incompatible con la mejora de la prestación sanitaria, es simplemente suplementaria porque atiende a los enfermos en un ámbito que escapa a los médicos. Hace unos años me topé ante la Virgen del Rocío, que esta noche ha eclipsado a la luna en su camino hasta Almonte, con uno de los más prestigiosos cirujanos cardiovasculares de España. Le pregunté por qué.

Y me respondió con plena serenidad: «Porque a Ella le pido que me ayude con los enfermos a los que yo ya no puedo ayudar». Entiendo que no todo el mundo comparta esta fe. Pero una democracia real tiene que respetarla.

España es un estado aconfesional. Algunos creen, en nombre del progreso, que esa palabra es sinónima de anticlerical. Nada hay más reaccionario.

El totalitarismo emana de la soberbia intelectual o moral. Y la libertad sólo se vislumbra desde el principio de solidaridad. Un estado avanzado utiliza los impuestos de todos para construir carreteras por las que no vamos a pasar todos.

Es fácil de entender. La religión es un derecho. ¿Por qué hay progreso en la financiación de unas ideas y no lo hay en la de una creencia?

Lo sorprendente es que los mismos que defienden la libertad religiosa y cultural de los inmigrantes, se opongan a este acuerdo haciéndole la cruz a los capellanes hospitalarios del demonio. Salvo que la democracia no sea para ellos un sistema de convivencia y de tolerancia, sino de imposición de su arrogante superioridad moral. Yo soy creyente sin complejos y doy gracias a los gobiernos que utilizan mis impuestos para ayudar a los más desfavorecidos, sean de la creencia que sean, y también a los que me garantizan la paz espiritual cuando llegue mi hora.

A todos les exijo recursos sanitarios y educativos, infraestructuras, igualdad y solidaridad. Y a Dios le pido por las almas que odian y por las supremacistas. comentarios Reportar un error La cancelación de ruido no es de auriculares de 200 euros: 5 modelos por menos que un tope de gama Alejandra Santisteban Guiu Javier Bardem: «Sé que tipo de padre quiero ser. No quiero estar encima de ellos diciéndoles qué hacer y cómo hacerlo»

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Publicado por Redacción · miércoles, 19 de agosto de 2026

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