Nunca se había escrito tanto de la tele
Ahora que estamos poniéndole fecha de caducidad o de consumo preferente a la humanidad –el acabose de la IA–, nos entra el gusanillo y empezamos a rebuscar por ahí las primeras alertas milenaristas y
Nunca se había escrito tanto de la tele La tele no solo sigue viva, sino que se ha convertido en la comidilla de aquellos soportes –redes sociales, medios digitales– que presuntamente le iban a dar la puntilla Regala esta noticia Añádenos en Google (EP) Jesús Lillo 16/09/2026 a las 18:46h. Ahora que estamos poniéndole fecha de caducidad o de consumo preferente a la humanidad –el acabose de la IA–, nos entra el gusanillo y empezamos a rebuscar por ahí las primeras alertas milenaristas y pánicas, por Arrabal y el cebollón que llevaba aquella noche televisada, que en las últimas décadas han venido anunciado con su correspondiente gorigori el fin de los tiempos, eclipses totales o parciales para todos los públicos y con gafas de a dos euros. «Pobreza visual», dijo el lunes Pedro Sánchez, hablando precisamente de gafas baratas.
Tras cinco minutos escasos de investigación, llegamos a la conclusión de que «los muertos que vos matáis gozan de buena salud», como dejó escrito Pierre Corneille, traducido al español por Guillermo González Arenas y luego popularizado por Peret con 'El muerto vivo'. Ni se acaba el mundo ni se muere la tele, que es la parte que nos ocupa en estas páginas, dependientes de la permanencia de un medio de comunicación al que hace más de veinte años ya le dieron los santos óleos los más reputados profetas del sector del conocimiento, en trance arrabalaico o simplemente embriagados de soberbia y de riqueza visual o visionaria. Resulta que, contra todo pronóstico, la tele no solo sigue viva en la era de internet, sino que se ha convertido en la comidilla de aquellos soportes –redes sociales, medios digitales– que presuntamente le iban a dar la puntilla, al menos en España.
Al extranjero no vamos por lo de que el nacionalismo se cura viajando, y eso sí que no. España, a 17 de septiembre de 2026, que diría el repelente niño Vallés. El politiqueo –la política es o debiera ser una cosa más seria– se ha adueñado de las emisoras generalistas.
Incluso las tertulias más livianas e indocumentadas meten la cuchara en el sopicaldo de la polarización. Las naves del misterio son hoy avionetas como las que hace medio siglo tiraban globos de Nivea en las playas. De los hormigueros salen aludas.
Cuando las redes no les funcionan o se les vuelven en contra, los del gremio gubernativo cierran su TikTok y piden cita en la tele. Marlaska colecciona fichas de tertulianos y el gran público –en diferido, a través de recortes digitales– les hace un traje de insultos a los presentadores y entrevistadores, según les cuadren. La noticia es hoy lo que uno dice de lo que el otro dijo en la tele, e incluso el GP de España del pasado domingo se resume en una pancarta reversible captada por las cámaras.
La tele no solo sigue respirando: les hace un boca a boca a quienes iban a sepultarla. Temas Redes sociales Cadenas de televisión Pedro Sánchez Fernando Grande-Marlaska TikTok comentarios Reportar un error Nunca se había escrito tanto de la tele La tele no solo sigue viva, sino que se ha convertido en la comidilla de aquellos soportes –redes sociales, medios digitales– que presuntamente le iban a dar la puntilla Regala esta noticia Añádenos en Google (EP) Jesús Lillo 16/09/2026 a las 18:46h. Ahora que estamos poniéndole fecha de caducidad o de consumo preferente a la humanidad –el acabose de la IA–, nos entra el gusanillo y empezamos a rebuscar por ahí las primeras alertas milenaristas y pánicas, por Arrabal y el cebollón que llevaba aquella noche televisada, que en las últimas décadas han venido anunciado con su correspondiente gorigori el fin de los tiempos, eclipses totales o parciales para todos los públicos y con gafas de a dos euros.
«Pobreza visual», dijo el lunes Pedro Sánchez, hablando precisamente de gafas baratas. Tras cinco minutos escasos de investigación, llegamos a la conclusión de que «los muertos que vos matáis gozan de buena salud», como dejó escrito Pierre Corneille, traducido al español por Guillermo González Arenas y luego popularizado por Peret con 'El muerto vivo'. Ni se acaba el mundo ni se muere la tele, que es la parte que nos ocupa en estas páginas, dependientes de la permanencia de un medio de comunicación al que hace más de veinte años ya le dieron los santos óleos los más reputados profetas del sector del conocimiento, en trance arrabalaico o simplemente embriagados de soberbia y de riqueza visual o visionaria.
Resulta que, contra todo pronóstico, la tele no solo sigue viva en la era de internet, sino que se ha convertido en la comidilla de aquellos soportes –redes sociales, medios digitales– que presuntamente le iban a dar la puntilla, al menos en España. Al extranjero no vamos por lo de que el nacionalismo se cura viajando, y eso sí que no. España, a 17 de septiembre de 2026, que diría el repelente niño Vallés.
El politiqueo –la política es o debiera ser una cosa más seria– se ha adueñado de las emisoras generalistas. Incluso las tertulias más livianas e indocumentadas meten la cuchara en el sopicaldo de la polarización. Las naves del misterio son hoy avionetas como las que hace medio siglo tiraban globos de Nivea en las playas.
De los hormigueros salen aludas. Cuando las redes no les funcionan o se les vuelven en contra, los del gremio gubernativo cierran su TikTok y piden cita en la tele. Marlaska colecciona fichas de tertulianos y el gran público –en diferido, a través de recortes digitales– les hace un traje de insultos a los presentadores y entrevistadores, según les cuadren.
La noticia es hoy lo que uno dice de lo que el otro dijo en la tele, e incluso el GP de España del pasado domingo se resume en una pancarta reversible captada por las cámaras. La tele no solo sigue respirando: les hace un boca a boca a quienes iban a sepultarla. Temas Redes sociales Cadenas de televisión Pedro Sánchez Fernando Grande-Marlaska TikTok comentarios Reportar un error Moldeador de pelo Cecotec AirGlisse 14in1: 14 accesorios en un solo aparato Teresa Rodríguez García El Gran Wyoming, sobre sus estudios universitarios: «Hice Medicina y trabajé como médico, pero había mucho paro»
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