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Internacional
jueves, 30 de julio de 2026

Una explosión de 1,2 segundos dinamita las icónicas torres de refrigeración de la central térmica de As Pontes

Endesa vuela las cuatro construcciones medio siglo después de que entrasen en funcionamiento y tras cuatro años clausuradas Hemeroteca - Obreros antifranquistas subidos a una chimenea: medio siglo de

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Una explosión de 1,2 segundos dinamita las icónicas torres de refrigeración de la central térmica de As Pontes Endesa vuela las cuatro construcciones medio siglo después de que entrasen en funcionamiento y tras cuatro años clausuradas Hemeroteca — Obreros antifranquistas subidos a una chimenea: medio siglo de la histórica huelga en As Pontes Demolición de las torres de refrigeración de la antigua central térmica de Endesa, a 30 de julio de 2026, en As Pontes (Galicia) Carlos Castro - Europa Press Daniel Salgado Santiago de Compostela — 30 de julio de 2026 17:09 h Actualizado el 30/07/2026 18:39 h 0 La obra de construcción duró cuatro años y la sacudieron fuertes huelgas, la más sonada dos meses antes de la muerte del dictador y que dejó la imagen de dos obreros antifranquistas encaramados a la chimenea más alta de Europa, 356 metros de altura. La central térmica de As Pontes (A Coruña) entró en funcionamiento al año siguiente, hace ahora medio siglo. La quema de carbón cesó en noviembre de 2023.

Y Endesa, su actual propietaria, ha demolido este jueves las icónicas cuatro torres de refrigeración, de 99 metros de altura, 84 metros de diámetro en base y 57 en la coronación, con una explosión de 1,2 segundos. Defensores del patrimonio industrial había solicitado repensar el derrumbamiento. Sin éxito.

La central térmica marcó el paisaje social y físico de As Pontes desde la caída del franquismo. La que había sido una pequeña localidad agrícola y ganadera en la comarca de O Eume, en el noroeste gallego, se convirtió en un centro industrial y operario. Seis mil trabajadores llegaron a participar en las obras entre 1972 y 1976, algunos de ellos despedidos de Bazán, en Ferrol, tras las revueltas en las que la policía asesinó a Daniel Niebla y Amador Rey.

Las instalaciones producían energía eléctrica a través de la quema de lignito, extraído de la mina en el lugar. A partir de los 90, el combustible comenzó a ser mezcla con carbón importado. La explotación se agotó y la central se alimentó durante lustros de carbón importado.

Fue precisamente el carbón, cuya combustión emite importantes cantidades de CO2 a la atmósfera, la que llevó a organizaciones ecologistas a tildar la central de “fábrica de cambio climático”. Su cierre escalonado -Endesa lo anunció para 2021, fue total a finales de 2023- acabó por confirmar la denuncia de los ambientalistas. Galicia acabó 2024 en mínimos históricos de emisiones de CO2, una caída del 50% respecto del año anterior.

El Observatorio Galego de Acción Climática estableció la relación: “El abandono total del carbón y la elevada producción hidroeléctrica son las razones principales de la fuerte merma de las emisiones de gases de efecto invernadero de la producción eléctrica”. La plataforma Galiza Sen Gas, que agrupa a Adega, Greenpeace, Ecoloxistas en Acción o al mencionado observatorio, emitió este jueves, coincidiendo con la demolición de las torres, un comunicado en el que calificaba el cierre de As Pontes como “la mayor acción climática en la historia de Galicia”. El comunicado entra en detalles y cifra en 330 millones de toneladas de dióxido de carbono las expulsadas por su chimenea: el equivalente a 20 años de emisiones de gases de efecto invernadero de toda Galicia al ritmo actual. “El fin de la producción eléctrica con carbón, posibilitado por el desarrollo renovable, es la causa principal del descenso del 42,2% en las emisiones brutas de gases de efecto invernadero de nuestra tierra en 2024 respecto a 1990”, señala Galiza Sen Gas.

La Xunta suele presumir de ese descenso y se lo atribuye a sus propias políticas, algo que desmienten los datos. Chipperfield y el patrimonio industrial Apenas unos días antes de la voladura de las torres de refrigeración, la Unión de Asociaciones para la Defensa y Promoción del Patrimonio Natural y Cultural (conformada por 20 entidades de todo el Estado “comprometidas con la protección y estudio del patrimonio cultural y natural) también se posicionó. ”También el siglo XX forma parte de nuestra historia“, señala, ”los edificios industriales, aunque todavía nos resulten cercanos en el tiempo, son ya testimonios de un pasado que no volverá. Si esperamos a que pasen otros cien años para reconocer su valor, muchos de ellos ya habrán desaparecido“.

La nota concluye que “conservar el patrimonio industrial no significa conservar las chimeneas humeando. Significa conservar la memoria de quienes levantaron el mundo contemporáneo”. La Unión por el Patrimonio no fue la única en manifestarse en ese sentido.

ICOMOS España, la Asociación pola Protección do Patrimonio de Galicia (Apatrigal) o el departamento de Historia da Arte de la Universidade de Santiago también solicitaron una paralización cautelar del derrumbamiento para estudiar el conjunto industrial. A la petición se sumó el célebre arquitecto británico David Chipperfield, que reside parte del año en Galicia. No sirvió de nada.

La operación ha generado, según datos difundidos por Endesa, 45.000 toneladas de residuos, sobre todo hormigón, “un 90% revalorizables”. El desamntelamiento de la zona finalizará en 2028. Etiquetas / Galicia / Galicia / Gas / Efecto invernadero / Emisiones CO2 / Carbón Una explosión de 1,2 segundos dinamita las icónicas torres de refrigeración de la central térmica de As Pontes Endesa vuela las cuatro construcciones medio siglo después de que entrasen en funcionamiento y tras cuatro años clausuradas Hemeroteca — Obreros antifranquistas subidos a una chimenea: medio siglo de la histórica huelga en As Pontes Demolición de las torres de refrigeración de la antigua central térmica de Endesa, a 30 de julio de 2026, en As Pontes (Galicia) Carlos Castro - Europa Press Daniel Salgado Santiago de Compostela — 30 de julio de 2026 17:09 h Actualizado el 30/07/2026 18:39 h 0 La obra de construcción duró cuatro años y la sacudieron fuertes huelgas, la más sonada dos meses antes de la muerte del dictador y que dejó la imagen de dos obreros antifranquistas encaramados a la chimenea más alta de Europa, 356 metros de altura.

La central térmica de As Pontes (A Coruña) entró en funcionamiento al año siguiente, hace ahora medio siglo. La quema de carbón cesó en noviembre de 2023. Y Endesa, su actual propietaria, ha demolido este jueves las icónicas cuatro torres de refrigeración, de 99 metros de altura, 84 metros de diámetro en base y 57 en la coronación, con una explosión de 1,2 segundos.

Defensores del patrimonio industrial había solicitado repensar el derrumbamiento. Sin éxito. La central térmica marcó el paisaje social y físico de As Pontes desde la caída del franquismo.

La que había sido una pequeña localidad agrícola y ganadera en la comarca de O Eume, en el noroeste gallego, se convirtió en un centro industrial y operario. Seis mil trabajadores llegaron a participar en las obras entre 1972 y 1976, algunos de ellos despedidos de Bazán, en Ferrol, tras las revueltas en las que la policía asesinó a Daniel Niebla y Amador Rey. Las instalaciones producían energía eléctrica a través de la quema de lignito, extraído de la mina en el lugar.

A partir de los 90, el combustible comenzó a ser mezcla con carbón importado. La explotación se agotó y la central se alimentó durante lustros de carbón importado. Fue precisamente el carbón, cuya combustión emite importantes cantidades de CO2 a la atmósfera, la que llevó a organizaciones ecologistas a tildar la central de “fábrica de cambio climático”.

Su cierre escalonado -Endesa lo anunció para 2021, fue total a finales de 2023- acabó por confirmar la denuncia de los ambientalistas. Galicia acabó 2024 en mínimos históricos de emisiones de CO2, una caída del 50% respecto del año anterior. El Observatorio Galego de Acción Climática estableció la relación: “El abandono total del carbón y la elevada producción hidroeléctrica son las razones principales de la fuerte merma de las emisiones de gases de efecto invernadero de la producción eléctrica”.

La plataforma Galiza Sen Gas, que agrupa a Adega, Greenpeace, Ecoloxistas en Acción o al mencionado observatorio, emitió este jueves, coincidiendo con la demolición de las torres, un comunicado en el que calificaba el cierre de As Pontes como “la mayor acción climática en la historia de Galicia”. El comunicado entra en detalles y cifra en 330 millones de toneladas de dióxido de carbono las expulsadas por su chimenea: el equivalente a 20 años de emisiones de gases de efecto invernadero de toda Galicia al ritmo actual. “El fin de la producción eléctrica con carbón, posibilitado por el desarrollo renovable, es la causa principal del descenso del 42,2% en las emisiones brutas de gases de efecto invernadero de nuestra tierra en 2024 respecto a 1990”, señala Galiza Sen Gas. La Xunta suele presumir de ese descenso y se lo atribuye a sus propias políticas, algo que desmienten los datos.

Chipperfield y el patrimonio industrial Apenas unos días antes de la voladura de las torres de refrigeración, la Unión de Asociaciones para la Defensa y Promoción del Patrimonio Natural y Cultural (conformada por 20 entidades de todo el Estado “comprometidas con la protección y estudio del patrimonio cultural y natural) también se posicionó. ”También el siglo XX forma parte de nuestra historia“, señala, ”los edificios industriales, aunque todavía nos resulten cercanos en el tiempo, son ya testimonios de un pasado que no volverá. Si esperamos a que pasen otros cien años para reconocer su valor, muchos de ellos ya habrán desaparecido“. La nota concluye que “conservar el patrimonio industrial no significa conservar las chimeneas humeando.

Significa conservar la memoria de quienes levantaron el mundo contemporáneo”. La Unión por el Patrimonio no fue la única en manifestarse en ese sentido. ICOMOS España, la Asociación pola Protección do Patrimonio de Galicia (Apatrigal) o el departamento de Historia da Arte de la Universidade de Santiago también solicitaron una paralización cautelar del derrumbamiento para estudiar el conjunto industrial.

A la petición se sumó el célebre arquitecto británico David Chipperfield, que reside parte del año en Galicia. No sirvió de nada. La operación ha generado, según datos difundidos por Endesa, 45.000 toneladas de residuos, sobre todo hormigón, “un 90% revalorizables”.

El desamntelamiento de la zona finalizará en 2028. Etiquetas / Galicia / Galicia / Gas / Efecto invernadero / Emisiones CO2 / Carbón

Publicado por Redacción · jueves, 30 de julio de 2026

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