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Internacional
martes, 18 de agosto de 2026

Algunos agujeros negros podrían ser más antiguos que el Big Bang

Algunos de los agujeros negros que hoy en día deambulan por el Universo podrían ser más antiguos que el Big Bang . Así, como suena. O por lo menos eso es lo que sugiere un nuevo modelo de 'rebote' cós

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Algunos agujeros negros podrían ser más antiguos que el Big Bang Un nuevo y rompedor modelo elaborado por el investigador español Enrique Gaztañaga sugiere que el Universo en que vivimos proviene de un 'rebote' cósmico anterior, al que algunos agujeros negros habrían sobrevivido dando origen a la materia oscura y explicando así uno de los mayores misterios de la astrofísica Regala esta noticia Añádenos en Google Enormes agujeros negros supermasivos ya existían en los albores del Universo. (Gerd Altmann) José Manuel Nieves 18/08/2026 Actualizado a las 20:53h. Algunos de los agujeros negros que hoy en día deambulan por el Universo podrían ser más antiguos que el Big Bang. Así, como suena.

O por lo menos eso es lo que sugiere un nuevo modelo de 'rebote' cósmico según el cual el Universo ... en que vivimos se expandió tras una fase de contracción anterior, permitiendo que un número indeterminado de antiguos agujeros negros sobrevivieran a la transición como 'fósiles'. En un artículo recién publicado en 'Physical Review D', Gaztañaga, investigador en la Universidad de Portsmouth y el Instituto de Ciencias Espaciales (ACE CSIC) de Barcelona, sostiene además que estas reliquias podrían explicar la materia oscura y por qué aparecieron objetos sorprendentemente masivos tan temprano en la historia cósmica. Un universo que 'rebota' Durante el último siglo, vivimos con la idea de que todo lo que existe (el espacio, el tiempo y la materia) surgió de un punto de densidad infinita, una diminuta 'semilla' primordial que 'estalló' hace unos 13.800 millones de años.

Es lo que conocemos, y aceptamos casi sin cuestionar, como la teoría del Big Bang. Sin embargo, la impecable relatividad general de Einstein choca contra un muro matemático infranqueable cuando retrocede hasta esa singularidad inicial, un punto crítico donde las leyes de la física que conocemos, sencillamente, dejan de funcionar. Noticia relacionada Resuelto el misterio del 'monstruo galáctico' que engañó a la ciencia durante 40 años José Manuel Nieves Y es justo en este punto donde Gaztañaga se ha atrevido a desafiar el dogma cosmológico establecido.

Sus nuevos cálculos, de hecho, apuestan por un escenario radicalmente distinto para nuestros orígenes: la llamada 'cosmología del rebote'. En su artículo, Gaztañaga explica que, en una fase cósmica inmensamente antigua y anterior a la nuestra (es decir, antes del Big Bang), el Universo era una vasta red en contracción, con toda la materia comprimiéndose hasta alcanzar densidades absolutamente extremas. Así, y del mismo modo en que una enana blanca evita venirse abajo sobre sí misma, a nivel cósmico se generó una inmensa 'presión cuántica' hacia el exterior que impidió un colapso destructivo e infinito.

Y nuestro Universo, igual que un muelle comprimido salta de golpe liberando su energía, 'rebotó', pasando bruscamente de una contracción terminal a la violenta expansión que todavía observamos en la actualidad. Fósiles de otra era «Durante casi un siglo -explica Gaztañaga-, los cosmólogos han rastreado la historia del Universo hasta un único momento dramático conocido como el Big Bang. Este modelo ha sido notablemente exitoso, pero algunos de los misterios más profundos de la física siguen sin resolverse.

Aún no sabemos qué desencadenó el Big Bang, por qué el Universo comenzó en un estado tan especial, o qué es la materia oscura invisible que supera en peso a la materia ordinaria en una proporción de cinco a uno». Objetos compactos de apenas 90 metros de tamaño habrían logrado atravesar indemnes el colapso gravitacional de este rebote cuántico Newsletter La nueva y atrevida teoría del rebote trata de encajar todas esas piezas sueltas. Según el investigador, durante la dramática fase de contracción previa, monstruosas fluctuaciones de densidad habrían colapsado bajo su propia e insoportable gravedad.

Pero los nuevos cálculos indican que los objetos compactos de más de 90 metros de diámetro no fueron destruidos, sino que pudieron 'atravesar' intactos y resistir el letal 'apretón' del rebote cuántico. Hablamos de auténticos fósiles vivientes, agujeros negros primordiales que serían, literalmente, reliquias de un cosmos ya desaparecido. Materia oscura y canibalismo galáctico La existencia de estos formidables supervivientes no sólo reescribe los primeros capítulos de la historia del cosmos, sino que soluciona de un plumazo dos de los mayores dolores de cabeza de la astronomía moderna.

En primer lugar, si estos agujeros negros se formaron en un número lo suficientemente masivo, su inmensa gravedad invisible repartida por las galaxias podría ser la escurridiza 'materia oscura'. Y por otro lado, la solución también arroja luz sobre los asombrosos hallazgos recientes del telescopio espacial James Webb. Los astrónomos e hecho, se han quedado atónitos al detectar galaxias colosales y los llamados 'pequeños puntos rojos' (agujeros negros supermasivos) demasiado pronto en el 'calendario' del Universo.

«Si ya existían agujeros negros masivos inmediatamente después del rebote -explica Gaztañaga-, el Universo primitivo no tuvo que empezar desde cero al construir las primeras galaxias». Estas 'semillas' supervivientes explicarían por qué el telescopio James Webb tropieza con galaxias colosales en un universo que debería ser aún adolescente Después, y una vez instalados en el nuevo Universo en expansión, estos oscuros objetos hicieron lo que mejor saben hacer: devorar todo a su paso. A través de un violento proceso que los científicos denominan «canibalismo galáctico», estas entidades se dedicaron a arrancar material a sus vecinos y a fusionarse unas con otras.

Los datos empíricos y los resultados previos sobre las tasas de fusión galáctica revelan que el pico máximo de estas colisiones ocurrió cuando el Universo era más pequeño y denso, hace entre 8.000 y 10.000 millones de años. A base de choques repetidos, estos núcleos oscuros engordaron hasta alcanzar masas monstruosas, equivalentes a miles de millones de veces la de nuestro propio Sol. Una verdadera 'masacre' gravitatoria que esculpió el tejido mismo del Universo en que vivimos.

A la caza de cicatrices antiguas ¿Pero existe alguna forma de probar esta atrevida teoría? Para Gaztañaga y su equipo, la respuesta es afirmativa, oculta en las estrellas, y confían en hallar sutiles 'cicatrices' en el fondo cósmico de microondas que alberguen los ecos cifrados de esa era pre-Big Bang. O, por qué no, incluso detectar el rastro fantasmal de ondas gravitacionales emanadas del propio rebote.

«Aún queda mucho trabajo por hacer para poner a prueba estas ideas -concluye el astrofísico español-. Pero si el Universo experimentó un rebote, las oscuras estructuras que dan forma a las galaxias hoy en día podrían ser los remanentes de una época cósmica que precedió al Big Bang». Si se confirma, habremos revelado un secreto mucho más antiguo de lo que nunca habríamos podido imaginar. comentarios Reportar un error Algunos agujeros negros podrían ser más antiguos que el Big Bang Un nuevo y rompedor modelo elaborado por el investigador español Enrique Gaztañaga sugiere que el Universo en que vivimos proviene de un 'rebote' cósmico anterior, al que algunos agujeros negros habrían sobrevivido dando origen a la materia oscura y explicando así uno de los mayores misterios de la astrofísica Regala esta noticia Añádenos en Google Enormes agujeros negros supermasivos ya existían en los albores del Universo. (Gerd Altmann) José Manuel Nieves 18/08/2026 Actualizado a las 20:53h.

Algunos de los agujeros negros que hoy en día deambulan por el Universo podrían ser más antiguos que el Big Bang. Así, como suena. O por lo menos eso es lo que sugiere un nuevo modelo de 'rebote' cósmico según el cual el Universo ... en que vivimos se expandió tras una fase de contracción anterior, permitiendo que un número indeterminado de antiguos agujeros negros sobrevivieran a la transición como 'fósiles'.

En un artículo recién publicado en 'Physical Review D', Gaztañaga, investigador en la Universidad de Portsmouth y el Instituto de Ciencias Espaciales (ACE CSIC) de Barcelona, sostiene además que estas reliquias podrían explicar la materia oscura y por qué aparecieron objetos sorprendentemente masivos tan temprano en la historia cósmica. Un universo que 'rebota' Durante el último siglo, vivimos con la idea de que todo lo que existe (el espacio, el tiempo y la materia) surgió de un punto de densidad infinita, una diminuta 'semilla' primordial que 'estalló' hace unos 13.800 millones de años. Es lo que conocemos, y aceptamos casi sin cuestionar, como la teoría del Big Bang.

Sin embargo, la impecable relatividad general de Einstein choca contra un muro matemático infranqueable cuando retrocede hasta esa singularidad inicial, un punto crítico donde las leyes de la física que conocemos, sencillamente, dejan de funcionar. Noticia relacionada Resuelto el misterio del 'monstruo galáctico' que engañó a la ciencia durante 40 años José Manuel Nieves Y es justo en este punto donde Gaztañaga se ha atrevido a desafiar el dogma cosmológico establecido. Sus nuevos cálculos, de hecho, apuestan por un escenario radicalmente distinto para nuestros orígenes: la llamada 'cosmología del rebote'.

En su artículo, Gaztañaga explica que, en una fase cósmica inmensamente antigua y anterior a la nuestra (es decir, antes del Big Bang), el Universo era una vasta red en contracción, con toda la materia comprimiéndose hasta alcanzar densidades absolutamente extremas. Así, y del mismo modo en que una enana blanca evita venirse abajo sobre sí misma, a nivel cósmico se generó una inmensa 'presión cuántica' hacia el exterior que impidió un colapso destructivo e infinito. Y nuestro Universo, igual que un muelle comprimido salta de golpe liberando su energía, 'rebotó', pasando bruscamente de una contracción terminal a la violenta expansión que todavía observamos en la actualidad.

Fósiles de otra era «Durante casi un siglo -explica Gaztañaga-, los cosmólogos han rastreado la historia del Universo hasta un único momento dramático conocido como el Big Bang. Este modelo ha sido notablemente exitoso, pero algunos de los misterios más profundos de la física siguen sin resolverse. Aún no sabemos qué desencadenó el Big Bang, por qué el Universo comenzó en un estado tan especial, o qué es la materia oscura invisible que supera en peso a la materia ordinaria en una proporción de cinco a uno».

Objetos compactos de apenas 90 metros de tamaño habrían logrado atravesar indemnes el colapso gravitacional de este rebote cuántico Newsletter La nueva y atrevida teoría del rebote trata de encajar todas esas piezas sueltas. Según el investigador, durante la dramática fase de contracción previa, monstruosas fluctuaciones de densidad habrían colapsado bajo su propia e insoportable gravedad. Pero los nuevos cálculos indican que los objetos compactos de más de 90 metros de diámetro no fueron destruidos, sino que pudieron 'atravesar' intactos y resistir el letal 'apretón' del rebote cuántico.

Hablamos de auténticos fósiles vivientes, agujeros negros primordiales que serían, literalmente, reliquias de un cosmos ya desaparecido. Materia oscura y canibalismo galáctico La existencia de estos formidables supervivientes no sólo reescribe los primeros capítulos de la historia del cosmos, sino que soluciona de un plumazo dos de los mayores dolores de cabeza de la astronomía moderna. En primer lugar, si estos agujeros negros se formaron en un número lo suficientemente masivo, su inmensa gravedad invisible repartida por las galaxias podría ser la escurridiza 'materia oscura'.

Y por otro lado, la solución también arroja luz sobre los asombrosos hallazgos recientes del telescopio espacial James Webb. Los astrónomos e hecho, se han quedado atónitos al detectar galaxias colosales y los llamados 'pequeños puntos rojos' (agujeros negros supermasivos) demasiado pronto en el 'calendario' del Universo. «Si ya existían agujeros negros masivos inmediatamente después del rebote -explica Gaztañaga-, el Universo primitivo no tuvo que empezar desde cero al construir las primeras galaxias».

Estas 'semillas' supervivientes explicarían por qué el telescopio James Webb tropieza con galaxias colosales en un universo que debería ser aún adolescente Después, y una vez instalados en el nuevo Universo en expansión, estos oscuros objetos hicieron lo que mejor saben hacer: devorar todo a su paso. A través de un violento proceso que los científicos denominan «canibalismo galáctico», estas entidades se dedicaron a arrancar material a sus vecinos y a fusionarse unas con otras. Los datos empíricos y los resultados previos sobre las tasas de fusión galáctica revelan que el pico máximo de estas colisiones ocurrió cuando el Universo era más pequeño y denso, hace entre 8.000 y 10.000 millones de años.

A base de choques repetidos, estos núcleos oscuros engordaron hasta alcanzar masas monstruosas, equivalentes a miles de millones de veces la de nuestro propio Sol. Una verdadera 'masacre' gravitatoria que esculpió el tejido mismo del Universo en que vivimos. A la caza de cicatrices antiguas ¿Pero existe alguna forma de probar esta atrevida teoría?

Para Gaztañaga y su equipo, la respuesta es afirmativa, oculta en las estrellas, y confían en hallar sutiles 'cicatrices' en el fondo cósmico de microondas que alberguen los ecos cifrados de esa era pre-Big Bang. O, por qué no, incluso detectar el rastro fantasmal de ondas gravitacionales emanadas del propio rebote. «Aún queda mucho trabajo por hacer para poner a prueba estas ideas -concluye el astrofísico español-.

Pero si el Universo experimentó un rebote, las oscuras estructuras que dan forma a las galaxias hoy en día podrían ser los remanentes de una época cósmica que precedió al Big Bang». Si se confirma, habremos revelado un secreto mucho más antiguo de lo que nunca habríamos podido imaginar. comentarios Reportar un error Resuelto el misterio del 'monstruo galáctico' que engañó a la ciencia durante 40 años José Manuel Nieves Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Elsa Pataky: «Ceno a las 18.30 y ayuno hasta las 10. Acostarse con el estómago lleno no es beneficioso»

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Publicado por Redacción · martes, 18 de agosto de 2026

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