Algo que perder
Mi hija sacó las notas suficientes para vivir el primer gran verano de su vida, que suele ser el de los 15, y una de las primeras cumbres tuvo lugar en el Ampurdán la semana pasada. Iban a ir unas cua
PRIMERAS INTENCIONES Algo que perder «No importa que se enfade. No importa que no me abra. Ella sabe que yo estoy.
Y esto es exactamente lo que quiero que sepa» Regala esta noticia Añádenos en Google Unas amigas en una terraza con vistas a Ampurdán. (ABC) Salvador Sostres 19/08/2026 a las 01:35h. Mi hija sacó las notas suficientes para vivir el primer gran verano de su vida, que suele ser el de los 15, y una de las primeras cumbres tuvo lugar en el Ampurdán la semana pasada.
Iban a ir unas cuantas amigas, entre ellas Sandra, ... que ha tenido muchos problemas durante el curso, problemas graves que provocaron hasta un ingreso en un centro hospitalario. Las familias de las demás amigas no han ido diciendo gran cosa, pero han procurado, sin hacerlo evidente, provocar un cierto alejamiento de sus hijas. Con Maria hemos hablado regularmente de Sandra, y de cómo una vida aparentemente tranquila puede entrar de repente en una espiral de destrucción, pero mi hija no sólo no ha querido distanciarse en ningún momento de su amiga sino que se ha mantenido todo lo cerca que ha podido: es decir, todo lo cerca que su amiga la ha dejado.
La fiesta del Ampurdán era en realidad la más esperada del verano, por ser la que iban casi todas, por la casa, la de Silvia, una de las más vistosas de la zona, y porque eran además las fiestas del pueblo. Unos días antes, sin razón aparente, Sandra se enfadó con todas a la vez y anunció que no iría. Noticia relacionada La sonrisa de Pablo Salvador Sostres Todas intentaron hacerle ver que no existía causa real para su enfado y trataron de convencerla, cada una por su cuenta y a su manera, de que fuera.
Nadie lo consiguió y cuando el no de Sandra fue definitivo, mi hija dijo que tampoco iría. Eso sí que fue una bomba, porque Maria es una de las líderes del grupo. Se limitó a decir, en el grupo de whatsapp que comparten todas, que si Sandra no iba, ella tampoco.
Era su gran acontecimiento y aunque no se celebraba en ninguna de nuestras propiedades ella había estado en la organización de todos los planes. Aunque yo sé que quiere mucho a Sandra, y me gusta presumir de conocer mejor que nadie a mi hija, he de decir que esta decisión no la vi venir ni la entendí cuando mi mujer me lo dijo. Tardé unas horas en llamar a Maria porque antes quise pensar una idea para orientar la conversación y, en su caso, hacerle reflexionar sobre la posibilidad de cambiar su decisión, que no lograba entender.
Pero no se me ocurrió nada y llamé sin mucho más que ofrecerle que preguntarle qué había pasado. Newsletter «No voy porque soy la amiga más importante de Sandra, la que de verdad la quiere, a la que de verdad ella quiere. Si yo voy y ella no, se sentirá sola y sin nada que perder.
Yo ya sé que lo más probable es que ella siga su terrible camino y yo no pueda hacer nada por ayudarla, pero quiero que sienta que todavía tiene algo que perder». Los días de la fiesta, María intentó quedar con Sandra para estar con ella pero Sandra le dijo que no quería salir de casa ni ver a nadie. Igualmente, Maria tomó el tren hacia Terrassa, pero Sandra no le abrió la puerta y mi hija volvió a casa sin haberla ni siquiera visto.
Aquella noche la invité a cenar a Yashima y camino del restaurante le pregunté si a la luz de los acontecimientos no prefería ir con sus amigas a casa de Silvia, y le expliqué que nuestro querido Alejandro Alcaraz, al contarle lo que había pasado, había puesto a Juan Antonio a nuestra disposición para el traslado. Maria me dijo que tenía muchas ganas de ir, pero que no iría, porque era su manera de estar con Sandra, aunque no hubiera querido verla. «No importa que se enfade.
No importa que no me abra. Ella sabe que yo estoy. Y esto es exactamente lo que quiero que sepa». comentarios Reportar un error PRIMERAS INTENCIONES Algo que perder «No importa que se enfade.
No importa que no me abra. Ella sabe que yo estoy. Y esto es exactamente lo que quiero que sepa»
Regala esta noticia Añádenos en Google Unas amigas en una terraza con vistas a Ampurdán. (ABC) Salvador Sostres 19/08/2026 a las 01:35h. Mi hija sacó las notas suficientes para vivir el primer gran verano de su vida, que suele ser el de los 15, y una de las primeras cumbres tuvo lugar en el Ampurdán la semana pasada. Iban a ir unas cuantas amigas, entre ellas Sandra, ... que ha tenido muchos problemas durante el curso, problemas graves que provocaron hasta un ingreso en un centro hospitalario.
Las familias de las demás amigas no han ido diciendo gran cosa, pero han procurado, sin hacerlo evidente, provocar un cierto alejamiento de sus hijas. Con Maria hemos hablado regularmente de Sandra, y de cómo una vida aparentemente tranquila puede entrar de repente en una espiral de destrucción, pero mi hija no sólo no ha querido distanciarse en ningún momento de su amiga sino que se ha mantenido todo lo cerca que ha podido: es decir, todo lo cerca que su amiga la ha dejado. La fiesta del Ampurdán era en realidad la más esperada del verano, por ser la que iban casi todas, por la casa, la de Silvia, una de las más vistosas de la zona, y porque eran además las fiestas del pueblo.
Unos días antes, sin razón aparente, Sandra se enfadó con todas a la vez y anunció que no iría. Noticia relacionada La sonrisa de Pablo Salvador Sostres Todas intentaron hacerle ver que no existía causa real para su enfado y trataron de convencerla, cada una por su cuenta y a su manera, de que fuera. Nadie lo consiguió y cuando el no de Sandra fue definitivo, mi hija dijo que tampoco iría.
Eso sí que fue una bomba, porque Maria es una de las líderes del grupo. Se limitó a decir, en el grupo de whatsapp que comparten todas, que si Sandra no iba, ella tampoco. Era su gran acontecimiento y aunque no se celebraba en ninguna de nuestras propiedades ella había estado en la organización de todos los planes.
Aunque yo sé que quiere mucho a Sandra, y me gusta presumir de conocer mejor que nadie a mi hija, he de decir que esta decisión no la vi venir ni la entendí cuando mi mujer me lo dijo. Tardé unas horas en llamar a Maria porque antes quise pensar una idea para orientar la conversación y, en su caso, hacerle reflexionar sobre la posibilidad de cambiar su decisión, que no lograba entender. Pero no se me ocurrió nada y llamé sin mucho más que ofrecerle que preguntarle qué había pasado.
Newsletter «No voy porque soy la amiga más importante de Sandra, la que de verdad la quiere, a la que de verdad ella quiere. Si yo voy y ella no, se sentirá sola y sin nada que perder. Yo ya sé que lo más probable es que ella siga su terrible camino y yo no pueda hacer nada por ayudarla, pero quiero que sienta que todavía tiene algo que perder».
Los días de la fiesta, María intentó quedar con Sandra para estar con ella pero Sandra le dijo que no quería salir de casa ni ver a nadie. Igualmente, Maria tomó el tren hacia Terrassa, pero Sandra no le abrió la puerta y mi hija volvió a casa sin haberla ni siquiera visto. Aquella noche la invité a cenar a Yashima y camino del restaurante le pregunté si a la luz de los acontecimientos no prefería ir con sus amigas a casa de Silvia, y le expliqué que nuestro querido Alejandro Alcaraz, al contarle lo que había pasado, había puesto a Juan Antonio a nuestra disposición para el traslado.
Maria me dijo que tenía muchas ganas de ir, pero que no iría, porque era su manera de estar con Sandra, aunque no hubiera querido verla. «No importa que se enfade. No importa que no me abra.
Ella sabe que yo estoy. Y esto es exactamente lo que quiero que sepa». comentarios Reportar un error La sonrisa de Pablo Salvador Sostres Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Elsa Pataky: «Ceno a las 18.30 y ayuno hasta las 10. Acostarse con el estómago lleno no es beneficioso»
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