El asteroide de los dinosaurios levantó una nube de polvo que incendió el planeta y asó la vida en horas: «Lo más parecido al infierno»
Hace sesenta y seis millones de años, un asteroide de unos 10 kilómetros de ancho y el tamaño aproximado del Monte Everest golpeó la Tierra cerca de donde hoy se encuentra la península de Yucatán, en
El asteroide de los dinosaurios levantó una nube de polvo que incendió el planeta y asó la vida en horas: «Lo más parecido al infierno» Una nueva investigación sugiere que el impacto en Chicxulub hace 66 millones de años provocó incendios globales y la extinción de la mayoría de las especies Regala esta noticia Añádenos en Google El meteorito que acabó con los dinosaurios lanzó una nube de polvo que hizo arder todo el planeta. (Archivo) Judith de Jorge 28/07/2026 a las 15:00h. Hace sesenta y seis millones de años, un asteroide de unos 10 kilómetros de ancho y el tamaño aproximado del Monte Everest golpeó la Tierra cerca de donde hoy se encuentra la península de Yucatán, en México.
El brutal impacto, que creó el cráter de Chicxulub ... , cambió la vida en el planeta para siempre, provocando la extinción de tres cuartas partes de todas las especies vivas, incluidos la mayoría de los dinosaurios. Sin embargo, todavía no está muy claro cuál fue el mecanismo exacto que arrasó con la vida: ¿murieron los animales rápidamente tras el impacto o tardaron años en desaparecer por otro efecto posterior, como una especie de invierno sin fin? Según explican este martes científicos de la Universidad de Purdue en la revista 'Journal of Geophysical Research: Biogeosciences', el cataclismo pudo ser más rápido de lo que se creía.
El impacto lanzó una nube de polvo a la atmósfera que atrapó el calor y asfixió el planeta, provocando incendios forestales generalizados y bañándolo todo de una radiación térmica tan intensa que la mayoría de las especies no pudieron sobrevivir. Solo aquellas capaces de esconderse bajo tierra, bajo el agua o mediante alguna otra estrategia tuvieron una oportunidad. Y todo pudo ocurrir «en una o dos horas».
Brandon Johnson, autor principal del estudio y un experto en cráteres e impactos, ha estudiado la física de la colisión de Chicxulub para determinar con exactitud qué sucedió y cómo. «Con la nube de polvo atrapando la radiación térmica, era como si la superficie y todo lo que había sobre ella se estuvieran asando. Y eso fue lo que mató a los dinosaurios y a todos los demás animales.
Sin la nube de polvo, habría sido terrible, habría matado a muchas criaturas. Pero no habría sido una catástrofe planetaria», explica. Noticia relacionada El meteorito que acabó con los dinosaurios era uno de los más raros del Sistema Solar José Manuel Nieves El cielo se cae En investigaciones anteriores Johnson descubrió que cuando el asteroide de Chicxulub impactó, vaporizó más de 1.000 kilómetros cúbicos de material, principalmente roca y tierra, aunque también cualquier animal o planta que se encontrara en su camino.
Todo ese material se expandió formando una columna sobre la atmósfera. A medida que el vapor ascendía, se enfriaba y se condensaba, al igual que el vapor de agua. Pero en lugar de condensarse en gotas de lluvia, el vapor del impacto se condensó en gotitas de roca, denominadas esférulas.
Las esférulas son relativamente grandes para ser partículas diminutas: tienen un diámetro de unos 250 micrómetros, aproximadamente la mitad del tamaño de un grano de azúcar. A medida que las esferas caían de nuevo a la Tierra, la resistencia del aire circundante las calentó y las convirtió en versiones en miniatura del propio impacto del asteroide. Ese calor adicional se sumó al generado en el impacto inicial.
Estudios anteriores han sugerido que las esférulas tenían un efecto similar al de encender una parrilla mundial: irradiaban suficiente calor como para asar a animales de piel fina sin refugio, pero no el suficiente como para que las plantas se incendiaran repentinamente. Los paleontólogos han descubierto esférulas en diversas partes del mundo, incluso en las branquias de peces espátula en un yacimiento de Dakota del Norte (EE.UU.), que probablemente murieron el día del impacto del asteroide. Los científicos planetarios de Purdue, Brandon Johnson y Alexandria Johnson. (Universidad Purdue/Kelsey Lefever) Newsletter Durante un tiempo, esto alejó a los investigadores de la idea de que los efectos inmediatos del impacto de Chicxulub causaran la extinción.
Sin embargo, en 2023, nuevas evidencias provenientes de capas de roca que registran el evento de extinción de los dinosaurios en Norteamérica desenterraron otra pieza clave en la historia: una capa de polvo extremadamente fino posterior al impacto que podría haberse formado a partir de vapor de roca que no se condensó para formar esférulas. El nuevo estudio calculó la cantidad de polvo en la atmósfera tras el impacto y, lo que es crucial, cómo esa capa de polvo habría aumentado la retención y liberación de energía térmica de las esférulas que cayeron en la Tierra. Con la capa de polvo, el calor en la superficie habría sido 3,5 veces más intenso que con las esférulas solas, suficiente para matar animales y provocar incendios forestales espontáneos.
Con el polvo fino, los animales del Cretácico recibieron 17 veces la dosis de radiación térmica que es 100% letal para los humanos En palabras de los investigadores, la nube de polvo transformó el impacto, pasando de ser meramente trágico a apocalíptico. «Con esta fina nube de polvo cubriendo la atmósfera, la radiación térmica no puede escapar al espacio», dice Johnson. «Así que el único lugar al que puede ir esa radiación es de vuelta a la Tierra.
Sin el polvo fino, este tampoco habría sido un buen día para los dinosaurios. Habría matado a algunos, pero probablemente no habría sido suficiente para provocar muchos incendios forestales. Con el polvo fino, los animales del Cretácico recibieron 17 veces la dosis de radiación térmica que es 100% letal para los humanos.
Fue suficiente para incendiar la hierba, las agujas de pino, los líquenes e incluso, tal vez, la madera directamente». Con nubes que lo cubren todo y un calor abrasador, la descripción de Johnson podría parecerse a la superficie de Venus. Pero la comparación, dice, no es del todo acertada.
«Probablemente se parecía más al infierno que a Venus», afirma. «Las nubes habrían bloqueado la luz del día, así que para cualquier animal, como los humanos, que no ve en el infrarrojo lejano, la superficie probablemente se habría visto oscura. Solo se habría podido ver un resplandor rojizo de los incendios forestales.
Pero en realidad no habría habido nada vivo que pudiera ver, excepto algún animal que fuera capaz de excavar, nadar o refugiarse de alguna manera para sobrevivir. Habría sido terrible», describe. Como una tapa Según Alexandria Johnson , experta en nubes y profesora adjunta de ciencias terrestres, atmosféricas y planetarias en Purdue, «la capa de nubes era tan impermeable que atrapaba casi todo el calor de las esférulas que caían cerca de la superficie del planeta; el polvo actúa esencialmente como una tapa».
Debido a esta capa de polvo, «cualquier ser vivo que no pudiera refugiarse de alguna manera, ya sea bajo tierra o bajo el agua, se habría quemado o frito. Excavar bajo tierra protegió a esos animales del calor porque existen diferencias termodinámicas entre la atmósfera y la superficie sólida». La capa de polvo habría tenido repercusiones más allá del calor letal.
El polvo podría haber tardado años, o incluso décadas, en asentarse, y las partículas en sí mismas podrían haber representado una amenaza constante para la salud de los organismos. Cualquier ser vivo que no pudiera refugiarse de alguna manera, ya sea bajo tierra o bajo el agua, se habría quemado o frito El mismo polvo que impulsa la teoría de Johnson sobre los incendios globales también respalda otra idea popular sobre la extinción: que los dinosaurios también podrían haber muerto de hambre durante un invierno prolongado posterior al impacto. «Parece contradictorio -reconoce-, «pero en realidad el efecto es el mismo».
De forma similar a como una taza térmica puede mantener caliente la sopa y frío el café helado, una vez que las esferas terminaron de caer y los incendios se extinguieron, enormes nubes de polvo podrían haber bloqueado el calor del Sol durante años o décadas y haber provocado un invierno global. Si bien las esférulas, las gotitas de roca precipitadas por el impacto, eran visibles a simple vista con un diámetro de 250 micrómetros, la nube de polvo estaba compuesta por partículas 10 veces más pequeñas: 2,5 micrómetros de diámetro, 30 veces más pequeñas que un cabello humano. «El polvo de 2,5 micrómetros que estudiamos aquí tiene el mismo tamaño que las partículas de humo que nos preocupan en los incendios forestales.
Penetra en los pulmones e incluso en el torrente sanguíneo, por lo que es una preocupación tan grande para la salud pública. Así que, incluso si los animales sobrevivieran a la carbonización, probablemente sufrirían efectos duraderos en su salud a causa de estas partículas. Pero si comparamos la duración de la carbonización con los riesgos de inhalación, la carbonización es mucho más rápida», explica la investigadora.
Johnson y sus coautores creen que los incendios forestales a escala global fueron la principal causa de la extinción, pero solo un registro geológico más completo podrá confirmarlo. Hasta la fecha, la mejor evidencia de incendios forestales durante el evento de extinción proviene de Norteamérica, pero es posible que los efectos fueran más débiles o diferentes en zonas más alejadas del epicentro en México. «Sería fantástico descubrir qué animales sobrevivieron justo en el momento del impacto.
Esto podría explicarnos por qué algunos lo hicieron y otros no« «Es posible que con el tiempo encontremos el registro de incendios forestales a escala global», apunta Alfio Alessandro Chiarenza, paleontólogo del University College de Londres que no participó en este estudio. «Simplemente, aún no lo tenemos». Para los científicos esto es importante porque la extinción de los dinosaurios es el mejor registro que tenemos de cómo los ecosistemas enteros responden a un desastre.
Saber si los animales murieron quemados rápidamente o si fallecieron lentamente a lo largo de décadas es fundamental para interpretar el impacto que una catástrofe de tal magnitud como la de Chicxulub tuvo en la evolución y la recuperación del ecosistema. «Sería fantástico descubrir qué animales sobrevivieron justo en el momento del impacto y cuáles eran sus características biológicas», dice Chiarenza. «Esto podría finalmente explicarnos por qué algunos animales sobrevivieron mientras que otros, como los dinosaurios, no lo hicieron».
Temas Animales Paleontología Dinosaurios ciencia Incendios forestales comentarios Reportar un error El asteroide de los dinosaurios levantó una nube de polvo que incendió el planeta y asó la vida en horas: «Lo más parecido al infierno» Una nueva investigación sugiere que el impacto en Chicxulub hace 66 millones de años provocó incendios globales y la extinción de la mayoría de las especies Regala esta noticia Añádenos en Google El meteorito que acabó con los dinosaurios lanzó una nube de polvo que hizo arder todo el planeta. (Archivo) Judith de Jorge 28/07/2026 a las 15:00h. Hace sesenta y seis millones de años, un asteroide de unos 10 kilómetros de ancho y el tamaño aproximado del Monte Everest golpeó la Tierra cerca de donde hoy se encuentra la península de Yucatán, en México.
El brutal impacto, que creó el cráter de Chicxulub ... , cambió la vida en el planeta para siempre, provocando la extinción de tres cuartas partes de todas las especies vivas, incluidos la mayoría de los dinosaurios. Sin embargo, todavía no está muy claro cuál fue el mecanismo exacto que arrasó con la vida: ¿murieron los animales rápidamente tras el impacto o tardaron años en desaparecer por otro efecto posterior, como una especie de invierno sin fin? Según explican este martes científicos de la Universidad de Purdue en la revista 'Journal of Geophysical Research: Biogeosciences', el cataclismo pudo ser más rápido de lo que se creía.
El impacto lanzó una nube de polvo a la atmósfera que atrapó el calor y asfixió el planeta, provocando incendios forestales generalizados y bañándolo todo de una radiación térmica tan intensa que la mayoría de las especies no pudieron sobrevivir. Solo aquellas capaces de esconderse bajo tierra, bajo el agua o mediante alguna otra estrategia tuvieron una oportunidad. Y todo pudo ocurrir «en una o dos horas».
Brandon Johnson, autor principal del estudio y un experto en cráteres e impactos, ha estudiado la física de la colisión de Chicxulub para determinar con exactitud qué sucedió y cómo. «Con la nube de polvo atrapando la radiación térmica, era como si la superficie y todo lo que había sobre ella se estuvieran asando. Y eso fue lo que mató a los dinosaurios y a todos los demás animales.
Sin la nube de polvo, habría sido terrible, habría matado a muchas criaturas. Pero no habría sido una catástrofe planetaria», explica. Noticia relacionada El meteorito que acabó con los dinosaurios era uno de los más raros del Sistema Solar José Manuel Nieves El cielo se cae En investigaciones anteriores Johnson descubrió que cuando el asteroide de Chicxulub impactó, vaporizó más de 1.000 kilómetros cúbicos de material, principalmente roca y tierra, aunque también cualquier animal o planta que se encontrara en su camino.
Todo ese material se expandió formando una columna sobre la atmósfera. A medida que el vapor ascendía, se enfriaba y se condensaba, al igual que el vapor de agua. Pero en lugar de condensarse en gotas de lluvia, el vapor del impacto se condensó en gotitas de roca, denominadas esférulas.
Las esférulas son relativamente grandes para ser partículas diminutas: tienen un diámetro de unos 250 micrómetros, aproximadamente la mitad del tamaño de un grano de azúcar. A medida que las esferas caían de nuevo a la Tierra, la resistencia del aire circundante las calentó y las convirtió en versiones en miniatura del propio impacto del asteroide. Ese calor adicional se sumó al generado en el impacto inicial.
Estudios anteriores han sugerido que las esférulas tenían un efecto similar al de encender una parrilla mundial: irradiaban suficiente calor como para asar a animales de piel fina sin refugio, pero no el suficiente como para que las plantas se incendiaran repentinamente. Los paleontólogos han descubierto esférulas en diversas partes del mundo, incluso en las branquias de peces espátula en un yacimiento de Dakota del Norte (EE.UU.), que probablemente murieron el día del impacto del asteroide. Los científicos planetarios de Purdue, Brandon Johnson y Alexandria Johnson. (Universidad Purdue/Kelsey Lefever) Newsletter Durante un tiempo, esto alejó a los investigadores de la idea de que los efectos inmediatos del impacto de Chicxulub causaran la extinción.
Sin embargo, en 2023, nuevas evidencias provenientes de capas de roca que registran el evento de extinción de los dinosaurios en Norteamérica desenterraron otra pieza clave en la historia: una capa de polvo extremadamente fino posterior al impacto que podría haberse formado a partir de vapor de roca que no se condensó para formar esférulas. El nuevo estudio calculó la cantidad de polvo en la atmósfera tras el impacto y, lo que es crucial, cómo esa capa de polvo habría aumentado la retención y liberación de energía térmica de las esférulas que cayeron en la Tierra. Con la capa de polvo, el calor en la superficie habría sido 3,5 veces más intenso que con las esférulas solas, suficiente para matar animales y provocar incendios forestales espontáneos.
Con el polvo fino, los animales del Cretácico recibieron 17 veces la dosis de radiación térmica que es 100% letal para los humanos En palabras de los investigadores, la nube de polvo transformó el impacto, pasando de ser meramente trágico a apocalíptico. «Con esta fina nube de polvo cubriendo la atmósfera, la radiación térmica no puede escapar al espacio», dice Johnson. «Así que el único lugar al que puede ir esa radiación es de vuelta a la Tierra.
Sin el polvo fino, este tampoco habría sido un buen día para los dinosaurios. Habría matado a algunos, pero probablemente no habría sido suficiente para provocar muchos incendios forestales. Con el polvo fino, los animales del Cretácico recibieron 17 veces la dosis de radiación térmica que es 100% letal para los humanos.
Fue suficiente para incendiar la hierba, las agujas de pino, los líquenes e incluso, tal vez, la madera directamente». Con nubes que lo cubren todo y un calor abrasador, la descripción de Johnson podría parecerse a la superficie de Venus. Pero la comparación, dice, no es del todo acertada.
«Probablemente se parecía más al infierno que a Venus», afirma. «Las nubes habrían bloqueado la luz del día, así que para cualquier animal, como los humanos, que no ve en el infrarrojo lejano, la superficie probablemente se habría visto oscura. Solo se habría podido ver un resplandor rojizo de los incendios forestales.
Pero en realidad no habría habido nada vivo que pudiera ver, excepto algún animal que fuera capaz de excavar, nadar o refugiarse de alguna manera para sobrevivir. Habría sido terrible», describe. Como una tapa Según Alexandria Johnson , experta en nubes y profesora adjunta de ciencias terrestres, atmosféricas y planetarias en Purdue, «la capa de nubes era tan impermeable que atrapaba casi todo el calor de las esférulas que caían cerca de la superficie del planeta; el polvo actúa esencialmente como una tapa».
Debido a esta capa de polvo, «cualquier ser vivo que no pudiera refugiarse de alguna manera, ya sea bajo tierra o bajo el agua, se habría quemado o frito. Excavar bajo tierra protegió a esos animales del calor porque existen diferencias termodinámicas entre la atmósfera y la superficie sólida». La capa de polvo habría tenido repercusiones más allá del calor letal.
El polvo podría haber tardado años, o incluso décadas, en asentarse, y las partículas en sí mismas podrían haber representado una amenaza constante para la salud de los organismos. Cualquier ser vivo que no pudiera refugiarse de alguna manera, ya sea bajo tierra o bajo el agua, se habría quemado o frito El mismo polvo que impulsa la teoría de Johnson sobre los incendios globales también respalda otra idea popular sobre la extinción: que los dinosaurios también podrían haber muerto de hambre durante un invierno prolongado posterior al impacto. «Parece contradictorio -reconoce-, «pero en realidad el efecto es el mismo».
De forma similar a como una taza térmica puede mantener caliente la sopa y frío el café helado, una vez que las esferas terminaron de caer y los incendios se extinguieron, enormes nubes de polvo podrían haber bloqueado el calor del Sol durante años o décadas y haber provocado un invierno global. Si bien las esférulas, las gotitas de roca precipitadas por el impacto, eran visibles a simple vista con un diámetro de 250 micrómetros, la nube de polvo estaba compuesta por partículas 10 veces más pequeñas: 2,5 micrómetros de diámetro, 30 veces más pequeñas que un cabello humano. «El polvo de 2,5 micrómetros que estudiamos aquí tiene el mismo tamaño que las partículas de humo que nos preocupan en los incendios forestales.
Penetra en los pulmones e incluso en el torrente sanguíneo, por lo que es una preocupación tan grande para la salud pública. Así que, incluso si los animales sobrevivieran a la carbonización, probablemente sufrirían efectos duraderos en su salud a causa de estas partículas. Pero si comparamos la duración de la carbonización con los riesgos de inhalación, la carbonización es mucho más rápida», explica la investigadora.
Johnson y sus coautores creen que los incendios forestales a escala global fueron la principal causa de la extinción, pero solo un registro geológico más completo podrá confirmarlo. Hasta la fecha, la mejor evidencia de incendios forestales durante el evento de extinción proviene de Norteamérica, pero es posible que los efectos fueran más débiles o diferentes en zonas más alejadas del epicentro en México. «Sería fantástico descubrir qué animales sobrevivieron justo en el momento del impacto.
Esto podría explicarnos por qué algunos lo hicieron y otros no« «Es posible que con el tiempo encontremos el registro de incendios forestales a escala global», apunta Alfio Alessandro Chiarenza, paleontólogo del University College de Londres que no participó en este estudio. «Simplemente, aún no lo tenemos». Para los científicos esto es importante porque la extinción de los dinosaurios es el mejor registro que tenemos de cómo los ecosistemas enteros responden a un desastre.
Saber si los animales murieron quemados rápidamente o si fallecieron lentamente a lo largo de décadas es fundamental para interpretar el impacto que una catástrofe de tal magnitud como la de Chicxulub tuvo en la evolución y la recuperación del ecosistema. «Sería fantástico descubrir qué animales sobrevivieron justo en el momento del impacto y cuáles eran sus características biológicas», dice Chiarenza. «Esto podría finalmente explicarnos por qué algunos animales sobrevivieron mientras que otros, como los dinosaurios, no lo hicieron».
Temas Animales Paleontología Dinosaurios ciencia Incendios forestales comentarios Reportar un error El meteorito que acabó con los dinosaurios era uno de los más raros del Sistema Solar José Manuel Nieves Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Héctor Latorre: «Para las mujeres, el atractivo físico no es imprescindible» Almudena Martín Pablo, cura de 29 años: «El celibato es un don que Dios te da y que hay que pedir» Almudena Martín