PISA y la tortilla de Page
En un congreso de cocina, los alumnos de una escuela bordan la tortilla de patata. Pero entonces, otros centros participantes ¿envidiosos? –que no el jurado– acusan a los chefs de esa escuela de haber
PISA y la tortilla de Page PISA no es el problema: es la solución. Nos falta quitarnos el complejo de enseñar lo que entra en el examen Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Un grupo de estudiantes catalanes de 3º y 4º de la ESO. (ABC) María José Fuenteálamo 17/09/2026 Actualizado a las 19:08h. En un congreso de cocina, los alumnos de una escuela bordan la tortilla de patata.
Pero entonces, otros centros participantes ¿envidiosos? –que no el jurado– acusan a los chefs de esa escuela de haberles enseñado a sus alumnos la receta. Lejos de sacar pecho, la ... dirección de la misma termina asegurando que sus maestros no tenían orden de enseñar tal receta. Entonces, ¿para qué una escuela de cocina, para que los alumnos inventen o aprendan fuera?
Esta incomprensible situación la acaba de vivir Castilla-La Mancha. Dentro de los desastrosos resultados nacionales de PISA, la región mejoró sus puntuaciones en Ciencias. Rápidamente se la acusó de preparar a los alumnos para el examen.
¿Acusación? Pero si es un halago. Por fin una comunidad lo ha entendido.
Si PISA mide lo que sabes, vamos a prepararlos para que sepan. Tanto reparto de competencias, tanta diferencia de temarios, tanto movimiento de asignaturas y de contenidos curriculares… y por fin alguien se da cuenta: si buscas que tus alumnos sean buenos en una materia, enséñales esa materia. Entrenamiento, preparación, repetición… lo que haga falta.
Sea PISA, la Evau/PAU, el C1 de inglés, el carnet de conducir o la audición del conservatorio. Pues bien, nada de eso, porque ha salido la Junta a decir que no es cierto, que no hubo entrenamiento. Vuelta a la casilla de salida.
En sus siglas en inglés, PISA se desglosa como Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes. Lo realiza la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, y mide el rendimiento académico de nuestros jóvenes a los 15 años. Medio Occidente está llorando porque hemos salido todos muy mal parados.
Nuestros adolescentes, concluye PISA, no tienen suficientes conocimientos para resolver los problemas de la vida diaria. La frase la hemos oído mil veces. Los profesores no dejan de repetirla.
Hay que leer mejor los enunciados de los exámenes. Y los titulares, diría yo. A veces, no es que no tengamos capacidad lectora, como señala PISA, es que no prestamos atención.
Queremos juzgar, criticar rápido, pero no solucionar. El resultado, en cualquier caso, es el mismo: tenemos la solución delante de nuestros ojos y no la vemos. Con tanta urgencia de juzgar a quienes diseñan los planes educativos, igual no hemos visto lo que PISA nos está gritando.
Me cuentan mis amigas profesoras en institutos que en 2º de Bachillerato, el curso de preparación para la EVAU, da lo mismo lo que diga el temario oficial. Se estudia lo que va a entrar en el examen de acceso a la Universidad. Y cuando se estudia, ¿qué suele pasar?, pues que se aprende.
Las lágrimas de Europa revelan un consenso educativo: PISA es el examen de los exámenes. De modo que PISA no es el problema, sino la solución. A ver si en vez de capacidad lectora, lo que nos falta es quitarnos el complejo de enseñar lo que entra en el examen.
Vamos, la receta de la tortilla. Temas Alumnos Exámenes OCDE Castilla-La Mancha comentarios Reportar un error PISA y la tortilla de Page PISA no es el problema: es la solución. Nos falta quitarnos el complejo de enseñar lo que entra en el examen Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Un grupo de estudiantes catalanes de 3º y 4º de la ESO. (ABC) María José Fuenteálamo 17/09/2026 Actualizado a las 19:08h.
En un congreso de cocina, los alumnos de una escuela bordan la tortilla de patata. Pero entonces, otros centros participantes ¿envidiosos? –que no el jurado– acusan a los chefs de esa escuela de haberles enseñado a sus alumnos la receta. Lejos de sacar pecho, la ... dirección de la misma termina asegurando que sus maestros no tenían orden de enseñar tal receta.
Entonces, ¿para qué una escuela de cocina, para que los alumnos inventen o aprendan fuera? Esta incomprensible situación la acaba de vivir Castilla-La Mancha. Dentro de los desastrosos resultados nacionales de PISA, la región mejoró sus puntuaciones en Ciencias.
Rápidamente se la acusó de preparar a los alumnos para el examen. ¿Acusación? Pero si es un halago.
Por fin una comunidad lo ha entendido. Si PISA mide lo que sabes, vamos a prepararlos para que sepan. Tanto reparto de competencias, tanta diferencia de temarios, tanto movimiento de asignaturas y de contenidos curriculares… y por fin alguien se da cuenta: si buscas que tus alumnos sean buenos en una materia, enséñales esa materia.
Entrenamiento, preparación, repetición… lo que haga falta. Sea PISA, la Evau/PAU, el C1 de inglés, el carnet de conducir o la audición del conservatorio. Pues bien, nada de eso, porque ha salido la Junta a decir que no es cierto, que no hubo entrenamiento.
Vuelta a la casilla de salida. En sus siglas en inglés, PISA se desglosa como Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes. Lo realiza la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, y mide el rendimiento académico de nuestros jóvenes a los 15 años.
Medio Occidente está llorando porque hemos salido todos muy mal parados. Nuestros adolescentes, concluye PISA, no tienen suficientes conocimientos para resolver los problemas de la vida diaria. La frase la hemos oído mil veces.
Los profesores no dejan de repetirla. Hay que leer mejor los enunciados de los exámenes. Y los titulares, diría yo.
A veces, no es que no tengamos capacidad lectora, como señala PISA, es que no prestamos atención. Queremos juzgar, criticar rápido, pero no solucionar. El resultado, en cualquier caso, es el mismo: tenemos la solución delante de nuestros ojos y no la vemos.
Con tanta urgencia de juzgar a quienes diseñan los planes educativos, igual no hemos visto lo que PISA nos está gritando. Me cuentan mis amigas profesoras en institutos que en 2º de Bachillerato, el curso de preparación para la EVAU, da lo mismo lo que diga el temario oficial. Se estudia lo que va a entrar en el examen de acceso a la Universidad.
Y cuando se estudia, ¿qué suele pasar?, pues que se aprende. Las lágrimas de Europa revelan un consenso educativo: PISA es el examen de los exámenes. De modo que PISA no es el problema, sino la solución.
A ver si en vez de capacidad lectora, lo que nos falta es quitarnos el complejo de enseñar lo que entra en el examen. Vamos, la receta de la tortilla. Temas Alumnos Exámenes OCDE Castilla-La Mancha comentarios Reportar un error La caja de herramientas de Cecotec con 380 piezas que querrás tener en casa Teresa Rodríguez García Risto Mejide, 51 años, sobre sus estudios universitarios de ADE: «Nunca me han regalado nada»
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