Crueldad menorera
Con los miles de menores abandonados a su suerte, criaturas errantes que vagabundean sobre las calles de Ceuta , asistimos a la resurrección de aquellos crueles cuentos infantiles que fertilizaron nue
Crueldad menorera Cómo estará Marruecos para que tantos padres se desprendan de la sangre de su sangre despachándola hacia una aventura que, de momento, es atroz desventura plagada de incertidumbre Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Multitud de menores inmigrantes en Ceuta. (EFE) Ramón Palomar 19/08/2026 Actualizado a las 19:11h. Con los miles de menores abandonados a su suerte, criaturas errantes que vagabundean sobre las calles de Ceuta, asistimos a la resurrección de aquellos crueles cuentos infantiles que fertilizaron nuestras primeras pesadillas. En esas narraciones, los padres exiliaban a sus hijos hacia el bosque ... porque no les podían alimentar, y allí, pues bueno, con un poco de suerte igual la chavalería se buscaba la vida.
Pero lo único que encontraban los desterrados eran brujas con verrugas tachonando sus napias ganchudas y carniceros caníbales que se los zampaban como si fuesen los precursores de la familia de 'La matanza de Texas', los célebres palurdos que metamorfoseaban al veraneante en carne picada de futura y tierna hamburguesa. Los progenitores de aquellos feroces cuentos les mandaban al lóbrego bosque, pero ahora, algunos padres de la vecina morería los envían a la jungla de asfalto y les ordenan que no regresen. Misma jugada, pero antaño sin móvil para avisar o recibir instrucciones.
En nuestra moderna selva los monstruos abundan. Que se lo pregunten a esas desamparadas niñas que buscan refugio bajo los coches de la policía porque saben que el peligro, en forma de pederastas, violadores y malandros expertos en la trata de jóvenes, acecha como un escualo hambriento. Estas nuevas Caperucitas ni siquiera merecen una mención por parte de nuestras feministas rococó, unas que sin duda vacacionan en una cala muy cuqui y que, por lo tanto, no disponen de tiempo para clamar contra este escándalo.
Cómo estará Marruecos para que tantos padres se desprendan de la sangre de su sangre despachándola hacia una aventura que, de momento, es atroz desventura plagada de incertidumbre. Cuando nuestros infantiles cumpleaños, vigilados siempre por algunas madres, tras la merienda recuerdo a una que gustaba de narrarnos esos textos preñados de penalidades. Supongo que esa señora colmaba su peculiar morbo de puro sadismo al aterrorizarnos.
Hoy no necesitamos a una de esas almas caritativas que nos explicaban, a su bestia manera, la maldad del mundo. Hoy basta con mirar más allá de Tarifa. comentarios Reportar un error Crueldad menorera Cómo estará Marruecos para que tantos padres se desprendan de la sangre de su sangre despachándola hacia una aventura que, de momento, es atroz desventura plagada de incertidumbre Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Multitud de menores inmigrantes en Ceuta. (EFE) Ramón Palomar 19/08/2026 Actualizado a las 19:11h. Con los miles de menores abandonados a su suerte, criaturas errantes que vagabundean sobre las calles de Ceuta, asistimos a la resurrección de aquellos crueles cuentos infantiles que fertilizaron nuestras primeras pesadillas.
En esas narraciones, los padres exiliaban a sus hijos hacia el bosque ... porque no les podían alimentar, y allí, pues bueno, con un poco de suerte igual la chavalería se buscaba la vida. Pero lo único que encontraban los desterrados eran brujas con verrugas tachonando sus napias ganchudas y carniceros caníbales que se los zampaban como si fuesen los precursores de la familia de 'La matanza de Texas', los célebres palurdos que metamorfoseaban al veraneante en carne picada de futura y tierna hamburguesa. Los progenitores de aquellos feroces cuentos les mandaban al lóbrego bosque, pero ahora, algunos padres de la vecina morería los envían a la jungla de asfalto y les ordenan que no regresen.
Misma jugada, pero antaño sin móvil para avisar o recibir instrucciones. En nuestra moderna selva los monstruos abundan. Que se lo pregunten a esas desamparadas niñas que buscan refugio bajo los coches de la policía porque saben que el peligro, en forma de pederastas, violadores y malandros expertos en la trata de jóvenes, acecha como un escualo hambriento.
Estas nuevas Caperucitas ni siquiera merecen una mención por parte de nuestras feministas rococó, unas que sin duda vacacionan en una cala muy cuqui y que, por lo tanto, no disponen de tiempo para clamar contra este escándalo. Cómo estará Marruecos para que tantos padres se desprendan de la sangre de su sangre despachándola hacia una aventura que, de momento, es atroz desventura plagada de incertidumbre. Cuando nuestros infantiles cumpleaños, vigilados siempre por algunas madres, tras la merienda recuerdo a una que gustaba de narrarnos esos textos preñados de penalidades.
Supongo que esa señora colmaba su peculiar morbo de puro sadismo al aterrorizarnos. Hoy no necesitamos a una de esas almas caritativas que nos explicaban, a su bestia manera, la maldad del mundo. Hoy basta con mirar más allá de Tarifa. comentarios Reportar un error La cancelación de ruido no es de auriculares de 200 euros: 5 modelos por menos que un tope de gama Alejandra Santisteban Guiu Javier Bardem: «Sé que tipo de padre quiero ser.
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