← Volver a la portada
Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Un análisis forense resuelve el misterio de la muerte del Niño del cerro El Plomo, una de las momias incas mejor conservadas

Momias andinas - Las tomografías detectaron una fractura sin señales de cicatrización que apunta a una agresión recibida en los últimos instantes con el menor colocado frente al atacante Niño del cer

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Un análisis forense resuelve el misterio de la muerte del Niño del cerro El Plomo, una de las momias incas mejor conservadas Momias andinas — Las tomografías detectaron una fractura sin señales de cicatrización que apunta a una agresión recibida en los últimos instantes con el menor colocado frente al atacante La posición del cuerpo ocultó el traumatismo durante décadas CC0 Héctor Farrés 31 de julio de 2026 15:56 h 0 La presión repetida contra el terreno engrosó la piel de unas plantas infantiles y dejó manchas oscuras asociadas a caminatas prolongadas. Los cambios químicos conservados en el cabello siguieron ese desplazamiento y situaron el ascenso final a la montaña como la última etapa de un trayecto mucho mayor. Esas señales pertenecen al Niño del cerro El Plomo, un menor de ocho o nueve años ofrecido durante una ceremonia inca de Capacocha en el siglo XV.

El largo viaje preparó al menor para la ceremonia inca El análisis de isótopos de oxígeno e hidrógeno indica que el menor recorrió entre 2.600 y 2.800 kilómetros durante unos nueve meses, desde Cuzco hasta el valle del Maipo-Mapocho. Durante el trayecto, las comunidades de la ruta pudieron ofrecer alojamiento y alimentos a la comitiva. Aquel recorrido formaba parte de una ceremonia organizada por el Imperio inca para unir territorios alejados con su centro político y religioso, mientras preparaba al niño para el sacrificio mediante desplazamientos prolongados y comidas rituales.

La investigación descartó que el frío causara la muerte CC0 Cuando el cuerpo apareció en 1954 a unos 5.400 metros de altitud, los daños observados en los dedos llevaron a pensar que el menor había muerto por hipotermia. La nueva investigación, liderada por la Universidad de Valencia, publicada en Science Advances y difundida por Live Science, no halló inflamación ni degeneración compatibles con lesiones sufridas en vida por frío extremo. La piel de manos y pies seguía bien conservada, de modo que las bajas temperaturas explican la preservación del cuerpo después de la muerte y no la causa del fallecimiento.

Un fuerte golpe en la cabeza provocó el fallecimiento Las tomografías revelaron una lesión ovalada en el lado izquierdo de la frente, justo encima de una fractura de 30 milímetros que afectaba al hueso frontal. El impacto también había separado las suturas coronal y sagital del cráneo. La ausencia de cicatrización sitúa el golpe en el momento de la muerte o muy cerca de él, mientras su dirección y su posición apuntan a una agresión dirigida antes que a una caída accidental.

El menor pudo estar frente a la persona que lo golpeó, con la cabeza inclinada. Mediante un modelo tridimensional del cráneo y una técnica informática procedente de las pruebas de choque de automóviles, el equipo calculó que una fuerza cercana a 2.800 newtons podía producir aquel daño. Entre los objetos examinados, una maza inca de piedra con forma estrellada generó el patrón más parecido, aunque los autores no atribuyen el arma con certeza absoluta.

El estudio concluye que un instrumento romo y compacto pudo causar el traumatismo mortal. Las pruebas forenses cambiaron la explicación del sacrificio Science Las imágenes internas mostraron comida en el estómago y un esófago dilatado, mientras los residuos localizados en la ropa indican que el niño comió poco antes de morir. El vómito se produjo alrededor del golpe, posiblemente por los efectos fisiológicos rápidos del traumatismo craneal.

Después, el cuerpo quedó colocado con cuidado en posición sentada, como si durmiera, y la zona herida de la frente se apoyó contra la rodilla izquierda. Esa disposición ocultó el traumatismo durante décadas y ayudó a mantener la explicación de una muerte causada por el frío. Otras víctimas muestran ceremonias con desenlaces diferentes La revisión de dos mujeres halladas en 1976 en Cerro Esmeralda amplía la conclusión de que la Capacocha empleó distintos mecanismos de muerte según el lugar y la ceremonia.

Una tenía unos nueve o diez años y la otra alrededor de 18 o 19, pero sus huesos hioides permanecían íntegros y situados. Las marcas del cuello se ajustaban mejor a la presión de prendas o tejidos funerarios, por lo que el equipo consideró poco probable el estrangulamiento. Antes de 2011, ambos cuerpos estuvieron expuestos en el Museo Regional de Iquique.

La recuperación sin control dañó ambos cuerpos; las autopsias antiguas y la manipulación posterior impidieron establecer cómo murieron, aunque el cabello registró un aumento final del consumo de maíz asociado a comidas ceremoniales. Una recorrió entre 900 y 1.200 kilómetros durante unos cinco meses, y la otra cubrió una distancia parecida en cerca de tres. La investigación deja así dos causas de muerte abiertas, pero sitúa los sacrificios dentro de peregrinaciones largas y planificadas cuyo desenlace podía adoptar formas distintas.

Etiquetas / SPIN / Arqueología Un análisis forense resuelve el misterio de la muerte del Niño del cerro El Plomo, una de las momias incas mejor conservadas Momias andinas — Las tomografías detectaron una fractura sin señales de cicatrización que apunta a una agresión recibida en los últimos instantes con el menor colocado frente al atacante La posición del cuerpo ocultó el traumatismo durante décadas CC0 Héctor Farrés 31 de julio de 2026 15:56 h 0 La presión repetida contra el terreno engrosó la piel de unas plantas infantiles y dejó manchas oscuras asociadas a caminatas prolongadas. Los cambios químicos conservados en el cabello siguieron ese desplazamiento y situaron el ascenso final a la montaña como la última etapa de un trayecto mucho mayor. Esas señales pertenecen al Niño del cerro El Plomo, un menor de ocho o nueve años ofrecido durante una ceremonia inca de Capacocha en el siglo XV.

El largo viaje preparó al menor para la ceremonia inca El análisis de isótopos de oxígeno e hidrógeno indica que el menor recorrió entre 2.600 y 2.800 kilómetros durante unos nueve meses, desde Cuzco hasta el valle del Maipo-Mapocho. Durante el trayecto, las comunidades de la ruta pudieron ofrecer alojamiento y alimentos a la comitiva. Aquel recorrido formaba parte de una ceremonia organizada por el Imperio inca para unir territorios alejados con su centro político y religioso, mientras preparaba al niño para el sacrificio mediante desplazamientos prolongados y comidas rituales.

La investigación descartó que el frío causara la muerte CC0 Cuando el cuerpo apareció en 1954 a unos 5.400 metros de altitud, los daños observados en los dedos llevaron a pensar que el menor había muerto por hipotermia. La nueva investigación, liderada por la Universidad de Valencia, publicada en Science Advances y difundida por Live Science, no halló inflamación ni degeneración compatibles con lesiones sufridas en vida por frío extremo. La piel de manos y pies seguía bien conservada, de modo que las bajas temperaturas explican la preservación del cuerpo después de la muerte y no la causa del fallecimiento.

Un fuerte golpe en la cabeza provocó el fallecimiento Las tomografías revelaron una lesión ovalada en el lado izquierdo de la frente, justo encima de una fractura de 30 milímetros que afectaba al hueso frontal. El impacto también había separado las suturas coronal y sagital del cráneo. La ausencia de cicatrización sitúa el golpe en el momento de la muerte o muy cerca de él, mientras su dirección y su posición apuntan a una agresión dirigida antes que a una caída accidental.

El menor pudo estar frente a la persona que lo golpeó, con la cabeza inclinada. Mediante un modelo tridimensional del cráneo y una técnica informática procedente de las pruebas de choque de automóviles, el equipo calculó que una fuerza cercana a 2.800 newtons podía producir aquel daño. Entre los objetos examinados, una maza inca de piedra con forma estrellada generó el patrón más parecido, aunque los autores no atribuyen el arma con certeza absoluta.

El estudio concluye que un instrumento romo y compacto pudo causar el traumatismo mortal. Las pruebas forenses cambiaron la explicación del sacrificio Science Las imágenes internas mostraron comida en el estómago y un esófago dilatado, mientras los residuos localizados en la ropa indican que el niño comió poco antes de morir. El vómito se produjo alrededor del golpe, posiblemente por los efectos fisiológicos rápidos del traumatismo craneal.

Después, el cuerpo quedó colocado con cuidado en posición sentada, como si durmiera, y la zona herida de la frente se apoyó contra la rodilla izquierda. Esa disposición ocultó el traumatismo durante décadas y ayudó a mantener la explicación de una muerte causada por el frío. Otras víctimas muestran ceremonias con desenlaces diferentes La revisión de dos mujeres halladas en 1976 en Cerro Esmeralda amplía la conclusión de que la Capacocha empleó distintos mecanismos de muerte según el lugar y la ceremonia.

Una tenía unos nueve o diez años y la otra alrededor de 18 o 19, pero sus huesos hioides permanecían íntegros y situados. Las marcas del cuello se ajustaban mejor a la presión de prendas o tejidos funerarios, por lo que el equipo consideró poco probable el estrangulamiento. Antes de 2011, ambos cuerpos estuvieron expuestos en el Museo Regional de Iquique.

La recuperación sin control dañó ambos cuerpos; las autopsias antiguas y la manipulación posterior impidieron establecer cómo murieron, aunque el cabello registró un aumento final del consumo de maíz asociado a comidas ceremoniales. Una recorrió entre 900 y 1.200 kilómetros durante unos cinco meses, y la otra cubrió una distancia parecida en cerca de tres. La investigación deja así dos causas de muerte abiertas, pero sitúa los sacrificios dentro de peregrinaciones largas y planificadas cuyo desenlace podía adoptar formas distintas.

Etiquetas / SPIN / Arqueología

Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
Un análisis forense resuelve el misterio de la muerte del Niño del cerro El Plomo, una de las momias incas mejor conservadas · ReversoDigital