Lo inextinguible
Incendios «fuera de nuestra capacidad de extinción». Si nos lo dicen hace una década nos hubiese parecido un insulto. Hoy lo aceptamos sin más. No porque sí, sino porque llevan mucho tiempo preparándo
Lo inextinguible Asumamos que está en la naturaleza de los bosques crecer hasta convertirse en pasto como está en la naturaleza de algunos ser corrupto. Traguen. O ardan Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez a su llegada al Puesto de Mando Avanzado (PMA) del incendio de La Vall d'Uixó (Castellón). (EFE) María José Fuenteálamo 28/07/2026 Actualizado a las 19:54h.
Incendios «fuera de nuestra capacidad de extinción». Si nos lo dicen hace una década nos hubiese parecido un insulto. Hoy lo aceptamos sin más.
No porque sí, sino porque llevan mucho tiempo preparándonos para el mensaje. Quizá la verdadera diferencia del ser humano con otras ... especies es que somos seres de eslóganes. Creemos y nos movilizamos por consignas.
También nos paralizamos por ellas. Incluso ante la propia naturaleza o, sobre todo, ante la propia naturaleza. El ser humano no puede aceptar de golpe que existe algo inextinguible.
Lo hace porque antes hay todo un recorrido. A los españoles tendrán que explicarnos un día cómo nos hicieron pasar del «Sí se puede» a la resignación. Cómo hemos enterrado el don del dominio del entorno y nuestra capacidad de gestionar la convivencia.
Cómo hemos pasado de creer en el sistema a comprar el inmovilismo y la parálisis. Quizá un país que acepta la incapacidad de sus gobernantes por aprobar un Presupuesto acepta más fácilmente una red ferroviaria problemática. Quizá un país que asume como inextinguible la corrupción acepta más fácilmente que ardan, sin tregua, sus parques naturales.
Con dolor, sí. Pero, sobre todo, con resignación. Porque mientras todo arde, aquí no se mueve nada.
No se va nadie. No se cambia nada. Ante lo inextinguible no queda otra que aceptar la debacle.
La parálisis. El estancamiento. La muerte de la acción política.
Asistimos al entierro de toda revolución social. Asumidlo ciudadanos, nos dicen: no hay nada que hacer. Siempre habrá corrupción, siempre habrá mal entendimiento político, siempre habrá incendios y no podemos hacer nada.
Asumamos que está en la naturaleza de los bosques crecer hasta convertirse en pasto como está en la naturaleza de algunos ser corrupto. Traguen. O ardan.
«Fuera de nuestra capacidad de…» Los eslóganes nos hacen obedientes. Nos idiotizan.
Somos los crédulos y a la vez los incrédulos del Pacto de Estado contra los incendios. Sabemos que no se puede. Que todo será no.
Que está «fuera de nuestra capacidad…» La verdadera diferencia entre el ser humano y el resto de especies es que somos altamente manipulables. Hasta el punto de hacernos creer que no podemos solucionar los problemas que nosotros mismos hemos creado.
De la corrupción a los incendios. Pero luego veo a los ganaderos luchar contra la naturaleza, contra la política, contra la muerte, para mantener con vida a sus animales. Saben que, a sus ovejas, a sus caballos, a sus corderos, no los salvará un slogan.
Los salvará hacer. Lo contrario de resignarse. Lo contrario de asumir un lenguaje.
Lo contrario de rendirse. Quizá estar cerca de los animales te hace rebelde contra la fatalidad. Quizá inmuniza contra la parálisis y el bloqueo.
Porque igual no es el despacho sino el establo donde se practica el «Sí se puede». Temas Política Corrupción Incendios Castellón comentarios Reportar un error Lo inextinguible Asumamos que está en la naturaleza de los bosques crecer hasta convertirse en pasto como está en la naturaleza de algunos ser corrupto. Traguen.
O ardan Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez a su llegada al Puesto de Mando Avanzado (PMA) del incendio de La Vall d'Uixó (Castellón). (EFE) María José Fuenteálamo 28/07/2026 Actualizado a las 19:54h. Incendios «fuera de nuestra capacidad de extinción». Si nos lo dicen hace una década nos hubiese parecido un insulto.
Hoy lo aceptamos sin más. No porque sí, sino porque llevan mucho tiempo preparándonos para el mensaje. Quizá la verdadera diferencia del ser humano con otras ... especies es que somos seres de eslóganes.
Creemos y nos movilizamos por consignas. También nos paralizamos por ellas. Incluso ante la propia naturaleza o, sobre todo, ante la propia naturaleza.
El ser humano no puede aceptar de golpe que existe algo inextinguible. Lo hace porque antes hay todo un recorrido. A los españoles tendrán que explicarnos un día cómo nos hicieron pasar del «Sí se puede» a la resignación.
Cómo hemos enterrado el don del dominio del entorno y nuestra capacidad de gestionar la convivencia. Cómo hemos pasado de creer en el sistema a comprar el inmovilismo y la parálisis. Quizá un país que acepta la incapacidad de sus gobernantes por aprobar un Presupuesto acepta más fácilmente una red ferroviaria problemática.
Quizá un país que asume como inextinguible la corrupción acepta más fácilmente que ardan, sin tregua, sus parques naturales. Con dolor, sí. Pero, sobre todo, con resignación.
Porque mientras todo arde, aquí no se mueve nada. No se va nadie. No se cambia nada.
Ante lo inextinguible no queda otra que aceptar la debacle. La parálisis. El estancamiento.
La muerte de la acción política. Asistimos al entierro de toda revolución social. Asumidlo ciudadanos, nos dicen: no hay nada que hacer.
Siempre habrá corrupción, siempre habrá mal entendimiento político, siempre habrá incendios y no podemos hacer nada. Asumamos que está en la naturaleza de los bosques crecer hasta convertirse en pasto como está en la naturaleza de algunos ser corrupto. Traguen.
O ardan. «Fuera de nuestra capacidad de…» Los eslóganes nos hacen obedientes.
Nos idiotizan. Somos los crédulos y a la vez los incrédulos del Pacto de Estado contra los incendios. Sabemos que no se puede.
Que todo será no. Que está «fuera de nuestra capacidad…» La verdadera diferencia entre el ser humano y el resto de especies es que somos altamente manipulables.
Hasta el punto de hacernos creer que no podemos solucionar los problemas que nosotros mismos hemos creado. De la corrupción a los incendios. Pero luego veo a los ganaderos luchar contra la naturaleza, contra la política, contra la muerte, para mantener con vida a sus animales.
Saben que, a sus ovejas, a sus caballos, a sus corderos, no los salvará un slogan. Los salvará hacer. Lo contrario de resignarse.
Lo contrario de asumir un lenguaje. Lo contrario de rendirse. Quizá estar cerca de los animales te hace rebelde contra la fatalidad.
Quizá inmuniza contra la parálisis y el bloqueo. Porque igual no es el despacho sino el establo donde se practica el «Sí se puede». Temas Política Corrupción Incendios Castellón comentarios Reportar un error Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Boticaria García, nutricionista: «El melón no fermenta en el estómago después de la cena.
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