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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

El auxilio de los cazadores a la fauna en veda: «El trabajo de verano se lleva el 50% o el 60% de nuestro presupuesto»

Durante el verano, los campos de Andalucía entran en uno de los periodos más duros del año para la fauna silvestre. Las altas temperaturas y la ausencia de lluvias convierten el agua y el alimento en

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El auxilio de los cazadores a la fauna en veda: «El trabajo de verano se lleva el 50% o el 60% de nuestro presupuesto» Cuando la actividad cinegética está completamente parada, los cazadores trabajan más que nunca para abastecer a las especies mediante bebederos y comederos Regala esta noticia Añádenos en Google Guarda de una sociedad de cazadores poniendo a punto un bebedero para la fauna. (FAC) Álvaro Galván 31/07/2026 a las 12:37h. Durante el verano, los campos de Andalucía entran en uno de los periodos más duros del año para la fauna silvestre.

Las altas temperaturas y la ausencia de lluvias convierten el agua y el alimento en recursos escasos para multitud de especies. Paradójicamente, mientras ... la actividad cinegética permanece completamente paralizada por la veda, cientos de cazadores recorren cada semana montes, sierras y campiñas para realizar un trabajo tan constante como desconocido. Nada más y nada menos que mantener con vida miles de puntos de agua y alimentación repartidos por toda la región.

Y es que, durante estos meses estivales, los vehículos de las sociedades de cazadores cargan depósitos de agua, sacos de cereal y herramientas de mantenimiento. Con todo ello, se revisan y se rellenan bebederos y comederos instalados en los cotos, infraestructuras que benefician no solo a especies cinegéticas sino también a una enorme diversidad de fauna silvestre. Además, este esfuerzo se ha intensificado en los últimos años como consecuencia del cambio climático.

Esto desemboca en un trabajo cada vez más arduo, aunque silencioso, que además se financia íntegramente con recursos propios de los cazadores. Un compromiso que convierte el verano en una de las épocas de mayor actividad para quienes dedican buena parte de su tiempo a la conservación del hábitat. «Precisamente, cuando la caza está completamente parada es cuando más hincapié hay que hacer en apoyar las poblaciones para mantenerlas y, a ser posible, multiplicarlas, de cara al tema de la veda.

Es ahora en verano cuando, desde la sociedad, hacemos más hincapié y estamos más activos en temas de comederos y bebederos», afirma Antonio Carlos, secretario de la sociedad de cazadores de Benamejí. Un trabajo invisible y altruista La escasez de agua y de alimento durante el verano obliga a muchas especies a recorrer largas distancias para sobrevivir, incrementando además su vulnerabilidad. Ante esta situación, las sociedades de cazadores intensifican las actuaciones de mejora de hábitat mediante la instalación, mantenimiento y reposición constante de comederos y bebederos distribuidos por los cotos andaluces.

José Campaña, guarda y presidente de la sociedad de cazadores de Fernán Núñez, cuenta cómo es una jornada típica de trabajo en pleno verano: «Suelo estar a las seis de la mañana todos los días en el campo porque, con las calores que tenemos, como no estés tempranito no hay quien aguante. Básicamente, el trabajo más fuerte ahora es repasar, limpiar y reponer bebederos. Nuestro coto tiene mucha campiña, cereal, mimosas, olivar… Entonces, no es necesario el aporte de comida.

Lo único que hacemos es dejar algunas franjas sin segar para cuando más adelante falte el alimento, pero en verano, el 90% del trabajo es revisar y reponer puntos de agua», explica. Conejos alrededor de un bebedero instalado por la sociedad de cazadores de Fernán Núñez. (ABC) Precisamente, para conocer el alcance real de ese trabajo, la Federación Andaluza de Caza realizó entre el 15 de junio y el 15 de septiembre de 2025 una amplia encuesta entre sus sociedades federadas. De las cerca de 1.400 existentes en Andalucía respondieron 721, una muestra superior al 50 % que el Servicio Técnico de la FAC considera suficientemente representativa y cuyos resultados han sido contrastados con los correspondientes planes técnicos de caza.

Concretamente, los datos muestran que las sociedades de cazadores andaluzas mantienen cada verano más de 40.000 puntos de agua, donde llegan a aportar más de 20 millones de litros de agua. A ello se suman más de 28.000 puntos de alimentación, en los que distribuyen alrededor de 2,8 millones de kilos de alimento destinados a la fauna silvestre. Aunque el estudio se ha centrado en ese periodo, coincidente con la época de mayor estrés hídrico, el mantenimiento de estas infraestructuras continúa durante el resto del año, adaptándose a las necesidades de cada estación.

En el caso de la sociedad de cazadores de Hornachuelos, presidida por Manolo Román, gestiona «unas 12.000 hectáreas de monte público, que son los cotos El Pedrejón y El Torilejo. A diario tenemos unas tres personas trabajando con nosotros, que se reparten por zonas y llevan un todoterreno cada uno; son zonas donde tenemos varios comederos para los jabalís y la fauna pequeña, como perdices y conejos». 20.148.800 Litros Total de agua aportada por las sociedades de caza en Andalucía Lejos de beneficiar únicamente a las especies cinegéticas, estos puntos de agua y alimentación se han convertido en auténticos refugios para buena parte de la biodiversidad andaluza. «De las cinegéticas vienen todas; el jabalí, el venado, el muflón y el gamo, que son las especies de caza mayor que tenemos aquí, en Hornachuelos.

Luego, la paloma, la tórtola y el conejo, que no los cazamos, y la perdiz. De las no cinegéticas, algún zorro, jineta, hurón, meloncillo, pequeñas aves…», comenta Manolo. Tejón tomando agua de un bebedero. (FAC) Y es que en un mismo bebedero pueden coincidir desde insectos polinizadores, como las abejas (capaces incluso de vaciar un depósito en apenas uno o dos días), hasta reptiles, pequeñas aves, rapaces o mamíferos protegidos como el lince ibérico.

Para José Campaña, este tipo de labor «es muy gratificante. Vivo de siempre en el campo y soy cazador, pero aparte soy guarda; entonces, ver que estos puntos de agua lo aprovechan otros animales es muy satisfactorio». Además, añade que en la sociedad de cazadores de Fernán Núñez «hemos puesto algunas cámaras de fototrampeo y hemos visto tejones, meloncillos, zorros, aves como el alzacola… Así que ver este tipo de animales bebiendo en este coto es una satisfacción».

Antonio Carlos también recalca la enorme contribución de estos bebederos y comederos «no solo para especies cinegéticas, sino para todo tipo de animales que están en el campo. Todos precisan de comida y de bebida. Al final, la caza es una cadena.

Si multiplicamos especies como el conejo o la perdiz también multiplicamos otras especies no cazables como las águilas o los halcones. De esta forma, especies protegidas también sale beneficiadas». Bebedero instalado por la sociedad de cazadores de Benamejí. (ABC) Además, cabe recalcar que todo este trabajo tiene una particularidad, y es que se realiza de manera completamente voluntaria y con financiación propia.

Se trata de una labor silenciosa, desarrollada precisamente cuando la caza permanece vedada, que se ha intensificado en los últimos años como respuesta a una sequía cada vez más persistente y a los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas rurales andaluces. «Para nuestra sociedad de cazadores, la cual no tiene afán de lucro y solo tenemos medios propios, no tenemos subvenciones, esto es un aporte económico importante», afirma Manolo Román, en nombre de la sociedad de cazadores de Hornachuelos, estimando asimismo que «el trabajo de verano se lleva el 50% o el 60% de todo nuestro presupuesto». El cambio climático multiplica los esfuerzos Las sequías prolongadas y el aumento de las temperaturas han cambiado por completo la gestión de los cotos andaluces.

Lo que hace años era un apoyo puntual para la fauna se ha convertido hoy en una labor imprescindible para garantizar agua y alimento durante los meses más duros del verano. Coincide con esta afirmación Manolo Román, quien considera que «a excepción de estos dos últimos años, los anteriores han sido veranos muy duros, con un gasto impresionante. Como llevaba meses sin llover, teníamos que desplazarnos muchos kilómetros para buscar el agua.

Los gastos de gasoil fueron tremendos, de rompimiento de coches, de mano de obra…». Ahora bien, matiza que «el verano pasado y este, con los inviernos tan buenos que hemos tenido de lluvias, los acuíferos se han recuperado. Así que estamos teniendo menos problemas y menos gastos en el tema del agua».

Aun así, la realidad es que cada vez hace falta más agua para abastecer a la fauna andaluza. Así lo expresan no solo los datos de la FAC, sino también los que aporta José Campaña como guarda y presidente de la sociedad de cazadores de Fernán Núñez: «Tenemos 3.000 hectáreas y empezamos con 20 bebederos hace unos diez o doce años. Ahora tenemos 70.

Hemos ido aumentando progresivamente. Estamos medianamente cubiertos, pero esto necesita mover de 14 a 15 mil litros de agua cada dos meses o dos meses y medio, según la demanda de los animales que nos entran en los bebederos», comenta. José Campaña, presidente de la sociedad de cazadores de Fernán Núñez, instala un bebedero. (ABC) Con lo cual, de no realizar estas mejoras en los hábitats, «todas las especies lo tendrían bastante complicado».

Es la conclusión a la que llega Antonio Carlos, quien es consciente de que «el clima está muy cambiado, los veranos son súper cálidos y los animales no disponen de puntos de agua tan cercanos, por lo que los desplazamientos que tendrían que hacer serían muy largos. Entonces, creo se reducirían las poblaciones. Se concentraría toda en un punto, pero el resto estaría bastante despoblado».

En este sentido, el secretario de la sociedad de cazadores de Benamejí considera clave ese esfuerzo colectivo que hacen guardas, directivas y socios: «En la sociedad tenemos un guarda a media jornada ya que, por presupuesto, no podemos disponer de un horario más amplio. Aparte, toda la gente que componemos la directiva y bastantes socios nos echan una mano. El guarda está por la mañana y los socios por la tarde, cuando acabamos de trabajar, para colaborar y echar una mano.

Prácticamente es una labor de todo el día. Además, en nuestra sociedad, en todo el terreno que podemos, sembramos naturalmente y esa siembra se queda exclusivamente para los animales, ya sea como refugio o como comida durante todo el año», explica. Siembra natural de la sociedad de cazadores de Benamejí. (ABC) Pese a todo, esta labor incansable y voluntaria no parece tener fin.

«Nos mueve, sobre todo, la afición al campo y los animales y lo que hemos vivido en los pueblos de pequeños. Aunque seamos cazadores, nosotros somos los primeros que miramos por la flora y la fauna de la sierra. Así que lo que nos mueve es aportar recursos a los animales que no los tienen», reconoce Manolo Román.

Así pues, mientras el calor del verano azota el medio rural y la actividad cinegética permanece parada, cientos de sociedades de cazadores continúan trabajando diariamente para que la fauna encuentre agua y alimento donde la naturaleza ya no siempre puede proporcionarlos. Es un trabajo discreto, alejado de los focos , que se ha vuelto imprescindible en un escenario marcado por el cambio climático y la escasez de lluvias. «Esto es algo con lo que nace uno.

Sé que por mucho que digamos es muy difícil que lleguen a entendernos. Ya he visto muchos comentarios, de que esto después es para cazarlos, pero no exactamente. Está claro, y no vamos a ocultar, que el objetivo es cazar, pero la cantidad de trabajo y el aporte económico que hacemos no es solamente para cazar.

Esto está beneficiando a otras especies que no son cazables. Desde que amanece hasta que anochece, las vivencias que tenemos en el campo son indescriptibles», expresa José Campaña a modo de conclusión. Temas Animales Cambio Climático Caza Verano comentarios Reportar un error El auxilio de los cazadores a la fauna en veda: «El trabajo de verano se lleva el 50% o el 60% de nuestro presupuesto»

Cuando la actividad cinegética está completamente parada, los cazadores trabajan más que nunca para abastecer a las especies mediante bebederos y comederos Regala esta noticia Añádenos en Google Guarda de una sociedad de cazadores poniendo a punto un bebedero para la fauna. (FAC) Álvaro Galván 31/07/2026 a las 12:37h. Durante el verano, los campos de Andalucía entran en uno de los periodos más duros del año para la fauna silvestre. Las altas temperaturas y la ausencia de lluvias convierten el agua y el alimento en recursos escasos para multitud de especies.

Paradójicamente, mientras ... la actividad cinegética permanece completamente paralizada por la veda, cientos de cazadores recorren cada semana montes, sierras y campiñas para realizar un trabajo tan constante como desconocido. Nada más y nada menos que mantener con vida miles de puntos de agua y alimentación repartidos por toda la región. Y es que, durante estos meses estivales, los vehículos de las sociedades de cazadores cargan depósitos de agua, sacos de cereal y herramientas de mantenimiento.

Con todo ello, se revisan y se rellenan bebederos y comederos instalados en los cotos, infraestructuras que benefician no solo a especies cinegéticas sino también a una enorme diversidad de fauna silvestre. Además, este esfuerzo se ha intensificado en los últimos años como consecuencia del cambio climático. Esto desemboca en un trabajo cada vez más arduo, aunque silencioso, que además se financia íntegramente con recursos propios de los cazadores.

Un compromiso que convierte el verano en una de las épocas de mayor actividad para quienes dedican buena parte de su tiempo a la conservación del hábitat. «Precisamente, cuando la caza está completamente parada es cuando más hincapié hay que hacer en apoyar las poblaciones para mantenerlas y, a ser posible, multiplicarlas, de cara al tema de la veda. Es ahora en verano cuando, desde la sociedad, hacemos más hincapié y estamos más activos en temas de comederos y bebederos», afirma Antonio Carlos, secretario de la sociedad de cazadores de Benamejí.

Un trabajo invisible y altruista La escasez de agua y de alimento durante el verano obliga a muchas especies a recorrer largas distancias para sobrevivir, incrementando además su vulnerabilidad. Ante esta situación, las sociedades de cazadores intensifican las actuaciones de mejora de hábitat mediante la instalación, mantenimiento y reposición constante de comederos y bebederos distribuidos por los cotos andaluces. José Campaña, guarda y presidente de la sociedad de cazadores de Fernán Núñez, cuenta cómo es una jornada típica de trabajo en pleno verano: «Suelo estar a las seis de la mañana todos los días en el campo porque, con las calores que tenemos, como no estés tempranito no hay quien aguante.

Básicamente, el trabajo más fuerte ahora es repasar, limpiar y reponer bebederos. Nuestro coto tiene mucha campiña, cereal, mimosas, olivar… Entonces, no es necesario el aporte de comida. Lo único que hacemos es dejar algunas franjas sin segar para cuando más adelante falte el alimento, pero en verano, el 90% del trabajo es revisar y reponer puntos de agua», explica.

Conejos alrededor de un bebedero instalado por la sociedad de cazadores de Fernán Núñez. (ABC) Precisamente, para conocer el alcance real de ese trabajo, la Federación Andaluza de Caza realizó entre el 15 de junio y el 15 de septiembre de 2025 una amplia encuesta entre sus sociedades federadas. De las cerca de 1.400 existentes en Andalucía respondieron 721, una muestra superior al 50 % que el Servicio Técnico de la FAC considera suficientemente representativa y cuyos resultados han sido contrastados con los correspondientes planes técnicos de caza. Concretamente, los datos muestran que las sociedades de cazadores andaluzas mantienen cada verano más de 40.000 puntos de agua, donde llegan a aportar más de 20 millones de litros de agua.

A ello se suman más de 28.000 puntos de alimentación, en los que distribuyen alrededor de 2,8 millones de kilos de alimento destinados a la fauna silvestre. Aunque el estudio se ha centrado en ese periodo, coincidente con la época de mayor estrés hídrico, el mantenimiento de estas infraestructuras continúa durante el resto del año, adaptándose a las necesidades de cada estación. En el caso de la sociedad de cazadores de Hornachuelos, presidida por Manolo Román, gestiona «unas 12.000 hectáreas de monte público, que son los cotos El Pedrejón y El Torilejo.

A diario tenemos unas tres personas trabajando con nosotros, que se reparten por zonas y llevan un todoterreno cada uno; son zonas donde tenemos varios comederos para los jabalís y la fauna pequeña, como perdices y conejos». 20.148.800 Litros Total de agua aportada por las sociedades de caza en Andalucía Lejos de beneficiar únicamente a las especies cinegéticas, estos puntos de agua y alimentación se han convertido en auténticos refugios para buena parte de la biodiversidad andaluza. «De las cinegéticas vienen todas; el jabalí, el venado, el muflón y el gamo, que son las especies de caza mayor que tenemos aquí, en Hornachuelos. Luego, la paloma, la tórtola y el conejo, que no los cazamos, y la perdiz.

De las no cinegéticas, algún zorro, jineta, hurón, meloncillo, pequeñas aves…», comenta Manolo. Tejón tomando agua de un bebedero. (FAC) Y es que en un mismo bebedero pueden coincidir desde insectos polinizadores, como las abejas (capaces incluso de vaciar un depósito en apenas uno o dos días), hasta reptiles, pequeñas aves, rapaces o mamíferos protegidos como el lince ibérico. Para José Campaña, este tipo de labor «es muy gratificante.

Vivo de siempre en el campo y soy cazador, pero aparte soy guarda; entonces, ver que estos puntos de agua lo aprovechan otros animales es muy satisfactorio». Además, añade que en la sociedad de cazadores de Fernán Núñez «hemos puesto algunas cámaras de fototrampeo y hemos visto tejones, meloncillos, zorros, aves como el alzacola… Así que ver este tipo de animales bebiendo en este coto es una satisfacción». Antonio Carlos también recalca la enorme contribución de estos bebederos y comederos «no solo para especies cinegéticas, sino para todo tipo de animales que están en el campo.

Todos precisan de comida y de bebida. Al final, la caza es una cadena. Si multiplicamos especies como el conejo o la perdiz también multiplicamos otras especies no cazables como las águilas o los halcones.

De esta forma, especies protegidas también sale beneficiadas». Bebedero instalado por la sociedad de cazadores de Benamejí. (ABC) Además, cabe recalcar que todo este trabajo tiene una particularidad, y es que se realiza de manera completamente voluntaria y con financiación propia. Se trata de una labor silenciosa, desarrollada precisamente cuando la caza permanece vedada, que se ha intensificado en los últimos años como respuesta a una sequía cada vez más persistente y a los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas rurales andaluces.

«Para nuestra sociedad de cazadores, la cual no tiene afán de lucro y solo tenemos medios propios, no tenemos subvenciones, esto es un aporte económico importante», afirma Manolo Román, en nombre de la sociedad de cazadores de Hornachuelos, estimando asimismo que «el trabajo de verano se lleva el 50% o el 60% de todo nuestro presupuesto». El cambio climático multiplica los esfuerzos Las sequías prolongadas y el aumento de las temperaturas han cambiado por completo la gestión de los cotos andaluces. Lo que hace años era un apoyo puntual para la fauna se ha convertido hoy en una labor imprescindible para garantizar agua y alimento durante los meses más duros del verano.

Coincide con esta afirmación Manolo Román, quien considera que «a excepción de estos dos últimos años, los anteriores han sido veranos muy duros, con un gasto impresionante. Como llevaba meses sin llover, teníamos que desplazarnos muchos kilómetros para buscar el agua. Los gastos de gasoil fueron tremendos, de rompimiento de coches, de mano de obra…».

Ahora bien, matiza que «el verano pasado y este, con los inviernos tan buenos que hemos tenido de lluvias, los acuíferos se han recuperado. Así que estamos teniendo menos problemas y menos gastos en el tema del agua». Aun así, la realidad es que cada vez hace falta más agua para abastecer a la fauna andaluza.

Así lo expresan no solo los datos de la FAC, sino también los que aporta José Campaña como guarda y presidente de la sociedad de cazadores de Fernán Núñez: «Tenemos 3.000 hectáreas y empezamos con 20 bebederos hace unos diez o doce años. Ahora tenemos 70. Hemos ido aumentando progresivamente.

Estamos medianamente cubiertos, pero esto necesita mover de 14 a 15 mil litros de agua cada dos meses o dos meses y medio, según la demanda de los animales que nos entran en los bebederos», comenta. José Campaña, presidente de la sociedad de cazadores de Fernán Núñez, instala un bebedero. (ABC) Con lo cual, de no realizar estas mejoras en los hábitats, «todas las especies lo tendrían bastante complicado». Es la conclusión a la que llega Antonio Carlos, quien es consciente de que «el clima está muy cambiado, los veranos son súper cálidos y los animales no disponen de puntos de agua tan cercanos, por lo que los desplazamientos que tendrían que hacer serían muy largos.

Entonces, creo se reducirían las poblaciones. Se concentraría toda en un punto, pero el resto estaría bastante despoblado». En este sentido, el secretario de la sociedad de cazadores de Benamejí considera clave ese esfuerzo colectivo que hacen guardas, directivas y socios: «En la sociedad tenemos un guarda a media jornada ya que, por presupuesto, no podemos disponer de un horario más amplio.

Aparte, toda la gente que componemos la directiva y bastantes socios nos echan una mano. El guarda está por la mañana y los socios por la tarde, cuando acabamos de trabajar, para colaborar y echar una mano. Prácticamente es una labor de todo el día.

Además, en nuestra sociedad, en todo el terreno que podemos, sembramos naturalmente y esa siembra se queda exclusivamente para los animales, ya sea como refugio o como comida durante todo el año», explica. Siembra natural de la sociedad de cazadores de Benamejí. (ABC) Pese a todo, esta labor incansable y voluntaria no parece tener fin. «Nos mueve, sobre todo, la afición al campo y los animales y lo que hemos vivido en los pueblos de pequeños.

Aunque seamos cazadores, nosotros somos los primeros que miramos por la flora y la fauna de la sierra. Así que lo que nos mueve es aportar recursos a los animales que no los tienen», reconoce Manolo Román. Así pues, mientras el calor del verano azota el medio rural y la actividad cinegética permanece parada, cientos de sociedades de cazadores continúan trabajando diariamente para que la fauna encuentre agua y alimento donde la naturaleza ya no siempre puede proporcionarlos.

Es un trabajo discreto, alejado de los focos , que se ha vuelto imprescindible en un escenario marcado por el cambio climático y la escasez de lluvias. «Esto es algo con lo que nace uno. Sé que por mucho que digamos es muy difícil que lleguen a entendernos.

Ya he visto muchos comentarios, de que esto después es para cazarlos, pero no exactamente. Está claro, y no vamos a ocultar, que el objetivo es cazar, pero la cantidad de trabajo y el aporte económico que hacemos no es solamente para cazar. Esto está beneficiando a otras especies que no son cazables.

Desde que amanece hasta que anochece, las vivencias que tenemos en el campo son indescriptibles», expresa José Campaña a modo de conclusión. Temas Animales Cambio Climático Caza Verano comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Óscar Iglesias, vecino de Ceuta: «Estamos muy preocupados con la entrada masiva de inmigrantes. Las calles están inundadas»

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Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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