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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

La IA debuta en el 'Anillo' en Bayreuth entre el desconcierto y la curiosidad

Entre los argumentos que dan forma al Festival de Bayreuth en su edición 2026 se encuentra el de la regeneración . No es un asunto extraño en un lugar acostumbrado a negociar su historia, a seguir sie

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

CRÍTICA DE ÓPERA La IA debuta en el 'Anillo' en Bayreuth entre el desconcierto y la curiosidad Los espectadores del Festival de Bayreuth 2026 «han reaccionado estos dos días con sonoras rechiflas a la IA» Regala esta noticia Añádenos en Google 'La valquiria'. (Bayreuther Fetspiele / Enrico Nawarth) Alberto González Lapuente Bayreuth 29/07/2026 a las 18:03h. Festival de Bayreuth 'Ring 10010110: del mito al código': 'Das Rheingold' – 'Die Walküre' Intérpretes Klaus Florian Vogt (Loge, Siegmund), Anna Kissjudit (Fricka), Michael Volle (Wotan), Evelin Novak (Freia), Christa Mayer (Erda), Jochen Schmeckenbecher (Alberich), Gerhard Siegel (Mime), Mika Kares (Fasolt, Hunding), Peter Rose (Fafner), Elza van den Heever (Sieglinde), Camilla Nylund (Brünnhilde) Concepto artístico y técnico Marcus Lobbes y Nils Corte Dramaturgia Andri Hardmeier Narración IA Roman Senkl Código creativo/arte visual Nils Corte y Phil Hagen Jungschlaeger Escenario Wolf Gutjahr Vestuario Pia Maria Mackert Dirección musical Christian Thielemann Lugar Festspielhaus, Bayreuth Fecha 27/28-VII Entre los argumentos que dan forma al Festival de Bayreuth en su edición 2026 se encuentra el de la regeneración.

No es un asunto extraño en un lugar acostumbrado a negociar su historia, a seguir siendo actualidad y a proponer posibilidades futuras. Por ... eso, el principio de repetición, que coloca a tantos festivales ante el suicidio por agotamiento y los de España son un ejemplo evidente, tiene muy poco que aportar a un lugar en el que se aspira a producir algo nuevo sobre un repertorio preexistente y muy limitado. Wagner, vía Nietzsche, sabía que la regeneración es el eterno retorno a algo que renace de sus propias ruinas o excesos.

Quien quiera disfrutar del 'Anillo' wagneriano, yendo más allá de la pasiva y lucrativa contemplación estética, lo que entenderá con facilidad. La regeneración es 'Rienzi', de la que ya se ha hablado en ABC, al convertirse en una excepcionalidad que nace y muere en esta misma edición. El incendio final del capitolio en el que queda atrapado el protagonista, su hermana Irene y Adriano Colonna, es una restitución en toda regla y a la altura de la inmolación que cierra 'El ocaso de los dioses' como redención de Brünnhilde, fin del reino de Wotan y desbordamiento del cauce del Rin donde el oro retorna para dar paso a un mundo puramente humano.

Un total de quince producciones del 'Anillo' se han hecho en Bayreuth desde su inauguración en 1876 y es curioso observar cómo varias de ellas se discutieron, se tildaron de equivocadas, y ahora son hitos de obligado cumplimiento. Todas ellas tienen sitio en el 'Anillo' que este año celebra el 150º aniversario del Festival de Bayreuth, invocadas sobre el escenario del Festspielhaus por la Inteligencia Artificial (IA) a partir de una producción que ya ha conseguido polarizar a los espectadores entre el desconcierto y el rechazo generalizado. Este 'Anillo' tiene como artesano indiscutible al director Christian Thielemann, cuya presencia es tan poderosa que apenas ruge, casi inaudible, el mi bemol grave con el que la orquesta abre 'El oro del Rin' y ya se ha hecho evidente el sentido de una tragedia que desborda cualquier previsión tras quince horas de música.

Thielemann está en Bayreuth porque habría sido un dislate que su nombre no figurase en la lista del aniversario. Aquí se presentó hace veintiséis años y hasta la semana pasada era, junto con el histórico Felix Mottl, el único director que había dirigido todas las óperas del 'canon de Bayreuth'. 'Rienzi', a cargo de la directora Nathalie Stutzmann, ha venido a desintegrar el palmarés. Thielemann fue también asesor y director musical del festival durante doce años; y le distanciaron varias discrepancias con Katharina Wagner.

La carga biográfica es poderosa, pero pesa más la posibilidad de tener a un director que compás tras compás ratifica la inmensidad inabarcable del 'Anillo'. Noticia relacionada El Festival de Aix-en-Provence mira a la muerte de frente Alberto González Lapuente La obra se explica en la orquesta y es aquí donde Thielemann teje la telaraña de los motivos con una penetración impresionante. Hay una certeza inmediata ante la nitidez de la textura orquestal a la que matiza la apaciguadora acústica del Festspielhaus; la amplitud expresiva; la constante reinvención del discurso y su inquieta significación en niveles más profundos; la sensación de la que orquesta conoce lo que no se dice de palabra… la intuición final de que la música es la razón de ser del 'Anillo'.

A falta de las dos últimas óperas del ciclo, Thielemann ya es el hacedor principal del polémico 'Ring 10010110: del mito al código' y, quizá también, el responsable en buena medida de la configuración de un reparto cuyas posibilidades vocales en el prólogo y primera ópera han sido, cuando menos discutibles. El veterano Michael Volle viene a poner el sello de calidad wagneriano con su Wotan, aunque su actual estado vocal complique seriamente el monólogo del segundo acto de 'La Valquiria', con el registro grave convertido en un 'parlato' de dudosa continuidad, además de la muy apurada intervención con la que puso el punto final a este título. El tenor Klaus Florian Vogt comenzó siendo un Loge incisivo y cáustico y se convirtió en un Siegmund bien intencionado y, desde luego, sin miedo a un combate en el que muere.

Su naturaleza lírica lo distancia de este último personaje cuyo perfil queda capitidisminuido, de manera que se espera, con pocas posibilidades de sorpresa, la futura conversión como Siegfried. Camilla Nylund encarna una Brünnhilde corta, sin poder ni altura. La emisión del registro agudo es salvaje y destemplada.

Tan ahogada como la Sieglinde de Elza van den Heever. El mérito de ambas está en el esfuerzo, amor propio y resistencia. Una consideración distinta apunta a la Anna Kissjudit quien presenta a Fricka con una interesante carga de hiriente maledicencia.

Muy sensata la Freia de Evelin Novak, el robusto Fasolt y el Hunding de Mika Kares. Queda la IA y la necesidad de observar su implantación escénica con precaución tras una primera impresión desconcertante que obliga a recordar el tropiezo de la realidad aumentada usada en el 'Parsifal' de 2023 dirigido musicalmente por Pablo Heras-Casado, quien, por cierto, se hará cargo de la nueva producción del 'Anillo' prevista para dentro de dos años. La sensación inicial es la falta de conexión, el sentido 'kitsch' de algunas imágenes, la aparente arbitrariedad en una sucesión que está en constante transformación sin que lo controle una clara dirección escénica.

Los espectadores —por otra parte, excesivamente generosos a la hora de aplaudir el reparto— han reaccionado estos dos días con sonoras rechiflas a la IA. A partir de aquí, merece la pena conocer la teoría. La IA no es creativa porque no es original, solo combina y calcula probabilidades durante un proceso en tiempo real Newsletter Sabine Sachweh, profesora de ingeniería de software y técnica aplicada en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Dortmund, explica el sentido del arte generativo y digital contemporáneo como proceso de regeneración de un sistema que produce variaciones continuas de sí mismo y nunca idénticas.

La IA no es creativa porque no es original, solo combina y calcula probabilidades durante un proceso en tiempo real para el que ha sido fundamental que Marcus Lobbes y Nils Corte alimentaran el sistema con 150 años de historia escénica del 'Anillo' en Bayreuth. Cada escena comienza en 1876 y, a partir de aquí, la narración se multiplica en capas visuales que configuran una especie de alucinación. El complejo proceso en tiempo real tiene en cuenta la acción de la orquesta, la presencia casi estática de los cantantes cuyos rastreadores determinan el momento de su intervención y el grado de protagonismo que adquieren en cada momento.

El proyecto de investigación que supone este 'Anillo' obliga a verlo con la misma curiosidad que se aplica al arte experimental, una vez que el desconcierto ante la menestra de imágenes en 'El oro del Rin', empezó a establecer conexiones más claras en 'La Valquiria', particularmente en el tercer acto. Y porque, un interrogante queda en el aire: ¿hasta qué punto la percepción de lo que hasta ahora se ha visto en Bayreuth no viene condicionada por determinados prejuicios? Acaba de publicarse un estudio de la Fundación BBVA sobre actitudes hacia la inteligencia artificial en España, basado en una encuesta telefónica a 2.000 personas de 18 años en adelante.

De manera predominante se manifiesta que un 49% de la población dice sentir preocupación ante la IA y un 47% cree que la IA mejorará la sociedad. Ante cifras tan igualadas, 'Siegfried' y 'El ocaso de los dioses' piden que en los próximos días que se les conceda una oportunidad. comentarios Reportar un error CRÍTICA DE ÓPERA La IA debuta en el 'Anillo' en Bayreuth entre el desconcierto y la curiosidad Los espectadores del Festival de Bayreuth 2026 «han reaccionado estos dos días con sonoras rechiflas a la IA» Regala esta noticia Añádenos en Google 'La valquiria'. (Bayreuther Fetspiele / Enrico Nawarth) Alberto González Lapuente Bayreuth 29/07/2026 a las 18:03h.

Festival de Bayreuth 'Ring 10010110: del mito al código': 'Das Rheingold' – 'Die Walküre' Intérpretes Klaus Florian Vogt (Loge, Siegmund), Anna Kissjudit (Fricka), Michael Volle (Wotan), Evelin Novak (Freia), Christa Mayer (Erda), Jochen Schmeckenbecher (Alberich), Gerhard Siegel (Mime), Mika Kares (Fasolt, Hunding), Peter Rose (Fafner), Elza van den Heever (Sieglinde), Camilla Nylund (Brünnhilde) Concepto artístico y técnico Marcus Lobbes y Nils Corte Dramaturgia Andri Hardmeier Narración IA Roman Senkl Código creativo/arte visual Nils Corte y Phil Hagen Jungschlaeger Escenario Wolf Gutjahr Vestuario Pia Maria Mackert Dirección musical Christian Thielemann Lugar Festspielhaus, Bayreuth Fecha 27/28-VII Entre los argumentos que dan forma al Festival de Bayreuth en su edición 2026 se encuentra el de la regeneración. No es un asunto extraño en un lugar acostumbrado a negociar su historia, a seguir siendo actualidad y a proponer posibilidades futuras. Por ... eso, el principio de repetición, que coloca a tantos festivales ante el suicidio por agotamiento y los de España son un ejemplo evidente, tiene muy poco que aportar a un lugar en el que se aspira a producir algo nuevo sobre un repertorio preexistente y muy limitado.

Wagner, vía Nietzsche, sabía que la regeneración es el eterno retorno a algo que renace de sus propias ruinas o excesos. Quien quiera disfrutar del 'Anillo' wagneriano, yendo más allá de la pasiva y lucrativa contemplación estética, lo que entenderá con facilidad. La regeneración es 'Rienzi', de la que ya se ha hablado en ABC, al convertirse en una excepcionalidad que nace y muere en esta misma edición.

El incendio final del capitolio en el que queda atrapado el protagonista, su hermana Irene y Adriano Colonna, es una restitución en toda regla y a la altura de la inmolación que cierra 'El ocaso de los dioses' como redención de Brünnhilde, fin del reino de Wotan y desbordamiento del cauce del Rin donde el oro retorna para dar paso a un mundo puramente humano. Un total de quince producciones del 'Anillo' se han hecho en Bayreuth desde su inauguración en 1876 y es curioso observar cómo varias de ellas se discutieron, se tildaron de equivocadas, y ahora son hitos de obligado cumplimiento. Todas ellas tienen sitio en el 'Anillo' que este año celebra el 150º aniversario del Festival de Bayreuth, invocadas sobre el escenario del Festspielhaus por la Inteligencia Artificial (IA) a partir de una producción que ya ha conseguido polarizar a los espectadores entre el desconcierto y el rechazo generalizado.

Este 'Anillo' tiene como artesano indiscutible al director Christian Thielemann, cuya presencia es tan poderosa que apenas ruge, casi inaudible, el mi bemol grave con el que la orquesta abre 'El oro del Rin' y ya se ha hecho evidente el sentido de una tragedia que desborda cualquier previsión tras quince horas de música. Thielemann está en Bayreuth porque habría sido un dislate que su nombre no figurase en la lista del aniversario. Aquí se presentó hace veintiséis años y hasta la semana pasada era, junto con el histórico Felix Mottl, el único director que había dirigido todas las óperas del 'canon de Bayreuth'. 'Rienzi', a cargo de la directora Nathalie Stutzmann, ha venido a desintegrar el palmarés.

Thielemann fue también asesor y director musical del festival durante doce años; y le distanciaron varias discrepancias con Katharina Wagner. La carga biográfica es poderosa, pero pesa más la posibilidad de tener a un director que compás tras compás ratifica la inmensidad inabarcable del 'Anillo'. Noticia relacionada El Festival de Aix-en-Provence mira a la muerte de frente Alberto González Lapuente La obra se explica en la orquesta y es aquí donde Thielemann teje la telaraña de los motivos con una penetración impresionante.

Hay una certeza inmediata ante la nitidez de la textura orquestal a la que matiza la apaciguadora acústica del Festspielhaus; la amplitud expresiva; la constante reinvención del discurso y su inquieta significación en niveles más profundos; la sensación de la que orquesta conoce lo que no se dice de palabra… la intuición final de que la música es la razón de ser del 'Anillo'. A falta de las dos últimas óperas del ciclo, Thielemann ya es el hacedor principal del polémico 'Ring 10010110: del mito al código' y, quizá también, el responsable en buena medida de la configuración de un reparto cuyas posibilidades vocales en el prólogo y primera ópera han sido, cuando menos discutibles. El veterano Michael Volle viene a poner el sello de calidad wagneriano con su Wotan, aunque su actual estado vocal complique seriamente el monólogo del segundo acto de 'La Valquiria', con el registro grave convertido en un 'parlato' de dudosa continuidad, además de la muy apurada intervención con la que puso el punto final a este título.

El tenor Klaus Florian Vogt comenzó siendo un Loge incisivo y cáustico y se convirtió en un Siegmund bien intencionado y, desde luego, sin miedo a un combate en el que muere. Su naturaleza lírica lo distancia de este último personaje cuyo perfil queda capitidisminuido, de manera que se espera, con pocas posibilidades de sorpresa, la futura conversión como Siegfried. Camilla Nylund encarna una Brünnhilde corta, sin poder ni altura.

La emisión del registro agudo es salvaje y destemplada. Tan ahogada como la Sieglinde de Elza van den Heever. El mérito de ambas está en el esfuerzo, amor propio y resistencia.

Una consideración distinta apunta a la Anna Kissjudit quien presenta a Fricka con una interesante carga de hiriente maledicencia. Muy sensata la Freia de Evelin Novak, el robusto Fasolt y el Hunding de Mika Kares. Queda la IA y la necesidad de observar su implantación escénica con precaución tras una primera impresión desconcertante que obliga a recordar el tropiezo de la realidad aumentada usada en el 'Parsifal' de 2023 dirigido musicalmente por Pablo Heras-Casado, quien, por cierto, se hará cargo de la nueva producción del 'Anillo' prevista para dentro de dos años.

La sensación inicial es la falta de conexión, el sentido 'kitsch' de algunas imágenes, la aparente arbitrariedad en una sucesión que está en constante transformación sin que lo controle una clara dirección escénica. Los espectadores —por otra parte, excesivamente generosos a la hora de aplaudir el reparto— han reaccionado estos dos días con sonoras rechiflas a la IA. A partir de aquí, merece la pena conocer la teoría.

La IA no es creativa porque no es original, solo combina y calcula probabilidades durante un proceso en tiempo real Newsletter Sabine Sachweh, profesora de ingeniería de software y técnica aplicada en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Dortmund, explica el sentido del arte generativo y digital contemporáneo como proceso de regeneración de un sistema que produce variaciones continuas de sí mismo y nunca idénticas. La IA no es creativa porque no es original, solo combina y calcula probabilidades durante un proceso en tiempo real para el que ha sido fundamental que Marcus Lobbes y Nils Corte alimentaran el sistema con 150 años de historia escénica del 'Anillo' en Bayreuth. Cada escena comienza en 1876 y, a partir de aquí, la narración se multiplica en capas visuales que configuran una especie de alucinación.

El complejo proceso en tiempo real tiene en cuenta la acción de la orquesta, la presencia casi estática de los cantantes cuyos rastreadores determinan el momento de su intervención y el grado de protagonismo que adquieren en cada momento. El proyecto de investigación que supone este 'Anillo' obliga a verlo con la misma curiosidad que se aplica al arte experimental, una vez que el desconcierto ante la menestra de imágenes en 'El oro del Rin', empezó a establecer conexiones más claras en 'La Valquiria', particularmente en el tercer acto. Y porque, un interrogante queda en el aire: ¿hasta qué punto la percepción de lo que hasta ahora se ha visto en Bayreuth no viene condicionada por determinados prejuicios?

Acaba de publicarse un estudio de la Fundación BBVA sobre actitudes hacia la inteligencia artificial en España, basado en una encuesta telefónica a 2.000 personas de 18 años en adelante. De manera predominante se manifiesta que un 49% de la población dice sentir preocupación ante la IA y un 47% cree que la IA mejorará la sociedad. Ante cifras tan igualadas, 'Siegfried' y 'El ocaso de los dioses' piden que en los próximos días que se les conceda una oportunidad. comentarios Reportar un error El Festival de Aix-en-Provence mira a la muerte de frente Alberto González Lapuente Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Huelva La madre de una de las menores agresoras de Moguer: «Mi hija se tomó la justicia por su mano.

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Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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