«El incendio de La Mierla es un desastre ambiental increíble para la biodiversidad»
El incendio forestal de La Mierla , declarado el pasado 16 de julio en la Sierra Norte de Guadalajara, que ya ha calcinado 35.000 hectáreas, es un ejemplo de cómo la combinación de condiciones meteoro
«El incendio de La Mierla es un desastre ambiental increíble para la biodiversidad» El doctor en Medio Ambiente Enrique García advierte de que estos grandes incendios están estrechamente vinculados al cambio climático y reclama una gestión activa de los montes para reducir el riesgo de catástrofes de esta magnitud Regala esta noticia Añádenos en Google El fuego ha calcinado 35.000 hectáreas en la Sierra Norte de Guadalajara. (Nacho Izquierdo (EFE)) Elisabeth Bustos Toledo 01/08/2026 a las 02:01h. El incendio forestal de La Mierla, declarado el pasado 16 de julio en la Sierra Norte de Guadalajara, que ya ha calcinado 35.000 hectáreas, es un ejemplo de cómo la combinación de condiciones meteorológicas extremas, y la acumulación de combustible vegetal pueden desembocar ... en un gran incendio de comportamiento prácticamente incontrolable.
Así lo afirma el doctor en Medio Ambiente, ingeniero forestal y licenciado en Ciencias Ambientales Enrique García, quien considera que en este tipo de emergencias «se juntan una serie de factores que unidos son una bomba». Entre ellos cita las elevadas temperaturas, que apenas descienden durante la noche, una orografía muy abrupta que dificulta el acceso de los equipos de extinción y la necesidad de destinar buena parte de los recursos a la protección de núcleos habitados e infraestructuras. «Mientras te dedicas a proteger poblaciones, caseríos y pedanías, el fuego prácticamente campea libremente ampliando su extensión», explica el también académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
A juicio del experto, este tipo de incendios son «previsibles» en cualquiera de nuestros montes debido a sus circunstancias actuales. Recuerda que en las últimas décadas ha aumentado la superficie forestal y, al mismo tiempo, ha disminuido la actividad humana tradicional en el medio rural, como el pastoreo, la extracción de leña o el aprovechamiento forestal. Como consecuencia, señala, existe «cada vez más combustible esperando a que determinadas circunstancias puedan provocar un incendio».
Noticia relacionada El incendio de Guadalajara frena su avance hacia Soria, aunque mantiene en alerta varias localidades ABC El naturalista subraya que estos grandes incendios extremos mantienen una relación directa con el cambio climático. En este sentido, apunta que las olas de calor son cada vez más frecuentes y prolongadas, los veranos se alargan y las precipitaciones se concentran en episodios muy intensos. «Todo va absolutamente ligado al cambio climático y al calentamiento global que estamos sufriendo», sostiene.
En estas circunstancias, reconoce que llega un momento en el que la capacidad de extinción resulta muy limitada ya que, cuando el perímetro de un incendio alcanza decenas de kilómetros, explica, es imposible actuar de forma simultánea sobre todos los frentes, por lo que los operativos deben priorizar la defensa de los núcleos urbanos y de infraestructuras estratégicas como pantanos, líneas eléctricas o polígonos industriales. Pese a ello, García destaca la profesionalidad de los equipos de extinción españoles, a los que considera «probablemente de los mejores del mundo», aunque recuerda que trabajan en condiciones extremas, soportando temperaturas superiores a los 40 grados, un enorme esfuerzo físico y con importantes limitaciones durante la noche por la falta de visibilidad y la imposibilidad de utilizar medios aéreos. «El incendio de La Mierla está absolutamente ligado al cambio climático y al calentamiento global que estamos sufriendo»
Enrique García Doctor en Medio Ambiente Newsletter El experto también lamenta que históricamente se haya invertido más en medios de extinción que en prevención. Aunque reconoce la importancia de contar con hidroaviones, helicópteros y modernos dispositivos de lucha contra el fuego, insiste en que la gestión preventiva del territorio es mucho más eficaz a largo plazo, aunque también más compleja debido a la enorme superficie forestal existente en España. En cuanto a las consecuencias ambientales, García califica el incendio de «desastre increíble» para la biodiversidad.
Advierte de que la pérdida de la cubierta vegetal incrementará la erosión del suelo, favorecerá el arrastre de cenizas hacia arroyos, ríos y embalses y provocará la desaparición de buena parte de la flora y la fauna de la zona, especialmente de las especies con menor capacidad de desplazamiento. Respecto a la recuperación del ecosistema, explica que aunque en pocos años puedan aparecer de nuevo hierbas y arbustos, la reconstrucción de un bosque maduro de estas características puede requerir «hasta 400 años», afirma, al tiempo que alerta de que en las zonas con mayores pendientes y procesos erosivos esa recuperación puede verse seriamente comprometida. «Los bosques no pueden entenderse como espacios intocables, sino que requieren una gestión continuada de desbroces, cortafuegos y mantenimiento de las zonas próximas a caminos y carreteras»
Enrique García Doctor en Medio Ambiente Como principal enseñanza del incendio de La Mierla, defiende la necesidad de intervenir activamente en los montes. En su opinión, los bosques no pueden entenderse como espacios intocables, sino que requieren una gestión continuada mediante clareos, desbroces, cortafuegos y mantenimiento de las zonas próximas a caminos y carreteras. «Tenemos que actuar preventivamente porque nunca sabemos lo que estamos evitando cuando hacemos estas labores, pero siempre es mucho mayor lo que evitamos que lo que podría suceder si no trabajamos», concluye.
Temas Medio Ambiente Cambio Climático Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas España Soria comentarios Reportar un error «El incendio de La Mierla es un desastre ambiental increíble para la biodiversidad» El doctor en Medio Ambiente Enrique García advierte de que estos grandes incendios están estrechamente vinculados al cambio climático y reclama una gestión activa de los montes para reducir el riesgo de catástrofes de esta magnitud Regala esta noticia Añádenos en Google El fuego ha calcinado 35.000 hectáreas en la Sierra Norte de Guadalajara. (Nacho Izquierdo (EFE)) Elisabeth Bustos Toledo 01/08/2026 a las 02:01h. El incendio forestal de La Mierla, declarado el pasado 16 de julio en la Sierra Norte de Guadalajara, que ya ha calcinado 35.000 hectáreas, es un ejemplo de cómo la combinación de condiciones meteorológicas extremas, y la acumulación de combustible vegetal pueden desembocar ... en un gran incendio de comportamiento prácticamente incontrolable.
Así lo afirma el doctor en Medio Ambiente, ingeniero forestal y licenciado en Ciencias Ambientales Enrique García, quien considera que en este tipo de emergencias «se juntan una serie de factores que unidos son una bomba». Entre ellos cita las elevadas temperaturas, que apenas descienden durante la noche, una orografía muy abrupta que dificulta el acceso de los equipos de extinción y la necesidad de destinar buena parte de los recursos a la protección de núcleos habitados e infraestructuras. «Mientras te dedicas a proteger poblaciones, caseríos y pedanías, el fuego prácticamente campea libremente ampliando su extensión», explica el también académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
A juicio del experto, este tipo de incendios son «previsibles» en cualquiera de nuestros montes debido a sus circunstancias actuales. Recuerda que en las últimas décadas ha aumentado la superficie forestal y, al mismo tiempo, ha disminuido la actividad humana tradicional en el medio rural, como el pastoreo, la extracción de leña o el aprovechamiento forestal. Como consecuencia, señala, existe «cada vez más combustible esperando a que determinadas circunstancias puedan provocar un incendio».
Noticia relacionada El incendio de Guadalajara frena su avance hacia Soria, aunque mantiene en alerta varias localidades ABC El naturalista subraya que estos grandes incendios extremos mantienen una relación directa con el cambio climático. En este sentido, apunta que las olas de calor son cada vez más frecuentes y prolongadas, los veranos se alargan y las precipitaciones se concentran en episodios muy intensos. «Todo va absolutamente ligado al cambio climático y al calentamiento global que estamos sufriendo», sostiene.
En estas circunstancias, reconoce que llega un momento en el que la capacidad de extinción resulta muy limitada ya que, cuando el perímetro de un incendio alcanza decenas de kilómetros, explica, es imposible actuar de forma simultánea sobre todos los frentes, por lo que los operativos deben priorizar la defensa de los núcleos urbanos y de infraestructuras estratégicas como pantanos, líneas eléctricas o polígonos industriales. Pese a ello, García destaca la profesionalidad de los equipos de extinción españoles, a los que considera «probablemente de los mejores del mundo», aunque recuerda que trabajan en condiciones extremas, soportando temperaturas superiores a los 40 grados, un enorme esfuerzo físico y con importantes limitaciones durante la noche por la falta de visibilidad y la imposibilidad de utilizar medios aéreos. «El incendio de La Mierla está absolutamente ligado al cambio climático y al calentamiento global que estamos sufriendo»
Enrique García Doctor en Medio Ambiente Newsletter El experto también lamenta que históricamente se haya invertido más en medios de extinción que en prevención. Aunque reconoce la importancia de contar con hidroaviones, helicópteros y modernos dispositivos de lucha contra el fuego, insiste en que la gestión preventiva del territorio es mucho más eficaz a largo plazo, aunque también más compleja debido a la enorme superficie forestal existente en España. En cuanto a las consecuencias ambientales, García califica el incendio de «desastre increíble» para la biodiversidad.
Advierte de que la pérdida de la cubierta vegetal incrementará la erosión del suelo, favorecerá el arrastre de cenizas hacia arroyos, ríos y embalses y provocará la desaparición de buena parte de la flora y la fauna de la zona, especialmente de las especies con menor capacidad de desplazamiento. Respecto a la recuperación del ecosistema, explica que aunque en pocos años puedan aparecer de nuevo hierbas y arbustos, la reconstrucción de un bosque maduro de estas características puede requerir «hasta 400 años», afirma, al tiempo que alerta de que en las zonas con mayores pendientes y procesos erosivos esa recuperación puede verse seriamente comprometida. «Los bosques no pueden entenderse como espacios intocables, sino que requieren una gestión continuada de desbroces, cortafuegos y mantenimiento de las zonas próximas a caminos y carreteras»
Enrique García Doctor en Medio Ambiente Como principal enseñanza del incendio de La Mierla, defiende la necesidad de intervenir activamente en los montes. En su opinión, los bosques no pueden entenderse como espacios intocables, sino que requieren una gestión continuada mediante clareos, desbroces, cortafuegos y mantenimiento de las zonas próximas a caminos y carreteras. «Tenemos que actuar preventivamente porque nunca sabemos lo que estamos evitando cuando hacemos estas labores, pero siempre es mucho mayor lo que evitamos que lo que podría suceder si no trabajamos», concluye.
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