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Internacional
martes, 28 de julio de 2026

Violencia a golpe de tinta: la «metamorfosis» de las mujeres maltratadas en Países Bajos

A veces, la violencia no está en los golpes ni en los insultos. En ocasiones, quien ejerce el maltrato busca formas más crueles de posesión y control , una de ellas son los tatuajes forzosos. En Paise

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Violencia a golpe de tinta: la «metamorfosis» de las mujeres maltratadas en Países Bajos Cientos de víctimas reciben tratamiento de láser gratuito para eliminar los tatuajes realizados a la fuerza por sus abusadores Regala esta noticia Añádenos en Google Joke, una de las mujeres maltratadas durante años y tatuada a la fuerza. (AFP) Noemi Vega 28/07/2026 Actualizado a las 12:33h. A veces, la violencia no está en los golpes ni en los insultos. En ocasiones, quien ejerce el maltrato busca formas más crueles de posesión y control, una de ellas son los tatuajes forzosos.

En Paises Bajos cientos de mujeres son asistidas por Spijt ... van Tatoo, un centro de eliminación de tatuajes con ubicación en Rotterdam, donde se ofrece a las víctimas tratamientos con láser gratuitos y que está a punto de expandirse a nivel internacional, según recoge AFP. Joke, una de las neerlandesas afectadas por este tipo de violencia, sufrió maltrato durante años. Estuvo encerrada en caravanas y cobertizos, fue tatuada a la fuerza en su casa hasta que prácticamente todo su cuerpo quedó cubierto de tinta.

Su expareja, quien ejerció el maltrato sobre ella, escribió su nombre en el rostro de Joke más de una docena de veces: frente, mejillas, nariz, barbilla, e incluso, sus párpados quedaron marcados. Noticia relacionada Liberada una mujer en Málaga sometida a violencia continuada por parte de su pareja M. Barranco Borrar la tinta para volver a empezar «Todos te miran y te insultan.

Te llaman idiota, loca. Y no tienes nada, absolutamente nada. Te sientes muy pequeña», ha confesado la mujer a la agencia de noticias mencionada.

Aunque ella pudo huir de la espiral de violencia, las marcas físicas de la crueldad de su pareja seguían visibles para todos, sumiéndola en la vergüenza y el terror por salir de su propia casa. Joke, pudo recibir el tratamiento gracias a Veiling Thuis, la organización nacional de ayuda a las víctimas de violencia. El primer paso para comenzar su nueva vida fue someterse a 12 sesiones de láser durante dos años y medio, para eliminar la tinta de su rostro.

Este procedimiento resulta tan doloroso que un cirujano plástico debe anestesiar la zona a tratar para poder realizarlo. Ahora, gracias al maquillaje, los tatuajes de su cara a penas se ven y Joke afirma haber recuperado su vida, a pesar de que hubo momentos muy oscuros en ella. Durante 18 meses tuvo pensamientos suicidas, sin embargo, ahora se siente «liberada» y consigue ver el futuro de forma más positiva: «Si hace buen tiempo, es genial.

Incluso si llueve me siento bien, al calor de mi hogar. Ahora todo me hace feliz». Método de violencia y control Aunque el caso de Joke resulta extremo, existen otras mujeres que, como ella, también sufrieron este tipo de violencia.

Bonnie, tenía tan solo 17 años cuando conoció a su expareja, quien rápidamente se volvió violento y posesivo. Tras cinco años de relación, el día de su cumpleaños, la obligó a tatuarse como regalo. Justo encima del pubis, le hizo grabarse «propiedad de» seguido de su nombre.

Además, la humillación no acabó ahí. Al llegar a casa, Bonnie se vio obligada a mostrar el tatuaje a varios amigos de su pareja. «Yo no sentía más que tristeza, humillación, miedo, asco...

En sus ojos brillaba ese orgullo. Yo le pertenecía. Y ya nunca a nadie más.

Nunca me había sentido tan mal, tan sucia», ha confesado. A diferencia de Joke, Bonnie tardó varios años en borrar el tatuaje. Al principio, pensó en hacerse un tatuaje encima, hasta que se dio cuenta de que seguiría ahí: «Iba a tener siempre la impresión de que mi cuerpo era parte de él, cuando en realidad no es así».

El tratamiento para eliminar el tatuaje ha sido clave para su reconstrucción: «Estoy muy orgullosa de haber dado este paso». Para ella, ha supuesto el primer paso para cerrar uno de los capítulos «más dolorosos» de su vida. «Es un paso hacia la libertad, la sanación, la reapropiación de mi cuerpo, para retomar las riendas de mi vida y volver a encontrarme conmigo misma, sin vergüenza», ha afirmado sobre su situación.

Un caso sin precedentes En cifras económicas, borrar los tatuajes de Joke podría costar en torno a 100.000 euros. Una campaña de financiación colectiva permitió recaudar más de 30.000 euros para poder hacerlo. A pesar del coste, los profesionales del centro decidieron ayudarla: «Pensamos: es la hija, hermana y amiga de alguien.

Y ya no tiene vida». Desde la organización Veiling Thuis, explican que el tatuaje forzado, al igual que otras formas de violencia de género, es difícil de detectar porque las pruebas están «ocultas bajo la ropa». Sin embargo, no han dejado de animar a quien lo sufra a pedir apoyo: «Es importante que sepan que no están solas.

Así que intenten buscar ayuda cuando se sientan preparardas. Hay organizaciones que pueden apoyarlas». comentarios Reportar un error Violencia a golpe de tinta: la «metamorfosis» de las mujeres maltratadas en Países Bajos Cientos de víctimas reciben tratamiento de láser gratuito para eliminar los tatuajes realizados a la fuerza por sus abusadores Regala esta noticia Añádenos en Google Joke, una de las mujeres maltratadas durante años y tatuada a la fuerza. (AFP) Noemi Vega 28/07/2026 Actualizado a las 12:33h. A veces, la violencia no está en los golpes ni en los insultos.

En ocasiones, quien ejerce el maltrato busca formas más crueles de posesión y control, una de ellas son los tatuajes forzosos. En Paises Bajos cientos de mujeres son asistidas por Spijt ... van Tatoo, un centro de eliminación de tatuajes con ubicación en Rotterdam, donde se ofrece a las víctimas tratamientos con láser gratuitos y que está a punto de expandirse a nivel internacional, según recoge AFP. Joke, una de las neerlandesas afectadas por este tipo de violencia, sufrió maltrato durante años.

Estuvo encerrada en caravanas y cobertizos, fue tatuada a la fuerza en su casa hasta que prácticamente todo su cuerpo quedó cubierto de tinta. Su expareja, quien ejerció el maltrato sobre ella, escribió su nombre en el rostro de Joke más de una docena de veces: frente, mejillas, nariz, barbilla, e incluso, sus párpados quedaron marcados. Noticia relacionada Liberada una mujer en Málaga sometida a violencia continuada por parte de su pareja M.

Barranco Borrar la tinta para volver a empezar «Todos te miran y te insultan. Te llaman idiota, loca. Y no tienes nada, absolutamente nada.

Te sientes muy pequeña», ha confesado la mujer a la agencia de noticias mencionada. Aunque ella pudo huir de la espiral de violencia, las marcas físicas de la crueldad de su pareja seguían visibles para todos, sumiéndola en la vergüenza y el terror por salir de su propia casa. Joke, pudo recibir el tratamiento gracias a Veiling Thuis, la organización nacional de ayuda a las víctimas de violencia.

El primer paso para comenzar su nueva vida fue someterse a 12 sesiones de láser durante dos años y medio, para eliminar la tinta de su rostro. Este procedimiento resulta tan doloroso que un cirujano plástico debe anestesiar la zona a tratar para poder realizarlo. Ahora, gracias al maquillaje, los tatuajes de su cara a penas se ven y Joke afirma haber recuperado su vida, a pesar de que hubo momentos muy oscuros en ella.

Durante 18 meses tuvo pensamientos suicidas, sin embargo, ahora se siente «liberada» y consigue ver el futuro de forma más positiva: «Si hace buen tiempo, es genial. Incluso si llueve me siento bien, al calor de mi hogar. Ahora todo me hace feliz».

Método de violencia y control Aunque el caso de Joke resulta extremo, existen otras mujeres que, como ella, también sufrieron este tipo de violencia. Bonnie, tenía tan solo 17 años cuando conoció a su expareja, quien rápidamente se volvió violento y posesivo. Tras cinco años de relación, el día de su cumpleaños, la obligó a tatuarse como regalo.

Justo encima del pubis, le hizo grabarse «propiedad de» seguido de su nombre. Además, la humillación no acabó ahí. Al llegar a casa, Bonnie se vio obligada a mostrar el tatuaje a varios amigos de su pareja.

«Yo no sentía más que tristeza, humillación, miedo, asco... En sus ojos brillaba ese orgullo. Yo le pertenecía.

Y ya nunca a nadie más. Nunca me había sentido tan mal, tan sucia», ha confesado. A diferencia de Joke, Bonnie tardó varios años en borrar el tatuaje.

Al principio, pensó en hacerse un tatuaje encima, hasta que se dio cuenta de que seguiría ahí: «Iba a tener siempre la impresión de que mi cuerpo era parte de él, cuando en realidad no es así». El tratamiento para eliminar el tatuaje ha sido clave para su reconstrucción: «Estoy muy orgullosa de haber dado este paso». Para ella, ha supuesto el primer paso para cerrar uno de los capítulos «más dolorosos» de su vida.

«Es un paso hacia la libertad, la sanación, la reapropiación de mi cuerpo, para retomar las riendas de mi vida y volver a encontrarme conmigo misma, sin vergüenza», ha afirmado sobre su situación. Un caso sin precedentes En cifras económicas, borrar los tatuajes de Joke podría costar en torno a 100.000 euros. Una campaña de financiación colectiva permitió recaudar más de 30.000 euros para poder hacerlo.

A pesar del coste, los profesionales del centro decidieron ayudarla: «Pensamos: es la hija, hermana y amiga de alguien. Y ya no tiene vida». Desde la organización Veiling Thuis, explican que el tatuaje forzado, al igual que otras formas de violencia de género, es difícil de detectar porque las pruebas están «ocultas bajo la ropa».

Sin embargo, no han dejado de animar a quien lo sufra a pedir apoyo: «Es importante que sepan que no están solas. Así que intenten buscar ayuda cuando se sientan preparardas. Hay organizaciones que pueden apoyarlas». comentarios Reportar un error Liberada una mujer en Málaga sometida a violencia continuada por parte de su pareja M.

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Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

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