La impunidad del narco estalla con violencia extrema en los barrios andaluces
Dos encapuchados irrumpen en una calle del barrio del Rocío de Isla Cristina, suena la moto y una ráfaga de un subfusil. Las balas dejan en el suelo a todos los que estaban en esa plaza. Muere una señ
La impunidad del narco estalla con violencia extrema en los barrios andaluces El ataque de Isla Cristina pone en el foco el fácil acceso a las armas y los precarios medios con los que dota el Gobierno a las Fuerzas de Seguridad para combatir a las organizaciones Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de las mujeres asesinadas en Isla Cristina desde una moto. (ABC) J. J. Madueño Málaga 18/08/2026 a las 02:21h.
Dos encapuchados irrumpen en una calle del barrio del Rocío de Isla Cristina, suena la moto y una ráfaga de un subfusil. Las balas dejan en el suelo a todos los que estaban en esa plaza. Muere una señora, una embarazada y un chaval de ... 16 años que pasaba por allí.
A las pocas horas también el bebé de ocho meses de la madre asesinada. Hay un herido grave de 18 años y otra más leve. No es la Medellín de Pablo Escobar, ni tampoco la Sicilia de la Cosa Nostra, ni una favela de Río de Janeiro.
Es Huelva. Otra vez en Andalucía, donde el narco campa impune y deja las calles ensangrentadas. Otra disputa resuelta con sicarios en esta región.
Otro ataque con armas de guerra en un lugar donde no es habitual, como la casa acribillada en Cuevas Bajas (Málaga) o los ajustes de cuentas en Huelma (Jaén). Clanes del 'trapicheo' con armas automáticas a precios populares, como en Puente Genil (Córdoba), en Adra (Almería) o en Pinos Puente (Granada). Barrios con arsenales escondidos como las Tres Mil Viviendas de Sevilla o la Trinidad de Málaga y zulos en Algeciras.
Eso sumado a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad atados de pies y manos sin inversión del Gobierno. La democratización de la armas capaces de desatar masacres ha llegado a la calles de Andalucía. Noticia relacionada El polvorín andaluz de los viejos clanes en los barrios del 'trapicheo' J.
J. Madueño La guerra de clanes de Huelva resume la escalada 'bélica' la sociedad ligada al tráfico en Andalucía. El Baba, según narró su propia esposa, salió de prisión tras varias agresiones con arma blanca.
Cuando se hizo temible batiéndose a puñaladas. Sin embargo, a su cuñado lo mató a tiros en 2024. Aquel asesinato abrió una guerra clanes, que ha dado cuenta de la subida del potencial de las armas.
En la última presunta venganza por aquel asesinato se ha usado un arma larga automática. La realidad es que las dos últimas operaciones contra el tráfico de armas arrojan la certeza de que, en Andalucía, ya cualquiera compra una pistola o un AK. No es complicado.
Por vídeos en WhatsApp las vendía un clan gitano de la marihuana en Granada, que dio el salto por sus negocio con la mafia de Marsella. Tenían hasta una galería de tiro bajo tierra a la que se accedía por la chabola de un mulo. La Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) Costa del Sol de la Policía interceptó este julio seis AK-47 con 180 cartuchos del calibre 7,62 y tres granadas de mano para entregarlas a clanes como los que se están matando de Sevilla y Huelva.
En la operación se incautaron 36 kalashnikov y 14 granadas de mano. La lista de precios dio cuenta de accesibilidad a este armamento. Las pistolas estaban desde 4.000 euros.
Los fusiles llegaban a los 14.000 euros. Las granadas sobre los 500 euros. Precios populares para que cualquier camello que vende 'papelas' pueda pasar del pincho a la pipa o algo mayor.
Y con ese acceso fácil a las armas ya hay inocentes muertos, como el bebé de Isla Cristina y el chaval de 16 años, o como el joven de Fuengirola al que un sicario menor de edad mató por error con una M-4. El asesino estuvo nueve meses en un reformatorio, salió y se fugó a su país, donde ha tenido que volver a ser detenido. Es la impunidad absoluta.
«La situación de la violencia cambia en la momento en el que el narcotráfico pasa del hachís a la cocaína» Newsletter Huelva es un ejemplo. «La situación de la violencia cambia desde el momento en el que el narcotráfico pasa del hachís a otro tipo de drogas, como la cocaína.
Hay mayor cantidad de dinero invertido en ellos y evidentemente eso multiplica la violencia, la seguridad y el control para evitar vuelcos y la acción policial», apunta Lucas Lavilla, secretario general de Asociación Unificada de Guardias Civiles en Huelva. Esta provincia se ha convertido en los últimos años, en la puerta de entrada de la cocaína. «Se asientan aquí todas las mafias del narcotráfico que operan tanto en Hispanoamérica como en Europa.
Huelva es un punto de entrada y distribución», reseña Lavilla, que explica que en esta provincia está Doñana, que es el parque natural más grande de Europa, así como la cercanía a África y el hecho de ser el punto continental más cercano a Latinoamérica. «Todo influye», apunta Lavilla, desde una provincia donde uno narcos ametrallaron a la Guardia Civil cuando fue a incautar un alijo. Y no es el único episodio.
En Isla Mayor casi matan a un agente de los Grupos de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (Greco) de la Policía Nacional con un AK-47. Al igual que los que abrieron fuego en Vélez-Málaga cuando la Udyco entró en un almacén de narcolanchas. Es una constante.
Desgraciadamente, las muerte de los dos Guardia Civil en Barbate no es un caso aislado. Otro dos murieron en persecución este mismo año en Huelva y los accidentes son comunes, también por carretera, donde los embisten sin piedad con coches más potentes. «Llevamos años advirtiendo de lo que está ocurriendo.
No podemos permitir que los narcotraficantes campen a sus anchas. Si no se refuerza de manera decidida la respuesta del Estado, corremos el riesgo de convertir Andalucía en una pequeña Medellín», señala Ángel Becerra Corchado, secretario federal del Sindicato Unificado de Policía en Andalucía. Es un problema de medios materiales.
Por ejemplo, los chalecos que tienen los agentes de los grupos de investigación no paran las balas de un calibre 7,62. Ante la potencia de fuego de un AK-47 están vendidos y expuestos a su suerte. Y también es un problema de personal y medios especializados.
«Antes había una unidad proactiva de actuación contra el narcotráfico, que era OCON-Sur, pero ahora todo recae en los equipos de policía judicial de las comandancias, que están evidentemente desbordados las 24 horas y los siete días de la semana», añade Lavilla. «No se trata únicamente de aumentar efectivos cuando se produce un episodio que genera alarma social. Necesitamos una política sostenida en el tiempo que permita investigar, prevenir y golpear a estas organizaciones antes de que consoliden aún más su presencia», añade Ángel Becerra.
El SUP recuerda además que esta realidad vuelve a poner de manifiesto la necesidad de reconocer a los miembros de la Policía Nacional como profesión de riesgo. «Nuestros compañeros trabajan frente a organizaciones que manejan enormes cantidades de dinero, disponen de medios cada vez más sofisticados y no dudan en emplear la violencia. Ese riesgo debe tener un reconocimiento efectivo», sostiene Becerra.
Temas Tiro Guardia Civil Policía Nacional Andalucía Huelva Isla Cristina comentarios Reportar un error La impunidad del narco estalla con violencia extrema en los barrios andaluces El ataque de Isla Cristina pone en el foco el fácil acceso a las armas y los precarios medios con los que dota el Gobierno a las Fuerzas de Seguridad para combatir a las organizaciones Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de las mujeres asesinadas en Isla Cristina desde una moto. (ABC) J. J. Madueño Málaga 18/08/2026 a las 02:21h.
Dos encapuchados irrumpen en una calle del barrio del Rocío de Isla Cristina, suena la moto y una ráfaga de un subfusil. Las balas dejan en el suelo a todos los que estaban en esa plaza. Muere una señora, una embarazada y un chaval de ... 16 años que pasaba por allí.
A las pocas horas también el bebé de ocho meses de la madre asesinada. Hay un herido grave de 18 años y otra más leve. No es la Medellín de Pablo Escobar, ni tampoco la Sicilia de la Cosa Nostra, ni una favela de Río de Janeiro.
Es Huelva. Otra vez en Andalucía, donde el narco campa impune y deja las calles ensangrentadas. Otra disputa resuelta con sicarios en esta región.
Otro ataque con armas de guerra en un lugar donde no es habitual, como la casa acribillada en Cuevas Bajas (Málaga) o los ajustes de cuentas en Huelma (Jaén). Clanes del 'trapicheo' con armas automáticas a precios populares, como en Puente Genil (Córdoba), en Adra (Almería) o en Pinos Puente (Granada). Barrios con arsenales escondidos como las Tres Mil Viviendas de Sevilla o la Trinidad de Málaga y zulos en Algeciras.
Eso sumado a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad atados de pies y manos sin inversión del Gobierno. La democratización de la armas capaces de desatar masacres ha llegado a la calles de Andalucía. Noticia relacionada El polvorín andaluz de los viejos clanes en los barrios del 'trapicheo' J.
J. Madueño La guerra de clanes de Huelva resume la escalada 'bélica' la sociedad ligada al tráfico en Andalucía. El Baba, según narró su propia esposa, salió de prisión tras varias agresiones con arma blanca.
Cuando se hizo temible batiéndose a puñaladas. Sin embargo, a su cuñado lo mató a tiros en 2024. Aquel asesinato abrió una guerra clanes, que ha dado cuenta de la subida del potencial de las armas.
En la última presunta venganza por aquel asesinato se ha usado un arma larga automática. La realidad es que las dos últimas operaciones contra el tráfico de armas arrojan la certeza de que, en Andalucía, ya cualquiera compra una pistola o un AK. No es complicado.
Por vídeos en WhatsApp las vendía un clan gitano de la marihuana en Granada, que dio el salto por sus negocio con la mafia de Marsella. Tenían hasta una galería de tiro bajo tierra a la que se accedía por la chabola de un mulo. La Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) Costa del Sol de la Policía interceptó este julio seis AK-47 con 180 cartuchos del calibre 7,62 y tres granadas de mano para entregarlas a clanes como los que se están matando de Sevilla y Huelva.
En la operación se incautaron 36 kalashnikov y 14 granadas de mano. La lista de precios dio cuenta de accesibilidad a este armamento. Las pistolas estaban desde 4.000 euros.
Los fusiles llegaban a los 14.000 euros. Las granadas sobre los 500 euros. Precios populares para que cualquier camello que vende 'papelas' pueda pasar del pincho a la pipa o algo mayor.
Y con ese acceso fácil a las armas ya hay inocentes muertos, como el bebé de Isla Cristina y el chaval de 16 años, o como el joven de Fuengirola al que un sicario menor de edad mató por error con una M-4. El asesino estuvo nueve meses en un reformatorio, salió y se fugó a su país, donde ha tenido que volver a ser detenido. Es la impunidad absoluta.
«La situación de la violencia cambia en la momento en el que el narcotráfico pasa del hachís a la cocaína» Newsletter Huelva es un ejemplo. «La situación de la violencia cambia desde el momento en el que el narcotráfico pasa del hachís a otro tipo de drogas, como la cocaína.
Hay mayor cantidad de dinero invertido en ellos y evidentemente eso multiplica la violencia, la seguridad y el control para evitar vuelcos y la acción policial», apunta Lucas Lavilla, secretario general de Asociación Unificada de Guardias Civiles en Huelva. Esta provincia se ha convertido en los últimos años, en la puerta de entrada de la cocaína. «Se asientan aquí todas las mafias del narcotráfico que operan tanto en Hispanoamérica como en Europa.
Huelva es un punto de entrada y distribución», reseña Lavilla, que explica que en esta provincia está Doñana, que es el parque natural más grande de Europa, así como la cercanía a África y el hecho de ser el punto continental más cercano a Latinoamérica. «Todo influye», apunta Lavilla, desde una provincia donde uno narcos ametrallaron a la Guardia Civil cuando fue a incautar un alijo. Y no es el único episodio.
En Isla Mayor casi matan a un agente de los Grupos de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (Greco) de la Policía Nacional con un AK-47. Al igual que los que abrieron fuego en Vélez-Málaga cuando la Udyco entró en un almacén de narcolanchas. Es una constante.
Desgraciadamente, las muerte de los dos Guardia Civil en Barbate no es un caso aislado. Otro dos murieron en persecución este mismo año en Huelva y los accidentes son comunes, también por carretera, donde los embisten sin piedad con coches más potentes. «Llevamos años advirtiendo de lo que está ocurriendo.
No podemos permitir que los narcotraficantes campen a sus anchas. Si no se refuerza de manera decidida la respuesta del Estado, corremos el riesgo de convertir Andalucía en una pequeña Medellín», señala Ángel Becerra Corchado, secretario federal del Sindicato Unificado de Policía en Andalucía. Es un problema de medios materiales.
Por ejemplo, los chalecos que tienen los agentes de los grupos de investigación no paran las balas de un calibre 7,62. Ante la potencia de fuego de un AK-47 están vendidos y expuestos a su suerte. Y también es un problema de personal y medios especializados.
«Antes había una unidad proactiva de actuación contra el narcotráfico, que era OCON-Sur, pero ahora todo recae en los equipos de policía judicial de las comandancias, que están evidentemente desbordados las 24 horas y los siete días de la semana», añade Lavilla. «No se trata únicamente de aumentar efectivos cuando se produce un episodio que genera alarma social. Necesitamos una política sostenida en el tiempo que permita investigar, prevenir y golpear a estas organizaciones antes de que consoliden aún más su presencia», añade Ángel Becerra.
El SUP recuerda además que esta realidad vuelve a poner de manifiesto la necesidad de reconocer a los miembros de la Policía Nacional como profesión de riesgo. «Nuestros compañeros trabajan frente a organizaciones que manejan enormes cantidades de dinero, disponen de medios cada vez más sofisticados y no dudan en emplear la violencia. Ese riesgo debe tener un reconocimiento efectivo», sostiene Becerra.
Temas Tiro Guardia Civil Policía Nacional Andalucía Huelva Isla Cristina comentarios Reportar un error El polvorín andaluz de los viejos clanes en los barrios del 'trapicheo' J. J. Madueño Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Eugenia Martínez de Irujo: «El desayuno más sabroso es el que tomo en mi casa, tostada integral con aceite de oliva y un café con hielo»
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