Cómo mantenerse fresco durante una ola de calor: 25 consejos de quienes más saben del tema
Desde un socorrista de Río hasta un arqueólogo egipcio: para algunos, los días abrasadores y las noches húmedas son la norma. ¿Cómo consiguen mantenerse frescos y aliviados? ¿Necesitas electrolitos? ¿
Cómo mantenerse fresco durante una ola de calor: 25 consejos de quienes más saben del tema Desde un socorrista de Río hasta un arqueólogo egipcio: para algunos, los días abrasadores y las noches húmedas son la norma. ¿Cómo consiguen mantenerse frescos y aliviados? — ¿Necesitas electrolitos? ¿El té refresca?
¿Es seguro beber cerveza? Cómo hidratarse durante una ola de calor Javier González, distribuidor de cerveza, se seca el sudor de la frente mientras lidia con las altas temperaturas en Sevilla (Julio, 2026). MARCELO DEL POZO / Getty Images Laura Potter 28 de julio de 2026 21:41 h Actualizado el 29/07/2026 05:30 h 1 Levántate y sal Luis Pacherrez Antón es presidente de la Cooperativa Agroperú, un colectivo democrático formado por 102 pequeños agricultores del valle del río Chira, en Perú.
Reside en Piura, conocida como “la ciudad del calor eterno” porque el clima es cálido y seco durante todo el año. “Los rayos del sol empiezan a brillar muy temprano, a partir de las 9:00 h —explica—. ”Así que, como trabajadores del campo que tenemos que permanecer bajo un sol abrasador, nos mantenemos a salvo empezando a trabajar mucho antes y consumiendo los alimentos saludables que producimos, como plátanos, naranjas, limones, uvas, papayas y aguacates“. Obada Almaitah, instructor de buceo y director de cursos en Aqaba (Jordania), afirma que las temperaturas en verano suelen alcanzar los 40°C y pueden superar esa cifra durante las olas de calor. “El sol es muy intenso, la humedad suele ser baja y los niveles de rayos UV son altos durante gran parte del año, así que, siempre que puedo, programo las tareas físicamente exigentes a primera hora de la mañana”. Cuando las temperaturas se disparen, cambia tu horario para hacer las tareas domésticas antes de ir al trabajo, y renuncia a quedarte en la cama hasta tarde el fin de semana; en su lugar, corta el césped o lleva la compra a casa a primera hora.
La guía turística Despina Savvidou lleva 48 años guiando a los visitantes por la Acrópolis de Atenas. Ha sido testigo de primera mano de los cambios que ha provocado la crisis climática. “Es como si estuviera en otro país”, afirma. “Hace treinta o cuarenta años, 32°C era mucho calor; ahora, 32°C es lo normal. Hace dos años, tuvimos una ola de calor que duró dos semanas”.
Savvidou aconseja a la gente que reserve plaza en su visita más temprana, antes incluso de que abra la Acrópolis. “Tenemos una visita que empieza a las 7:45 de la mañana. Damos una breve introducción y, en cuanto se abren las puertas, entramos. Entre las 8:00 y las 10:00 de la mañana, aunque haga 40°C, se está bien”.
No esperes a tener sed para beber Este es un consejo habitual de quienes trabajan bajo un sol abrasador, como el arqueólogo egipcio Dr. Zahi Hawass, que ha trabajado en yacimientos del delta del Nilo, el desierto occidental y el valle del Alto Nilo. “El clima en Egipto durante el verano es extremadamente caluroso, especialmente en yacimientos arqueológicos como Saqqara”, afirma. “Me aseguro de beber agua con regularidad mientras trabajo al aire libre. Con este calor, es importante no esperar a tener mucha sed, sino seguir bebiendo a lo largo del día”.
Sherene M. El-Sioufi, médica especialista en neumología y medicina del sueño, vive y trabaja en Yeda, una de las ciudades con las condiciones climáticas más calurosas y húmedas del mundo. Afirma: “En Arabia Saudí, mucha gente bebe laban, una bebida a base de yogur que aporta hidratación y electrolitos.
La clave está en beber de forma constante”. Bebe a sorbos, no de un trago “Le decimos a la gente que beba poco a poco: a las 10 de la mañana, dos sorbos; a las 10.15, otros dos”, explica Savvidou. “Yo bebo al menos 15 vasos de agua al día, pero despacio”. Luiz Eduardo Dos Santos Nascimento, socorrista en Río de Janeiro, donde las temperaturas pueden superar los 40°C durante las olas de calor, afirma: “Siempre tengo una botella de agua a mano y me mantengo constantemente hidratado durante mi turno”.
John Napolo, responsable de los servicios de protección de la fauna silvestre en la Unidad de Vigilancia de la Fauna Silvestre de Etosha Heights, en Namibia, donde las temperaturas en verano pueden superar los 40°C, afirma: “Cada guardabosques lleva cinco litros de agua para todo el día. Bebemos tres o cuatro y nos echamos el resto por la cabeza cuando el calor es insoportable”. Échate agua en la cabeza Hablando de eso, el profesor Ollie Jay, director del Centro de Investigación sobre Calor y Salud de la Universidad de Sídney, recomienda este método para refrescarse rápidamente: “Cuando te echas agua sobre la piel, esta se evapora y te refresca, ya que cumple la misma función que la sudoración, pero sin el estrés fisiológico que supone tener que sudar.
Si te bebes la mitad del agua y te echas la otra mitad encima, consigues un enfriamiento mucho más eficaz”. El doctor Youssouf Moussa, de la Organización Internacional para las Migraciones en Obock (Yibuti), supervisa las operaciones humanitarias en una región que se enfrenta a un calor extremo; la semana en que hablamos, una alerta por calor advierte de que las temperaturas podrían alcanzar los 53°C. Él recurre a “métodos prácticos, como humedecer ligeramente la ropa, lo que ayuda a refrescarse mediante la evaporación”.
Para refrescar rápidamente a un adulto o a un niño y que se sientan lo suficientemente cómodos como para dormir, El-Sioufi sugiere “un paño húmedo y fresco en el cuello, las muñecas o la frente”. Cuando las temperaturas se disparen, cambia tu horario para hacer las tareas domésticas antes de ir al trabajo, y renuncia a quedarte en la cama hasta tarde el fin de semana …O ponte hielo en el cuello ¿Te has preguntado por qué los tenistas se sientan con toallas heladas alrededor del cuello? Jay y su equipo elaboraron una política sobre calor extremo para Tennis Australia. “Nuestros estudios demostraron que las toallas heladas refrescan una zona relativamente amplia del cuerpo en un breve lapso de tiempo, ya que un jugador solo pasa 80 segundos sentado en su silla”.
Basta con envolver cubitos de hielo picados en una toalla húmeda enrollada y colocársela alrededor del cuello. Date duchas templadas Para refrescarse rápidamente, Savvidou apuesta por “una ducha templada: ningún griego se da una ducha fría y la mayoría nos duchamos dos o tres veces al día. Yo me ducho a las 10 de la mañana, otra vez a las cuatro de la tarde, solo para refrescarme sin jabón, y otra vez antes de acostarme”.
El-Sioufi también aconseja darse una ducha antes de acostarse, pero que sea templada. “Mucha gente da por hecho que una ducha fría es lo mejor, pero una ducha tibia permite que el cuerpo se enfríe gradualmente”. Michael Haindongo, guía de Etosha Heights, que patrulla a diario esta reserva natural namibia, recorre hasta 500 km (311 millas) al mes y vive en un campamento en la sabana en turnos de tres meses, se da una ducha tibia antes de acostarse y, cuando la temperatura se dispara: “Mojo una toalla grande y me tumbo sobre ella, y mantengo las ventanas y puertas abiertas si no hay peligro de que se acerquen animales”. Describe cómo las casas de su pueblo se ventilan de forma natural, ya que tienen techos de paja y las paredes son de madera, lo que las hace “semiabiertas”.
También comenta que “el pueblo ovahimba se aplica ocre rojo en la cara y en cualquier parte del cuerpo expuesta al sol”. Este cosmético natural, elaborado con grasa de mantequilla y ocre rojo, proporciona protección contra los rayos UV gracias a su alto contenido en óxido de hierro. … O juega con un cubo El pueblo de Lytton, en Columbia Británica, se convirtió en el lugar más caluroso de la historia de Canadá durante tres días consecutivos en junio de 2021, al alcanzar los 49,6°C. El Dr.
Michael Schwandt es responsable médico de la región. Afirma que, para refrescar rápidamente a los niños pequeños, “una de las mejores opciones es la inmersión”. No hace falta que sea total, basta con meterles las piernas en una bañera —o incluso en un cubo—.
Del mismo modo, colocar paños frescos y húmedos sobre el cuerpo puede ayudar a que se evapore el calor. Puede ser una toalla de felpa, una muselina o una camiseta ligeramente humedecida; no tiene por qué estar helada, solo fresca“. Descansa en las horas de más calor “Para los equipos humanitarios, el descanso es esencial para mantener la seguridad y la eficacia cuando se trabaja al aire libre durante largos periodos bajo un calor extremo”, afirma Moussa. “Desde el mediodía hasta las tres de la tarde limitamos los desplazamientos a lo estrictamente necesario, aunque en caso de emergencia seguimos estando totalmente disponibles”.
Haindongo no está “muy seguro de que exista algo así como sentirse cómodo trabajando con este calor; lo toleramos y preferimos trabajar a primera hora de la mañana y por las tardes, o si es necesario, a la luz de la luna”. Federica Salvo, que dirige el jardín Giardino della Kolymbethra en Sicilia, señala un enfoque similar: “Sicilia ostenta el récord de la temperatura más alta jamás registrada en Europa continental: 48,8°C el 11 de agosto de 2021”. Describe cómo los sicilianos se sintieron “abrumados” durante esa ola de calor. “Era difícil trabajar o concentrarse en nada”.
Afortunadamente, existen normas para proteger a las personas. “Durante todo el verano, está prohibido trabajar de 12:30 a 16:00 h en los sectores de la construcción y la agricultura, y durante la jornada laboral se anima a los trabajadores a tomarse largos descansos a la sombra”. Come ligero y un poco más tarde “Si cenas mucho, lo pasas mal: sudas y no duermes”, dice Savvidou. “En un día caluroso, para cenar tomo albaricoques, cerezas y plátano con yogur y pasas. Para comer, cocinamos verduras —judías verdes, okra, pimientos, berenjenas— en aceite de oliva con queso feta y las servimos con una ensalada grande.
En Grecia, no hay comida sin ensalada. Hoy, para comer, he asado pescado y lo he servido con una ensalada de pepino y tomate, y eso es todo: ni patatas, ni arroz, ni pasta”. Carmen Vallejo Carmona, una señora mayor de Sevilla —conocida como la sartén de España debido a las sofocantes temperaturas veraniegas— afirma que su dieta para el calor “se basa en ensaladas y platos fríos”. “Nuestro gazpacho es líquido, se bebe en vaso.
También comemos salmorejo (otra sopa fría andaluza), boquerones en vinagre, verduras y, de vez en cuando, un helado. El almuerzo es tarde —normalmente entre las 14:00 y las 15:00 h— y la cena es después de las 21:00 h, una vez que ha pasado lo peor del calor”. Moussa afirma: “Cuando hace mucho calor, evitamos las comidas pesadas, sobre todo al mediodía.
En su lugar, nos decantamos por alimentos ligeros y ricos en agua, y bebemos mucho líquido, incluido el té. Un desayuno típico incluye lahooh, un pan plano y blando, acompañado de té y agua. En la costa, cerca de Obock, es muy habitual el pescado del Mar Rojo a la parrilla al estilo yemení”.
Come también para hidratarte La Dra. Rashmi Sarkar es dermatóloga en Nueva Delhi, donde las temperaturas diurnas en verano suelen alcanzar los 42-45°C. Según ella: “Las dietas tradicionales indias incluyen muchos alimentos que se consideran refrescantes e hidratantes: yogur, chaas [suero de leche], agua de coco, frutas frescas como la sandía y el mango, y pepinos.
Bebidas como el agua con limón, el jaljeera [una bebida especiada], el aam panna elaborado con mango crudo y [jarabes como] el khus y el sattu son muy populares porque ayudan a reponer líquidos y electrolitos”. Almaitah afirma: “Durante las largas jornadas de buceo, repongo los electrolitos de forma natural a través de alimentos como el melón, los pepinos, los tomates y el yogur”. Nascimento señala que “en Río es habitual que la gente consuma agua de coco, zumos naturales y fruta fresca”; mientras que Napolo afirma: “Algunos guardabosques tienen conocimientos tradicionales sobre raíces y tubérculos que pueden aportar agua adicional”.
Si buscas un tubérculo con alto contenido en agua para ensaladas, el rábano contiene un 95% de agua, mientras que el apio nabo, la zanahoria y la remolacha contienen un 88%. Recuerda, menos no siempre es más “Uno de los mayores errores es pensar que cuanta menos ropa, mejor”, afirma El-Sioufi. “Muchas prácticas tradicionales —como llevar prendas holgadas y sueltas— han evolucionado por una razón. Ofrecen una excelente protección frente a la luz solar directa, al tiempo que permiten la circulación del aire”.
Napolo está de acuerdo: “La mejor forma de mantenerse fresco es cubrirse por completo: mangas largas y pantalones largos, y algo para cubrirse la cara. La clave está en llevar capas ligeras y holgadas que permitan que el aire circule al moverse”. Savvidou opta por pantalones de algodón que “son tan anchos que no sabes dónde está la pierna, una camisa holgada y nada de cinturones.
La gente cree que con el calor hay que ir completamente descubierto, pero eso no es aconsejable porque te deshidratas”. Duong y Van, unos abuelos vietnamitas que viven en Nam Dinh, donde hace mucho calor y hay mucha humedad, también se cubren bien. “En casa llevamos pantalones cortos, vestidos holgados, camisetas sin mangas, y los hombres van sin camiseta, pero cuando viajamos en moto, nos ponemos un conjunto completo encima de la ropa habitual que nos cubre todo el cuerpo, la cara y las manos. Está hecho de algodón”.
Moussa también opta por ropa ligera, holgada y transpirable que proteja la piel al tiempo que permite que circule el aire. “En Yibuti, la ropa tradicional está bien adaptada al calor. Las mujeres suelen llevar el pygama, un vestido largo, holgado y ligero, mientras que los hombres llevan el futa, una prenda de algodón que permite la circulación del aire”. Una ducha tibia permite que el cuerpo se enfríe gradualmente.
Magnific No te olvides de los complementos Sarkar lleva gafas de sol con protección UV y, cuando pasa mucho tiempo al aire libre, un sombrero de ala ancha, un pañuelo o una dupatta (una tela larga similar a un chal), y lleva un paraguas. A Savvidou le encantaría llevar un parasol, “pero en la Acrópolis hace viento y se nos pierden. Los sombreros te hacen sudar, así que llevamos viseras, porque protegen la cara del sol, pero la cabeza queda al aire”.
Duong y Van comentan que los ventiladores a pilas se han puesto de moda en las ciudades vietnamitas, pero “la gente sigue usando abanicos de papel, y algunos utilizan el sombrero tradicional vietnamita a modo de abanico”. En cuanto a Vallejo Carmona, su abanico “me acompaña a todas partes. Es algo muy sevillano”.
Además, opta por “calzado ligero, preferiblemente de piel, para que el pie pueda estar al aire y fresco”. Deja de fantasear con el aire acondicionado Si, con un poco de remordimiento, has estado buscando en Google el coste de instalar un aparato de aire acondicionado en plena ola de calor, Jay tiene noticias para ti: “Hay muchas formas más sostenibles de refrescarse”. En casa tenemos aire acondicionado, pero hace años que no lo encendemos.
Instalamos ventiladores de techo, que funcionan de maravilla. Cuanto más aire te pase por la piel, mejor, así que si estás tumbado en la cama, lo mejor es probablemente un ventilador de techo; si estás en un escritorio, un ventilador de pie“. Salvo coincide: ”Cuando hace mucho calor, duermo con el ventilador encendido.
Intento evitar el aire acondicionado“. Cierra las contraventanas (o las persianas) Ya has oído hablar mucho de cerrar las cortinas, pero así es como se ve en un lugar donde ha sido una costumbre durante generaciones. Salvo dice: “En Italia, la tradición nos ha enseñado a cerrar las contraventanas durante el día para mantener la casa en penumbra y protegerla del sol, lo que la mantiene más fresca.
Luego abrimos las ventanas a primera hora de la mañana y por la tarde, cuando el aire se refresca”. Romel Bernal, arquitecto de Puerto Vallarta (México), donde las temperaturas han alcanzado recientemente los 38°C, tiene un consejo muy útil: “Las cortinas opacas ayudan a que una habitación mantenga su temperatura cuando no se utiliza durante el día, mientras que los tejidos de lino de colores claros ofrecen un efecto refrescante; además, si las rocías con agua, la evaporación las mantiene frescas”. Consigue un termómetro Schwandt recomienda invertir en un termómetro “para tener una medida objetiva de cuándo es adecuado abrir las ventanas”.
Jay está de acuerdo y afirma: “Hemos instalado un sensor de temperatura en el interior y otro en el exterior para poder ver la diferencia. De esa forma, podemos mantener las ventanas abiertas cuando hace más fresco fuera que dentro, y cuando se invierte la situación, las cerramos”. Siéntate bajo un árbol A medida que la temperatura aumenta, la naturaleza puede proporcionar un excelente alivio. “La temperatura que aparece en la previsión meteorológica se mide a la sombra, por lo que, si estás al sol, te expones a una carga térmica entre 12 y 15 grados superior si se tiene en cuenta la radiación adicional”, explica Jay. “Sentarse bajo un árbol es una buena forma de conseguir sombra.
La hierba también amortigua la absorción de la radiación, lo que supone otro efecto moderador. Dependiendo del tipo de árbol, se produce el efecto de evapotranspiración, por el que el agua de las hojas se evapora y reduce la temperatura ambiente un par de grados centígrados más”. Por eso, dice Haindongo, cuando el calor se vuelve insoportable, “me tumbo bajo un árbol o subo a la cima de la colina en busca de la brisa”. …O haz sombra con toldos y cortinas “Se puede conseguir un microclima en cualquier vivienda aprovechando los recursos naturales, como las plantas y los árboles, que crean sombra y absorben el impacto del calor.
El diseño paisajístico ha pasado de ser un lujo a ser algo esencial”, afirma Bernal. Vallejo Carmona describe cómo los patios interiores de muchas casas de Sevilla están “cubiertos con telas gruesas para crear sombra y frescor, y el ayuntamiento cubre algunas calles con toldos para evitar el sol directo y crear sombra”. Jay señala que, aunque se puede crear sombra en el jardín, hay que combinarla con una ventilación adecuada. “Hay quien crea una sombra que bloquea el viento dominante y, entonces, se pasa calor porque no hay circulación de aire”.
Piensa en velas o toldos, pero elige telas pesadas, ya que “algunas telas dejan pasar la radiación porque su tejido no es lo suficientemente tupido”, explica. Utiliza mantillo Salvo afirma que el aumento de las temperaturas está cambiando la forma en que la gente cultiva sus jardines. “Los jardineros y agricultores utilizan cada vez más el mantillo para reducir la evaporación. Al poner en práctica este método ancestral, podemos aumentar la retención de agua en el suelo, proteger las raíces del calor extremo y proporcionar más nutrientes a las plantas.
También estamos optando por especies más resistentes a la sequía, como los olivos, la lavanda, el romero, la salvia y las plantas autóctonas del Mediterráneo”. Desde bien pequeños Australia ha tenido un éxito increíble a la hora de reducir las tasas de cáncer de piel entre los jóvenes, mientras que en el Reino Unido, siguen aumentando. Por eso es una gran idea empezar a aplicar algunas normas básicas desde una edad temprana. “Cuando los niños australianos van al colegio, llevan sombreros de ala ancha y no se les permite salir al patio si no los llevan puestos”, explica Jay. “Estas normas tan estrictas sobre la protección solar empiezan ya a los cinco años, y para cuando llegas a la edad adulta, ponerse protector solar es como ponerse los calzoncillos: todo el mundo lo hace todos los días”.
Estas normas tan estrictas sobre la protección solar empiezan ya a los cinco años, y para cuando llegas a la edad adulta, ponerse protector solar es como ponerse los calzoncillos: todo el mundo lo hace todos los días Mantente seguro en el agua Lamentablemente, las olas de calor suelen ir acompañadas de ahogamientos, por lo que la seguridad en el agua es fundamental. “Muchas personas se adentran en el mar sin estar preparadas tras pasar largos periodos al sol, algunas tras haber consumido alcohol, y acaban ignorando los riesgos que entrañan las corrientes, la profundidad y las condiciones del mar”, afirma Nascimento. “Es importante respetar las señales de los socorristas, nadar en zonas protegidas y no meterse nunca en el mar solo. El calor extremo también aumenta el esfuerzo físico del cuerpo, por lo que es necesario reconocer los propios límites”. Almaitah señala que “muchas personas subestiman la exposición al sol porque se sienten frescas en el agua, pero la combinación de la luz solar directa y el reflejo del mar puede provocar quemaduras solares graves, especialmente en las embarcaciones, donde la exposición puede ser continua”.
Socializa más tarde “Salimos a socializar todo lo que podemos”, dice Vallejo Carmona, “pero durante las horas de mayor calor, entre las 13:00 y las 18:00 h, la mayoría de la gente está en casa. Después de cenar, cuando ya refresca, los vecinos se reúnen con sillas para charlar en las aceras, así que cuando volvemos a casa a dormir, está fresquita” Duong y Van “se sientan fuera por las tardes a tomar trà đá, un té tradicional, pero en lugar de tomarlo caliente en una taza, lo diluimos en un vaso grande y le echamos mucho hielo. Es una forma encantadora y tradicional de disfrutar del aire fresco al aire libre y socializar después de un día escondiéndose del calor”.
Reduce el ritmo “Cuando estaba haciendo el doctorado, realicé un estudio de campo en Sevilla durante el verano”, cuenta Jay. “Enseguida me di cuenta de que la gente se movía más despacio y caminaba pegada a la pared de los edificios para estar a la sombra”. Nascimento coincide: “Controla tu ritmo; es importante gestionar tu energía a lo largo del día”. Almaitah añade: “La gente suele intentar seguir con sus actividades normales, pero cuando hace mucho calor es importante bajar el ritmo, mantenerse hidratado, buscar la sombra con frecuencia y prestar atención a las señales de alerta del cuerpo”.
Moussa ofrece un consejo similar —“Nos adaptamos trabajando a primera hora de la mañana o al final del día, y dando prioridad a las tareas esenciales”—, pero señala que hay otra cara de la moneda: “Trabajamos en condiciones extremas, pero cada día también vemos a cientos de migrantes cruzando este mismo desierto sin acceso a nada: ni agua, ni zapatos, ni refugio. Parte de nuestra energía proviene precisamente de ahí, del impulso de ayudar a alguien que tiene menos que tú”. El abanico, como bien sabemos en España, es uno de los complementos indispensables del verano.
Magnific Reduce tus expectativas respecto al sueño “El cuerpo necesita, de forma natural, enfriarse ligeramente antes de conciliar el sueño, por lo que, cuando las temperaturas se mantienen por encima de los 40°C, esto resulta más difícil”, afirma El-Sioufi. “A menudo, las personas tardan más en conciliar el sueño, se despiertan con mayor frecuencia y pasan menos tiempo en el sueño profundo reparador. Los bebés y los niños pequeños son especialmente vulnerables, ya que su capacidad para regular la temperatura corporal está menos desarrollada. Los padres deben ser flexibles y, en lugar de centrarse en la duración exacta de las siestas, deben asegurarse de que los niños se mantengan hidratados, frescos y cómodos”.
Schwandt también señala que los padres deben “estar abiertos a cambiar los horarios, ya que los niños se esforzarán al máximo antes de parar. Es mejor trasladar los momentos de juego a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde, y tener en cuenta que, a menudo, los niños no se duermen fácilmente debido al calor, lo que puede provocar fatiga al día siguiente”. Adapta tu casa En lugar de una reforma integral, Bernal recomienda “reducir el impacto del calor en las zonas de la vivienda más utilizadas por sus habitantes”.
La ventilación cruzada es fundamental, así que abre ventanas y puertas situadas en extremos opuestos de tu vivienda y deja espacios libres para permitir que circule el aire. “Puedes incorporar tecnologías como ventanas con doble o triple acristalamiento, y ventanas con voladizos protectores para minimizar la exposición solar. En el exterior, elige el blanco para las fachadas directamente expuestas al sol y tonos arena y beige para los suelos, ya que no producen deslumbramiento ni reflejan el calor”. Las baldosas de cemento, la terracota, la piedra de cantera de color claro y el mármol con acabado cepillado son excelentes opciones para evitar que las superficies exteriores se sobrecalienten, y son adecuadas para caminar descalzo.
Y por último… ¡a chapotear! Pacherrez Antón cuenta que “en Piura, durante el verano, celebramos los carnavales, donde se reúnen vecinos, turistas y toda la población, y se utilizan depósitos de agua y mangueras para rociar a todo el mundo mientras bailan y se divierten”. Aunque estés a millas de la ciudad peruana del calor eterno, un parque acuático o una fuente de tu zona deberían servir… ¡pero no a mediodía!
Etiquetas / ConsumoClaro / Ola de calor / verano / Temperaturas / Salud / Bienestar Cómo mantenerse fresco durante una ola de calor: 25 consejos de quienes más saben del tema Desde un socorrista de Río hasta un arqueólogo egipcio: para algunos, los días abrasadores y las noches húmedas son la norma. ¿Cómo consiguen mantenerse frescos y aliviados? — ¿Necesitas electrolitos? ¿El té refresca?
¿Es seguro beber cerveza? Cómo hidratarse durante una ola de calor Javier González, distribuidor de cerveza, se seca el sudor de la frente mientras lidia con las altas temperaturas en Sevilla (Julio, 2026). MARCELO DEL POZO / Getty Images Laura Potter 28 de julio de 2026 21:41 h Actualizado el 29/07/2026 05:30 h 1 Levántate y sal Luis Pacherrez Antón es presidente de la Cooperativa Agroperú, un colectivo democrático formado por 102 pequeños agricultores del valle del río Chira, en Perú.
Reside en Piura, conocida como “la ciudad del calor eterno” porque el clima es cálido y seco durante todo el año. “Los rayos del sol empiezan a brillar muy temprano, a partir de las 9:00 h —explica—. ”Así que, como trabajadores del campo que tenemos que permanecer bajo un sol abrasador, nos mantenemos a salvo empezando a trabajar mucho antes y consumiendo los alimentos saludables que producimos, como plátanos, naranjas, limones, uvas, papayas y aguacates“. Obada Almaitah, instructor de buceo y director de cursos en Aqaba (Jordania), afirma que las temperaturas en verano suelen alcanzar los 40°C y pueden superar esa cifra durante las olas de calor. “El sol es muy intenso, la humedad suele ser baja y los niveles de rayos UV son altos durante gran parte del año, así que, siempre que puedo, programo las tareas físicamente exigentes a primera hora de la mañana”. Cuando las temperaturas se disparen, cambia tu horario para hacer las tareas domésticas antes de ir al trabajo, y renuncia a quedarte en la cama hasta tarde el fin de semana; en su lugar, corta el césped o lleva la compra a casa a primera hora.
La guía turística Despina Savvidou lleva 48 años guiando a los visitantes por la Acrópolis de Atenas. Ha sido testigo de primera mano de los cambios que ha provocado la crisis climática. “Es como si estuviera en otro país”, afirma. “Hace treinta o cuarenta años, 32°C era mucho calor; ahora, 32°C es lo normal. Hace dos años, tuvimos una ola de calor que duró dos semanas”.
Savvidou aconseja a la gente que reserve plaza en su visita más temprana, antes incluso de que abra la Acrópolis. “Tenemos una visita que empieza a las 7:45 de la mañana. Damos una breve introducción y, en cuanto se abren las puertas, entramos. Entre las 8:00 y las 10:00 de la mañana, aunque haga 40°C, se está bien”.
No esperes a tener sed para beber Este es un consejo habitual de quienes trabajan bajo un sol abrasador, como el arqueólogo egipcio Dr. Zahi Hawass, que ha trabajado en yacimientos del delta del Nilo, el desierto occidental y el valle del Alto Nilo. “El clima en Egipto durante el verano es extremadamente caluroso, especialmente en yacimientos arqueológicos como Saqqara”, afirma. “Me aseguro de beber agua con regularidad mientras trabajo al aire libre. Con este calor, es importante no esperar a tener mucha sed, sino seguir bebiendo a lo largo del día”.
Sherene M. El-Sioufi, médica especialista en neumología y medicina del sueño, vive y trabaja en Yeda, una de las ciudades con las condiciones climáticas más calurosas y húmedas del mundo. Afirma: “En Arabia Saudí, mucha gente bebe laban, una bebida a base de yogur que aporta hidratación y electrolitos.
La clave está en beber de forma constante”. Bebe a sorbos, no de un trago “Le decimos a la gente que beba poco a poco: a las 10 de la mañana, dos sorbos; a las 10.15, otros dos”, explica Savvidou. “Yo bebo al menos 15 vasos de agua al día, pero despacio”. Luiz Eduardo Dos Santos Nascimento, socorrista en Río de Janeiro, donde las temperaturas pueden superar los 40°C durante las olas de calor, afirma: “Siempre tengo una botella de agua a mano y me mantengo constantemente hidratado durante mi turno”.
John Napolo, responsable de los servicios de protección de la fauna silvestre en la Unidad de Vigilancia de la Fauna Silvestre de Etosha Heights, en Namibia, donde las temperaturas en verano pueden superar los 40°C, afirma: “Cada guardabosques lleva cinco litros de agua para todo el día. Bebemos tres o cuatro y nos echamos el resto por la cabeza cuando el calor es insoportable”. Échate agua en la cabeza Hablando de eso, el profesor Ollie Jay, director del Centro de Investigación sobre Calor y Salud de la Universidad de Sídney, recomienda este método para refrescarse rápidamente: “Cuando te echas agua sobre la piel, esta se evapora y te refresca, ya que cumple la misma función que la sudoración, pero sin el estrés fisiológico que supone tener que sudar.
Si te bebes la mitad del agua y te echas la otra mitad encima, consigues un enfriamiento mucho más eficaz”. El doctor Youssouf Moussa, de la Organización Internacional para las Migraciones en Obock (Yibuti), supervisa las operaciones humanitarias en una región que se enfrenta a un calor extremo; la semana en que hablamos, una alerta por calor advierte de que las temperaturas podrían alcanzar los 53°C. Él recurre a “métodos prácticos, como humedecer ligeramente la ropa, lo que ayuda a refrescarse mediante la evaporación”.
Para refrescar rápidamente a un adulto o a un niño y que se sientan lo suficientemente cómodos como para dormir, El-Sioufi sugiere “un paño húmedo y fresco en el cuello, las muñecas o la frente”. Cuando las temperaturas se disparen, cambia tu horario para hacer las tareas domésticas antes de ir al trabajo, y renuncia a quedarte en la cama hasta tarde el fin de semana …O ponte hielo en el cuello ¿Te has preguntado por qué los tenistas se sientan con toallas heladas alrededor del cuello? Jay y su equipo elaboraron una política sobre calor extremo para Tennis Australia. “Nuestros estudios demostraron que las toallas heladas refrescan una zona relativamente amplia del cuerpo en un breve lapso de tiempo, ya que un jugador solo pasa 80 segundos sentado en su silla”.
Basta con envolver cubitos de hielo picados en una toalla húmeda enrollada y colocársela alrededor del cuello. Date duchas templadas Para refrescarse rápidamente, Savvidou apuesta por “una ducha templada: ningún griego se da una ducha fría y la mayoría nos duchamos dos o tres veces al día. Yo me ducho a las 10 de la mañana, otra vez a las cuatro de la tarde, solo para refrescarme sin jabón, y otra vez antes de acostarme”.
El-Sioufi también aconseja darse una ducha antes de acostarse, pero que sea templada. “Mucha gente da por hecho que una ducha fría es lo mejor, pero una ducha tibia permite que el cuerpo se enfríe gradualmente”. Michael Haindongo, guía de Etosha Heights, que patrulla a diario esta reserva natural namibia, recorre hasta 500 km (311 millas) al mes y vive en un campamento en la sabana en turnos de tres meses, se da una ducha tibia antes de acostarse y, cuando la temperatura se dispara: “Mojo una toalla grande y me tumbo sobre ella, y mantengo las ventanas y puertas abiertas si no hay peligro de que se acerquen animales”. Describe cómo las casas de su pueblo se ventilan de forma natural, ya que tienen techos de paja y las paredes son de madera, lo que las hace “semiabiertas”.
También comenta que “el pueblo ovahimba se aplica ocre rojo en la cara y en cualquier parte del cuerpo expuesta al sol”. Este cosmético natural, elaborado con grasa de mantequilla y ocre rojo, proporciona protección contra los rayos UV gracias a su alto contenido en óxido de hierro. … O juega con un cubo El pueblo de Lytton, en Columbia Británica, se convirtió en el lugar más caluroso de la historia de Canadá durante tres días consecutivos en junio de 2021, al alcanzar los 49,6°C. El Dr.
Michael Schwandt es responsable médico de la región. Afirma que, para refrescar rápidamente a los niños pequeños, “una de las mejores opciones es la inmersión”. No hace falta que sea total, basta con meterles las piernas en una bañera —o incluso en un cubo—.
Del mismo modo, colocar paños frescos y húmedos sobre el cuerpo puede ayudar a que se evapore el calor. Puede ser una toalla de felpa, una muselina o una camiseta ligeramente humedecida; no tiene por qué estar helada, solo fresca“. Descansa en las horas de más calor “Para los equipos humanitarios, el descanso es esencial para mantener la seguridad y la eficacia cuando se trabaja al aire libre durante largos periodos bajo un calor extremo”, afirma Moussa. “Desde el mediodía hasta las tres de la tarde limitamos los desplazamientos a lo estrictamente necesario, aunque en caso de emergencia seguimos estando totalmente disponibles”.
Haindongo no está “muy seguro de que exista algo así como sentirse cómodo trabajando con este calor; lo toleramos y preferimos trabajar a primera hora de la mañana y por las tardes, o si es necesario, a la luz de la luna”. Federica Salvo, que dirige el jardín Giardino della Kolymbethra en Sicilia, señala un enfoque similar: “Sicilia ostenta el récord de la temperatura más alta jamás registrada en Europa continental: 48,8°C el 11 de agosto de 2021”. Describe cómo los sicilianos se sintieron “abrumados” durante esa ola de calor. “Era difícil trabajar o concentrarse en nada”.
Afortunadamente, existen normas para proteger a las personas. “Durante todo el verano, está prohibido trabajar de 12:30 a 16:00 h en los sectores de la construcción y la agricultura, y durante la jornada laboral se anima a los trabajadores a tomarse largos descansos a la sombra”. Come ligero y un poco más tarde “Si cenas mucho, lo pasas mal: sudas y no duermes”, dice Savvidou. “En un día caluroso, para cenar tomo albaricoques, cerezas y plátano con yogur y pasas. Para comer, cocinamos verduras —judías verdes, okra, pimientos, berenjenas— en aceite de oliva con queso feta y las servimos con una ensalada grande.
En Grecia, no hay comida sin ensalada. Hoy, para comer, he asado pescado y lo he servido con una ensalada de pepino y tomate, y eso es todo: ni patatas, ni arroz, ni pasta”. Carmen Vallejo Carmona, una señora mayor de Sevilla —conocida como la sartén de España debido a las sofocantes temperaturas veraniegas— afirma que su dieta para el calor “se basa en ensaladas y platos fríos”. “Nuestro gazpacho es líquido, se bebe en vaso.
También comemos salmorejo (otra sopa fría andaluza), boquerones en vinagre, verduras y, de vez en cuando, un helado. El almuerzo es tarde —normalmente entre las 14:00 y las 15:00 h— y la cena es después de las 21:00 h, una vez que ha pasado lo peor del calor”. Moussa afirma: “Cuando hace mucho calor, evitamos las comidas pesadas, sobre todo al mediodía.
En su lugar, nos decantamos por alimentos ligeros y ricos en agua, y bebemos mucho líquido, incluido el té. Un desayuno típico incluye lahooh, un pan plano y blando, acompañado de té y agua. En la costa, cerca de Obock, es muy habitual el pescado del Mar Rojo a la parrilla al estilo yemení”.
Come también para hidratarte La Dra. Rashmi Sarkar es dermatóloga en Nueva Delhi, donde las temperaturas diurnas en verano suelen alcanzar los 42-45°C. Según ella: “Las dietas tradicionales indias incluyen muchos alimentos que se consideran refrescantes e hidratantes: yogur, chaas [suero de leche], agua de coco, frutas frescas como la sandía y el mango, y pepinos.
Bebidas como el agua con limón, el jaljeera [una bebida especiada], el aam panna elaborado con mango crudo y [jarabes como] el khus y el sattu son muy populares porque ayudan a reponer líquidos y electrolitos”. Almaitah afirma: “Durante las largas jornadas de buceo, repongo los electrolitos de forma natural a través de alimentos como el melón, los pepinos, los tomates y el yogur”. Nascimento señala que “en Río es habitual que la gente consuma agua de coco, zumos naturales y fruta fresca”; mientras que Napolo afirma: “Algunos guardabosques tienen conocimientos tradicionales sobre raíces y tubérculos que pueden aportar agua adicional”.
Si buscas un tubérculo con alto contenido en agua para ensaladas, el rábano contiene un 95% de agua, mientras que el apio nabo, la zanahoria y la remolacha contienen un 88%. Recuerda, menos no siempre es más “Uno de los mayores errores es pensar que cuanta menos ropa, mejor”, afirma El-Sioufi. “Muchas prácticas tradicionales —como llevar prendas holgadas y sueltas— han evolucionado por una razón. Ofrecen una excelente protección frente a la luz solar directa, al tiempo que permiten la circulación del aire”.
Napolo está de acuerdo: “La mejor forma de mantenerse fresco es cubrirse por completo: mangas largas y pantalones largos, y algo para cubrirse la cara. La clave está en llevar capas ligeras y holgadas que permitan que el aire circule al moverse”. Savvidou opta por pantalones de algodón que “son tan anchos que no sabes dónde está la pierna, una camisa holgada y nada de cinturones.
La gente cree que con el calor hay que ir completamente descubierto, pero eso no es aconsejable porque te deshidratas”. Duong y Van, unos abuelos vietnamitas que viven en Nam Dinh, donde hace mucho calor y hay mucha humedad, también se cubren bien. “En casa llevamos pantalones cortos, vestidos holgados, camisetas sin mangas, y los hombres van sin camiseta, pero cuando viajamos en moto, nos ponemos un conjunto completo encima de la ropa habitual que nos cubre todo el cuerpo, la cara y las manos. Está hecho de algodón”.
Moussa también opta por ropa ligera, holgada y transpirable que proteja la piel al tiempo que permite que circule el aire. “En Yibuti, la ropa tradicional está bien adaptada al calor. Las mujeres suelen llevar el pygama, un vestido largo, holgado y ligero, mientras que los hombres llevan el futa, una prenda de algodón que permite la circulación del aire”. Una ducha tibia permite que el cuerpo se enfríe gradualmente.
Magnific No te olvides de los complementos Sarkar lleva gafas de sol con protección UV y, cuando pasa mucho tiempo al aire libre, un sombrero de ala ancha, un pañuelo o una dupatta (una tela larga similar a un chal), y lleva un paraguas. A Savvidou le encantaría llevar un parasol, “pero en la Acrópolis hace viento y se nos pierden. Los sombreros te hacen sudar, así que llevamos viseras, porque protegen la cara del sol, pero la cabeza queda al aire”.
Duong y Van comentan que los ventiladores a pilas se han puesto de moda en las ciudades vietnamitas, pero “la gente sigue usando abanicos de papel, y algunos utilizan el sombrero tradicional vietnamita a modo de abanico”. En cuanto a Vallejo Carmona, su abanico “me acompaña a todas partes. Es algo muy sevillano”.
Además, opta por “calzado ligero, preferiblemente de piel, para que el pie pueda estar al aire y fresco”. Deja de fantasear con el aire acondicionado Si, con un poco de remordimiento, has estado buscando en Google el coste de instalar un aparato de aire acondicionado en plena ola de calor, Jay tiene noticias para ti: “Hay muchas formas más sostenibles de refrescarse”. En casa tenemos aire acondicionado, pero hace años que no lo encendemos.
Instalamos ventiladores de techo, que funcionan de maravilla. Cuanto más aire te pase por la piel, mejor, así que si estás tumbado en la cama, lo mejor es probablemente un ventilador de techo; si estás en un escritorio, un ventilador de pie“. Salvo coincide: ”Cuando hace mucho calor, duermo con el ventilador encendido.
Intento evitar el aire acondicionado“. Cierra las contraventanas (o las persianas) Ya has oído hablar mucho de cerrar las cortinas, pero así es como se ve en un lugar donde ha sido una costumbre durante generaciones. Salvo dice: “En Italia, la tradición nos ha enseñado a cerrar las contraventanas durante el día para mantener la casa en penumbra y protegerla del sol, lo que la mantiene más fresca.
Luego abrimos las ventanas a primera hora de la mañana y por la tarde, cuando el aire se refresca”. Romel Bernal, arquitecto de Puerto Vallarta (México), donde las temperaturas han alcanzado recientemente los 38°C, tiene un consejo muy útil: “Las cortinas opacas ayudan a que una habitación mantenga su temperatura cuando no se utiliza durante el día, mientras que los tejidos de lino de colores claros ofrecen un efecto refrescante; además, si las rocías con agua, la evaporación las mantiene frescas”. Consigue un termómetro Schwandt recomienda invertir en un termómetro “para tener una medida objetiva de cuándo es adecuado abrir las ventanas”.
Jay está de acuerdo y afirma: “Hemos instalado un sensor de temperatura en el interior y otro en el exterior para poder ver la diferencia. De esa forma, podemos mantener las ventanas abiertas cuando hace más fresco fuera que dentro, y cuando se invierte la situación, las cerramos”. Siéntate bajo un árbol A medida que la temperatura aumenta, la naturaleza puede proporcionar un excelente alivio. “La temperatura que aparece en la previsión meteorológica se mide a la sombra, por lo que, si estás al sol, te expones a una carga térmica entre 12 y 15 grados superior si se tiene en cuenta la radiación adicional”, explica Jay. “Sentarse bajo un árbol es una buena forma de conseguir sombra.
La hierba también amortigua la absorción de la radiación, lo que supone otro efecto moderador. Dependiendo del tipo de árbol, se produce el efecto de evapotranspiración, por el que el agua de las hojas se evapora y reduce la temperatura ambiente un par de grados centígrados más”. Por eso, dice Haindongo, cuando el calor se vuelve insoportable, “me tumbo bajo un árbol o subo a la cima de la colina en busca de la brisa”. …O haz sombra con toldos y cortinas “Se puede conseguir un microclima en cualquier vivienda aprovechando los recursos naturales, como las plantas y los árboles, que crean sombra y absorben el impacto del calor.
El diseño paisajístico ha pasado de ser un lujo a ser algo esencial”, afirma Bernal. Vallejo Carmona describe cómo los patios interiores de muchas casas de Sevilla están “cubiertos con telas gruesas para crear sombra y frescor, y el ayuntamiento cubre algunas calles con toldos para evitar el sol directo y crear sombra”. Jay señala que, aunque se puede crear sombra en el jardín, hay que combinarla con una ventilación adecuada. “Hay quien crea una sombra que bloquea el viento dominante y, entonces, se pasa calor porque no hay circulación de aire”.
Piensa en velas o toldos, pero elige telas pesadas, ya que “algunas telas dejan pasar la radiación porque su tejido no es lo suficientemente tupido”, explica. Utiliza mantillo Salvo afirma que el aumento de las temperaturas está cambiando la forma en que la gente cultiva sus jardines. “Los jardineros y agricultores utilizan cada vez más el mantillo para reducir la evaporación. Al poner en práctica este método ancestral, podemos aumentar la retención de agua en el suelo, proteger las raíces del calor extremo y proporcionar más nutrientes a las plantas.
También estamos optando por especies más resistentes a la sequía, como los olivos, la lavanda, el romero, la salvia y las plantas autóctonas del Mediterráneo”. Desde bien pequeños Australia ha tenido un éxito increíble a la hora de reducir las tasas de cáncer de piel entre los jóvenes, mientras que en el Reino Unido, siguen aumentando. Por eso es una gran idea empezar a aplicar algunas normas básicas desde una edad temprana. “Cuando los niños australianos van al colegio, llevan sombreros de ala ancha y no se les permite salir al patio si no los llevan puestos”, explica Jay. “Estas normas tan estrictas sobre la protección solar empiezan ya a los cinco años, y para cuando llegas a la edad adulta, ponerse protector solar es como ponerse los calzoncillos: todo el mundo lo hace todos los días”.
Estas normas tan estrictas sobre la protección solar empiezan ya a los cinco años, y para cuando llegas a la edad adulta, ponerse protector solar es como ponerse los calzoncillos: todo el mundo lo hace todos los días Mantente seguro en el agua Lamentablemente, las olas de calor suelen ir acompañadas de ahogamientos, por lo que la seguridad en el agua es fundamental. “Muchas personas se adentran en el mar sin estar preparadas tras pasar largos periodos al sol, algunas tras haber consumido alcohol, y acaban ignorando los riesgos que entrañan las corrientes, la profundidad y las condiciones del mar”, afirma Nascimento. “Es importante respetar las señales de los socorristas, nadar en zonas protegidas y no meterse nunca en el mar solo. El calor extremo también aumenta el esfuerzo físico del cuerpo, por lo que es necesario reconocer los propios límites”. Almaitah señala que “muchas personas subestiman la exposición al sol porque se sienten frescas en el agua, pero la combinación de la luz solar directa y el reflejo del mar puede provocar quemaduras solares graves, especialmente en las embarcaciones, donde la exposición puede ser continua”.
Socializa más tarde “Salimos a socializar todo lo que podemos”, dice Vallejo Carmona, “pero durante las horas de mayor calor, entre las 13:00 y las 18:00 h, la mayoría de la gente está en casa. Después de cenar, cuando ya refresca, los vecinos se reúnen con sillas para charlar en las aceras, así que cuando volvemos a casa a dormir, está fresquita” Duong y Van “se sientan fuera por las tardes a tomar trà đá, un té tradicional, pero en lugar de tomarlo caliente en una taza, lo diluimos en un vaso grande y le echamos mucho hielo. Es una forma encantadora y tradicional de disfrutar del aire fresco al aire libre y socializar después de un día escondiéndose del calor”.
Reduce el ritmo “Cuando estaba haciendo el doctorado, realicé un estudio de campo en Sevilla durante el verano”, cuenta Jay. “Enseguida me di cuenta de que la gente se movía más despacio y caminaba pegada a la pared de los edificios para estar a la sombra”. Nascimento coincide: “Controla tu ritmo; es importante gestionar tu energía a lo largo del día”. Almaitah añade: “La gente suele intentar seguir con sus actividades normales, pero cuando hace mucho calor es importante bajar el ritmo, mantenerse hidratado, buscar la sombra con frecuencia y prestar atención a las señales de alerta del cuerpo”.
Moussa ofrece un consejo similar —“Nos adaptamos trabajando a primera hora de la mañana o al final del día, y dando prioridad a las tareas esenciales”—, pero señala que hay otra cara de la moneda: “Trabajamos en condiciones extremas, pero cada día también vemos a cientos de migrantes cruzando este mismo desierto sin acceso a nada: ni agua, ni zapatos, ni refugio. Parte de nuestra energía proviene precisamente de ahí, del impulso de ayudar a alguien que tiene menos que tú”. El abanico, como bien sabemos en España, es uno de los complementos indispensables del verano.
Magnific Reduce tus expectativas respecto al sueño “El cuerpo necesita, de forma natural, enfriarse ligeramente antes de conciliar el sueño, por lo que, cuando las temperaturas se mantienen por encima de los 40°C, esto resulta más difícil”, afirma El-Sioufi. “A menudo, las personas tardan más en conciliar el sueño, se despiertan con mayor frecuencia y pasan menos tiempo en el sueño profundo reparador. Los bebés y los niños pequeños son especialmente vulnerables, ya que su capacidad para regular la temperatura corporal está menos desarrollada. Los padres deben ser flexibles y, en lugar de centrarse en la duración exacta de las siestas, deben asegurarse de que los niños se mantengan hidratados, frescos y cómodos”.
Schwandt también señala que los padres deben “estar abiertos a cambiar los horarios, ya que los niños se esforzarán al máximo antes de parar. Es mejor trasladar los momentos de juego a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde, y tener en cuenta que, a menudo, los niños no se duermen fácilmente debido al calor, lo que puede provocar fatiga al día siguiente”. Adapta tu casa En lugar de una reforma integral, Bernal recomienda “reducir el impacto del calor en las zonas de la vivienda más utilizadas por sus habitantes”.
La ventilación cruzada es fundamental, así que abre ventanas y puertas situadas en extremos opuestos de tu vivienda y deja espacios libres para permitir que circule el aire. “Puedes incorporar tecnologías como ventanas con doble o triple acristalamiento, y ventanas con voladizos protectores para minimizar la exposición solar. En el exterior, elige el blanco para las fachadas directamente expuestas al sol y tonos arena y beige para los suelos, ya que no producen deslumbramiento ni reflejan el calor”. Las baldosas de cemento, la terracota, la piedra de cantera de color claro y el mármol con acabado cepillado son excelentes opciones para evitar que las superficies exteriores se sobrecalienten, y son adecuadas para caminar descalzo.
Y por último… ¡a chapotear! Pacherrez Antón cuenta que “en Piura, durante el verano, celebramos los carnavales, donde se reúnen vecinos, turistas y toda la población, y se utilizan depósitos de agua y mangueras para rociar a todo el mundo mientras bailan y se divierten”. Aunque estés a millas de la ciudad peruana del calor eterno, un parque acuático o una fuente de tu zona deberían servir… ¡pero no a mediodía!
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