← Volver a la portada
Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Rafael Salas Chía, el director de orquesta sevillano que triunfa en Austria

Con apenas 32 años, el director de orquesta sevillano Rafael Salas Chía ha convertido en realidad el sueño que compartía hace cuatro años: abrirse camino en el exigente mundo de la ópera europea. Tras

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Rafael Salas Chía, el director de orquesta sevillano que triunfa en Austria El músico está dirigiendo óperas en el Teatro Estatal del Tirol en la localidad de Innsbruck Regala esta noticia Añádenos en Google Rafael Salas Chía trabaja en la actualidad en el Teatro Estatal del Tirol. (Byron Yue) Andrés González-Barba 31/07/2026 a las 07:30h. Con apenas 32 años, el director de orquesta sevillano Rafael Salas Chía ha convertido en realidad el sueño que compartía hace cuatro años: abrirse camino en el exigente mundo de la ópera europea. Tras consolidarse en la Volksoper y la Ópera Estatal de Viena, ... desde 2025 reside en Innsbruck, donde forma parte del Teatro Estatal del Tirol y ya ha dirigido títulos como Idomeneo, re di Creta, de Mozart, y Orestes, de Händel.

Hablamos con él sobre su evolución profesional, los retos de dirigir ópera y el futuro de una carrera en pleno ascenso. —En una entrevista de 2022 nos decía que su sueño era llegar a dirigir ópera. Cuatro años después, tras su paso por la Volksoper y Staatsoper de Viena y ahora por el Teatro Estatal del Tirol, ¿siente que ese sueño está empezando a hacerse realidad? —Por supuesto, considero que aquel sueño comienza a hacerse realidad de manera progresiva. Mi trabajo en Viena y ahora Innsbruck ha supuesto no solo una validación profesional, sino también un espacio de crecimiento artístico crucial para un joven músico como yo.

Aun así, mi trayectoria la entiendo como un proceso en constante evolución más que como una meta ya alcanzada. —Tras varios años de formación y trabajo en Viena, en 2025 decidió trasladarse a Innsbruck. ¿Qué ha supuesto este cambio en su carrera y qué le ofrece el Teatro Estatal del Tirol que necesitaba en este momento? —El traslado a Innsbruck ha representado una transición artística muy significativa. Mi labor principal en Viena era la figura del korrepetidor y, en menor medida, asistente de dirección.

El Teatro Estatal del Tirol me ha ofrecido la posibilidad de asumir mayores responsabilidades musicales en un entorno exigente y estimulante, donde el repertorio y la dinámica de trabajo se ajustan mejor a esta etapa de consolidación en mi carrera profesional. —En esta última temporada ha dirigido 'Idomeneo, re di Creta', de Mozart, y 'Orestes', de Händel. ¿Qué ha significado para usted asumir la dirección musical de estos títulos y qué le han aportado como director? —Una experiencia profundamente enriquecedora. Quiero agradecer en primer lugar que la dirección del teatro haya confiado en mi, especialmente el director de orquesta Gerrit Priessnitz, mi maestro.

He asumido responsabilidades con obras musicales de peso y el resultado ha sido positivo. —También ha participado como asistente de dirección en 'Ariadne auf Naxos', de Richard Strauss. ¿Qué se aprende trabajando desde ese otro lado de la producción junto a directores experimentados? —Trabajar como asistente de dirección ofrece una perspectiva privilegiada. Como korrepetidor uno trabaja con los cantantes las líneas musicales de cada rol, la dicción, el legato, la musicalidad, etc, siempre desde el piano, fuera del escenario y de manera individual.

La labor del asistente es diferente, más global, y es fundamental en el resultado final. El es el responsable de apoyar al director principal preparando, coordinando y supervisando la ejecución musical de los cantantes junto con la orquesta y su sincronización con la escena. Valoro muchísimo el balance sonoro general, es decir, que en ningún momento la orquesta oculte a los cantantes, ya sean solistas o coro y que la música fluya de manera homogénea. —Comenzó su carrera profesional como pianista, después como korrepetidor y vocal coach, y ahora dirige producciones completas.

¿Cómo le ha ayudado ese recorrido a entender mejor el trabajo con los cantantes y con la orquesta? —Mi recorrido previo ha sido determinante. Haber trabajado desde el piano y como vocal coach me ha proporcionado una comprensión muy precisa de las necesidades técnicas y expresivas de los cantantes, así como una sensibilidad especial hacia el equilibrio con la orquesta. Esto facilita una comunicación más eficaz y agiliza muchísimo los ensayos. —Siempre ha destacado la importancia del trabajo del korrepetidor dentro de una producción operística.

Ahora que también dirige, ¿ha cambiado su percepción sobre esa figura o la valora aún más? —La valoro muchísimo más. Tener un buen korrepetidor en un teatro y si además este tiene conocimientos de dirección o dirige, facilita enormemente el trabajo del director principal con los cantantes. Es una figura esencial, a menudo poco visible, pero absolutamente central en la preparación musical de todos los integrantes de una ópera. —Su formación ha transcurrido entre Sevilla, Madrid y Austria.

¿Qué aspectos cree que conserva de la escuela española y cuáles ha incorporado de la tradición centroeuropea? —En España he tenido la suerte de formarme con excelentes profesores, tanto de piano como de materias complementarias, que han sido verdaderos referentes para mí. Más allá de la técnica, transmitían una visión humana de la música, fomentando la personalidad del intérprete y el respeto por el repertorio, ya sea de cualquier estilo, incluyendo la música contemporánea. Por otro lado, mi etapa en Austria me ha acercado a una tradición profundamente arraigada, donde la música forma parte de la vida de una manera muy natural.

Allí he encontrado un respeto enorme por el legado histórico y estilístico, pero también una estructura que ofrece muchísimas más oportunidades: una mayor conexión con orquestas, teatros y proyectos, y una continuidad profesional que me ha permitido desarrollar una carrera con más solidez. —Ha trabajado en instituciones de enorme prestigio como la Ópera Estatal de Viena, la Volksoper o el Teatro Estatal del Tirol. ¿Qué diferencias encuentra entre ellas en la forma de preparar y afrontar una producción de ópera? —Cada institución posee su propia identidad, con la calidad como seña de identidad. Unas destacan por su tradición y estructura consolidada, otras ofrecen mayor flexibilidad y dinamismo, por así decirlo.

Estas diferencias se reflejan tanto en los procesos de ensayo como en la concepción artística de las producciones, y adaptarse a ellas es parte del oficio. A veces es fácil y gratificante y otras no. —En estos años también ha desarrollado una intensa actividad como pianista de lied y vocal coach. ¿Sigue siendo el piano una parte esencial de su identidad musical o la dirección ha pasado ya a ocupar el centro de su carrera? —El piano es el pilar fundamental de mi carrera, mi vocación primera.

Pero la ópera y la dirección son ahora mismo mi meta y donde más me encuentro realizado como profesional de la música. «En España he tenido la suerte de formarme con excelentes profesores, tanto de piano como de materias complementarias, que han sido verdaderos referentes para mí» Rafael Salas Chía Pianista y director de orquesta —Aunque su trayectoria internacional es cada vez más sólida, mantiene vínculos con Sevilla y es asesor artístico del festival Golden July en Viena.

¿Qué relación conserva con su ciudad y le gustaría desarrollar más proyectos en España? —Aunque llevo años desarrollando mi carrera fuera de España, Sevilla siempre será un punto clave en mi trayectoria por mis años de formación en sus conservatorios, por mis primeros profesores, por los conciertos en el Teatro de la Maestranza, que marcaron profundamente mi relación con la música. Me gustaría desarrollar más proyectos en España, especialmente en Sevilla, y estaría encantado y orgulloso de que surgieran futuras colaboraciones. —Si pudiera volver a hablar con aquel Rafael Salas de 2022, que acababa de abrirse camino en Viena y confiaba en que algún día llegaría a dirigir ópera, ¿qué le diría después de todo lo vivido desde entonces? —Que con disciplina, perseverancia y confianza en uno mismo todo se consigue. Ha merecido la pena el esfuerzo, aunque el camino por recorrer sigue siendo muy largo. —Ahora que estamos en verano, ¿en qué emplea el poco tiempo libre que le queda al margen de su carrera musical? —Absoluta desconexión, de hecho este verano he rechazado invitaciones de trabajo para descansar.

Pocas veces puedo venir a casa más de una semana y ahora que estoy en España es tiempo de familia, de amigos y de disfrutar. Temas Opera Música Orquestas Austria comentarios Reportar un error Rafael Salas Chía, el director de orquesta sevillano que triunfa en Austria El músico está dirigiendo óperas en el Teatro Estatal del Tirol en la localidad de Innsbruck Regala esta noticia Añádenos en Google Rafael Salas Chía trabaja en la actualidad en el Teatro Estatal del Tirol. (Byron Yue) Andrés González-Barba 31/07/2026 a las 07:30h. Con apenas 32 años, el director de orquesta sevillano Rafael Salas Chía ha convertido en realidad el sueño que compartía hace cuatro años: abrirse camino en el exigente mundo de la ópera europea.

Tras consolidarse en la Volksoper y la Ópera Estatal de Viena, ... desde 2025 reside en Innsbruck, donde forma parte del Teatro Estatal del Tirol y ya ha dirigido títulos como Idomeneo, re di Creta, de Mozart, y Orestes, de Händel. Hablamos con él sobre su evolución profesional, los retos de dirigir ópera y el futuro de una carrera en pleno ascenso. —En una entrevista de 2022 nos decía que su sueño era llegar a dirigir ópera. Cuatro años después, tras su paso por la Volksoper y Staatsoper de Viena y ahora por el Teatro Estatal del Tirol, ¿siente que ese sueño está empezando a hacerse realidad? —Por supuesto, considero que aquel sueño comienza a hacerse realidad de manera progresiva.

Mi trabajo en Viena y ahora Innsbruck ha supuesto no solo una validación profesional, sino también un espacio de crecimiento artístico crucial para un joven músico como yo. Aun así, mi trayectoria la entiendo como un proceso en constante evolución más que como una meta ya alcanzada. —Tras varios años de formación y trabajo en Viena, en 2025 decidió trasladarse a Innsbruck. ¿Qué ha supuesto este cambio en su carrera y qué le ofrece el Teatro Estatal del Tirol que necesitaba en este momento? —El traslado a Innsbruck ha representado una transición artística muy significativa.

Mi labor principal en Viena era la figura del korrepetidor y, en menor medida, asistente de dirección. El Teatro Estatal del Tirol me ha ofrecido la posibilidad de asumir mayores responsabilidades musicales en un entorno exigente y estimulante, donde el repertorio y la dinámica de trabajo se ajustan mejor a esta etapa de consolidación en mi carrera profesional. —En esta última temporada ha dirigido 'Idomeneo, re di Creta', de Mozart, y 'Orestes', de Händel. ¿Qué ha significado para usted asumir la dirección musical de estos títulos y qué le han aportado como director? —Una experiencia profundamente enriquecedora.

Quiero agradecer en primer lugar que la dirección del teatro haya confiado en mi, especialmente el director de orquesta Gerrit Priessnitz, mi maestro. He asumido responsabilidades con obras musicales de peso y el resultado ha sido positivo. —También ha participado como asistente de dirección en 'Ariadne auf Naxos', de Richard Strauss. ¿Qué se aprende trabajando desde ese otro lado de la producción junto a directores experimentados? —Trabajar como asistente de dirección ofrece una perspectiva privilegiada.

Como korrepetidor uno trabaja con los cantantes las líneas musicales de cada rol, la dicción, el legato, la musicalidad, etc, siempre desde el piano, fuera del escenario y de manera individual. La labor del asistente es diferente, más global, y es fundamental en el resultado final. El es el responsable de apoyar al director principal preparando, coordinando y supervisando la ejecución musical de los cantantes junto con la orquesta y su sincronización con la escena.

Valoro muchísimo el balance sonoro general, es decir, que en ningún momento la orquesta oculte a los cantantes, ya sean solistas o coro y que la música fluya de manera homogénea. —Comenzó su carrera profesional como pianista, después como korrepetidor y vocal coach, y ahora dirige producciones completas. ¿Cómo le ha ayudado ese recorrido a entender mejor el trabajo con los cantantes y con la orquesta? —Mi recorrido previo ha sido determinante. Haber trabajado desde el piano y como vocal coach me ha proporcionado una comprensión muy precisa de las necesidades técnicas y expresivas de los cantantes, así como una sensibilidad especial hacia el equilibrio con la orquesta.

Esto facilita una comunicación más eficaz y agiliza muchísimo los ensayos. —Siempre ha destacado la importancia del trabajo del korrepetidor dentro de una producción operística. Ahora que también dirige, ¿ha cambiado su percepción sobre esa figura o la valora aún más? —La valoro muchísimo más. Tener un buen korrepetidor en un teatro y si además este tiene conocimientos de dirección o dirige, facilita enormemente el trabajo del director principal con los cantantes.

Es una figura esencial, a menudo poco visible, pero absolutamente central en la preparación musical de todos los integrantes de una ópera. —Su formación ha transcurrido entre Sevilla, Madrid y Austria. ¿Qué aspectos cree que conserva de la escuela española y cuáles ha incorporado de la tradición centroeuropea? —En España he tenido la suerte de formarme con excelentes profesores, tanto de piano como de materias complementarias, que han sido verdaderos referentes para mí. Más allá de la técnica, transmitían una visión humana de la música, fomentando la personalidad del intérprete y el respeto por el repertorio, ya sea de cualquier estilo, incluyendo la música contemporánea.

Por otro lado, mi etapa en Austria me ha acercado a una tradición profundamente arraigada, donde la música forma parte de la vida de una manera muy natural. Allí he encontrado un respeto enorme por el legado histórico y estilístico, pero también una estructura que ofrece muchísimas más oportunidades: una mayor conexión con orquestas, teatros y proyectos, y una continuidad profesional que me ha permitido desarrollar una carrera con más solidez. —Ha trabajado en instituciones de enorme prestigio como la Ópera Estatal de Viena, la Volksoper o el Teatro Estatal del Tirol. ¿Qué diferencias encuentra entre ellas en la forma de preparar y afrontar una producción de ópera? —Cada institución posee su propia identidad, con la calidad como seña de identidad.

Unas destacan por su tradición y estructura consolidada, otras ofrecen mayor flexibilidad y dinamismo, por así decirlo. Estas diferencias se reflejan tanto en los procesos de ensayo como en la concepción artística de las producciones, y adaptarse a ellas es parte del oficio. A veces es fácil y gratificante y otras no. —En estos años también ha desarrollado una intensa actividad como pianista de lied y vocal coach.

¿Sigue siendo el piano una parte esencial de su identidad musical o la dirección ha pasado ya a ocupar el centro de su carrera? —El piano es el pilar fundamental de mi carrera, mi vocación primera. Pero la ópera y la dirección son ahora mismo mi meta y donde más me encuentro realizado como profesional de la música. «En España he tenido la suerte de formarme con excelentes profesores, tanto de piano como de materias complementarias, que han sido verdaderos referentes para mí»

Rafael Salas Chía Pianista y director de orquesta —Aunque su trayectoria internacional es cada vez más sólida, mantiene vínculos con Sevilla y es asesor artístico del festival Golden July en Viena. ¿Qué relación conserva con su ciudad y le gustaría desarrollar más proyectos en España? —Aunque llevo años desarrollando mi carrera fuera de España, Sevilla siempre será un punto clave en mi trayectoria por mis años de formación en sus conservatorios, por mis primeros profesores, por los conciertos en el Teatro de la Maestranza, que marcaron profundamente mi relación con la música. Me gustaría desarrollar más proyectos en España, especialmente en Sevilla, y estaría encantado y orgulloso de que surgieran futuras colaboraciones. —Si pudiera volver a hablar con aquel Rafael Salas de 2022, que acababa de abrirse camino en Viena y confiaba en que algún día llegaría a dirigir ópera, ¿qué le diría después de todo lo vivido desde entonces? —Que con disciplina, perseverancia y confianza en uno mismo todo se consigue.

Ha merecido la pena el esfuerzo, aunque el camino por recorrer sigue siendo muy largo. —Ahora que estamos en verano, ¿en qué emplea el poco tiempo libre que le queda al margen de su carrera musical? —Absoluta desconexión, de hecho este verano he rechazado invitaciones de trabajo para descansar. Pocas veces puedo venir a casa más de una semana y ahora que estoy en España es tiempo de familia, de amigos y de disfrutar. Temas Opera Música Orquestas Austria comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Tony Aguilar explica el estado de salud de su hijo Biel tras estar ingresado por una picadura de garrapata Francisco J.

Jurado El chef José Andrés estalla por un ranking sin platos españoles: «Si necesitáis ayuda, aquí estoy» Borja Sánchez

Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
Rafael Salas Chía, el director de orquesta sevillano que triunfa en Austria · ReversoDigital