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Internacional
sábado, 1 de agosto de 2026

La mujer nigeriana afectada por el incendio de su casa en las Tres Mil: «Si no fuera por la Iglesia, estaría acabada»

La casa de María Moses ardió el pasado 20 de marzo en las Tres Mil Viviendas , pero ella no ha perdido la sonrisa. Tras el incendio, el padre Sergio Codera, de la parroquia de Jesús Obrero, Cáritas y

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

La mujer nigeriana afectada por el incendio de su casa en las Tres Mil: «Si no fuera por la Iglesia, estaría acabada» El padre Sergio Codera de la parroquia de Jesús Obrero y varios voluntarios se han volcado para ayudar a María Moses después de que su hogar quedara completamente calcinado el pasado mes de marzo Regala esta noticia Añádenos en Google María Moses, en su casa quemada, con un cuadro de la Esperanza Macarena. (Juan Flores) José Ángel Ríos 01/08/2026 a las 07:11h. La casa de María Moses ardió el pasado 20 de marzo en las Tres Mil Viviendas, pero ella no ha perdido la sonrisa.

Tras el incendio, el padre Sergio Codera, de la parroquia de Jesús Obrero, Cáritas y varios voluntarios de la Iglesia se ... han volcado para ayudar a esta mujer nigeriana, cocinera y madre de cuatro hijos. El Polígono Sur es una de las zonas más deprimidas de Sevilla, pero en sus calles desconchadas se palpa una vida de barrio a la que también contribuye la labor de los feligreses y la ilusión de este sacerdote por llenar el templo cada domingo. «Son una familia muy vinculada a la parroquia», cuenta Codera a este periódico.

«María lleva más años en España que en Nigeria. De hecho, sus cuatro hijos, dos parejas de mellizos, han nacido aquí. Participan en actividades, en grupos de fe, en catequesis y en el centro juvenil Cotarro.

Son unas personas muy entusiastas y alegres. Sus hijas mayores están en la Universidad y lo han aprobado todo. Es una gente que lo está haciendo muy bien».

Durante el encuentro, nos acompaña Charlie, un voluntario de la parroquia que ha participado de forma muy activa junto con otros vecinos para limpiar el domicilio, retirar el hollín y coordinar las ayudas económicas que están llegando a través de bizum y redes sociales. «Se las voy mandando a él, que las va organizando para que, cuando llegue el momento, pueda tirar de ellas. Y él ha estado allí con el equipo de limpieza y con algunos voluntarios más.

Con gente del barrio», explica el capellán, mientras nos enseña el número de teléfono al que se pueden enviar las donaciones para María y su familia: 10374. El padre Sergio Codera en la parroquia de Jesús Obrero. (Juan Flores) «Cuando la casa salió ardiendo, los servicios sociales les dieron una serie de recursos, pero estas cosas no son eternas. Después de varios meses, desde Cáritas hemos visto qué podíamos hacer.

Tenemos unos 55.000 seguidores en redes sociales. Hicimos una campaña con un vídeo que, gracias a Dios, ha tenido mucha repercusión, lo ha visto mucha gente y ha despertado una gran ola de solidaridad», afirma el párroco al respecto. Preguntado por si han recibido más apoyo, nos relata que «a las instituciones que han querido colaborar les hemos dicho que, en vez de mandar cosas, nos ayuden a pagar la factura de un equipo de limpieza».

La gestión de la asistencia económica discurre en paralelo con las labores para adecentar el hogar de María. «Ahora lo que hace falta es limpiar, pintar, poner ventanas y puertas, porque está todo quemado y lleno de carbón. Nos han mandado unos 2.000 euros.

Son muchos piquitos, depende de lo que cada uno haya podido dar, pero todo es bueno y bien recibido. Sólo el electricista nos ha dado un presupuesto de más de 3.000 euros», comenta el padre Codera. Newsletter Más de cuatro meses después, aún no se conocen de forma oficial las causas exactas de un siniestro que, afortunadamente, no se saldó con daños personales.

Aunque la vivienda aún no reúne las condiciones de habitabilidad y los niños se han ido, María se ha quedado a vivir allí junto con los otros hijos. Así nos lo explica el sacerdote: «Estamos en una situación compleja, donde hay que tener cuidado de que no ocupen cualquier piso vacío. Y más en estas circunstancias».

Pero su labor no se limita sólo a la acción pastoral que desempeña en Jesús Obrero: «También han estado allí limpiando chavales a los que estamos ayudando en nuestros pisos de acogida. Y los chicos de Reinserta 3000 se van a encargar de la parte de la pintura. Es un proyecto que tenemos en la parroquia, donde, en lugar de ir a la cárcel, hacen aquí los servicios comunitarios».

Sin embargo, llevar a cabo un despliegue así en las Tres Mil Viviendas no es una tarea sencilla: «Cuando estuvimos llamando a distintas empresas de limpieza, varias nos rechazaron». María Moses, realizando tareas cotidianas en su cocina incendiada. (Juan Flores) Tras despedirnos del padre Sergio Codera, emprendemos el camino hacia la casa de María Moses. El coche de Charlie enfila por una larga avenida, desolada y franqueada por bloques de rejas oxidadas.

Aunque estamos en Sevilla, no hay ningún bar en varios cientos de metros a la redonda. El trayecto desde la parroquia hacia el piso incendiado dura escasos minutos y encontramos aparcamiento sin demasiados problemas. Pasamos por un túnel angosto y repleto de tizne que da a una plazoleta, donde vemos a María saludarnos por la ventana quemada y sin cristales.

La vivienda se encuentra en un sector de las Tres Mil Viviendas llamado Los Marrones. Avanzamos por el zaguán, aún repleto de objetos quemados, y nos cruzamos por el pasillo con un vecino que saluda al equipo con amabilidad. Cuando María abre la puerta, nos da la bienvenida sin perder la sonrisa: «Gracias a Dios que estaba el padre Sergio, Charlie y toda la comunidad de la parroquia ahí para mí.

Ellos me han ayudado y lo han limpiado todo. Ahora dicen que van a empezar también a pintar. Todo está enfocado para ayudarme.

Y hay muchas cosas que arreglar. No hay luz ni agua corriente. No tenemos nada y hace mucho calor.

También me han dado agua fría para beber. Si no fuera por ellos, estaría acabada». Se puede leer el gesto noble de María en su mirada, mientras nos despedimos después de hablar con ella y realizar varias fotografías.

Antes de perdernos por el hueco de las escaleras, nos giramos para desearle lo mejor y entonces nos vuelve a obsequiar con su mejor sonrisa: «No me lo esperaba, estoy súper feliz». Temas Incendios Cáritas Iglesia católica comentarios Reportar un error La mujer nigeriana afectada por el incendio de su casa en las Tres Mil: «Si no fuera por la Iglesia, estaría acabada» El padre Sergio Codera de la parroquia de Jesús Obrero y varios voluntarios se han volcado para ayudar a María Moses después de que su hogar quedara completamente calcinado el pasado mes de marzo Regala esta noticia Añádenos en Google María Moses, en su casa quemada, con un cuadro de la Esperanza Macarena. (Juan Flores) José Ángel Ríos 01/08/2026 a las 07:11h.

La casa de María Moses ardió el pasado 20 de marzo en las Tres Mil Viviendas, pero ella no ha perdido la sonrisa. Tras el incendio, el padre Sergio Codera, de la parroquia de Jesús Obrero, Cáritas y varios voluntarios de la Iglesia se ... han volcado para ayudar a esta mujer nigeriana, cocinera y madre de cuatro hijos. El Polígono Sur es una de las zonas más deprimidas de Sevilla, pero en sus calles desconchadas se palpa una vida de barrio a la que también contribuye la labor de los feligreses y la ilusión de este sacerdote por llenar el templo cada domingo.

«Son una familia muy vinculada a la parroquia», cuenta Codera a este periódico. «María lleva más años en España que en Nigeria. De hecho, sus cuatro hijos, dos parejas de mellizos, han nacido aquí.

Participan en actividades, en grupos de fe, en catequesis y en el centro juvenil Cotarro. Son unas personas muy entusiastas y alegres. Sus hijas mayores están en la Universidad y lo han aprobado todo.

Es una gente que lo está haciendo muy bien». Durante el encuentro, nos acompaña Charlie, un voluntario de la parroquia que ha participado de forma muy activa junto con otros vecinos para limpiar el domicilio, retirar el hollín y coordinar las ayudas económicas que están llegando a través de bizum y redes sociales. «Se las voy mandando a él, que las va organizando para que, cuando llegue el momento, pueda tirar de ellas.

Y él ha estado allí con el equipo de limpieza y con algunos voluntarios más. Con gente del barrio», explica el capellán, mientras nos enseña el número de teléfono al que se pueden enviar las donaciones para María y su familia: 10374. El padre Sergio Codera en la parroquia de Jesús Obrero. (Juan Flores) «Cuando la casa salió ardiendo, los servicios sociales les dieron una serie de recursos, pero estas cosas no son eternas.

Después de varios meses, desde Cáritas hemos visto qué podíamos hacer. Tenemos unos 55.000 seguidores en redes sociales. Hicimos una campaña con un vídeo que, gracias a Dios, ha tenido mucha repercusión, lo ha visto mucha gente y ha despertado una gran ola de solidaridad», afirma el párroco al respecto.

Preguntado por si han recibido más apoyo, nos relata que «a las instituciones que han querido colaborar les hemos dicho que, en vez de mandar cosas, nos ayuden a pagar la factura de un equipo de limpieza». La gestión de la asistencia económica discurre en paralelo con las labores para adecentar el hogar de María. «Ahora lo que hace falta es limpiar, pintar, poner ventanas y puertas, porque está todo quemado y lleno de carbón.

Nos han mandado unos 2.000 euros. Son muchos piquitos, depende de lo que cada uno haya podido dar, pero todo es bueno y bien recibido. Sólo el electricista nos ha dado un presupuesto de más de 3.000 euros», comenta el padre Codera.

Newsletter Más de cuatro meses después, aún no se conocen de forma oficial las causas exactas de un siniestro que, afortunadamente, no se saldó con daños personales. Aunque la vivienda aún no reúne las condiciones de habitabilidad y los niños se han ido, María se ha quedado a vivir allí junto con los otros hijos. Así nos lo explica el sacerdote: «Estamos en una situación compleja, donde hay que tener cuidado de que no ocupen cualquier piso vacío.

Y más en estas circunstancias». Pero su labor no se limita sólo a la acción pastoral que desempeña en Jesús Obrero: «También han estado allí limpiando chavales a los que estamos ayudando en nuestros pisos de acogida. Y los chicos de Reinserta 3000 se van a encargar de la parte de la pintura.

Es un proyecto que tenemos en la parroquia, donde, en lugar de ir a la cárcel, hacen aquí los servicios comunitarios». Sin embargo, llevar a cabo un despliegue así en las Tres Mil Viviendas no es una tarea sencilla: «Cuando estuvimos llamando a distintas empresas de limpieza, varias nos rechazaron». María Moses, realizando tareas cotidianas en su cocina incendiada. (Juan Flores) Tras despedirnos del padre Sergio Codera, emprendemos el camino hacia la casa de María Moses.

El coche de Charlie enfila por una larga avenida, desolada y franqueada por bloques de rejas oxidadas. Aunque estamos en Sevilla, no hay ningún bar en varios cientos de metros a la redonda. El trayecto desde la parroquia hacia el piso incendiado dura escasos minutos y encontramos aparcamiento sin demasiados problemas.

Pasamos por un túnel angosto y repleto de tizne que da a una plazoleta, donde vemos a María saludarnos por la ventana quemada y sin cristales. La vivienda se encuentra en un sector de las Tres Mil Viviendas llamado Los Marrones. Avanzamos por el zaguán, aún repleto de objetos quemados, y nos cruzamos por el pasillo con un vecino que saluda al equipo con amabilidad.

Cuando María abre la puerta, nos da la bienvenida sin perder la sonrisa: «Gracias a Dios que estaba el padre Sergio, Charlie y toda la comunidad de la parroquia ahí para mí. Ellos me han ayudado y lo han limpiado todo. Ahora dicen que van a empezar también a pintar.

Todo está enfocado para ayudarme. Y hay muchas cosas que arreglar. No hay luz ni agua corriente.

No tenemos nada y hace mucho calor. También me han dado agua fría para beber. Si no fuera por ellos, estaría acabada».

Se puede leer el gesto noble de María en su mirada, mientras nos despedimos después de hablar con ella y realizar varias fotografías. Antes de perdernos por el hueco de las escaleras, nos giramos para desearle lo mejor y entonces nos vuelve a obsequiar con su mejor sonrisa: «No me lo esperaba, estoy súper feliz». Temas Incendios Cáritas Iglesia católica comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero.

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Publicado por Redacción · sábado, 1 de agosto de 2026

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