El matemático que tiene la fórmula del amor: «El final de una pareja se asemeja al de una especie en extinción»
Laurent Pujo-Menjouet (Saint Julien en Genevois, Francia, 1973) preparaba su doctorado en matemáticas aplicadas a la medicina, en particular a las enfermedades hematológicas, cuando en una conferencia
El matemático que tiene la fórmula del amor: «El final de una pareja se asemeja al de una especie en extinción» El investigador francés (cómo no) Laurent Pujo-Menjouet utiliza las ecuaciones para entender muchos fenómenos del mundo social, entre ellos las relaciones románticas. «Hay tres factores clave: el atractivo, el desgaste y cómo respondemos cuando somos amados», asegura Regala esta noticia Añádenos en Google El matemático francés Laurent Pujo-Menjouet. (Adel Amine GANI) Judith de Jorge 03/08/2026 a las 01:08h.
Laurent Pujo-Menjouet (Saint Julien en Genevois, Francia, 1973) preparaba su doctorado en matemáticas aplicadas a la medicina, en particular a las enfermedades hematológicas, cuando en una conferencia conoció al profesor italiano Sergio Rinaldi, famoso por utilizar ecuaciones diferenciales para modelar la historia de amor ... entre Laura y Petrarca. Fascinado, comprendió que las relaciones románticas también podían entenderse desde la perspectiva matemática. Desde entonces, no ha dejado de explorar la dinámica de las parejas: «¿Qué las fortalece?
¿Qué las debilita? ¿Por qué algunas prosperan mientras otras se distancian poco a poco?»... Esas son las preguntas que le interesan.
Profesor en la Universidad de Lyon y miembro del Instituto Camille Jordan, acaba de publicar el libro 'Love! Valour! Equations!
Mathematics of the Couple' ('¡Amor! ¡Valor! ¡Ecuaciones!
Las matemáticas de la pareja', CRC Press), en el que identifica la fórmula para una relación duradera. No parece demasiado complicada, al menos en teoría. Dice que depende de tres factores fundamentales: el atractivo, el desgaste y la capacidad de respuesta al amor.
«Cuando se descuidan, aumenta el riesgo de separación», advierte. Quizás su receta funcione, porque lleva más de veinte años con su marido, la mitad de ellos casados. —¿Cómo pueden las matemáticas predecir el futuro de una relación? —Fijándose en los tres factores clave. El primero es el atractivo: al principio el físico, seamos sinceros, que con el tiempo no basta y se reemplaza por la amabilidad, el humor, la conexión intelectual, la complicidad...
El segundo es la erosión: nos habituamos al otro, la novedad desaparece, empezamos a fijarnos en lo irritante y las críticas se hacen más comunes. El tercer parámetro es cómo respondemos cuando nos aman. Una conclusión interesante de los modelos matemáticos es que cuanto más simple es la respuesta emocional, más estable tiende a ser la relación: cuanto más me amas, más te amo; cuanto menos me amas, menos te amo.
Las dinámicas de tira y afloja (si me persigues, huyo; si te alejas, te persigo) suelen ser agotadoras y tienden al fracaso. Además, toda relación está expuesta a perturbaciones inesperadas: desde pequeños desacuerdos sobre las tareas del hogar hasta traiciones, celos o crisis vitales importantes. Aquí es donde introduzco un nuevo concepto: el umbral crítico. —¿Es una zona de peligro? —Es la fuerza de la relación.
Si el umbral es bajo, significa que la confianza es fuerte y la relación es sólida. Hay pocos celos, poca posesividad y cada miembro de la pareja se siente libre de ser él mismo. Incluso los desacuerdos importantes se superan.
Si el umbral es alto, ocurre lo contrario: incluso discusiones relativamente pequeñas pueden llevar la relación a una situación de riesgo. «Identifico un umbral crítico que, si se atraviesa, hace la separación cada vez más probable» Newsletter —Curiosamente, su modelo se inspira en la ecología. —Sí, en el trabajo del zoólogo estadounidense Warder Clyde Allee.
Él demostró que las poblaciones animales también poseen un umbral crítico. Por encima de cierto tamaño poblacional, una especie es lo suficientemente fuerte como para reproducirse, resistir a los depredadores, las enfermedades y los cambios ambientales. Por debajo de ese umbral, la extinción se vuelve cada vez más probable a menos que una intervención externa ayude a la población a recuperarse.
Lo hemos visto en especies como los tigres, el atún rojo del Atlántico e incluso los osos pardos de los Pirineos. Creo que el amor se comporta de forma muy similar. Cuando el afecto se ha debilitado por repetidas decepciones, la pérdida de confianza, el resentimiento o las heridas emocionales, se asemeja a una especie en peligro de extinción.
Cada nueva discusión lo debilita un poco más. Finalmente, una discusión de más —la famosa 'gota que colma el vaso'— hace que la relación caiga por debajo de su umbral crítico. —¿Se puede predecir el final de una pareja del mismo modo que se predice la extinción de una especie? —Hasta cierto punto, sí. Cuando el nivel de amor cae por debajo del umbral crítico, la relación entra en un estado muy frágil.
Sin un cambio significativo, la separación se vuelve cada vez más probable. Eso no significa que la relación sea irrecuperable. Así como los biólogos conservacionistas a veces logran salvar una especie en peligro de extinción mediante una intervención externa contundente, las parejas pueden recuperarse si ambos miembros están dispuestos a hacer un esfuerzo sincero.
Cruzar el umbral no hace que el divorcio sea inevitable. «Reconstruir una relación que ya ha entrado en una zona de peligro es difícil. Nos hacemos revisiones médicas periódicas, ¿por qué no hacer lo mismo con nuestros afectos?» —¿Qué aconseja en esas circunstancias? —Pedir disculpas sinceramente, reconstruir la confianza, cambiar hábitos perjudiciales o hacer esfuerzos significativos para reconectar pueden ayudar a que la relación vuelva a superar las dificultades.
Pero esto requiere una enorme cantidad de energía. Es mucho más fácil mantener una relación sana que reconstruir una que ya ha entrado en una zona de peligro. Precisamente por eso creo que la prevención es tan importante.
Nos hacemos revisiones médicas periódicas para detectar problemas de salud antes de que se agraven, ¿por qué no hacer lo mismo con nuestras relaciones? Las parejas no solo deben intentar mantener su amor por encima del umbral, sino también intentar rebajarlo. En mi opinión, la confianza, la libertad y el respeto mutuo son algunas de las mejores maneras de lograrlo. —¿Alguna vez ha utilizado su modelo para averiguar el estado de su propia relación o la de sus amigos? —Sí, de vez en cuando no puedo evitar ver mi propia relación a través de la perspectiva de ese modelo.
Me recuerda la importancia de cuidarla constantemente en lugar de darla por sentada. También mis amigos me piden consejo. A veces llegamos a la conclusión de que la relación aún puede fortalecerse con un poco de esfuerzo.
Desafortunadamente, también hay casos en los que quizás ya es demasiado tarde. Pero el objetivo del modelo no es predecir el futuro, sino animar a la gente a detectar los problemas mientras aún hay tiempo para actuar. —En su libro, usted habla de varias parejas famosas: Romeo y Julieta, Cyrano y Roxana, Rhett y Scarlett... ¿Qué pueden enseñarnos sobre el amor? —Estas parejas son ejemplos que ya han inspirado modelos matemáticos desarrollados por mis colegas, en particular por Sergio Rinaldi y sus colaboradores.
Laura y Petrarca ilustran respuestas emocionales complejas, como la famosa dinámica de 'corro cuando me persigues, te persigo cuando corres'. Cyrano y Roxane exploran el papel del engaño. También hablo de Jules y Jim, un hermoso ejemplo de triángulo amoroso.
Rhett Butler y Scarlett O'Hara ilustran a la perfección el concepto del umbral crítico. «La pareja ideal tendría muy pocos celos, muy poca posesividad y mucha confianza mutua» — El matemático español José Manuel Rey desarrolló un modelo basado en la segunda ley de la termodinámica. Concluyó que mantener vivo el amor a largo plazo es «casi imposible».
¿Está de acuerdo? —En esencia, considera el amor como un sistema en el que se debe invertir energía constantemente. Su modelo es bastante pesimista porque conduce a lo que llamamos un equilibrio de punto de silla, destinado a colapsar (igual que una cánica terminará cayendo de una silla de montar). No comparto esa conclusión: si bien el amor requiere esfuerzo, las relaciones duraderas no son imposibles desde el punto de vista matemático. —¿Cree que existe la pareja perfecta? —La pareja ideal tendría un umbral crítico muy bajo: muy pocos celos, muy poca posesividad y mucha confianza mutua. —¿Cómo han reaccionado otros matemáticos a su modelo? —Muchos están entusiasmados porque este trabajo abre la puerta a la aplicación de modelos matemáticos al comportamiento humano y a la creación de colaboraciones más sólidas con psicólogos, sociólogos y científicos del comportamiento.
El amor es solo un ejemplo. Enfoques similares podrían ayudarnos a comprender mejor muchos aspectos de la toma de decisiones humanas. Por ejemplo, recientemente estudiamos el impacto de las aplicaciones de citas en la formación de parejas.
«Los modelos matemáticos muestran que cuanto más simple es la respuesta emocional, más estable es la relación. Las dinámicas de tira y afloja son agotadoras y tienden al fracaso» —¿Y qué es lo que encontraron? —Sorprendentemente, nuestros modelos sugieren que en áreas muy densamente pobladas o, por el contrario, en áreas muy poco pobladas, las aplicaciones de citas pueden generar más solteros que parejas. Los cálculos matemáticos revelan algunas dinámicas sociales inesperadas. —Utiliza las matemáticas para estudiar desde la leucemia y el alzhéimer hasta la dinámica de lenguas en peligro de extinción.
¿Hay algo a lo que no se puedan aplicar? —Personalmente, no lo creo. Las matemáticas no tratan de números, sino de patrones. Siempre que un fenómeno cambia con el tiempo, las matemáticas pueden ayudarnos a comprender los mecanismos subyacentes.
Hoy en día, los matemáticos colaboran con biólogos y médicos para comprender el cáncer, el alzhéimer, las epidemias y muchos otros problemas complejos. Este enfoque interdisciplinario adquirirá cada vez más importancia en las ciencias sociales. —¿Y hay algo que se les escape en el amor? —El momento en que dos personas se conocen por primera vez. Conocer a alguien a menudo depende de la coincidencia, el momento oportuno e innumerables factores impredecibles.
Prefiero dejar ese momento mágico en manos del azar. comentarios Reportar un error El matemático que tiene la fórmula del amor: «El final de una pareja se asemeja al de una especie en extinción» El investigador francés (cómo no) Laurent Pujo-Menjouet utiliza las ecuaciones para entender muchos fenómenos del mundo social, entre ellos las relaciones románticas. «Hay tres factores clave: el atractivo, el desgaste y cómo respondemos cuando somos amados», asegura Regala esta noticia Añádenos en Google El matemático francés Laurent Pujo-Menjouet. (Adel Amine GANI) Judith de Jorge 03/08/2026 a las 01:08h.
Laurent Pujo-Menjouet (Saint Julien en Genevois, Francia, 1973) preparaba su doctorado en matemáticas aplicadas a la medicina, en particular a las enfermedades hematológicas, cuando en una conferencia conoció al profesor italiano Sergio Rinaldi, famoso por utilizar ecuaciones diferenciales para modelar la historia de amor ... entre Laura y Petrarca. Fascinado, comprendió que las relaciones románticas también podían entenderse desde la perspectiva matemática. Desde entonces, no ha dejado de explorar la dinámica de las parejas: «¿Qué las fortalece?
¿Qué las debilita? ¿Por qué algunas prosperan mientras otras se distancian poco a poco?»... Esas son las preguntas que le interesan.
Profesor en la Universidad de Lyon y miembro del Instituto Camille Jordan, acaba de publicar el libro 'Love! Valour! Equations!
Mathematics of the Couple' ('¡Amor! ¡Valor! ¡Ecuaciones!
Las matemáticas de la pareja', CRC Press), en el que identifica la fórmula para una relación duradera. No parece demasiado complicada, al menos en teoría. Dice que depende de tres factores fundamentales: el atractivo, el desgaste y la capacidad de respuesta al amor.
«Cuando se descuidan, aumenta el riesgo de separación», advierte. Quizás su receta funcione, porque lleva más de veinte años con su marido, la mitad de ellos casados. —¿Cómo pueden las matemáticas predecir el futuro de una relación? —Fijándose en los tres factores clave. El primero es el atractivo: al principio el físico, seamos sinceros, que con el tiempo no basta y se reemplaza por la amabilidad, el humor, la conexión intelectual, la complicidad...
El segundo es la erosión: nos habituamos al otro, la novedad desaparece, empezamos a fijarnos en lo irritante y las críticas se hacen más comunes. El tercer parámetro es cómo respondemos cuando nos aman. Una conclusión interesante de los modelos matemáticos es que cuanto más simple es la respuesta emocional, más estable tiende a ser la relación: cuanto más me amas, más te amo; cuanto menos me amas, menos te amo.
Las dinámicas de tira y afloja (si me persigues, huyo; si te alejas, te persigo) suelen ser agotadoras y tienden al fracaso. Además, toda relación está expuesta a perturbaciones inesperadas: desde pequeños desacuerdos sobre las tareas del hogar hasta traiciones, celos o crisis vitales importantes. Aquí es donde introduzco un nuevo concepto: el umbral crítico. —¿Es una zona de peligro? —Es la fuerza de la relación.
Si el umbral es bajo, significa que la confianza es fuerte y la relación es sólida. Hay pocos celos, poca posesividad y cada miembro de la pareja se siente libre de ser él mismo. Incluso los desacuerdos importantes se superan.
Si el umbral es alto, ocurre lo contrario: incluso discusiones relativamente pequeñas pueden llevar la relación a una situación de riesgo. «Identifico un umbral crítico que, si se atraviesa, hace la separación cada vez más probable» Newsletter —Curiosamente, su modelo se inspira en la ecología. —Sí, en el trabajo del zoólogo estadounidense Warder Clyde Allee.
Él demostró que las poblaciones animales también poseen un umbral crítico. Por encima de cierto tamaño poblacional, una especie es lo suficientemente fuerte como para reproducirse, resistir a los depredadores, las enfermedades y los cambios ambientales. Por debajo de ese umbral, la extinción se vuelve cada vez más probable a menos que una intervención externa ayude a la población a recuperarse.
Lo hemos visto en especies como los tigres, el atún rojo del Atlántico e incluso los osos pardos de los Pirineos. Creo que el amor se comporta de forma muy similar. Cuando el afecto se ha debilitado por repetidas decepciones, la pérdida de confianza, el resentimiento o las heridas emocionales, se asemeja a una especie en peligro de extinción.
Cada nueva discusión lo debilita un poco más. Finalmente, una discusión de más —la famosa 'gota que colma el vaso'— hace que la relación caiga por debajo de su umbral crítico. —¿Se puede predecir el final de una pareja del mismo modo que se predice la extinción de una especie? —Hasta cierto punto, sí. Cuando el nivel de amor cae por debajo del umbral crítico, la relación entra en un estado muy frágil.
Sin un cambio significativo, la separación se vuelve cada vez más probable. Eso no significa que la relación sea irrecuperable. Así como los biólogos conservacionistas a veces logran salvar una especie en peligro de extinción mediante una intervención externa contundente, las parejas pueden recuperarse si ambos miembros están dispuestos a hacer un esfuerzo sincero.
Cruzar el umbral no hace que el divorcio sea inevitable. «Reconstruir una relación que ya ha entrado en una zona de peligro es difícil. Nos hacemos revisiones médicas periódicas, ¿por qué no hacer lo mismo con nuestros afectos?» —¿Qué aconseja en esas circunstancias? —Pedir disculpas sinceramente, reconstruir la confianza, cambiar hábitos perjudiciales o hacer esfuerzos significativos para reconectar pueden ayudar a que la relación vuelva a superar las dificultades.
Pero esto requiere una enorme cantidad de energía. Es mucho más fácil mantener una relación sana que reconstruir una que ya ha entrado en una zona de peligro. Precisamente por eso creo que la prevención es tan importante.
Nos hacemos revisiones médicas periódicas para detectar problemas de salud antes de que se agraven, ¿por qué no hacer lo mismo con nuestras relaciones? Las parejas no solo deben intentar mantener su amor por encima del umbral, sino también intentar rebajarlo. En mi opinión, la confianza, la libertad y el respeto mutuo son algunas de las mejores maneras de lograrlo. —¿Alguna vez ha utilizado su modelo para averiguar el estado de su propia relación o la de sus amigos? —Sí, de vez en cuando no puedo evitar ver mi propia relación a través de la perspectiva de ese modelo.
Me recuerda la importancia de cuidarla constantemente en lugar de darla por sentada. También mis amigos me piden consejo. A veces llegamos a la conclusión de que la relación aún puede fortalecerse con un poco de esfuerzo.
Desafortunadamente, también hay casos en los que quizás ya es demasiado tarde. Pero el objetivo del modelo no es predecir el futuro, sino animar a la gente a detectar los problemas mientras aún hay tiempo para actuar. —En su libro, usted habla de varias parejas famosas: Romeo y Julieta, Cyrano y Roxana, Rhett y Scarlett... ¿Qué pueden enseñarnos sobre el amor? —Estas parejas son ejemplos que ya han inspirado modelos matemáticos desarrollados por mis colegas, en particular por Sergio Rinaldi y sus colaboradores.
Laura y Petrarca ilustran respuestas emocionales complejas, como la famosa dinámica de 'corro cuando me persigues, te persigo cuando corres'. Cyrano y Roxane exploran el papel del engaño. También hablo de Jules y Jim, un hermoso ejemplo de triángulo amoroso.
Rhett Butler y Scarlett O'Hara ilustran a la perfección el concepto del umbral crítico. «La pareja ideal tendría muy pocos celos, muy poca posesividad y mucha confianza mutua» — El matemático español José Manuel Rey desarrolló un modelo basado en la segunda ley de la termodinámica. Concluyó que mantener vivo el amor a largo plazo es «casi imposible».
¿Está de acuerdo? —En esencia, considera el amor como un sistema en el que se debe invertir energía constantemente. Su modelo es bastante pesimista porque conduce a lo que llamamos un equilibrio de punto de silla, destinado a colapsar (igual que una cánica terminará cayendo de una silla de montar). No comparto esa conclusión: si bien el amor requiere esfuerzo, las relaciones duraderas no son imposibles desde el punto de vista matemático. —¿Cree que existe la pareja perfecta? —La pareja ideal tendría un umbral crítico muy bajo: muy pocos celos, muy poca posesividad y mucha confianza mutua. —¿Cómo han reaccionado otros matemáticos a su modelo? —Muchos están entusiasmados porque este trabajo abre la puerta a la aplicación de modelos matemáticos al comportamiento humano y a la creación de colaboraciones más sólidas con psicólogos, sociólogos y científicos del comportamiento.
El amor es solo un ejemplo. Enfoques similares podrían ayudarnos a comprender mejor muchos aspectos de la toma de decisiones humanas. Por ejemplo, recientemente estudiamos el impacto de las aplicaciones de citas en la formación de parejas.
«Los modelos matemáticos muestran que cuanto más simple es la respuesta emocional, más estable es la relación. Las dinámicas de tira y afloja son agotadoras y tienden al fracaso» —¿Y qué es lo que encontraron? —Sorprendentemente, nuestros modelos sugieren que en áreas muy densamente pobladas o, por el contrario, en áreas muy poco pobladas, las aplicaciones de citas pueden generar más solteros que parejas. Los cálculos matemáticos revelan algunas dinámicas sociales inesperadas. —Utiliza las matemáticas para estudiar desde la leucemia y el alzhéimer hasta la dinámica de lenguas en peligro de extinción.
¿Hay algo a lo que no se puedan aplicar? —Personalmente, no lo creo. Las matemáticas no tratan de números, sino de patrones. Siempre que un fenómeno cambia con el tiempo, las matemáticas pueden ayudarnos a comprender los mecanismos subyacentes.
Hoy en día, los matemáticos colaboran con biólogos y médicos para comprender el cáncer, el alzhéimer, las epidemias y muchos otros problemas complejos. Este enfoque interdisciplinario adquirirá cada vez más importancia en las ciencias sociales. —¿Y hay algo que se les escape en el amor? —El momento en que dos personas se conocen por primera vez. Conocer a alguien a menudo depende de la coincidencia, el momento oportuno e innumerables factores impredecibles.
Prefiero dejar ese momento mágico en manos del azar. comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola» Inés Romero Jorge Rey se adelanta a la Aemet y alerta del tiempo que hará en agosto según las Cabañuelas: «Otra ola de calor»
Borja Sánchez