Brigadas vecinales para reconstruir la Sierra Oeste tras el incendio: «Aquí hacen falta muchas manos»
Los pelayeros que permanecieron en el pueblo durante el confinamiento hablan con naturalidad sobre la «frontera» , los límites del municipio que, durante días, no pudieron traspasar a causa de los inc
Brigadas vecinales para reconstruir la Sierra Oeste tras el incendio: «Aquí hacen falta muchas manos» Vecinos de Pelayos de la Presa, que comenzaron a ayudar a sus paisanos durante el confinamiento por el fuego, crean una red que pone en contacto a voluntarios con personas que necesitan apoyo en tareas de limpieza, comprobación de instalaciones o reformas Regala esta noticia Añádenos en Google Algunas de las voluntarias que están coordinando la creación de estas redes de apoyo. (Belén Díaz) Helena Cortés Pelayos de la Presa 02/08/2026 a las 01:09h. Los pelayeros que permanecieron en el pueblo durante el confinamiento hablan con naturalidad sobre la «frontera», los límites del municipio que, durante días, no pudieron traspasar a causa de los incendios de la Sierra Oeste que les asediaban.
«Madre mía, cómo suena eso de ... traer pienso a la frontera, ¿eh?», plantean inmediatamente, aún sin haber digerido completamente lo vivido. No han pasado ni 48 horas después de la apertura de Pelayos de la Presa y sus habitantes no han podido aún hacer recuento de todos los daños producidos. Mara Traseira y María Antonia Herrero, de la Asociación Futuro de Pelayos, han formado casi sin querer una red de voluntarios que han estado ayudando a sus vecinos mientras ha durado la emergencia, aunque ni siquiera conocían cara a cara a todas las personas con las que han estado colaborando.
Ahora, explican, toca ponerse a trabajar en la reconstrucción: «Aquí hay mucho trabajo, muchas casas afectadas, muchas fincas arruinadas, gente que no tiene donde ir... Se necesitan muchas manos», relatan. Hace poco más de un año, cuenta Herrero, crearon la organización para exigir al consistorio explicaciones sobre los problemas que afectaban a todo el pueblo, como la futura instalación de una estación depuradora de aguas residuales o el mantenimiento del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.
Cuando el fuego asedió esta orilla del Pantano de San Juan, el chat de la asociación, que tenía unos 150 participantes, subió enseguida a 500. «De un segundo a otro se desató el infierno. El pueblo estaba rodeado de humo negro, veíamos las llamas a 300 metros...», describe.
La gente necesitaba información. Y comenzaron a crearse en ese chat grupos de ayuda. «Fue el primer nexo que creamos entre nosotros».
Durante las horas más críticas, los que permanecían confinados, con la colaboración de aquellos que incluso desde el «exilio» se animaron a echar una mano, centraron su labor solidaria en ofrecer información a todos aquellos que apenas podían dormir sin saber qué había sucedido con su casa o su negocio. «Los voluntarios organizaban patrullas y hacían vídeos a la gente para que vieran en qué estado estaba su hogar, si se había salvado o no de las llamas. Es impresionante la entereza con la que la gente asumía lo peor», comenta Herrero.
«La gente estaba desesperada. No había información y los vecinos lo que necesitaban era ver», apunta la presidenta de la asociación. «A mí desde fuera me iban guiando por distintas calles, para no dar direcciones en un grupo multitudinario, y yo iba con el coche y cuando estaba allí, si podía, hacía videollamada a los dueños.
Después de cinco días de incertidumbre, a la gente no le tranquilizaba un 'tu casa está bien', lo que necesitaba era ver», dice Traseira. Noticia relacionada El SOS del campo tras el fuego: «Algunos lo han perdido todo, necesitamos volver a trabajar» Aitor Santos Moya La otra gran labor que ocupó gran parte del tiempo de estos voluntarios y afectados fue cuidar de los animales, domésticos y de granja, que se quedaron huérfanos temporalmente.
De hecho, Traseira que logró volver al pueblo confinado precisamente gracias a un salvoconducto del Ministerio de Agricultura para dar de comer a un rebaño de 400 cabras: «Compramos el pienso en Brunete y al final nos dejaron pasar, yo creo que porque iba con una aún más tozuda que yo. Nos escoltó la Guardia Civil. Y al final logramos salvar a esos animales».
Un 'Milanuncios' con voluntarios No obstante, cuando las llamas empezaron a apagarse, se dieron cuenta de que comenzaba el trabajo de verdad. «Al final mientras estábamos confinados o fuera estás todo el día ocupado y no te paras a reflexionar. Pero los últimos días ya nos dimos cuenta de la segunda parte.
Una vez que está todo quemado es cuando más ayuda necesitas para ponerlo todo en orden», relata Herrero. Fue entonces cuando comenzaron a crear una bolsa de voluntarios, profesionales (jardineros, electricistas, fontaneros...) y manitas, para ayudar en la reconstrucción. «Solo hoy tengo más de una treintena de correos electrónicos de personas que ofrecen desinteresadamente su ayuda, y la mayoría son de grupos de cuatro o cinco personas», indica Herrero.
Uno de esos correos, cuenta, es de la ONG Cesal, que fomenta la inclusión social a través de la gastronomía, «que nos ofrecía un equipo de chicos y chicas de entre 18 y 25 años para limpiar, cargar, descargar, montar...». Newsletter Conscientes de que el trabajo se multiplicará y no van a poder llegar a todo, actualmente tratan de canalizar toda la ayuda a través de la web Red de ayuda Sierra Oeste, creada por dos informáticos de la zona, Julián y Tomás, tío de Andrea, una de las jóvenes desplazadas que, con todo, echa una mano en lo que puede. Ella y su familia han perdido su parcela, pero al menos pudieron refugiarse, con sus animales, con unos parientes en El Escorial.
El primer día que esta veinteañera, técnico de rayos, se sentó en su puesto de trabajo, tuvo que marcharse. Acabó en urgencias y el médico le dio la baja. «Estuvieras aquí o no la cabeza estaba en tu casa», relata.
«Nosotros somos simplemente un recurso vecinal, no podemos cubrirlo todo. Espero que El Ayuntamiento y la Comunidad estén», reclaman los vecinos Por eso, como ella, a muchos les ha salvado de esas eternas noches en blanco la colaboración vecinal. De hecho, a Andrea le cambia la cara cuando habla de la nueva plataforma digital que conecta a los vecinos de toda la sierra Oeste: «Es tipo 'Milanuncios', pero solidario.
Está organizado por municipios, la gente publica ofrecimientos o peticiones de ayuda y se ponen en contacto a unos y otros por privado», explica. Los anuncios son de todo tipo: limpieza, asistencia psicológica, asistencia a animales o personas que se ofrecen «a lo que haga falta». «De momento hay más gente que ofrece ayuda que los que la piden.
No recaudamos dinero, solo conectamos a personas que ofrecen su tiempo o materiales», insiste. Ya han hecho más de una veintena de 'matches' (encuentros) entre voluntarios y afectados. La red tiene su origen en la asociación Futuro de Pelayos. (Belén Díaz) Para ver los anuncios solo hay que registrarse, con el móvil y el correo, «por seguridad», explica Andrea.
«Es cierto que hay cierta desconfianza, porque hay quien ha aprovechado la desgracia y se ha metido en casas vacías a robar, pero son los menos», insisten. En cada conversación que tienen sobre el futuro, es inevitable que surja lo que no se ha hecho para llegar a esta situación. «No se ha mantenido ni el campo ni el pueblo.
Estamos en una zona de alto riesgo de incendios y había mucho sin desbrozar», denuncia la asociación. Para dar a conocer la web entre el público menos digital, como los mayores, van a repartir además octavillas por el pueblo. «Nosotros somos simplemente un recurso vecinal, no podemos cubrirlo todo y llegará un momento en el que no podamos ayudar o no daremos abasto.
Y ahí espero que el Ayuntamiento y la Comunidad estén. Nosotros no podemos sustituirles», sostiene. Las dificultades, apuntan, no serán pequeñas: hay quien lo ha perdido todo, pero también otros que no pueden ni empezar a limpiar hasta que sus seguros no valoren los daños o que tenían en su parcela pequeñas casetas sin escriturar.
Una lista infinita de tareas ¿Qué esperáis de la reconstrucción? «Pues mira, esperamos eficiencia en los recursos y las organizaciones. Eso sería lo ideal, más allá de la red vecinal.
Hemos hablado de las casas, porque a mucha gente le ha cambiado la vida de un segundo a otro, pero hace falta también limpiar el monte», repasa Herrero. La lista de tareas parece hoy infinita. Y ninguna de estas voluntarias se atreve a dar una fecha para volver a la normalidad.
«Solo en las tareas de limpieza dicen que se puede tardar hasta un año, y en que se regenere lo quemado hay quien dice que incluso una década», reconoce la portavoz del futuro por Pelayos. «Y si no se limpia con cuidado la contaminación puede llegar al pantano...», lamentan en este grupo de voluntarias. «Pelayos de la Presa se nutre mucho del turismo, y corres el riesgo de convertirte en un pueblo fantasma...
Ha faltado inversión y responsabilidad». No queda otra que ponerse manos a la obra. Temas Guardia Civil comentarios Reportar un error Brigadas vecinales para reconstruir la Sierra Oeste tras el incendio: «Aquí hacen falta muchas manos»
Vecinos de Pelayos de la Presa, que comenzaron a ayudar a sus paisanos durante el confinamiento por el fuego, crean una red que pone en contacto a voluntarios con personas que necesitan apoyo en tareas de limpieza, comprobación de instalaciones o reformas Regala esta noticia Añádenos en Google Algunas de las voluntarias que están coordinando la creación de estas redes de apoyo. (Belén Díaz) Helena Cortés Pelayos de la Presa 02/08/2026 a las 01:09h. Los pelayeros que permanecieron en el pueblo durante el confinamiento hablan con naturalidad sobre la «frontera», los límites del municipio que, durante días, no pudieron traspasar a causa de los incendios de la Sierra Oeste que les asediaban. «Madre mía, cómo suena eso de ... traer pienso a la frontera, ¿eh?», plantean inmediatamente, aún sin haber digerido completamente lo vivido.
No han pasado ni 48 horas después de la apertura de Pelayos de la Presa y sus habitantes no han podido aún hacer recuento de todos los daños producidos. Mara Traseira y María Antonia Herrero, de la Asociación Futuro de Pelayos, han formado casi sin querer una red de voluntarios que han estado ayudando a sus vecinos mientras ha durado la emergencia, aunque ni siquiera conocían cara a cara a todas las personas con las que han estado colaborando. Ahora, explican, toca ponerse a trabajar en la reconstrucción: «Aquí hay mucho trabajo, muchas casas afectadas, muchas fincas arruinadas, gente que no tiene donde ir...
Se necesitan muchas manos», relatan. Hace poco más de un año, cuenta Herrero, crearon la organización para exigir al consistorio explicaciones sobre los problemas que afectaban a todo el pueblo, como la futura instalación de una estación depuradora de aguas residuales o el mantenimiento del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias. Cuando el fuego asedió esta orilla del Pantano de San Juan, el chat de la asociación, que tenía unos 150 participantes, subió enseguida a 500.
«De un segundo a otro se desató el infierno. El pueblo estaba rodeado de humo negro, veíamos las llamas a 300 metros...», describe. La gente necesitaba información.
Y comenzaron a crearse en ese chat grupos de ayuda. «Fue el primer nexo que creamos entre nosotros». Durante las horas más críticas, los que permanecían confinados, con la colaboración de aquellos que incluso desde el «exilio» se animaron a echar una mano, centraron su labor solidaria en ofrecer información a todos aquellos que apenas podían dormir sin saber qué había sucedido con su casa o su negocio.
«Los voluntarios organizaban patrullas y hacían vídeos a la gente para que vieran en qué estado estaba su hogar, si se había salvado o no de las llamas. Es impresionante la entereza con la que la gente asumía lo peor», comenta Herrero. «La gente estaba desesperada.
No había información y los vecinos lo que necesitaban era ver», apunta la presidenta de la asociación. «A mí desde fuera me iban guiando por distintas calles, para no dar direcciones en un grupo multitudinario, y yo iba con el coche y cuando estaba allí, si podía, hacía videollamada a los dueños. Después de cinco días de incertidumbre, a la gente no le tranquilizaba un 'tu casa está bien', lo que necesitaba era ver», dice Traseira.
Noticia relacionada El SOS del campo tras el fuego: «Algunos lo han perdido todo, necesitamos volver a trabajar» Aitor Santos Moya La otra gran labor que ocupó gran parte del tiempo de estos voluntarios y afectados fue cuidar de los animales, domésticos y de granja, que se quedaron huérfanos temporalmente. De hecho, Traseira que logró volver al pueblo confinado precisamente gracias a un salvoconducto del Ministerio de Agricultura para dar de comer a un rebaño de 400 cabras: «Compramos el pienso en Brunete y al final nos dejaron pasar, yo creo que porque iba con una aún más tozuda que yo.
Nos escoltó la Guardia Civil. Y al final logramos salvar a esos animales». Un 'Milanuncios' con voluntarios No obstante, cuando las llamas empezaron a apagarse, se dieron cuenta de que comenzaba el trabajo de verdad.
«Al final mientras estábamos confinados o fuera estás todo el día ocupado y no te paras a reflexionar. Pero los últimos días ya nos dimos cuenta de la segunda parte. Una vez que está todo quemado es cuando más ayuda necesitas para ponerlo todo en orden», relata Herrero.
Fue entonces cuando comenzaron a crear una bolsa de voluntarios, profesionales (jardineros, electricistas, fontaneros...) y manitas, para ayudar en la reconstrucción. «Solo hoy tengo más de una treintena de correos electrónicos de personas que ofrecen desinteresadamente su ayuda, y la mayoría son de grupos de cuatro o cinco personas», indica Herrero. Uno de esos correos, cuenta, es de la ONG Cesal, que fomenta la inclusión social a través de la gastronomía, «que nos ofrecía un equipo de chicos y chicas de entre 18 y 25 años para limpiar, cargar, descargar, montar...».
Newsletter Conscientes de que el trabajo se multiplicará y no van a poder llegar a todo, actualmente tratan de canalizar toda la ayuda a través de la web Red de ayuda Sierra Oeste, creada por dos informáticos de la zona, Julián y Tomás, tío de Andrea, una de las jóvenes desplazadas que, con todo, echa una mano en lo que puede. Ella y su familia han perdido su parcela, pero al menos pudieron refugiarse, con sus animales, con unos parientes en El Escorial. El primer día que esta veinteañera, técnico de rayos, se sentó en su puesto de trabajo, tuvo que marcharse.
Acabó en urgencias y el médico le dio la baja. «Estuvieras aquí o no la cabeza estaba en tu casa», relata. «Nosotros somos simplemente un recurso vecinal, no podemos cubrirlo todo.
Espero que El Ayuntamiento y la Comunidad estén», reclaman los vecinos Por eso, como ella, a muchos les ha salvado de esas eternas noches en blanco la colaboración vecinal. De hecho, a Andrea le cambia la cara cuando habla de la nueva plataforma digital que conecta a los vecinos de toda la sierra Oeste: «Es tipo 'Milanuncios', pero solidario. Está organizado por municipios, la gente publica ofrecimientos o peticiones de ayuda y se ponen en contacto a unos y otros por privado», explica.
Los anuncios son de todo tipo: limpieza, asistencia psicológica, asistencia a animales o personas que se ofrecen «a lo que haga falta». «De momento hay más gente que ofrece ayuda que los que la piden. No recaudamos dinero, solo conectamos a personas que ofrecen su tiempo o materiales», insiste.
Ya han hecho más de una veintena de 'matches' (encuentros) entre voluntarios y afectados. La red tiene su origen en la asociación Futuro de Pelayos. (Belén Díaz) Para ver los anuncios solo hay que registrarse, con el móvil y el correo, «por seguridad», explica Andrea. «Es cierto que hay cierta desconfianza, porque hay quien ha aprovechado la desgracia y se ha metido en casas vacías a robar, pero son los menos», insisten.
En cada conversación que tienen sobre el futuro, es inevitable que surja lo que no se ha hecho para llegar a esta situación. «No se ha mantenido ni el campo ni el pueblo. Estamos en una zona de alto riesgo de incendios y había mucho sin desbrozar», denuncia la asociación.
Para dar a conocer la web entre el público menos digital, como los mayores, van a repartir además octavillas por el pueblo. «Nosotros somos simplemente un recurso vecinal, no podemos cubrirlo todo y llegará un momento en el que no podamos ayudar o no daremos abasto. Y ahí espero que el Ayuntamiento y la Comunidad estén.
Nosotros no podemos sustituirles», sostiene. Las dificultades, apuntan, no serán pequeñas: hay quien lo ha perdido todo, pero también otros que no pueden ni empezar a limpiar hasta que sus seguros no valoren los daños o que tenían en su parcela pequeñas casetas sin escriturar. Una lista infinita de tareas ¿Qué esperáis de la reconstrucción?
«Pues mira, esperamos eficiencia en los recursos y las organizaciones. Eso sería lo ideal, más allá de la red vecinal. Hemos hablado de las casas, porque a mucha gente le ha cambiado la vida de un segundo a otro, pero hace falta también limpiar el monte», repasa Herrero.
La lista de tareas parece hoy infinita. Y ninguna de estas voluntarias se atreve a dar una fecha para volver a la normalidad. «Solo en las tareas de limpieza dicen que se puede tardar hasta un año, y en que se regenere lo quemado hay quien dice que incluso una década», reconoce la portavoz del futuro por Pelayos.
«Y si no se limpia con cuidado la contaminación puede llegar al pantano...», lamentan en este grupo de voluntarias. «Pelayos de la Presa se nutre mucho del turismo, y corres el riesgo de convertirte en un pueblo fantasma... Ha faltado inversión y responsabilidad».
No queda otra que ponerse manos a la obra. Temas Guardia Civil comentarios Reportar un error El SOS del campo tras el fuego: «Algunos lo han perdido todo, necesitamos volver a trabajar» Aitor Santos Moya Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero.
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