Lucía Galán, pediatra: «La gelatina no es un postre para niños, está cargado de azúcares y maleducan al paladar»
Durante años hemos creído el mito de que la gelatina es una opción ligera, sana y perfecta para dar de postre a los más pequeños. Tiene un color vistoso, una textura divertida, entra fácil cuando está
SALUD Lucía Galán, pediatra: «La gelatina no es un postre para niños, está cargado de azúcares y maleducan al paladar» La especialista advierte sobre este falso alimento saludable y recuerda que nada puede sustituir a la fruta fresca Regala esta noticia Añádenos en Google Lucía Galán advierte que la gelatina no es tan saludable como parece. (ABC) Antonio Távora Sevilla 05/08/2026 a las 07:18h. Durante años hemos creído el mito de que la gelatina es una opción ligera, sana y perfecta para dar de postre a los más pequeños.
Tiene un color vistoso, una textura divertida, entra fácil cuando están malitos y se vende en cualquier supermercado como si ... fuera casi agua con fruta. Sin embargo, la realidad nutricional que hay detrás de este tarrina es muy distinta. La pediatra Lucía Galán ha querido hablar sobre este tema en un vídeo que ha subido recientemente a su cuenta de TikTok (@luciamipediatra).
En él, la especialista desmonta la idea de que este producto alimente o aporte algo positivo al desarrollo de los niños. @luciamipediatra Gelatina de postre para los niños ¿sería una opción aceptable? #alimentacioninfantil #luciagalan #losvirusnoentranporlospies #luciamipediatra ♬ sonido original - Lucía mi pediatra Un producto procesado lleno de saborizantes La doctora reflexiona sobre lo asentada que está esta costumbre en las casas: «De postre, una gelatina, que eso alimenta muchísimo. ¿En qué momento nos vendieron esto?». Según su criterio, en ningún momento la gelatina debería considerarse una alternativa válida frente a la comida real.
«Las gelatinas, tanto en niños como en adultos, son alimentos superfluos y artificiales. Están cargadas de conservantes, edulcorantes y, muchas veces, de grandes cantidades de azúcar. Al final, lo que le estás dando a tu hijo es simplemente un procesado», explica la pediatra.
Aunque la publicidad nos la venda como algo digestivo o lleno de agua, la base de la mayoría de las gelatinas comerciales no es más que una mezcla de gelatinas neutras con un porcentaje altísimo de saborizantes, colorantes y azúcares añadidos. Cómo la gelatina «maleduca» el paladar infantil Más allá del aporte calórico o del azúcar en sí, el principal problema que señala Lucía Galán tiene que ver con la educación del gusto desde que son pequeños. Cuando un niño consume este tipo de postres de forma habitual, su cerebro se acostumbra a intensidades de sabor totalmente irreales.
«¿Qué impacto tiene eso en la salud de un niño? Pues realmente estamos engañando a ese cerebro con sabores ultraintensos que no son naturales. Lo que hacen es maleducar a ese paladar y a ese cerebro.
Luego nos encontramos con niños a los que les resulta totalmente insípido el sabor de una pera o de una manzana, porque la fruta no puede competir con el sabor tan potente de una gelatina», advierte la doctora. Este fenómeno es muy habitual en la nutrición infantil. Si el umbral del dulzor de un niño se acostumbra a los edulcorantes y a los azúcares concentrados de los ultraprocesados, el dulzor natural de una fresa, un plátano o una mandarina le parecerá aburrido y sin gracia.
A la larga, esto dificulta muchísimo que acepten la fruta fresca en su día a día. La fruta fresca: el único postre imprescindible Por todo esto, la recomendación de la pediatra es no caer en la trampa de tener estos productos almacenados en la despensa ni usarlos como un comodín para cuando el niño no quiere comer otra cosa. «No es un alimento para comprar todos los días, ni para tener de forma habitual en la nevera, ni mucho menos como un recurso diario para el postre», insiste.
Frente a las alternativas envasadas, la solución que propone la experta es la de siempre, la más sencilla y la que nunca falla en la salud infantil: «Nada es comparable con una manzana, con una pera, con un plátano o con una mandarina. Ante la duda, la respuesta siempre es fruta». Con este mensaje, Lucía Galán —autora también del libro 'Los virus no entran por los pies'— recuerda a los padres que la mejor forma de cuidar la alimentación de los hijos es ofrecerles comida de verdad desde pequeños, enseñándoles a disfrutar de los sabores reales y dejando este tipo de productos procesados fuera de la dieta diaria.
Temas Frutas Alimentación Informaciones Alimentación infantil comentarios Reportar un error SALUD Lucía Galán, pediatra: «La gelatina no es un postre para niños, está cargado de azúcares y maleducan al paladar» La especialista advierte sobre este falso alimento saludable y recuerda que nada puede sustituir a la fruta fresca Regala esta noticia Añádenos en Google Lucía Galán advierte que la gelatina no es tan saludable como parece. (ABC) Antonio Távora Sevilla 05/08/2026 a las 07:18h. Durante años hemos creído el mito de que la gelatina es una opción ligera, sana y perfecta para dar de postre a los más pequeños.
Tiene un color vistoso, una textura divertida, entra fácil cuando están malitos y se vende en cualquier supermercado como si ... fuera casi agua con fruta. Sin embargo, la realidad nutricional que hay detrás de este tarrina es muy distinta. La pediatra Lucía Galán ha querido hablar sobre este tema en un vídeo que ha subido recientemente a su cuenta de TikTok (@luciamipediatra).
En él, la especialista desmonta la idea de que este producto alimente o aporte algo positivo al desarrollo de los niños. @luciamipediatra Gelatina de postre para los niños ¿sería una opción aceptable? #alimentacioninfantil #luciagalan #losvirusnoentranporlospies #luciamipediatra ♬ sonido original - Lucía mi pediatra Un producto procesado lleno de saborizantes La doctora reflexiona sobre lo asentada que está esta costumbre en las casas: «De postre, una gelatina, que eso alimenta muchísimo. ¿En qué momento nos vendieron esto?». Según su criterio, en ningún momento la gelatina debería considerarse una alternativa válida frente a la comida real.
«Las gelatinas, tanto en niños como en adultos, son alimentos superfluos y artificiales. Están cargadas de conservantes, edulcorantes y, muchas veces, de grandes cantidades de azúcar. Al final, lo que le estás dando a tu hijo es simplemente un procesado», explica la pediatra.
Aunque la publicidad nos la venda como algo digestivo o lleno de agua, la base de la mayoría de las gelatinas comerciales no es más que una mezcla de gelatinas neutras con un porcentaje altísimo de saborizantes, colorantes y azúcares añadidos. Cómo la gelatina «maleduca» el paladar infantil Más allá del aporte calórico o del azúcar en sí, el principal problema que señala Lucía Galán tiene que ver con la educación del gusto desde que son pequeños. Cuando un niño consume este tipo de postres de forma habitual, su cerebro se acostumbra a intensidades de sabor totalmente irreales.
«¿Qué impacto tiene eso en la salud de un niño? Pues realmente estamos engañando a ese cerebro con sabores ultraintensos que no son naturales. Lo que hacen es maleducar a ese paladar y a ese cerebro.
Luego nos encontramos con niños a los que les resulta totalmente insípido el sabor de una pera o de una manzana, porque la fruta no puede competir con el sabor tan potente de una gelatina», advierte la doctora. Este fenómeno es muy habitual en la nutrición infantil. Si el umbral del dulzor de un niño se acostumbra a los edulcorantes y a los azúcares concentrados de los ultraprocesados, el dulzor natural de una fresa, un plátano o una mandarina le parecerá aburrido y sin gracia.
A la larga, esto dificulta muchísimo que acepten la fruta fresca en su día a día. La fruta fresca: el único postre imprescindible Por todo esto, la recomendación de la pediatra es no caer en la trampa de tener estos productos almacenados en la despensa ni usarlos como un comodín para cuando el niño no quiere comer otra cosa. «No es un alimento para comprar todos los días, ni para tener de forma habitual en la nevera, ni mucho menos como un recurso diario para el postre», insiste.
Frente a las alternativas envasadas, la solución que propone la experta es la de siempre, la más sencilla y la que nunca falla en la salud infantil: «Nada es comparable con una manzana, con una pera, con un plátano o con una mandarina. Ante la duda, la respuesta siempre es fruta». Con este mensaje, Lucía Galán —autora también del libro 'Los virus no entran por los pies'— recuerda a los padres que la mejor forma de cuidar la alimentación de los hijos es ofrecerles comida de verdad desde pequeños, enseñándoles a disfrutar de los sabores reales y dejando este tipo de productos procesados fuera de la dieta diaria.
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