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Internacional
lunes, 3 de agosto de 2026

Arthur Brooks, catedrático de Harvard: «La gente de vacaciones está más sana y enérgica, pero esos efectos desaparecen tras la primera semana de trabajo»

A estas alturas del verano, son muchos los españoles que han disfrutado de sus vacaciones o están ya en ello. Otros, sin embargo, aún tienen que esperar un poco para poder vivir essos días de descanso

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Arthur Brooks, catedrático de Harvard: «La gente de vacaciones está más sana y enérgica, pero esos efectos desaparecen tras la primera semana de trabajo» El experto indica por qué se produce esto y qué hace que las buenas sensaciones por vacaciones puedan durar más o menos Regala esta noticia Añádenos en Google Arthur Brooks, catedrático de Harvard y dos personas de vacaciones. (YouTube/ Magnific) Marina Ortiz 03/08/2026 a las 06:45h. A estas alturas del verano, son muchos los españoles que han disfrutado de sus vacaciones o están ya en ello.

Otros, sin embargo, aún tienen que esperar un poco para poder vivir essos días de descanso temporal. Las vacaciones de verano, a diferencia de las de Navidad o Semana Santa, son en las que más días libres suele haber para aprovechar, dándose principalmente en los meses de julio y agosto. Durante los 30 días naturales de vacaciones que suelen generar la mayoría de trabajadores, son muchos los que aprovechan para hacer un viaje fuera de España, mientras que otros se desplazan de su residencia habitual para ir a la playa, visitar a la familia o pasar los días más calurosos en zonas más frescas del país.

Noticia relacionada Arthur Brooks, catedrático de Harvard: «Regresa a casa tres días antes de que terminen tus vacaciones» Marina Ortiz Sea cual sea el plan, saber disfrutar de este tiempo libre también tiene su arte, ya que hay quienes, aunque no estén trabajando, no saben desconectar del todo ni aprovechar los días para disfrute o descanso de verdad. En este sentido, el académico, autor y conferenciante estadounidense de Harvard, el doctor Arthur Brooks, expone una serie de directrices o consejos útiles para sacarle todo el partido a las vacaciones, teniendo en cuenta que no todo el mundo tiene los mismos gustos ni concibe pasar unos días gratificantes de la misma manera.

Arthur Brooks explica por qué dura poco el bienestar al volver de vacaciones Brooks no solo se centra en el periodo de vacaciones en sí, sino que también pone en valor la importancia de los días previos y los posteriores al tiempo vacacional. Así, el catedrático de Harvard indica que, según un estudio holandés de 2010, durante las vacaciones, «las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor» pero esa misma fuente indica que «estos efectos positivos tienden a desaparecer, en gran medida, al finalizar la primera semana de vuelta al trabajo». Newsletter Sabido esto que muchos pueden reconocer en su propio cuerpo y mente, el experto en felicidad explica por qué esos buenos efectos de las vacaciones se esfuman tan rápidamente, indicando que esto responde a una razón biológica y evolutiva.

Brooks señaña el «sistema límbico, ese conjunto de tejidos situado en el interior de tu cerebro con una antigüedad evolutiva de entre dos y cuarenta millones de años, es básicamente la fábrica de tus emociones». Este nos da señales sobre amenazas y oportunidades, pero no nos deja mantenernos felices permanentemente, así, al volver de vacaciones, ese «brillo» dura solo unos días. De no actuar ese sistema límbico, si las experiencias placenteras como irse de vacaciones nos dejasen en estado de felicidad permanente, dejaríamos de prestar atención a nuestro entorno y eso, evolutivamente hablando, no es positivo.

Así lo explica el experto: «Si algo como unas buenas vacaciones o comer una deliciosa barrita Snickers te proporcionara un estado de ánimo permanentemente mejor, eso te distraería de las cosas a las que necesitas prestar atención, como las posibles amenazas. Y eso sería peligroso». Gestionar las expectativas sobre el efecto positivo de las vacaciones Además, añade que aunque en vacaciones estemos mejor a varios niveles, «es importante gestionar las expectativas y no pensar: 'Esto va a ser maravilloso para siempre', porque no lo será.

Ese efecto tiende a desaparecer y, en algunos casos, bastante rápido». A propósito de la duración de esa buena sensación que dura una semana aproximadamente al volver al trabajo, Brooks expone que esto depende de una combinación de decisiones estratégicas, motivos psicológicos y la propia biología del cerebro. Así, como factores que hacen que se acorte el bienestar vacacional indica varios como trabajar durante el descanso, que te hayas ido de viaje solo por enselarlo en redes sociales (algo que llama «motivo del prestigio», hacer demasiadas fotos o el efecto contraste al regresar a la rutina.

Por otro lado, también indica factores que pueden hacer más intenso o duradero el encontrarnos bien por vacaciones. El primero de ellos es saborear la anticipación e ilusionarnos antes de esos días libres, que el viaje encaje con tu personalidad, dividir las vacaciones en vez de irte un mes de golpe, volver a casa unos días antes de tener que reincorporarte al trabajo y compartir la experiencia. La dopamina está implicada en el ciclo del deseo, el aprendizaje y el placer.

Aprendes sobre algo que realmente es bueno para ti y, como resultado, lo deseas más, lo anhelas y anticipas la recompensa de obtenerlo la próxima vez. Todos esos sentimientos que experimentas tienen que ver con la dopamina. La dopamina se libera desde una pequeña estructura de tu cerebro llamada *locus cerúleo*, principalmente hacia el *núcleo accumbens*.

«Quiero eso. Quiero ese sándwich de rosbif. Quiero ver a esa persona.

Estoy deseando ver a alguien de quien me estoy enamorando». Eso es la dopamina hablando. Lo mismo ocurre cuando anticipas unas vacaciones maravillosas que has planeado.

Cuando las saboreas de antemano, lo que haces es darte pequeñas dosis de dopamina sobre el núcleo accumbens. «Va a ser muy divertido. Me va a encantar.

Va a ser genial». Y eso aumenta tu felicidad durante la preparación del viaje, lo cual, en conjunto, es bueno para ti y para tu bienestar. Eso es estupendo.

Utiliza esta ciencia a tu favor preparando el itinerario de tus vacaciones con antelación y estudiándolo. Infórmate sobre el destino y aprende más acerca de lo que realmente vas a ver. Número tres: gestiona tus expectativas.

Esto enlaza con el punto anterior de la siguiente manera. Alejarte de la rutina puede aumentar tu sensación de bienestar, pero ese efecto no dura demasiado tiempo. Me gustaría decirte que las vacaciones perfectas te harán feliz para siempre, o al menos durante el resto del año.

Pero no es así, porque ese no es el funcionamiento de tu sistema límbico. El sistema límbico, ese conjunto de tejidos situado en el interior de tu cerebro con una antigüedad evolutiva de entre dos y cuarenta millones de años, es básicamente la fábrica de tus emociones. Está ahí para enviarte señales sobre lo que ocurre a tu alrededor, ya sean amenazas u oportunidades.

No está diseñado para darte un buen día permanente. Si algo como unas buenas vacaciones o comer una deliciosa barrita Snickers te proporcionara un estado de ánimo permanentemente mejor, eso te distraería de las cosas a las que necesitas prestar atención, como las posibles amenazas. Y eso sería peligroso.

El resultado es que sí, puedes alcanzar un estado afectivo más elevado. Puedes mejorar tu estado de ánimo y experimentar emociones más positivas gracias a unas vacaciones realmente buenas, pero ese no será un estado permanente. Es importante gestionar las expectativas y no pensar: «Esto va a ser maravilloso para siempre», porque no lo será.

Ese efecto tiende a desaparecer y, en algunos casos, bastante rápido. Existe un estudio neerlandés de 2010 sobre personas que se iban de vacaciones. Descubrió que, mientras estaban de vacaciones —ellos lo llaman *holiday*—, las personas estaban más sanas que cuando trabajaban: tenían menos estrés, más energía, estaban más satisfechas y de mejor humor.

En general, era así. Sin embargo, esos efectos desaparecían en gran medida al terminar la primera semana de regreso al trabajo. Conservaban una especie de brillo o sensación positiva durante unos pocos días.

Eso era todo. Hay algunos estudios que encuentran un efecto algo más duradero, incluso de varias semanas, pero ninguno concluye que los beneficios sean permanentes o siquiera muy prolongados. Así que gestiona tus expectativas.

Lo que realmente intentas hacer es crear recuerdos bonitos con personas a las que quieres mientras disfrutas de algo que te gusta. Vas a ser significativamente más feliz y más saludable mientras lo haces, y además disfrutarás de toda la anticipación previa. Pero no pienses que dentro de seis meses esas vacaciones habrán cambiado tu vida, porque probablemente no será así.

Bien, hay una forma de hacer que ese efecto dure un poco más. Lección número cuatro, o estrategia número cuatro: divide tu viaje, o tus vacaciones, en pequeñas vacaciones. No te tomes un mes entero en Borneo.

En su lugar, haz quince fines de semana largos en la costa de Jersey, o donde sea que esté tu lugar favorito. La idea es que esta es una forma excelente de conseguir que el efecto positivo posterior dure más tiempo, porque se repite con mayor frecuencia. Es una dosis más frecuente.

Número cinco. Aquí va una recomendación contraintuitiva: haz menos fotos. Ya sé, ya sé que quieres hacer fotos para recordar todo esto.

Pero piensa en lo siguiente. Es algo muy curioso. Los seres humanos somos viajeros en el tiempo.

Esta asombrosa corteza prefrontal, situada detrás de nuestra frente, el superordenador de nuestro cerebro, nos permite vivir simultáneamente en dos o tres momentos temporales: el pasado, el presente y el futuro. Somos retrospectivos, a veces somos conscientes del presente, y también somos prospectivos, es decir, pensamos constantemente en lo que está por venir. El problema es que se nos da mejor vivir en el pasado y en el futuro que permanecer aquí y ahora.

Por eso el gran monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh escribió *El milagro de la atención plena*, que comienza diciendo que, cuando estás lavando los platos, debes estar completamente presente mientras los lavas. Porque, si no lo estás, te estás perdiendo tu propia vida. Literalmente estás pensando en un momento que no es el presente.

Y, cuando ese presente termina, ya ha desaparecido, porque nunca estuviste realmente en él. Probablemente estabas pensando en el futuro. Y cuando ese futuro llega, las cosas en las que estabas pensando ya pertenecen al pasado.

La gente vive así. Yo también vivo así. Y ese es un problema, ¿verdad?

En cierto modo, eso es lo que ocurre cuando haces fotos durante las vacaciones. Es como decir: «Voy a hacer una foto de esto». Mientras la haces, en realidad estás pensando en el futuro, imaginándote a ti mismo recordando ese momento que ahora es el presente, pero que para entonces ya será el pasado.

Temas AD ABC Emociones Felicidad Vacaciones Bienestar Reportar un error Arthur Brooks, catedrático de Harvard: «La gente de vacaciones está más sana y enérgica, pero esos efectos desaparecen tras la primera semana de trabajo» El experto indica por qué se produce esto y qué hace que las buenas sensaciones por vacaciones puedan durar más o menos Regala esta noticia Añádenos en Google Arthur Brooks, catedrático de Harvard y dos personas de vacaciones. (YouTube/ Magnific) Marina Ortiz 03/08/2026 a las 06:45h. A estas alturas del verano, son muchos los españoles que han disfrutado de sus vacaciones o están ya en ello.

Otros, sin embargo, aún tienen que esperar un poco para poder vivir essos días de descanso temporal. Las vacaciones de verano, a diferencia de las de Navidad o Semana Santa, son en las que más días libres suele haber para aprovechar, dándose principalmente en los meses de julio y agosto. Durante los 30 días naturales de vacaciones que suelen generar la mayoría de trabajadores, son muchos los que aprovechan para hacer un viaje fuera de España, mientras que otros se desplazan de su residencia habitual para ir a la playa, visitar a la familia o pasar los días más calurosos en zonas más frescas del país.

Noticia relacionada Arthur Brooks, catedrático de Harvard: «Regresa a casa tres días antes de que terminen tus vacaciones» Marina Ortiz Sea cual sea el plan, saber disfrutar de este tiempo libre también tiene su arte, ya que hay quienes, aunque no estén trabajando, no saben desconectar del todo ni aprovechar los días para disfrute o descanso de verdad. En este sentido, el académico, autor y conferenciante estadounidense de Harvard, el doctor Arthur Brooks, expone una serie de directrices o consejos útiles para sacarle todo el partido a las vacaciones, teniendo en cuenta que no todo el mundo tiene los mismos gustos ni concibe pasar unos días gratificantes de la misma manera.

Arthur Brooks explica por qué dura poco el bienestar al volver de vacaciones Brooks no solo se centra en el periodo de vacaciones en sí, sino que también pone en valor la importancia de los días previos y los posteriores al tiempo vacacional. Así, el catedrático de Harvard indica que, según un estudio holandés de 2010, durante las vacaciones, «las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor» pero esa misma fuente indica que «estos efectos positivos tienden a desaparecer, en gran medida, al finalizar la primera semana de vuelta al trabajo». Newsletter Sabido esto que muchos pueden reconocer en su propio cuerpo y mente, el experto en felicidad explica por qué esos buenos efectos de las vacaciones se esfuman tan rápidamente, indicando que esto responde a una razón biológica y evolutiva.

Brooks señaña el «sistema límbico, ese conjunto de tejidos situado en el interior de tu cerebro con una antigüedad evolutiva de entre dos y cuarenta millones de años, es básicamente la fábrica de tus emociones». Este nos da señales sobre amenazas y oportunidades, pero no nos deja mantenernos felices permanentemente, así, al volver de vacaciones, ese «brillo» dura solo unos días. De no actuar ese sistema límbico, si las experiencias placenteras como irse de vacaciones nos dejasen en estado de felicidad permanente, dejaríamos de prestar atención a nuestro entorno y eso, evolutivamente hablando, no es positivo.

Así lo explica el experto: «Si algo como unas buenas vacaciones o comer una deliciosa barrita Snickers te proporcionara un estado de ánimo permanentemente mejor, eso te distraería de las cosas a las que necesitas prestar atención, como las posibles amenazas. Y eso sería peligroso». Gestionar las expectativas sobre el efecto positivo de las vacaciones Además, añade que aunque en vacaciones estemos mejor a varios niveles, «es importante gestionar las expectativas y no pensar: 'Esto va a ser maravilloso para siempre', porque no lo será.

Ese efecto tiende a desaparecer y, en algunos casos, bastante rápido». A propósito de la duración de esa buena sensación que dura una semana aproximadamente al volver al trabajo, Brooks expone que esto depende de una combinación de decisiones estratégicas, motivos psicológicos y la propia biología del cerebro. Así, como factores que hacen que se acorte el bienestar vacacional indica varios como trabajar durante el descanso, que te hayas ido de viaje solo por enselarlo en redes sociales (algo que llama «motivo del prestigio», hacer demasiadas fotos o el efecto contraste al regresar a la rutina.

Por otro lado, también indica factores que pueden hacer más intenso o duradero el encontrarnos bien por vacaciones. El primero de ellos es saborear la anticipación e ilusionarnos antes de esos días libres, que el viaje encaje con tu personalidad, dividir las vacaciones en vez de irte un mes de golpe, volver a casa unos días antes de tener que reincorporarte al trabajo y compartir la experiencia. La dopamina está implicada en el ciclo del deseo, el aprendizaje y el placer.

Aprendes sobre algo que realmente es bueno para ti y, como resultado, lo deseas más, lo anhelas y anticipas la recompensa de obtenerlo la próxima vez. Todos esos sentimientos que experimentas tienen que ver con la dopamina. La dopamina se libera desde una pequeña estructura de tu cerebro llamada *locus cerúleo*, principalmente hacia el *núcleo accumbens*.

«Quiero eso. Quiero ese sándwich de rosbif. Quiero ver a esa persona.

Estoy deseando ver a alguien de quien me estoy enamorando». Eso es la dopamina hablando. Lo mismo ocurre cuando anticipas unas vacaciones maravillosas que has planeado.

Cuando las saboreas de antemano, lo que haces es darte pequeñas dosis de dopamina sobre el núcleo accumbens. «Va a ser muy divertido. Me va a encantar.

Va a ser genial». Y eso aumenta tu felicidad durante la preparación del viaje, lo cual, en conjunto, es bueno para ti y para tu bienestar. Eso es estupendo.

Utiliza esta ciencia a tu favor preparando el itinerario de tus vacaciones con antelación y estudiándolo. Infórmate sobre el destino y aprende más acerca de lo que realmente vas a ver. Número tres: gestiona tus expectativas.

Esto enlaza con el punto anterior de la siguiente manera. Alejarte de la rutina puede aumentar tu sensación de bienestar, pero ese efecto no dura demasiado tiempo. Me gustaría decirte que las vacaciones perfectas te harán feliz para siempre, o al menos durante el resto del año.

Pero no es así, porque ese no es el funcionamiento de tu sistema límbico. El sistema límbico, ese conjunto de tejidos situado en el interior de tu cerebro con una antigüedad evolutiva de entre dos y cuarenta millones de años, es básicamente la fábrica de tus emociones. Está ahí para enviarte señales sobre lo que ocurre a tu alrededor, ya sean amenazas u oportunidades.

No está diseñado para darte un buen día permanente. Si algo como unas buenas vacaciones o comer una deliciosa barrita Snickers te proporcionara un estado de ánimo permanentemente mejor, eso te distraería de las cosas a las que necesitas prestar atención, como las posibles amenazas. Y eso sería peligroso.

El resultado es que sí, puedes alcanzar un estado afectivo más elevado. Puedes mejorar tu estado de ánimo y experimentar emociones más positivas gracias a unas vacaciones realmente buenas, pero ese no será un estado permanente. Es importante gestionar las expectativas y no pensar: «Esto va a ser maravilloso para siempre», porque no lo será.

Ese efecto tiende a desaparecer y, en algunos casos, bastante rápido. Existe un estudio neerlandés de 2010 sobre personas que se iban de vacaciones. Descubrió que, mientras estaban de vacaciones —ellos lo llaman *holiday*—, las personas estaban más sanas que cuando trabajaban: tenían menos estrés, más energía, estaban más satisfechas y de mejor humor.

En general, era así. Sin embargo, esos efectos desaparecían en gran medida al terminar la primera semana de regreso al trabajo. Conservaban una especie de brillo o sensación positiva durante unos pocos días.

Eso era todo. Hay algunos estudios que encuentran un efecto algo más duradero, incluso de varias semanas, pero ninguno concluye que los beneficios sean permanentes o siquiera muy prolongados. Así que gestiona tus expectativas.

Lo que realmente intentas hacer es crear recuerdos bonitos con personas a las que quieres mientras disfrutas de algo que te gusta. Vas a ser significativamente más feliz y más saludable mientras lo haces, y además disfrutarás de toda la anticipación previa. Pero no pienses que dentro de seis meses esas vacaciones habrán cambiado tu vida, porque probablemente no será así.

Bien, hay una forma de hacer que ese efecto dure un poco más. Lección número cuatro, o estrategia número cuatro: divide tu viaje, o tus vacaciones, en pequeñas vacaciones. No te tomes un mes entero en Borneo.

En su lugar, haz quince fines de semana largos en la costa de Jersey, o donde sea que esté tu lugar favorito. La idea es que esta es una forma excelente de conseguir que el efecto positivo posterior dure más tiempo, porque se repite con mayor frecuencia. Es una dosis más frecuente.

Número cinco. Aquí va una recomendación contraintuitiva: haz menos fotos. Ya sé, ya sé que quieres hacer fotos para recordar todo esto.

Pero piensa en lo siguiente. Es algo muy curioso. Los seres humanos somos viajeros en el tiempo.

Esta asombrosa corteza prefrontal, situada detrás de nuestra frente, el superordenador de nuestro cerebro, nos permite vivir simultáneamente en dos o tres momentos temporales: el pasado, el presente y el futuro. Somos retrospectivos, a veces somos conscientes del presente, y también somos prospectivos, es decir, pensamos constantemente en lo que está por venir. El problema es que se nos da mejor vivir en el pasado y en el futuro que permanecer aquí y ahora.

Por eso el gran monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh escribió *El milagro de la atención plena*, que comienza diciendo que, cuando estás lavando los platos, debes estar completamente presente mientras los lavas. Porque, si no lo estás, te estás perdiendo tu propia vida. Literalmente estás pensando en un momento que no es el presente.

Y, cuando ese presente termina, ya ha desaparecido, porque nunca estuviste realmente en él. Probablemente estabas pensando en el futuro. Y cuando ese futuro llega, las cosas en las que estabas pensando ya pertenecen al pasado.

La gente vive así. Yo también vivo así. Y ese es un problema, ¿verdad?

En cierto modo, eso es lo que ocurre cuando haces fotos durante las vacaciones. Es como decir: «Voy a hacer una foto de esto». Mientras la haces, en realidad estás pensando en el futuro, imaginándote a ti mismo recordando ese momento que ahora es el presente, pero que para entonces ya será el pasado.

Temas AD ABC Emociones Felicidad Vacaciones Bienestar Reportar un error Arthur Brooks, catedrático de Harvard: «Regresa a casa tres días antes de que terminen tus vacaciones» Marina Ortiz Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»

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Publicado por Redacción · lunes, 3 de agosto de 2026

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