El cuerpo de las mujeres, a debate: la polémica del Tour que va mucho más allá de un sujetador deportivo
¿Se asume en los deportes de élite que el cuerpo femenino no tiene por qué ajustarse a un modelo único o todo se reduce a una sospecha?
directoSigue la última hora de la crisis migratoria en Ceuta ÚLTIMA HORAEl Gobierno anuncia una partida de 25 millones para atender a los menores que entraron en Ceuta El cuerpo de las mujeres vuelve a estar en el centro del debate: la polémica del Tour de Francia que va mucho más allá de un sujetador deportivoPauline Ferrand-Prévot, ciclista profesional, durante una competición, vestida con su equipación de equipo y casco.Tim De WaeleEscucha este artículoMás mujerNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 04 ago 2026 - 12:26Carolina G. Nombela Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentarios¿Se asume en los deportes de élite que el cuerpo femenino no tiene por qué ajustarse a un modelo único o todo se reduce a una sospecha?¿Deporte y misoginia? Cómo intenta la Fórmula 1 luchar contra el machismoEn el deporte de élite, cualquier detalle cuenta.
Un casco más aerodinámico, un tejido técnico de última generación o una bicicleta unos gramos más ligera pueden marcar la diferencia entre subir al podio o quedarse a las puertas, aunque la última polémica que sacude el Tour de Francia Femenino no tiene que ver con la tecnología de las bicicletas, sino con una prenda mucho más inesperada: el sujetador deportivo.El debate surgió después de que varios expertos recordaran que algunas corredoras utilizan sujetadores con relleno durante las contrarrelojes porque un mayor volumen en la parte frontal del cuerpo podría mejorar ligeramente la aerodinámica y ahorrar unos segundos en carrera. La práctica, que la Unión Ciclista Internacional (UCI) considera contraria al reglamento si modifica artificialmente la morfología de la deportista, ha reabierto una conversación mucho más profunda: ¿el cuerpo femenino sigue siendo objeto de escrutinio incluso cuando hablamos de deporte de élite?Primer plano de varios ciclistas profesionales durante una carrera, mostrando sus uniformes de equipo y cascos.Getty ImagesTal y como ha declarado en el portal Wielerflits el profesor Bert Blocken, especialista en aerodinámica deportiva en la Universidad Heriot-Watt de Escocia y en la LUT de Finlandia, este efecto actúa como una especie de "carenado" natural. Según sus investigaciones, esa modificación puede reducir la resistencia al aire hasta un 3,6 %, lo que se traduciría en una ganancia aproximada de 0,78 segundos por kilómetro.
Puede parecer poco, pero en una contrarreloj de 20 o 30 kilómetros esos segundos pueden resultar decisivos para definir la clasificación.¿Está el ciclismo adaptado al cuerpo femenino?El ciclismo lleva décadas adaptándose al cuerpo masculino. La mayoría de estudios sobre aerodinámica, rendimiento o diseño de bicicletas se desarrollaron históricamente tomando como referencia a los hombres. Cuando las mujeres comenzaron a incorporarse al deporte profesional, su anatomía pasó a convertirse en una variable que había que 'corregir', 'compensar' o 'regular'.Mientras nadie cuestiona que un ciclista busque el casco más eficiente o el mono más ajustado para ganar unas décimas, ahora el debate se centra en una prenda íntima diseñada, precisamente, para adaptarse a la anatomía femenina.
La discusión deja entrever una idea incómoda: cuando la diferencia proviene del propio cuerpo de la mujer, la conversación cambia rápidamente del rendimiento a la sospecha.No es la primera vez que ocurre. En distintos deportes, las atletas han tenido que responder a preguntas sobre su complexión física, sus niveles hormonales, la longitud de sus piernas o incluso el tamaño de su pecho. Características que en los hombres suelen interpretarse como ventajas naturales pasan a convertirse en motivo de reglamentación o controversia cuando pertenecen a una mujer.La ciencia confirma que la forma del cuerpo influye en la aerodinámica.
La anchura de los hombros, la posición de la espalda, la longitud del tronco o el volumen corporal modifican la resistencia al aire. Son diferencias que existen entre todos los deportistas, independientemente de su sexo. El problema aparece cuando determinadas características femeninas dejan de verse como parte de la diversidad física para convertirse en un elemento que necesita justificación.Crys Dyaz: "El deporte no puede ser una moda, tiene que formar parte de la vida de todos"La polémica del Tour invita, además, a reflexionar sobre otra cuestión: ¿hasta qué punto el deporte está preparado para asumir que el cuerpo femenino no tiene por qué ajustarse a un modelo único?
Cada atleta posee unas proporciones diferentes, igual que ocurre entre los hombres. Algunas tienen más musculatura, otras mayor envergadura y otras un pecho más voluminoso. Todas esas características forman parte de su biología y, en muchos casos, también de aquello que las hace competitivas.Quizá la verdadera noticia no sea que un sujetador pueda ahorrar unas décimas de segundo, sino comprobar que, una vez más, el cuerpo de las mujeres sigue ocupando más titulares que sus piernas, su potencia o su capacidad para recorrer cientos de kilómetros al máximo nivel.
Mientras el ciclismo femenino continúa creciendo y ganando reconocimiento, el debate vuelve a recordar que las deportistas todavía compiten contra un rival añadido: el juicio permanente sobre su propio cuerpo.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:Tour de FranciaDeporte femeninoCarolina G. NombelaRedactora de Mujer '20minutos'Carolina G. Nombela es redactora en 20MINUTOS desde 2021.
Actualmente se especializa en prensa femenina escribiendo sobre belleza, moda, bienestar y liderazgo femenino bajo el paraguas de Mujer.es, y ha trabajado previamente durante cuatro años en la sección de Gastronomía de 20MINUTOS.cgilnombela en XCarolina G. Nombela en Linkedin Mostrar comentarios Comentarios El cuerpo de las mujeres vuelve a estar en el centro del debate: la polémica del Tour de Francia que va mucho más allá de un sujetador deportivoPauline Ferrand-Prévot, ciclista profesional, durante una competición, vestida con su equipación de equipo y casco.Tim De WaeleEscucha este artículoMás mujerNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 04 ago 2026 - 12:26Carolina G. Nombela Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentarios¿Se asume en los deportes de élite que el cuerpo femenino no tiene por qué ajustarse a un modelo único o todo se reduce a una sospecha?¿Deporte y misoginia?
Cómo intenta la Fórmula 1 luchar contra el machismoEn el deporte de élite, cualquier detalle cuenta. Un casco más aerodinámico, un tejido técnico de última generación o una bicicleta unos gramos más ligera pueden marcar la diferencia entre subir al podio o quedarse a las puertas, aunque la última polémica que sacude el Tour de Francia Femenino no tiene que ver con la tecnología de las bicicletas, sino con una prenda mucho más inesperada: el sujetador deportivo.El debate surgió después de que varios expertos recordaran que algunas corredoras utilizan sujetadores con relleno durante las contrarrelojes porque un mayor volumen en la parte frontal del cuerpo podría mejorar ligeramente la aerodinámica y ahorrar unos segundos en carrera. La práctica, que la Unión Ciclista Internacional (UCI) considera contraria al reglamento si modifica artificialmente la morfología de la deportista, ha reabierto una conversación mucho más profunda: ¿el cuerpo femenino sigue siendo objeto de escrutinio incluso cuando hablamos de deporte de élite?Primer plano de varios ciclistas profesionales durante una carrera, mostrando sus uniformes de equipo y cascos.Getty ImagesTal y como ha declarado en el portal Wielerflits el profesor Bert Blocken, especialista en aerodinámica deportiva en la Universidad Heriot-Watt de Escocia y en la LUT de Finlandia, este efecto actúa como una especie de "carenado" natural.
Según sus investigaciones, esa modificación puede reducir la resistencia al aire hasta un 3,6 %, lo que se traduciría en una ganancia aproximada de 0,78 segundos por kilómetro. Puede parecer poco, pero en una contrarreloj de 20 o 30 kilómetros esos segundos pueden resultar decisivos para definir la clasificación.¿Está el ciclismo adaptado al cuerpo femenino?El ciclismo lleva décadas adaptándose al cuerpo masculino. La mayoría de estudios sobre aerodinámica, rendimiento o diseño de bicicletas se desarrollaron históricamente tomando como referencia a los hombres.
Cuando las mujeres comenzaron a incorporarse al deporte profesional, su anatomía pasó a convertirse en una variable que había que 'corregir', 'compensar' o 'regular'.Mientras nadie cuestiona que un ciclista busque el casco más eficiente o el mono más ajustado para ganar unas décimas, ahora el debate se centra en una prenda íntima diseñada, precisamente, para adaptarse a la anatomía femenina. La discusión deja entrever una idea incómoda: cuando la diferencia proviene del propio cuerpo de la mujer, la conversación cambia rápidamente del rendimiento a la sospecha.No es la primera vez que ocurre. En distintos deportes, las atletas han tenido que responder a preguntas sobre su complexión física, sus niveles hormonales, la longitud de sus piernas o incluso el tamaño de su pecho.
Características que en los hombres suelen interpretarse como ventajas naturales pasan a convertirse en motivo de reglamentación o controversia cuando pertenecen a una mujer.La ciencia confirma que la forma del cuerpo influye en la aerodinámica. La anchura de los hombros, la posición de la espalda, la longitud del tronco o el volumen corporal modifican la resistencia al aire. Son diferencias que existen entre todos los deportistas, independientemente de su sexo.
El problema aparece cuando determinadas características femeninas dejan de verse como parte de la diversidad física para convertirse en un elemento que necesita justificación.Crys Dyaz: "El deporte no puede ser una moda, tiene que formar parte de la vida de todos"La polémica del Tour invita, además, a reflexionar sobre otra cuestión: ¿hasta qué punto el deporte está preparado para asumir que el cuerpo femenino no tiene por qué ajustarse a un modelo único? Cada atleta posee unas proporciones diferentes, igual que ocurre entre los hombres. Algunas tienen más musculatura, otras mayor envergadura y otras un pecho más voluminoso.
Todas esas características forman parte de su biología y, en muchos casos, también de aquello que las hace competitivas.Quizá la verdadera noticia no sea que un sujetador pueda ahorrar unas décimas de segundo, sino comprobar que, una vez más, el cuerpo de las mujeres sigue ocupando más titulares que sus piernas, su potencia o su capacidad para recorrer cientos de kilómetros al máximo nivel. Mientras el ciclismo femenino continúa creciendo y ganando reconocimiento, el debate vuelve a recordar que las deportistas todavía compiten contra un rival añadido: el juicio permanente sobre su propio cuerpo.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?