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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

Los intrépidos españoles que recorrieron África en tractor

«Nuestro medio de transporte no era el más adecuado para establecer un récord de velocidad», admitió con cierta sorna el fotógrafo Carlos Santos al relatar en 1979 el largo viaje que había realizado e

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Decíamos ayer Los intrépidos españoles que recorrieron África en tractor Tres jóvenes acondicionaron un remolque como vivienda y viajaron durante un año por todo el continente en 1977 Regala esta noticia Añádenos en Google El tractor con remolque con el que viajaron por África. (Carlos Santos) Mónica Arrizabalaga 30/07/2026 Actualizado a las 01:35h. «Nuestro medio de transporte no era el más adecuado para establecer un récord de velocidad», admitió con cierta sorna el fotógrafo Carlos Santos al relatar en 1979 el largo viaje que había realizado en un tractor por el continente africano junto al ... delineante Juan Carlos Romo y Lorenzo del Amo, pionero del turismo de aventura. Los tres jóvenes y su perro 'Chambo' habían cruzado Argelia, Níger, Burkina Faso (que por entonces aún se llamaba Alto Volta), Malí, Costa de Marfil, Ghana, Togo y Camerún, a una media de 20 kilómetros por hora.

Santos continuaría después por las actuales República Centroafricana y República Democrática del Congo, Ruanda, Tanzania y Kenia, y a su regreso, contó al detalle su largo periplo en 'Los domingos de ABC'. Antes de partir de Madrid una noche de septiembre en ese «extraño artilugio» que formaba su tractor de 50 CV y el remolque que habían acondicionado como vivienda, con camas y una cocina con 300 kilos de alimentos, los tres jóvenes habían preparado cuidadosamente la expedición. No llevaban móvil, que entonces no existían, pero sí un cabestrante, mapas, brújula, casete portátil, material fotográfico, prismáticos, un equipo especial para la arena (planchas perforadas, pico, pala y cables de acero), así como una motocicleta y una balsa hinchable.

El tractor tenía una autonomía de 3.000 kilómetros, con 600 litros de gasoil repartidos en bidones, y en el interior de las ruedas grandes, como lastre, portaban 400 litros de agua. El vehículo contaba además con repuestos, herramientas, gatos, un compresor de aire, baterías, linternas, pilas y un surtido botiquín. Imágenes del viaje publicadas en 'Los domingos de ABC'. (Carlos Santos/ABC) Así equipados, los aventureros españoles llegaron a Ceuta dispuestos a emprender su aventura, pero en la frontera marroquí se toparon con que «en Marruecos estaba prohibido hacer turismo en tractor» y «no porque existiera una ley al respecto, sino porque nunca antes se había hecho», según Santos.

«Con la cola entre las ruedas», regresaron a Alicante para embarcar hacia Orán, «suponiendo que los cancerberos argelinos serían menos rigurosos para con nuestro pobre Rocinante mecánico», continuó el fotógrafo. Y desde allí, por fin, comenzaron su singular travesía. Noticia relacionada Decíamos ayer El Nautilus español de las 13.000 leguas de viaje marino Mónica Arrizabalaga El relato de su traqueteo por el desierto del Sáhara sin suspensión adecuada y sin poder alcanzar la velocidad requerida para pasar por algunas pistas encrespadas no incita a seguir sus pasos.

«Nuestro tractor y nuestro remolque parecían sufrir un permanente baile de San Vito», describió Santos, y «un horrendo terremoto» se adueñaba de ellos, magullando sus cuerpos y lanzando sus pertenencias en todas direcciones. Cuando el tractor se embarrancaba en la arena, tenían que desengancharlo y tirar del remolque con un cable de acero, y alguna vez tuvieron que volver sobre sus pasos por equivocarse de camino. La belleza del desierto y sus oasis, sin embargo, les fascinó.

Conocieron «la magia del Sáhara» en Tamanrasset, disfrutaron de la «exquisita cortesía» de los tuaregs y se sorprendieron por la belleza de los pastores 'peul' antes de llegar a Niamey, donde pasaron «una hermosa Nochevieja» a orillas del Níger. «El Sáhara había quedado atrás, quienes nos habían llamado locos sabrían -un día u otro- que lo habíamos conseguido y que un tractor agrícola (matrícula de Ciudad Real) había cruzado el gran desierto», escribió orgulloso Santos en la primera de las entregas que publicó en este periódico. En las siguientes contó su encuentro con un misionero experto en serpientes o con Manuel Serrat, un profesor de español en Costa de Marfil.

También cómo Benin les cerró las puertas y se vieron obligados a vender el camión en Camerún. Allí sus caminos se separaron. Lorenzo y Juan Carlos siguieron en la 'Benelli' que llevaban en el remolque y Santos continuó su recorrido solo.

Cruzó el territorio del dictador Bokassa, después Ruanda y en Tanzania no dudó en ascender al Kilimanjaro (5.895 metros). «Sobre la cima -aseguró-, con el continente africano a mis pies, viví el instante eterno. Ya nada volvería a ser igual».

Temas Viajar Republica Democratica del Congo Argelia Niger Kenia Burkina Faso Togo Marruecos Ghana africa Mali Tanzania comentarios Reportar un error Decíamos ayer Los intrépidos españoles que recorrieron África en tractor Tres jóvenes acondicionaron un remolque como vivienda y viajaron durante un año por todo el continente en 1977 Regala esta noticia Añádenos en Google El tractor con remolque con el que viajaron por África. (Carlos Santos) Mónica Arrizabalaga 30/07/2026 Actualizado a las 01:35h. «Nuestro medio de transporte no era el más adecuado para establecer un récord de velocidad», admitió con cierta sorna el fotógrafo Carlos Santos al relatar en 1979 el largo viaje que había realizado en un tractor por el continente africano junto al ... delineante Juan Carlos Romo y Lorenzo del Amo, pionero del turismo de aventura. Los tres jóvenes y su perro 'Chambo' habían cruzado Argelia, Níger, Burkina Faso (que por entonces aún se llamaba Alto Volta), Malí, Costa de Marfil, Ghana, Togo y Camerún, a una media de 20 kilómetros por hora.

Santos continuaría después por las actuales República Centroafricana y República Democrática del Congo, Ruanda, Tanzania y Kenia, y a su regreso, contó al detalle su largo periplo en 'Los domingos de ABC'. Antes de partir de Madrid una noche de septiembre en ese «extraño artilugio» que formaba su tractor de 50 CV y el remolque que habían acondicionado como vivienda, con camas y una cocina con 300 kilos de alimentos, los tres jóvenes habían preparado cuidadosamente la expedición. No llevaban móvil, que entonces no existían, pero sí un cabestrante, mapas, brújula, casete portátil, material fotográfico, prismáticos, un equipo especial para la arena (planchas perforadas, pico, pala y cables de acero), así como una motocicleta y una balsa hinchable.

El tractor tenía una autonomía de 3.000 kilómetros, con 600 litros de gasoil repartidos en bidones, y en el interior de las ruedas grandes, como lastre, portaban 400 litros de agua. El vehículo contaba además con repuestos, herramientas, gatos, un compresor de aire, baterías, linternas, pilas y un surtido botiquín. Imágenes del viaje publicadas en 'Los domingos de ABC'. (Carlos Santos/ABC) Así equipados, los aventureros españoles llegaron a Ceuta dispuestos a emprender su aventura, pero en la frontera marroquí se toparon con que «en Marruecos estaba prohibido hacer turismo en tractor» y «no porque existiera una ley al respecto, sino porque nunca antes se había hecho», según Santos.

«Con la cola entre las ruedas», regresaron a Alicante para embarcar hacia Orán, «suponiendo que los cancerberos argelinos serían menos rigurosos para con nuestro pobre Rocinante mecánico», continuó el fotógrafo. Y desde allí, por fin, comenzaron su singular travesía. Noticia relacionada Decíamos ayer El Nautilus español de las 13.000 leguas de viaje marino Mónica Arrizabalaga El relato de su traqueteo por el desierto del Sáhara sin suspensión adecuada y sin poder alcanzar la velocidad requerida para pasar por algunas pistas encrespadas no incita a seguir sus pasos.

«Nuestro tractor y nuestro remolque parecían sufrir un permanente baile de San Vito», describió Santos, y «un horrendo terremoto» se adueñaba de ellos, magullando sus cuerpos y lanzando sus pertenencias en todas direcciones. Cuando el tractor se embarrancaba en la arena, tenían que desengancharlo y tirar del remolque con un cable de acero, y alguna vez tuvieron que volver sobre sus pasos por equivocarse de camino. La belleza del desierto y sus oasis, sin embargo, les fascinó.

Conocieron «la magia del Sáhara» en Tamanrasset, disfrutaron de la «exquisita cortesía» de los tuaregs y se sorprendieron por la belleza de los pastores 'peul' antes de llegar a Niamey, donde pasaron «una hermosa Nochevieja» a orillas del Níger. «El Sáhara había quedado atrás, quienes nos habían llamado locos sabrían -un día u otro- que lo habíamos conseguido y que un tractor agrícola (matrícula de Ciudad Real) había cruzado el gran desierto», escribió orgulloso Santos en la primera de las entregas que publicó en este periódico. En las siguientes contó su encuentro con un misionero experto en serpientes o con Manuel Serrat, un profesor de español en Costa de Marfil.

También cómo Benin les cerró las puertas y se vieron obligados a vender el camión en Camerún. Allí sus caminos se separaron. Lorenzo y Juan Carlos siguieron en la 'Benelli' que llevaban en el remolque y Santos continuó su recorrido solo.

Cruzó el territorio del dictador Bokassa, después Ruanda y en Tanzania no dudó en ascender al Kilimanjaro (5.895 metros). «Sobre la cima -aseguró-, con el continente africano a mis pies, viví el instante eterno. Ya nada volvería a ser igual».

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Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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