Mohamed VI no ha ganado
Corría el año 1988 cuando Hasán II, padre del actual Rey de Marruecos , nos invitó a media docena de periodistas españoles a una rueda de prensa en su palacio de Rabat. Tras una espera de muchas horas
Mohamed VI no ha ganado Este es el autócrata que ordenó o impulsó sin el menor género de dudas la invasión de Ceuta, que, según el último balance, provocó más de 90 muertos al bordear las aguas entre los dos países Regala esta noticia Añádenos en Google (Gabriel Sanz) Pedro García Cuartango 03/08/2026 a las 19:36h. Corría el año 1988 cuando Hasán II, padre del actual Rey de Marruecos, nos invitó a media docena de periodistas españoles a una rueda de prensa en su palacio de Rabat. Tras una espera de muchas horas, el monarca alauita compareció para leer una ... larga declaración en árabe.
Acto seguido, concedió el derecho a preguntar a algunos periodistas locales. Pese a que estábamos sentados en primera fila y levantamos la mano, Hasán II nos ignoró. Salimos de allí sin haber entendido ni una sola palabra.
Media hora, después nos pasaron un resumen de su intervención en francés. Mohamed VI heredó los poderes de su padre hace 27 años. Es no sólo el jefe del Estado, el comandante del Ejército y el líder religioso de la nación.
Tiene potestad para nombrar ministros, disolver la Cámara y dictar medidas al Gobierno. Es lo más parecido a un monarca absoluto, aunque con una apariencia de una cierta democracia formal. Este es el autócrata que ordenó o impulsó sin el menor género de dudas la invasión de Ceuta, que, según el último balance, provocó más de 90 muertos al bordear las aguas entre los dos países.
Nada se hace en Marruecos sin su consentimiento. La avalancha fue posible por su real voluntad. Aquí las mafias no tuvieron nada que ver.
No es la primera ni la segunda ni la tercera vez que Mohamed VI recurre al método de empujar a su población a cruzar la frontera para chantajear al Gobierno de Madrid. Ya lo hizo hace cinco años cuando el líder del Polisario fue tratado en un hospital español. Sin duda, aprendió de su progenitor, que forzó la retirada del Sahara mediante la Marcha Verde cuando Franco agonizaba.
Muchos políticos, analistas y periodistas han valorado el episodio de Ceuta como una demostración de fuerza de Marruecos y un signo de nuestra debilidad diplomática. No comparto esta conclusión. Lo único que ha quedado patente es que el régimen alauita carece de escrúpulos morales y que no duda en utilizar a su población como carne de cañón.
El espectáculo ha sido obsceno. Que decenas de miles de personas estén deseando escapar de su país para vivir con un mínimo de decencia solo demuestra que Marruecos es una nación fallida no tanto por la diferencia de renta con España como por el desapego de su régimen hacia sus ciudadanos. Y también por la falta de libertad, por la corrupción y por el nulo respeto a la dignidad de los hombres.
En contraste con lo que pasa al otro lado del Estrecho, España tiene un régimen de acogida de los inmigrantes basado en los principios del humanismo cristiano y en el respeto a los derechos humanos. Eso tiene muchos inconvenientes, pero indica que todavía somos un país con un mínimo de conciencia. Es obvio que gestionar la inmigración es un reto muy complicado, que existen límites numéricos para la integración y que nuestras fronteras son vulnerables, pero ello no debería llevarnos a olvidar que quienes huyen de la miseria son personas que merecen ser tratadas con dignidad.
Por eso, Mohamed VI no ha ganado ni ganará nunca. Temas Marruecos Ceuta Rabat Mohamed Vi de Marruecos comentarios Reportar un error Mohamed VI no ha ganado Este es el autócrata que ordenó o impulsó sin el menor género de dudas la invasión de Ceuta, que, según el último balance, provocó más de 90 muertos al bordear las aguas entre los dos países Regala esta noticia Añádenos en Google (Gabriel Sanz) Pedro García Cuartango 03/08/2026 a las 19:36h. Corría el año 1988 cuando Hasán II, padre del actual Rey de Marruecos, nos invitó a media docena de periodistas españoles a una rueda de prensa en su palacio de Rabat.
Tras una espera de muchas horas, el monarca alauita compareció para leer una ... larga declaración en árabe. Acto seguido, concedió el derecho a preguntar a algunos periodistas locales. Pese a que estábamos sentados en primera fila y levantamos la mano, Hasán II nos ignoró.
Salimos de allí sin haber entendido ni una sola palabra. Media hora, después nos pasaron un resumen de su intervención en francés. Mohamed VI heredó los poderes de su padre hace 27 años.
Es no sólo el jefe del Estado, el comandante del Ejército y el líder religioso de la nación. Tiene potestad para nombrar ministros, disolver la Cámara y dictar medidas al Gobierno. Es lo más parecido a un monarca absoluto, aunque con una apariencia de una cierta democracia formal.
Este es el autócrata que ordenó o impulsó sin el menor género de dudas la invasión de Ceuta, que, según el último balance, provocó más de 90 muertos al bordear las aguas entre los dos países. Nada se hace en Marruecos sin su consentimiento. La avalancha fue posible por su real voluntad.
Aquí las mafias no tuvieron nada que ver. No es la primera ni la segunda ni la tercera vez que Mohamed VI recurre al método de empujar a su población a cruzar la frontera para chantajear al Gobierno de Madrid. Ya lo hizo hace cinco años cuando el líder del Polisario fue tratado en un hospital español.
Sin duda, aprendió de su progenitor, que forzó la retirada del Sahara mediante la Marcha Verde cuando Franco agonizaba. Muchos políticos, analistas y periodistas han valorado el episodio de Ceuta como una demostración de fuerza de Marruecos y un signo de nuestra debilidad diplomática. No comparto esta conclusión.
Lo único que ha quedado patente es que el régimen alauita carece de escrúpulos morales y que no duda en utilizar a su población como carne de cañón. El espectáculo ha sido obsceno. Que decenas de miles de personas estén deseando escapar de su país para vivir con un mínimo de decencia solo demuestra que Marruecos es una nación fallida no tanto por la diferencia de renta con España como por el desapego de su régimen hacia sus ciudadanos.
Y también por la falta de libertad, por la corrupción y por el nulo respeto a la dignidad de los hombres. En contraste con lo que pasa al otro lado del Estrecho, España tiene un régimen de acogida de los inmigrantes basado en los principios del humanismo cristiano y en el respeto a los derechos humanos. Eso tiene muchos inconvenientes, pero indica que todavía somos un país con un mínimo de conciencia.
Es obvio que gestionar la inmigración es un reto muy complicado, que existen límites numéricos para la integración y que nuestras fronteras son vulnerables, pero ello no debería llevarnos a olvidar que quienes huyen de la miseria son personas que merecen ser tratadas con dignidad. Por eso, Mohamed VI no ha ganado ni ganará nunca. Temas Marruecos Ceuta Rabat Mohamed Vi de Marruecos comentarios Reportar un error Freidora de aire, heladera y ventilador: mis 3 imprescindibles de SharkNinja para el verano Alejandra Santisteban Guiu Jordi Cruz, sobre sus inicios en televisión: «Tuve dos años que viví la noche en Madrid.
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