Mi casa tembló
Acojona que tu hogar se contonee como una bailarina arrancando su interpretación del Bolero de Ravel. Te envía un mensaje alto y claro sobre la fragilidad de la existencia humana en nuestro planeta M
Mi casa tembló Acojona que tu hogar se contonee como una bailarina arrancando su interpretación del Bolero de Ravel. Te envía un mensaje alto y claro sobre la fragilidad de la existencia humana en nuestro planeta Imagen del 01/08/2026.- El presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijoó, junto al presidente de Ceuta, Juan Vivas Lara durante una comparecencia en la Plaza de África con motivo de la masiva llegada de personas desde Marruecos a la playa del Tarajal. EFE/Reduan 19 de agosto de 2026 21:39 h Actualizado el 20/08/2026 05:30 h 5 El pasado martes 18 de agosto, hacia las diez y media de la mañana, mi casa en Bubión se cimbreó durante unos segundos.
Yo estaba en el comedor con mis invitados Merche Medina y José Ramón Alarcón, editores de Makma, disfrutando de esas charletas tranquilas y bienhumoradas posteriores al desayuno que solo son posibles en vacaciones, cuando el temblor de tierra en la ciudad de Granada alcanzó la Alpujarra. José Ramón fue el primero en tenerlo claro: “Un terremoto”, dijo con la calma del que se limita a constatar un hecho. Era un terremoto, en efecto.
El segundo –de magnitud 4,8– en tierras nazaríes desde la madrugada del pasado sábado; y les adelanto que en estos pueblos de alta montaña no causó el menor daño humano o material, ni tan siquiera esas grietas en las paredes o esos desprendimientos de cornisas registrados en el barrio granadino del Zaidín y algunos municipios del extrarradio. Pero les mentiría si les dijera que el temblor no ha dejado alguna huella en nuestras almas, ensombreciendo un poco el vitalismo con el que disfrutábamos del ferragosto. Mi casa tembló Acojona que tu hogar se contonee como una bailarina arrancando su interpretación del Bolero de Ravel.
Te envía un mensaje alto y claro sobre la fragilidad de la existencia humana en nuestro planeta Imagen del 01/08/2026.- El presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijoó, junto al presidente de Ceuta, Juan Vivas Lara durante una comparecencia en la Plaza de África con motivo de la masiva llegada de personas desde Marruecos a la playa del Tarajal. EFE/Reduan 19 de agosto de 2026 21:39 h Actualizado el 20/08/2026 05:30 h 5 El pasado martes 18 de agosto, hacia las diez y media de la mañana, mi casa en Bubión se cimbreó durante unos segundos. Yo estaba en el comedor con mis invitados Merche Medina y José Ramón Alarcón, editores de Makma, disfrutando de esas charletas tranquilas y bienhumoradas posteriores al desayuno que solo son posibles en vacaciones, cuando el temblor de tierra en la ciudad de Granada alcanzó la Alpujarra.
José Ramón fue el primero en tenerlo claro: “Un terremoto”, dijo con la calma del que se limita a constatar un hecho. Era un terremoto, en efecto. El segundo –de magnitud 4,8– en tierras nazaríes desde la madrugada del pasado sábado; y les adelanto que en estos pueblos de alta montaña no causó el menor daño humano o material, ni tan siquiera esas grietas en las paredes o esos desprendimientos de cornisas registrados en el barrio granadino del Zaidín y algunos municipios del extrarradio.
Pero les mentiría si les dijera que el temblor no ha dejado alguna huella en nuestras almas, ensombreciendo un poco el vitalismo con el que disfrutábamos del ferragosto.