“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones
Lo que un día fue una opción alternativa para viajar ahorrando dinero, hoy se ha convertido en una forma completamente instaurada, con plataformas especializadas en el intercambio que no paran de crec
TENDENCIAS “Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones Lo que un día fue una opción alternativa para viajar ahorrando dinero, hoy se ha convertido en una forma completamente instaurada, con plataformas especializadas en el intercambio que no paran de crecer. ¿Cómo es pasar unos días en casa ajena? ¿Y qué se encuentran los anfitriones a la vuelta? — Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión” No todo el mundo corre la buena suerte de Kate Winslet en 'The Holiday'.
Carmen López 5 de agosto de 2026 21:56 h Actualizado el 06/08/2026 05:30 h 0 Yo a Boston y tú a California podría ser un buen eslogan con referencia pop para la práctica de intercambio de casas para viajar. Un método que comenzó como un experimento minoritario más parecido a un tablón de anuncios analógico y que se ha profesionalizado, por decirlo de alguna manera, con la aparición de plataformas como Homelink o HomeExchange, la más popular. Según datos del sector, esta última ha experimentado un crecimiento del 370% desde 2021, con más de 120.000 trueques habitacionales.
En general, las experiencias son positivas, lo que explica el aumento más allá del ahorro de dinero, aunque también hay anécdotas cuestionables o curiosas. Begoña empezó a intercambiar vivienda para viajar en aquellos tiempos en los que Internet no era una maraña de comentarios en redes sociales, reseñas y puntuaciones. Era la primera década de los 2000 y recuerda que esta fórmula “tenía un aspecto un poco más romántico y también la cosa era más arriesgada”, aunque siempre le salió bien.
Por aquel entonces usaba Craigslist, una web que aún existe, y que funciona como un tablón de anuncios internacional, donde se podía encontrar casi cualquier cosa: productos, trabajos, coches o alojamiento en el extranjero. “Uno de los foros estaba dedicado al intercambio y tú simplemente ponías un mensaje: ’Hola, soy tal, tengo un piso en Barcelona. Me gustaría pasar el verano en Nueva York o Berlín o no sé dónde’ y, a veces ponías fotos, pero otras ni eso, estaba totalmente basado en texto”, explica. “A partir de ahí podías recibir ofertas, y si alguien más o menos te daba buena espina y os cuadraban las fechas, llegabais a un acuerdo. Simplemente, tú te plantabas en su casa y esa persona se plantaba en la tuya”.
TENDENCIAS “Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones Lo que un día fue una opción alternativa para viajar ahorrando dinero, hoy se ha convertido en una forma completamente instaurada, con plataformas especializadas en el intercambio que no paran de crecer. ¿Cómo es pasar unos días en casa ajena? ¿Y qué se encuentran los anfitriones a la vuelta? — Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión” No todo el mundo corre la buena suerte de Kate Winslet en 'The Holiday'.
Carmen López 5 de agosto de 2026 21:56 h Actualizado el 06/08/2026 05:30 h 0 Yo a Boston y tú a California podría ser un buen eslogan con referencia pop para la práctica de intercambio de casas para viajar. Un método que comenzó como un experimento minoritario más parecido a un tablón de anuncios analógico y que se ha profesionalizado, por decirlo de alguna manera, con la aparición de plataformas como Homelink o HomeExchange, la más popular. Según datos del sector, esta última ha experimentado un crecimiento del 370% desde 2021, con más de 120.000 trueques habitacionales.
En general, las experiencias son positivas, lo que explica el aumento más allá del ahorro de dinero, aunque también hay anécdotas cuestionables o curiosas. Begoña empezó a intercambiar vivienda para viajar en aquellos tiempos en los que Internet no era una maraña de comentarios en redes sociales, reseñas y puntuaciones. Era la primera década de los 2000 y recuerda que esta fórmula “tenía un aspecto un poco más romántico y también la cosa era más arriesgada”, aunque siempre le salió bien.
Por aquel entonces usaba Craigslist, una web que aún existe, y que funciona como un tablón de anuncios internacional, donde se podía encontrar casi cualquier cosa: productos, trabajos, coches o alojamiento en el extranjero. “Uno de los foros estaba dedicado al intercambio y tú simplemente ponías un mensaje: ’Hola, soy tal, tengo un piso en Barcelona. Me gustaría pasar el verano en Nueva York o Berlín o no sé dónde’ y, a veces ponías fotos, pero otras ni eso, estaba totalmente basado en texto”, explica. “A partir de ahí podías recibir ofertas, y si alguien más o menos te daba buena espina y os cuadraban las fechas, llegabais a un acuerdo. Simplemente, tú te plantabas en su casa y esa persona se plantaba en la tuya”.