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Internacional
martes, 28 de julio de 2026

A la búsqueda del eclipse a pesar de los precios y los turistas: "He pedido toda la semana de vacaciones"

Las Illes Balears son, según los expertos, uno de los mejores emplazamientos para observar un fenómeno que coincide con el pico de la temporada alta. Con las tarifas de alojamiento infladas, los afici

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

A la búsqueda del eclipse a pesar de los precios y los turistas: “He pedido toda la semana de vacaciones” Las Illes Balears son, según los expertos, uno de los mejores emplazamientos para observar un fenómeno que coincide con el pico de la temporada alta. Con las tarifas de alojamiento infladas, los aficionados a la astrofotografía buscan alternativas para evitar el colapso MAPA — Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: recorrido y visibilidad en cada municipio, minuto a minuto Antonio García Gutiérrez es montador de baños, pero la fotografía de su paisaje es su gran pasión: el próximo verano, planea viajar a Cádiz para fotografiar el siguiente eclipse total. Marcelo Sastre Pablo Sierra del Sol / Marcelo Sastre Ibiza — 28 de julio de 2026 21:41 h Actualizado el 29/07/2026 05:30 h 0 El 12 de agosto de 2026 será un miércoles diferente para Antonio García, su hijo Alejandro, su amigo Paco Natera y un par de personas más.

Quedarán por la mañana, llegarán antes de mediodía al aparcamiento que ya tienen localizado en Google Maps (y que, por supuesto, no revela), vaciarán el maletero de los coches y bajarán por un sendero cargados como sherpas. Comida, agua, sombra, algo de abrigo, cámaras y aparejos fotográficos: todo lo necesario para plantar un campamento base con vistas al mar. Con los dedos cruzados para que el lugar no se llene, esperarán.

Una, dos, cinco, ocho horas. Suficiente para encuadrar, componer, ensayar. Cuando, pasadas las siete y media de la tarde, la luna empiece a tapar el sol, será el momento de la verdad.

No todos los días se retrata un eclipse total: el motivo que llevará a estos aficionados a la fotografía –miembros de un colectivo conocido como Tu Foto de Ibiza– a ser turistas en su propia isla. Una misión complicada en mitad de la temporada alta. En las mismas fechas, el año pasado había más de 320.000 personas por Eivissa, según el Índice de Presión Humana del Institut d’Estadística de les Illes Balears.

El doble de los habitantes censados en un territorio de apenas 577 kilómetros cuadrados. Pero el eclipse es un reclamo que salta por encima de la masificación. La costa de Poniente y el momento en el que se producirá –pleno atardecer: treinta minutos antes de la puesta de sol– llaman a observarlo desde la isla.

Para los bolsillos que se lo puedan permitir. Antonio García Gutiérrez se ha pedido vacaciones para fotografiar desde el norte ibicenco el eclipse total en compañía de Alejandro, su hijo de diecisiete años (a su izquierda) y de su amigo Paco Natera (a su derecha). Marcelo Sastre –Sé bien que, en la mayoría de hoteles de Ibiza, por menos de 400 euros no vas a poder dormir esa noche.

Y el precio lo tendrás si reservaste con mucha antelación. Pero es que entiendo que haya tanta gente, haga fotos o no, que quiera venir a una isla desde donde se va a observar tan bien; si la bruma que ha creado la calima de estos últimos días nos lo permite, claro. Verlo sobre el horizonte, en un paisaje limpio, nos va a permitir jugar muchísimo con las composiciones de las fotos.

Yo, para evitarme sustos con las restricciones y los cortes de carretera, me pedí toda la semana de vacaciones… y me voy a quedar en casa. Llevaré unas quince o veinte horas invertidas en mirarme tutoriales de otros fotógrafos que ya han documentado un eclipse solar. Por ejemplo, me ha ayudado mucho Photo Pills, una aplicación desarrollada por unos fotógrafos menorquines donde tienes muchísimas herramientas para planificar un día como el que nos vamos a pegar nosotros.

Sí, el eclipse va a durar un minuto y medio, pero luego nos vamos a quedar a fotografiar las Perseidas y, aunque nos caigamos de sueño, ya volveremos a casa la mañana siguiente. Yo, para evitarme sustos con las restricciones y los cortes de carretera, me pedí toda la semana de vacaciones… y me voy a quedar en casa. Llevaré unas quince o veinte horas invertidas en mirarme tutoriales de otros fotógrafos que ya han documentado un eclipse solar Antonio García — Aficionado a la fotografía Cuenta Antonio García.

Este ibicenco –nació en Lucena, Córdoba, hace cuarenta y nueve años, llegó a Eivissa, de donde se siente, con seis– y trabaja como montador en Servicios Palau, una de las empresas más pujantes en el sector de las reformas y las instalaciones –cocinas, baños, instalaciones eléctricas, de gas…– dentro de una isla por la que pasaron más de 3,7 millones de turistas el año pasado, sumando también los visitantes que saltaron a Formentera. En sus ratos libres cultiva una afición: la fotografía de paisajes. Tras una década disparando ha acumulado un buen álbum.

Esta primavera, de hecho, presentó su primera expo, Pitiusas, tiempo en pausa. Allí colgó una composición del eclipse que el 29 de marzo de 2025 se comió la quinta parte del sol al filo del mediodía y pudo verse desde Eivissa. Una experiencia iniciática para Antonio García.

Sin saberlo, lo convirtió en un cazador de eclipses. Ya está haciendo cuentas para viajar a Cádiz (Algeciras, Tarifa, Barbate…) el 2 de agosto de 2027 y captar con su Lumix DC-S5II el segundo de los tres eclipses totales que, hasta enero de 2028, atravesarán distintas franjas del mapa español. El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 Por dónde pasará la sombra de la Luna y cómo se verá el eclipse en cada punto de España Fuente: elDiario.es.

Trayectoria, franja de totalidad, sombra y circunstancias al hacer clic calculadas con un motor besseliano propio sobre los elementos del eclipse de la NASA/GSFC (F. Espenak). Hora peninsular de verano (CEST).

El gurú de los cazadores de eclipses recomienda Balears “Los cazadores de eclipses que están completamente enganchados y pueden permitirse viajar tienen algo en común: todos saben exactamente dónde pasarán sus vacaciones durante el resto de sus vidas”, escribe –por correo electrónico– Jamie Carter. Este “británico de Cardiff” es uno de los mayores divulgadores sobre un fenómeno astronómico no tan infrecuente como difícil de capturar. La clave son los viajes que implica observar eclipses en su máximo apogeo.

Quien quiera ver los eclipses totales que se producirán el 25 de noviembre de 2030 o el 2 de septiembre de 2035 tendrá que pasar, al menos, una semana en Botsuana, en el África Meridional, o en Nueva Zelanda, en el Pacífico Sur. Bien lo sabe Carter. Ahora tiene cincuenta.

Era apenas un veinteañero cuando, en Cornualles, el tentáculo de Gran Bretaña que bajo el Mar de Irlanda se adentra en el Atlántico, vio su primer eclipse. Fue en el verano de 1999. Un 11 de agosto.

Aunque no las conozca, el divulgador Jamie Carter –en la imagen– ha recomendado viajar a las Illes Balears a los cazadores de eclipses. ¿La razón? El archipiélago se encuentra al final de la franja de visión total del fenómeno.

Cedida por Jamie Carter Si del primero le sorprendió “que las luces de los barcos” del puerto pesquero donde se encontraba “empezaran a brillar a las 11:11 de la mañana”, nunca olvidará el que vio en Chile el 2 de julio de 2019: “El Sol estaba muy bajo, justo sobre unas montañas, y cuando comenzó a oscurecer los periquitos que había a nuestro alrededor empezaron a chillar. Era como si la sombra de la Luna nos estuviera engullendo. Sentí un miedo primitivo a que el Sol no volviera nunca”.

Ahora, con cincuenta cumplidos, una web dedicada a este tipo de fenómenos que en el pasado se asociaban a la ira divina, una columna activa en medios como Forbes o la BBC, y una guía editada que se centra tan sólo en el que ocurrirá dentro de dos semanas, Carter no ha dejado de archivar eclipses totales en su disco duro. Incluso los que no ha visto o no podrá ver. Si le concedieran un súper poder, el divulgador puede que eligiera estar a la vez en todas partes cuando se alinean los astros.

Jamie Carter nunca olvidará el eclipse que vio en Chile el 2 de julio de 2019: 'El Sol estaba muy bajo, justo sobre unas montañas, y cuando comenzó a oscurecer los periquitos que había a nuestro alrededor empezaron a chillar. Era como si la sombra de la Luna nos estuviera engullendo. Sentí un miedo primitivo a que el Sol no volviera nunca' El 12 de agosto, Carter navegará por Scoresby Sund, el fiordo más grande del planeta.

Aguas de Groenlandia. A bordo de un crucero impartirá conferencias y actuará como guía para la New Scientist Discovery Tours, una compañía especializada en este tipo de experiencias que rondan “los 12.000 euros porque ¡es muy difícil llegar hasta allí!”, remarca el británico. Y no por capricho.

Durante los últimos meses no le ha quitado ojo a lo que ocurre en las Illes Balears. Hasta el punto de estudiar a fondo un archipiélago que nunca ha visitado. Consultando la aplicación Horizonte Eclipse 2026, conoce los cortes de carretera que aplicará el Govern, imagina la dificultad que supondrá entrar y salir de la Serra de Tramuntana, aconseja evitar Palma “desde donde será imposible ver el Sol completamente eclipsado” y propone varias alternativas, en Mallorca y Menorca, que también miran al oeste: es Trenc, es Carbó, Son Bou, Cap d’Artrutx… “Que las islas estén justo al final de la franja de totalidad las convierte en un lugar fantástico para observar el eclipse.

Por eso las he recomendado en mis artículos. Además, aunque todo se encarezca (siempre ocurre con los eclipses, los precios suben un mil por mil), creo que será un destino más asequible que otros lugares remotos”, reflexiona Carter. Y los fanáticos, avisa, no faltan: “Hace aproximadamente una década hubo un aumento del interés por la exploración espacial cuando SpaceX desarrollaba sus cohetes reutilizables y parecía que estábamos a las puertas de una nueva era.

Ese entusiasmo ha disminuido, pero la pandemia de COVID-19 creó una nueva generación de aficionados a la observación del cielo porque la gente buscaba actividades para hacer desde casa. ¡Se vendieron muchísimos telescopios! Además, la caza de eclipses ha experimentado un gran auge porque en Norteamérica se produjeron dos eclipses solares totales, en 2017 y 2024, que fueron observados por más de cincuenta millones de personas”.

Que las islas estén justo al final de la franja de totalidad las convierte en un lugar fantástico para observar el eclipse. Por eso las he recomendado en mis artículos. Además, aunque todo se encarezca (siempre ocurre con los eclipses, los precios suben un mil por mil), creo que será un destino más asequible que otros lugares remotos Jamie Carter — Especialista en eclipses De Nueva York a Mallorca Una de ellas fue Kaitlin Díaz, estadounidense de Nueva Jersey con raíces portorriqueñas.

El 22 de agosto de 2017, era una joven recién graduada que se había trasladado a Nueva York después de completar sus estudios universitarios en Oklahoma. A las tres menos cuarto de la tarde bajó a un parque junto a sus compañeros de trabajo, se puso unas gafas especiales para proteger la vista y presenció algo breve, pero profundo. Nueve años después, una de las mejores amigas que dejó en la ciudad que nunca duerme y otros ocho yanquis –casi todos, residentes en la Costa Este– viajarán a Mallorca con ella, que vive desde hace años en Barcelona.

Allí se mudó para trabajar, primero, como auxiliar de conversación, y, ahora, como gerente en una empresa. “Ellos se conocen de aquella época, vieron juntos aquel eclipse, les marcó y, ahora, se ha convertido en una buena excusa para pasar unos días juntos de vacaciones en el Mediterráneo. Yo he estado varias veces en la isla, me encanta y voy a intentar hacerles de guía. Eso sí, ya he visto que, aunque sea temporada alta, las tarifas han subido.

Los vuelos, a ellos más de 1.300 euros, ida y vuelta. A mí, 350 el Barcelona-Mallorca. Hemos alquilado una casa en el sur y nos ha salido por 200 euros por persona y noche.

Es el precio por hacer algo así en temporada alta. Desde que llegué a España, una de las cosas que más me sorprendió fue que en agosto todo el mundo pare y se coja vacaciones. En Estados Unidos, aunque te escapes a la costa el fin de semana si no vives muy lejos, no es tan exagerado”.

La estadounidense Kaitlin Díaz vive en Barcelona y viajará a Mallorca con sus amigos para ver el eclipse: 'Nos eclipsó otro eclipse y ahora este se ha convertido en una buena excusa para pasar unos días juntos de vacaciones en el Mediterráneo' El presupuesto de este grupo de turistas estadounidenses es parecido al que tendría que desembolsar quien quisiera alojarse durante la semana del eclipse en las sesenta propiedades que gestiona Travila, una empresa mallorquina que no ha aplicado “subidas” a las tarifas de las estancias por un fenómeno que, en cambio, sí ocupa, desde hace un año, un espacio especial en su página web. Composición del eclipse parcial que pudo observarse desde Eivissa en marzo de 2025. Cedida por Antonio García Gutiérrez. “El perfil de nuestro cliente no ha cambiado mucho: alemanes, escandinavos, de Países Bajos, con un poder adquisitivo que se pueda permitir este tipo de vacaciones.

Pero, a raíz de un artículo que teníamos publicado con recomendaciones sobre el eclipse, sí que empezamos a recibir preguntas por nuestros canales internos. Por ejemplo, si las montañas dificultarían la vista del fenómeno. Por eso, decidimos publicar otro artículo en el blog de nuestra web para que tuvieran presentes cuestiones como decidir con antelación desde dónde quieren ver el eclipse o para que no se olviden de conseguir gafas de protección”, explica Marc Frau Alzina, uno de los profesionales que trabajan en el departamento de contabilidad y administración de estos alojamientos turísticos.

El perfil de nuestro cliente no ha cambiado mucho: alemanes, escandinavos, de Países Bajos, con un poder adquisitivo que se pueda permitir este tipo de vacaciones. Pero, a raíz de un artículo que teníamos publicado con recomendaciones sobre el eclipse, sí que empezamos a recibir preguntas por nuestros canales internos Marc Frau Alzina — Empleado de Travila, empresa de alquileres turísticos Lo que se pone de moda, se masifica “Las gafitas” de sus hijos pequeños ya las tiene en casa Santi Tur Roig, que el 12 de agosto delegará funciones en los hoteles que su familia posee en Eivissa, preparará “un pícnic” y se perderá con los niños en un “rincón escondido” cerca del Cap Llentrisca. Un tramo de costa tan bella como difícil de acceder.

Y, relativamente, poco conocido, aunque quede cerca del imponente peñón de es Vedrà. “Más que temporada alta, el 12 de agosto es temporada extra”, dice este ibicenco. “Aunque sea difícil de percibir, algo de incremento de gente sí habrá. Amigos que también se dedican a la hotelería u hostelería me han dicho que se están preparando para la locura que puede suponer el eclipse. En nuestros hoteles, que son boutique, pequeñitos, esa fecha está reservada desde hace casi un año.

Mi sueño es viajar a las estepas y montañas de Asia Central, que aún, creo, no es una zona muy turística. Porque, al final, lo malo de que algunos sitios se pongan de moda es que los volvemos impracticables. Yo lo he visto y sufrido en los Dolomitas, una cordillera que conozco bien: ya hay parkings donde puedes estar un máximo de quince minutos para visitar un lago.

Eso también se nota en los precios, y no sólo allí: la noche de hotel se está poniendo cara en casi cualquier parte del mundo. Por eso, quizás salga más barato ir en estas fechas a Islandia –donde puedes ir en vuelo directo, una vez para llegar a Groenlandia tuve que coger nueve aviones– que venir a Eivissa. Eso sí, como sólo veo los nombres de los clientes que han reservado con nosotros y no me dicen a lo que vendrán, no te puedo decir si vendrán de fiesta o serán de los míos [ríe]”.

Santi Tur Roig –alias Atfunk– posa en su estudio con una de sus cámaras; en la estantería, los drones con los que grabará el minuto y medio en el que la Luna cubrirá el Sol. Marcelo Sastre Aunque no haya visto “todavía” uno total, este empresario encaja muy bien en el retrato robot que Jamie Carter dibujaba de los cazadores de eclipses. Los 44.000 seguidores que acumula en Instagram dan fe.

En @atfunk, la cuenta que maneja Santi Tur Roig, han ido cayendo las fotografías que ha congelado durante la docena de viajes que le han llevado a recorrer el Círculo Polar Ártico. Muchas de ellas, teñidas de los tonos fosforito que prenden las auroras boreales. A diferencia de los eclipses, un esquivo regalo de la naturaleza.

La primera vez, en Islandia, estuvo “varios días buscando auroras” y las encontró de regreso al aeropuerto de Reykjavik. Encuadre inolvidable: “Aunque haya zonas y temporadas donde las auroras boreales sean frecuentes, hay que tener paciencia para pescarlas. Eso sí, cuando ves una, te engancha para el resto de tu vida.

Es muy difícil de describir lo que sientes. Yo no me he cansado de verlas. En Eivissa tuvimos una explosió solar hace dos años y fue como si estuviera ocurriendo un milagro”.

Aurora boreal captura por Atfunk desde Búðakirkja, una iglesia situada en el oeste de Islandia. Santi Tur Roig Aquellos impactos sirvieron para que Santi Tur Roig reordenara sus aficiones y le dedicara tanto tiempo y dinero a un hobbie que le ha dado muchas alegrías. En 2020, una de sus estampas islandesas se llevó el premio en la categoría de drones de los Siena Awards.

Y eso que con la fotografía empezó tarde, a los treinta: “Antes me dio muy fuerte por la producción musical y estuve, desde la adolescencia, mezclando y componiendo música. Fue la época dorada de Café del Mar y del chill out, se ganaba bien, pero me cansé. Y entonces, aunque mantuve el alias (Atfunk viene de ahí) me dio por coger la cámara.

Será que soy acuario: la vena artística no me deja estar quieto. Desde hace un tiempo, me he pasado al vídeo, me encanta trabajar con dron, los resultados son espectaculares. En marzo, el día que el Sol hizo el mismo recorrido que hará el 12 de agosto, ya estuve haciendo pruebas de altura.

Me inquieta saber qué va a salir. Estaremos mucho tiempo esperando y, luego, pasará muy rápido”. Santi Tur Roig gestiona una cuenta de Instagram, @atfunk, con 44.000 seguidores, con estampas de la naturaleza como auroras boreales. 'Me inquieta saber qué va a salir.

Estaremos mucho tiempo esperando y, luego, pasará muy rápido', comenta sobre el eclipse Artesanía para capturar un instante insólito Salva Carbó Castells es artesano. Estudió ebanistería, se graduó en diseño industrial, impartió clases de fotografía publicitaria en la Miguel Hernández de Elx y, desde que cambió València por Eivissa, se dedica a retratar todo tipo de arquitecturas. Trabajo paciente en el que la tecnología se ha ido abriendo paso sin que este documentalista, a la manera de su admirado Joan Fontcuberta, haya renunciado a pensar desde la mirada.

Ese miércoles diferente para tantos también saldrá de casa pronto, esquivará guiris, seleccionará uno de sus fetiches geográficos y cubrirá con los filtros correspondientes sus cámaras. Analógicas. Una Canon EOS5 –el último antes del paso a las réflex digitales– con un objetivo 70-200 –apropiado para componer un paisaje– y otra de gran formato, cargada con placas de 9x12, al estilo de los retratistas del Far West.

Salva Carbó es un fotógrafo profesional especializado en arquitectura que usará sus cámaras analógicas para documentar el eclipse desde Eivissa, la isla en la que vive. Marcelo Sastre –¿Te inquieta tanta preparación, tantos dolores de cabeza, para que la foto no salga bien, se desenfoque o se queme? –A nivel técnico, será más difícil, pero más gratificante. ¡La ISO, la sensibilidad del carrete, es fija!

No puedes cambiarla, así que lo haga lo tendré muy claro antes de que empiece ese minuto y escasos segundos donde se decidirá todo. Ahora hay muchas herramientas para prevenir muchas cuestiones atmosféricas y astronómicas. Por eso será divertida esa imprevisibilidad.

Yo, además, nunca he hecho astrofotografía, pero creo que será bonito tener un registro de algo tan insólito. El eclipse total será histórico. Por eso, lo haré en analógico.

Aunque, por si acaso, también montaré una digital. Etiquetas / Sociedad / Islas Baleares / Ibiza / Eclipse / Fotografía / Astronomía / Astrónomos / Turismo A la búsqueda del eclipse a pesar de los precios y los turistas: “He pedido toda la semana de vacaciones” Las Illes Balears son, según los expertos, uno de los mejores emplazamientos para observar un fenómeno que coincide con el pico de la temporada alta. Con las tarifas de alojamiento infladas, los aficionados a la astrofotografía buscan alternativas para evitar el colapso MAPA — Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: recorrido y visibilidad en cada municipio, minuto a minuto Antonio García Gutiérrez es montador de baños, pero la fotografía de su paisaje es su gran pasión: el próximo verano, planea viajar a Cádiz para fotografiar el siguiente eclipse total.

Marcelo Sastre Pablo Sierra del Sol / Marcelo Sastre Ibiza — 28 de julio de 2026 21:41 h Actualizado el 29/07/2026 05:30 h 0 El 12 de agosto de 2026 será un miércoles diferente para Antonio García, su hijo Alejandro, su amigo Paco Natera y un par de personas más. Quedarán por la mañana, llegarán antes de mediodía al aparcamiento que ya tienen localizado en Google Maps (y que, por supuesto, no revela), vaciarán el maletero de los coches y bajarán por un sendero cargados como sherpas. Comida, agua, sombra, algo de abrigo, cámaras y aparejos fotográficos: todo lo necesario para plantar un campamento base con vistas al mar.

Con los dedos cruzados para que el lugar no se llene, esperarán. Una, dos, cinco, ocho horas. Suficiente para encuadrar, componer, ensayar.

Cuando, pasadas las siete y media de la tarde, la luna empiece a tapar el sol, será el momento de la verdad. No todos los días se retrata un eclipse total: el motivo que llevará a estos aficionados a la fotografía –miembros de un colectivo conocido como Tu Foto de Ibiza– a ser turistas en su propia isla. Una misión complicada en mitad de la temporada alta.

En las mismas fechas, el año pasado había más de 320.000 personas por Eivissa, según el Índice de Presión Humana del Institut d’Estadística de les Illes Balears. El doble de los habitantes censados en un territorio de apenas 577 kilómetros cuadrados. Pero el eclipse es un reclamo que salta por encima de la masificación.

La costa de Poniente y el momento en el que se producirá –pleno atardecer: treinta minutos antes de la puesta de sol– llaman a observarlo desde la isla. Para los bolsillos que se lo puedan permitir. Antonio García Gutiérrez se ha pedido vacaciones para fotografiar desde el norte ibicenco el eclipse total en compañía de Alejandro, su hijo de diecisiete años (a su izquierda) y de su amigo Paco Natera (a su derecha).

Marcelo Sastre –Sé bien que, en la mayoría de hoteles de Ibiza, por menos de 400 euros no vas a poder dormir esa noche. Y el precio lo tendrás si reservaste con mucha antelación. Pero es que entiendo que haya tanta gente, haga fotos o no, que quiera venir a una isla desde donde se va a observar tan bien; si la bruma que ha creado la calima de estos últimos días nos lo permite, claro.

Verlo sobre el horizonte, en un paisaje limpio, nos va a permitir jugar muchísimo con las composiciones de las fotos. Yo, para evitarme sustos con las restricciones y los cortes de carretera, me pedí toda la semana de vacaciones… y me voy a quedar en casa. Llevaré unas quince o veinte horas invertidas en mirarme tutoriales de otros fotógrafos que ya han documentado un eclipse solar.

Por ejemplo, me ha ayudado mucho Photo Pills, una aplicación desarrollada por unos fotógrafos menorquines donde tienes muchísimas herramientas para planificar un día como el que nos vamos a pegar nosotros. Sí, el eclipse va a durar un minuto y medio, pero luego nos vamos a quedar a fotografiar las Perseidas y, aunque nos caigamos de sueño, ya volveremos a casa la mañana siguiente. Yo, para evitarme sustos con las restricciones y los cortes de carretera, me pedí toda la semana de vacaciones… y me voy a quedar en casa.

Llevaré unas quince o veinte horas invertidas en mirarme tutoriales de otros fotógrafos que ya han documentado un eclipse solar Antonio García — Aficionado a la fotografía Cuenta Antonio García. Este ibicenco –nació en Lucena, Córdoba, hace cuarenta y nueve años, llegó a Eivissa, de donde se siente, con seis– y trabaja como montador en Servicios Palau, una de las empresas más pujantes en el sector de las reformas y las instalaciones –cocinas, baños, instalaciones eléctricas, de gas…– dentro de una isla por la que pasaron más de 3,7 millones de turistas el año pasado, sumando también los visitantes que saltaron a Formentera. En sus ratos libres cultiva una afición: la fotografía de paisajes.

Tras una década disparando ha acumulado un buen álbum. Esta primavera, de hecho, presentó su primera expo, Pitiusas, tiempo en pausa. Allí colgó una composición del eclipse que el 29 de marzo de 2025 se comió la quinta parte del sol al filo del mediodía y pudo verse desde Eivissa.

Una experiencia iniciática para Antonio García. Sin saberlo, lo convirtió en un cazador de eclipses. Ya está haciendo cuentas para viajar a Cádiz (Algeciras, Tarifa, Barbate…) el 2 de agosto de 2027 y captar con su Lumix DC-S5II el segundo de los tres eclipses totales que, hasta enero de 2028, atravesarán distintas franjas del mapa español.

El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 Por dónde pasará la sombra de la Luna y cómo se verá el eclipse en cada punto de España Fuente: elDiario.es. Trayectoria, franja de totalidad, sombra y circunstancias al hacer clic calculadas con un motor besseliano propio sobre los elementos del eclipse de la NASA/GSFC (F. Espenak).

Hora peninsular de verano (CEST). El gurú de los cazadores de eclipses recomienda Balears “Los cazadores de eclipses que están completamente enganchados y pueden permitirse viajar tienen algo en común: todos saben exactamente dónde pasarán sus vacaciones durante el resto de sus vidas”, escribe –por correo electrónico– Jamie Carter. Este “británico de Cardiff” es uno de los mayores divulgadores sobre un fenómeno astronómico no tan infrecuente como difícil de capturar.

La clave son los viajes que implica observar eclipses en su máximo apogeo. Quien quiera ver los eclipses totales que se producirán el 25 de noviembre de 2030 o el 2 de septiembre de 2035 tendrá que pasar, al menos, una semana en Botsuana, en el África Meridional, o en Nueva Zelanda, en el Pacífico Sur. Bien lo sabe Carter.

Ahora tiene cincuenta. Era apenas un veinteañero cuando, en Cornualles, el tentáculo de Gran Bretaña que bajo el Mar de Irlanda se adentra en el Atlántico, vio su primer eclipse. Fue en el verano de 1999.

Un 11 de agosto. Aunque no las conozca, el divulgador Jamie Carter –en la imagen– ha recomendado viajar a las Illes Balears a los cazadores de eclipses. ¿La razón?

El archipiélago se encuentra al final de la franja de visión total del fenómeno. Cedida por Jamie Carter Si del primero le sorprendió “que las luces de los barcos” del puerto pesquero donde se encontraba “empezaran a brillar a las 11:11 de la mañana”, nunca olvidará el que vio en Chile el 2 de julio de 2019: “El Sol estaba muy bajo, justo sobre unas montañas, y cuando comenzó a oscurecer los periquitos que había a nuestro alrededor empezaron a chillar. Era como si la sombra de la Luna nos estuviera engullendo.

Sentí un miedo primitivo a que el Sol no volviera nunca”. Ahora, con cincuenta cumplidos, una web dedicada a este tipo de fenómenos que en el pasado se asociaban a la ira divina, una columna activa en medios como Forbes o la BBC, y una guía editada que se centra tan sólo en el que ocurrirá dentro de dos semanas, Carter no ha dejado de archivar eclipses totales en su disco duro. Incluso los que no ha visto o no podrá ver.

Si le concedieran un súper poder, el divulgador puede que eligiera estar a la vez en todas partes cuando se alinean los astros. Jamie Carter nunca olvidará el eclipse que vio en Chile el 2 de julio de 2019: 'El Sol estaba muy bajo, justo sobre unas montañas, y cuando comenzó a oscurecer los periquitos que había a nuestro alrededor empezaron a chillar. Era como si la sombra de la Luna nos estuviera engullendo.

Sentí un miedo primitivo a que el Sol no volviera nunca' El 12 de agosto, Carter navegará por Scoresby Sund, el fiordo más grande del planeta. Aguas de Groenlandia. A bordo de un crucero impartirá conferencias y actuará como guía para la New Scientist Discovery Tours, una compañía especializada en este tipo de experiencias que rondan “los 12.000 euros porque ¡es muy difícil llegar hasta allí!”, remarca el británico.

Y no por capricho. Durante los últimos meses no le ha quitado ojo a lo que ocurre en las Illes Balears. Hasta el punto de estudiar a fondo un archipiélago que nunca ha visitado.

Consultando la aplicación Horizonte Eclipse 2026, conoce los cortes de carretera que aplicará el Govern, imagina la dificultad que supondrá entrar y salir de la Serra de Tramuntana, aconseja evitar Palma “desde donde será imposible ver el Sol completamente eclipsado” y propone varias alternativas, en Mallorca y Menorca, que también miran al oeste: es Trenc, es Carbó, Son Bou, Cap d’Artrutx… “Que las islas estén justo al final de la franja de totalidad las convierte en un lugar fantástico para observar el eclipse. Por eso las he recomendado en mis artículos. Además, aunque todo se encarezca (siempre ocurre con los eclipses, los precios suben un mil por mil), creo que será un destino más asequible que otros lugares remotos”, reflexiona Carter.

Y los fanáticos, avisa, no faltan: “Hace aproximadamente una década hubo un aumento del interés por la exploración espacial cuando SpaceX desarrollaba sus cohetes reutilizables y parecía que estábamos a las puertas de una nueva era. Ese entusiasmo ha disminuido, pero la pandemia de COVID-19 creó una nueva generación de aficionados a la observación del cielo porque la gente buscaba actividades para hacer desde casa. ¡Se vendieron muchísimos telescopios!

Además, la caza de eclipses ha experimentado un gran auge porque en Norteamérica se produjeron dos eclipses solares totales, en 2017 y 2024, que fueron observados por más de cincuenta millones de personas”. Que las islas estén justo al final de la franja de totalidad las convierte en un lugar fantástico para observar el eclipse. Por eso las he recomendado en mis artículos.

Además, aunque todo se encarezca (siempre ocurre con los eclipses, los precios suben un mil por mil), creo que será un destino más asequible que otros lugares remotos Jamie Carter — Especialista en eclipses De Nueva York a Mallorca Una de ellas fue Kaitlin Díaz, estadounidense de Nueva Jersey con raíces portorriqueñas. El 22 de agosto de 2017, era una joven recién graduada que se había trasladado a Nueva York después de completar sus estudios universitarios en Oklahoma. A las tres menos cuarto de la tarde bajó a un parque junto a sus compañeros de trabajo, se puso unas gafas especiales para proteger la vista y presenció algo breve, pero profundo.

Nueve años después, una de las mejores amigas que dejó en la ciudad que nunca duerme y otros ocho yanquis –casi todos, residentes en la Costa Este– viajarán a Mallorca con ella, que vive desde hace años en Barcelona. Allí se mudó para trabajar, primero, como auxiliar de conversación, y, ahora, como gerente en una empresa. “Ellos se conocen de aquella época, vieron juntos aquel eclipse, les marcó y, ahora, se ha convertido en una buena excusa para pasar unos días juntos de vacaciones en el Mediterráneo. Yo he estado varias veces en la isla, me encanta y voy a intentar hacerles de guía.

Eso sí, ya he visto que, aunque sea temporada alta, las tarifas han subido. Los vuelos, a ellos más de 1.300 euros, ida y vuelta. A mí, 350 el Barcelona-Mallorca.

Hemos alquilado una casa en el sur y nos ha salido por 200 euros por persona y noche. Es el precio por hacer algo así en temporada alta. Desde que llegué a España, una de las cosas que más me sorprendió fue que en agosto todo el mundo pare y se coja vacaciones.

En Estados Unidos, aunque te escapes a la costa el fin de semana si no vives muy lejos, no es tan exagerado”. La estadounidense Kaitlin Díaz vive en Barcelona y viajará a Mallorca con sus amigos para ver el eclipse: 'Nos eclipsó otro eclipse y ahora este se ha convertido en una buena excusa para pasar unos días juntos de vacaciones en el Mediterráneo' El presupuesto de este grupo de turistas estadounidenses es parecido al que tendría que desembolsar quien quisiera alojarse durante la semana del eclipse en las sesenta propiedades que gestiona Travila, una empresa mallorquina que no ha aplicado “subidas” a las tarifas de las estancias por un fenómeno que, en cambio, sí ocupa, desde hace un año, un espacio especial en su página web. Composición del eclipse parcial que pudo observarse desde Eivissa en marzo de 2025.

Cedida por Antonio García Gutiérrez. “El perfil de nuestro cliente no ha cambiado mucho: alemanes, escandinavos, de Países Bajos, con un poder adquisitivo que se pueda permitir este tipo de vacaciones. Pero, a raíz de un artículo que teníamos publicado con recomendaciones sobre el eclipse, sí que empezamos a recibir preguntas por nuestros canales internos. Por ejemplo, si las montañas dificultarían la vista del fenómeno.

Por eso, decidimos publicar otro artículo en el blog de nuestra web para que tuvieran presentes cuestiones como decidir con antelación desde dónde quieren ver el eclipse o para que no se olviden de conseguir gafas de protección”, explica Marc Frau Alzina, uno de los profesionales que trabajan en el departamento de contabilidad y administración de estos alojamientos turísticos. El perfil de nuestro cliente no ha cambiado mucho: alemanes, escandinavos, de Países Bajos, con un poder adquisitivo que se pueda permitir este tipo de vacaciones. Pero, a raíz de un artículo que teníamos publicado con recomendaciones sobre el eclipse, sí que empezamos a recibir preguntas por nuestros canales internos Marc Frau Alzina — Empleado de Travila, empresa de alquileres turísticos Lo que se pone de moda, se masifica “Las gafitas” de sus hijos pequeños ya las tiene en casa Santi Tur Roig, que el 12 de agosto delegará funciones en los hoteles que su familia posee en Eivissa, preparará “un pícnic” y se perderá con los niños en un “rincón escondido” cerca del Cap Llentrisca.

Un tramo de costa tan bella como difícil de acceder. Y, relativamente, poco conocido, aunque quede cerca del imponente peñón de es Vedrà. “Más que temporada alta, el 12 de agosto es temporada extra”, dice este ibicenco. “Aunque sea difícil de percibir, algo de incremento de gente sí habrá. Amigos que también se dedican a la hotelería u hostelería me han dicho que se están preparando para la locura que puede suponer el eclipse.

En nuestros hoteles, que son boutique, pequeñitos, esa fecha está reservada desde hace casi un año. Mi sueño es viajar a las estepas y montañas de Asia Central, que aún, creo, no es una zona muy turística. Porque, al final, lo malo de que algunos sitios se pongan de moda es que los volvemos impracticables.

Yo lo he visto y sufrido en los Dolomitas, una cordillera que conozco bien: ya hay parkings donde puedes estar un máximo de quince minutos para visitar un lago. Eso también se nota en los precios, y no sólo allí: la noche de hotel se está poniendo cara en casi cualquier parte del mundo. Por eso, quizás salga más barato ir en estas fechas a Islandia –donde puedes ir en vuelo directo, una vez para llegar a Groenlandia tuve que coger nueve aviones– que venir a Eivissa.

Eso sí, como sólo veo los nombres de los clientes que han reservado con nosotros y no me dicen a lo que vendrán, no te puedo decir si vendrán de fiesta o serán de los míos [ríe]”. Santi Tur Roig –alias Atfunk– posa en su estudio con una de sus cámaras; en la estantería, los drones con los que grabará el minuto y medio en el que la Luna cubrirá el Sol. Marcelo Sastre Aunque no haya visto “todavía” uno total, este empresario encaja muy bien en el retrato robot que Jamie Carter dibujaba de los cazadores de eclipses.

Los 44.000 seguidores que acumula en Instagram dan fe. En @atfunk, la cuenta que maneja Santi Tur Roig, han ido cayendo las fotografías que ha congelado durante la docena de viajes que le han llevado a recorrer el Círculo Polar Ártico. Muchas de ellas, teñidas de los tonos fosforito que prenden las auroras boreales.

A diferencia de los eclipses, un esquivo regalo de la naturaleza. La primera vez, en Islandia, estuvo “varios días buscando auroras” y las encontró de regreso al aeropuerto de Reykjavik. Encuadre inolvidable: “Aunque haya zonas y temporadas donde las auroras boreales sean frecuentes, hay que tener paciencia para pescarlas.

Eso sí, cuando ves una, te engancha para el resto de tu vida. Es muy difícil de describir lo que sientes. Yo no me he cansado de verlas.

En Eivissa tuvimos una explosió solar hace dos años y fue como si estuviera ocurriendo un milagro”. Aurora boreal captura por Atfunk desde Búðakirkja, una iglesia situada en el oeste de Islandia. Santi Tur Roig Aquellos impactos sirvieron para que Santi Tur Roig reordenara sus aficiones y le dedicara tanto tiempo y dinero a un hobbie que le ha dado muchas alegrías.

En 2020, una de sus estampas islandesas se llevó el premio en la categoría de drones de los Siena Awards. Y eso que con la fotografía empezó tarde, a los treinta: “Antes me dio muy fuerte por la producción musical y estuve, desde la adolescencia, mezclando y componiendo música. Fue la época dorada de Café del Mar y del chill out, se ganaba bien, pero me cansé.

Y entonces, aunque mantuve el alias (Atfunk viene de ahí) me dio por coger la cámara. Será que soy acuario: la vena artística no me deja estar quieto. Desde hace un tiempo, me he pasado al vídeo, me encanta trabajar con dron, los resultados son espectaculares.

En marzo, el día que el Sol hizo el mismo recorrido que hará el 12 de agosto, ya estuve haciendo pruebas de altura. Me inquieta saber qué va a salir. Estaremos mucho tiempo esperando y, luego, pasará muy rápido”.

Santi Tur Roig gestiona una cuenta de Instagram, @atfunk, con 44.000 seguidores, con estampas de la naturaleza como auroras boreales. 'Me inquieta saber qué va a salir. Estaremos mucho tiempo esperando y, luego, pasará muy rápido', comenta sobre el eclipse Artesanía para capturar un instante insólito Salva Carbó Castells es artesano. Estudió ebanistería, se graduó en diseño industrial, impartió clases de fotografía publicitaria en la Miguel Hernández de Elx y, desde que cambió València por Eivissa, se dedica a retratar todo tipo de arquitecturas.

Trabajo paciente en el que la tecnología se ha ido abriendo paso sin que este documentalista, a la manera de su admirado Joan Fontcuberta, haya renunciado a pensar desde la mirada. Ese miércoles diferente para tantos también saldrá de casa pronto, esquivará guiris, seleccionará uno de sus fetiches geográficos y cubrirá con los filtros correspondientes sus cámaras. Analógicas.

Una Canon EOS5 –el último antes del paso a las réflex digitales– con un objetivo 70-200 –apropiado para componer un paisaje– y otra de gran formato, cargada con placas de 9x12, al estilo de los retratistas del Far West. Salva Carbó es un fotógrafo profesional especializado en arquitectura que usará sus cámaras analógicas para documentar el eclipse desde Eivissa, la isla en la que vive. Marcelo Sastre –¿Te inquieta tanta preparación, tantos dolores de cabeza, para que la foto no salga bien, se desenfoque o se queme? –A nivel técnico, será más difícil, pero más gratificante.

¡La ISO, la sensibilidad del carrete, es fija! No puedes cambiarla, así que lo haga lo tendré muy claro antes de que empiece ese minuto y escasos segundos donde se decidirá todo. Ahora hay muchas herramientas para prevenir muchas cuestiones atmosféricas y astronómicas.

Por eso será divertida esa imprevisibilidad. Yo, además, nunca he hecho astrofotografía, pero creo que será bonito tener un registro de algo tan insólito. El eclipse total será histórico.

Por eso, lo haré en analógico. Aunque, por si acaso, también montaré una digital. Etiquetas / Sociedad / Islas Baleares / Ibiza / Eclipse / Fotografía / Astronomía / Astrónomos / Turismo

Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

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A la búsqueda del eclipse a pesar de los precios y los turistas: "He pedido toda la semana de vacaciones" · ReversoDigital