Pesto 'trapanese': la versión siciliana con tomate de una salsa imprescindible para tus platos de pasta
Aprende a preparar el 'pesto alla Trapanese', la joya de la cocina siciliana que revolucionará tus platos de pasta este verano 'Gemistá': la receta infalible de verduras rellenas de arroz que no requi
Pesto 'trapanese': la versión siciliana con tomate de una salsa imprescindible para tus platos de pasta Aprende a preparar el 'pesto alla Trapanese', la joya de la cocina siciliana que revolucionará tus platos de pasta este verano — 'Gemistá': la receta infalible de verduras rellenas de arroz que no requiere encender el horno Pasta con salsa de tomate y almendras. A. M. / Unsplash Marina Manzanares 3 de agosto de 2026 09:16 h 0 Pocos platos representan tan bien el mestizaje de la cocina mediterránea como el pesto trapanese.
Nacida en el puerto de Trapani, al oeste de Sicilia, esta fascinante variante surgió cuando los marineros genoveses desembarcaban en la isla y combinaban su tradicional salsa de albahaca con los tesoros de la tierra siciliana: tomates frescos y almendras. El resultado es una salsa cremosísima, fresca y llena de matices que no requiere cocción y que transforma cualquier plato de pasta en una auténtica fiesta estival. Si buscas salir del clásico pesto verde o de la boloñesa de siempre, esta receta tradicional se convertirá en tu nuevo imprescindible en la cocina.
A diferencia del pesto genovés tradicional, los verdaderos protagonistas de esta salsa siciliana son el tomate y la almendra. Según datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el tomate fresco, bajo en calorías y compuesto principalmente por agua, destaca por su elevado aporte de vitamina C (una sola ración cubre el 61% de las ingestas diarias recomendadas) y, sobre todo, por su riqueza en licopenos, un potente antioxidante cuya absorción mejora notablemente al triturarlo y combinarlo con aceite de oliva. Por su parte, la almendra dulce aporta el cuerpo y la cremosidad característicos de la salsa; un fruto seco altamente nutritivo que es una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, grasas monoinsaturadas saludables y minerales como el calcio, el potasio o el fósforo.
Además, la FEN señala su destacada aportación de vitamina E, ya que tan solo una ración de 25 gramos cubre el 42% de las necesidades diarias de este antioxidante vital. Claves y secretos para un pesto trapanese perfecto Para lograr la textura y el sabor auténticos de Sicilia sin complicaciones en la cocina, conviene tener en cuenta un par de trucos culinarios: La elección del tomate: aunque la variedad siciliana de origen es el Pachino, en nuestro mercado local el tomate de pera (tipo Roma o San Marzano) es la opción ideal por su carnosidad y equilibrio entre dulzor y acidez. Un truco fundamental es pelarlos previamente (escaldándolos 30 segundos en agua hirviendo) para obtener una textura suave y sin pieles molestas.
El queso ideal: tradicionalmente se elabora con Pecorino Romano, que le otorga un punto salino e intenso, aunque el Parmigiano Reggiano funciona a las mil maravillas. El formato de pasta: a los sicilianos les encanta acompañarlo con pastas tradicionales como la busiate o la casarecce, pero cualquier pasta corta con pliegues (como los rigatoni) o pastas largas como los linguini recogen la salsa a la perfección. La receta del pesto trapanese, paso a paso La receta de la salsa pesto trapsnese, con tomate y almendras Magnific Preparar un auténtico pesto trapanese en casa es una de las soluciones más rápidas, vistosas y sabrosas para resolver cualquier comida veraniega sin pasar calor en la cocina.
A diferencia del pesto verde tradicional de albahaca y piñones, que tiende a oxidarse con rapidez y a perder su color vistoso al contacto con el aire, la versión siciliana conserva su frescura, su tono rojizo y su textura intactos durante mucho más tiempo. Además, al ser una salsa cruda que no requiere ningún tipo de cocción previa, podrás tener la cena servida en la mesa exactamente en el mismo tiempo que tarda la pasta en cocerse al dente. Apunta los siguientes ingredientes: 500 gramos de tomates de pera maduros 50 gramos de almendras crudas peladas Un par de dientes de ajo Un manojo de hojas de albahaca fresca 60 gramos de queso Pecorino o Parmesano rallado 60 mililitros de aceite de oliva virgen extra Sal al gusto 400 gramos de tu pasta preferida La preparación de esta salsa destaca por su sencillez y rapidez, ya que no requiere cocción y puede elaborarse en el tiempo que tarda la pasta en cocerse.
El primer paso crucial consiste en preparar adecuadamente la base de hortalizas. Para ello, es altamente recomendable escaldar y pelar los tomates. Haz un corte superficial en forma de cruz en la base de cada pieza y sumérgelos en una olla con agua hirviendo durante apenas 30 segundos.
Al retirarlos e introducirlos de inmediato en un cuenco con agua muy fría, la piel se desprenderá de forma limpia y casi sin esfuerzo con las manos, garantizando así una textura final suave y libre de pieles molestas. A continuación, pasamos a procesar los ingredientes secos para construir el cuerpo de la salsa. En un procesador de alimentos o robot de cocina, introduce en primer lugar las almendras blanqueadas, el diente de ajo y el queso rallado (Pecorino o Parmesano).
Tritura estos ingredientes durante unos segundos hasta obtener un picado fino y homogéneo. Comenzar por este paso asegura que la almendra y el ajo queden bien desmenuzados antes de incorporar los elementos líquidos, evitando que queden trozos grandes o desagradables al paladar. Una vez lograda esa base aromática, es el momento de integrar la frescura de la huerta.
Añade al vaso del procesador los tomates pelados y troceados, las hojas de albahaca fresca, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. Para conservar la esencia tradicional de Sicilia, es fundamental procesar todo mediante golpes breves de pulso. El objetivo no es conseguir un puré completamente fino ni una crema líquida, sino una salsa rústica, con cuerpo y textura, en la que aún se aprecien pequeños granos de almendra y trocitos de tomate.
Por último, solo queda integrar la salsa con el plato principal. Cuece la variedad de pasta elegida en abundante agua con sal hasta que quede al dente. Antes de escurrirla, guarda un pequeño cazo del agua de cocción, ya que su almidón es perfecto para ajustar la densidad de la salsa si quedase demasiado densa.
Vierte la pasta recién escurrida y aún caliente sobre un cuenco con el pesto fresco, remueve con firmeza para que la salsa abra sus aromas con el calor de la pasta y sirve inmediatamente. Etiquetas / ConsumoClaro / Alimentación / Comida / Recetas / Recetas de cocina / Cocina Pesto 'trapanese': la versión siciliana con tomate de una salsa imprescindible para tus platos de pasta Aprende a preparar el 'pesto alla Trapanese', la joya de la cocina siciliana que revolucionará tus platos de pasta este verano — 'Gemistá': la receta infalible de verduras rellenas de arroz que no requiere encender el horno Pasta con salsa de tomate y almendras. A.
M. / Unsplash Marina Manzanares 3 de agosto de 2026 09:16 h 0 Pocos platos representan tan bien el mestizaje de la cocina mediterránea como el pesto trapanese. Nacida en el puerto de Trapani, al oeste de Sicilia, esta fascinante variante surgió cuando los marineros genoveses desembarcaban en la isla y combinaban su tradicional salsa de albahaca con los tesoros de la tierra siciliana: tomates frescos y almendras. El resultado es una salsa cremosísima, fresca y llena de matices que no requiere cocción y que transforma cualquier plato de pasta en una auténtica fiesta estival.
Si buscas salir del clásico pesto verde o de la boloñesa de siempre, esta receta tradicional se convertirá en tu nuevo imprescindible en la cocina. A diferencia del pesto genovés tradicional, los verdaderos protagonistas de esta salsa siciliana son el tomate y la almendra. Según datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el tomate fresco, bajo en calorías y compuesto principalmente por agua, destaca por su elevado aporte de vitamina C (una sola ración cubre el 61% de las ingestas diarias recomendadas) y, sobre todo, por su riqueza en licopenos, un potente antioxidante cuya absorción mejora notablemente al triturarlo y combinarlo con aceite de oliva.
Por su parte, la almendra dulce aporta el cuerpo y la cremosidad característicos de la salsa; un fruto seco altamente nutritivo que es una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, grasas monoinsaturadas saludables y minerales como el calcio, el potasio o el fósforo. Además, la FEN señala su destacada aportación de vitamina E, ya que tan solo una ración de 25 gramos cubre el 42% de las necesidades diarias de este antioxidante vital. Claves y secretos para un pesto trapanese perfecto Para lograr la textura y el sabor auténticos de Sicilia sin complicaciones en la cocina, conviene tener en cuenta un par de trucos culinarios: La elección del tomate: aunque la variedad siciliana de origen es el Pachino, en nuestro mercado local el tomate de pera (tipo Roma o San Marzano) es la opción ideal por su carnosidad y equilibrio entre dulzor y acidez.
Un truco fundamental es pelarlos previamente (escaldándolos 30 segundos en agua hirviendo) para obtener una textura suave y sin pieles molestas. El queso ideal: tradicionalmente se elabora con Pecorino Romano, que le otorga un punto salino e intenso, aunque el Parmigiano Reggiano funciona a las mil maravillas. El formato de pasta: a los sicilianos les encanta acompañarlo con pastas tradicionales como la busiate o la casarecce, pero cualquier pasta corta con pliegues (como los rigatoni) o pastas largas como los linguini recogen la salsa a la perfección.
La receta del pesto trapanese, paso a paso La receta de la salsa pesto trapsnese, con tomate y almendras Magnific Preparar un auténtico pesto trapanese en casa es una de las soluciones más rápidas, vistosas y sabrosas para resolver cualquier comida veraniega sin pasar calor en la cocina. A diferencia del pesto verde tradicional de albahaca y piñones, que tiende a oxidarse con rapidez y a perder su color vistoso al contacto con el aire, la versión siciliana conserva su frescura, su tono rojizo y su textura intactos durante mucho más tiempo. Además, al ser una salsa cruda que no requiere ningún tipo de cocción previa, podrás tener la cena servida en la mesa exactamente en el mismo tiempo que tarda la pasta en cocerse al dente.
Apunta los siguientes ingredientes: 500 gramos de tomates de pera maduros 50 gramos de almendras crudas peladas Un par de dientes de ajo Un manojo de hojas de albahaca fresca 60 gramos de queso Pecorino o Parmesano rallado 60 mililitros de aceite de oliva virgen extra Sal al gusto 400 gramos de tu pasta preferida La preparación de esta salsa destaca por su sencillez y rapidez, ya que no requiere cocción y puede elaborarse en el tiempo que tarda la pasta en cocerse. El primer paso crucial consiste en preparar adecuadamente la base de hortalizas. Para ello, es altamente recomendable escaldar y pelar los tomates.
Haz un corte superficial en forma de cruz en la base de cada pieza y sumérgelos en una olla con agua hirviendo durante apenas 30 segundos. Al retirarlos e introducirlos de inmediato en un cuenco con agua muy fría, la piel se desprenderá de forma limpia y casi sin esfuerzo con las manos, garantizando así una textura final suave y libre de pieles molestas. A continuación, pasamos a procesar los ingredientes secos para construir el cuerpo de la salsa.
En un procesador de alimentos o robot de cocina, introduce en primer lugar las almendras blanqueadas, el diente de ajo y el queso rallado (Pecorino o Parmesano). Tritura estos ingredientes durante unos segundos hasta obtener un picado fino y homogéneo. Comenzar por este paso asegura que la almendra y el ajo queden bien desmenuzados antes de incorporar los elementos líquidos, evitando que queden trozos grandes o desagradables al paladar.
Una vez lograda esa base aromática, es el momento de integrar la frescura de la huerta. Añade al vaso del procesador los tomates pelados y troceados, las hojas de albahaca fresca, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. Para conservar la esencia tradicional de Sicilia, es fundamental procesar todo mediante golpes breves de pulso.
El objetivo no es conseguir un puré completamente fino ni una crema líquida, sino una salsa rústica, con cuerpo y textura, en la que aún se aprecien pequeños granos de almendra y trocitos de tomate. Por último, solo queda integrar la salsa con el plato principal. Cuece la variedad de pasta elegida en abundante agua con sal hasta que quede al dente.
Antes de escurrirla, guarda un pequeño cazo del agua de cocción, ya que su almidón es perfecto para ajustar la densidad de la salsa si quedase demasiado densa. Vierte la pasta recién escurrida y aún caliente sobre un cuenco con el pesto fresco, remueve con firmeza para que la salsa abra sus aromas con el calor de la pasta y sirve inmediatamente. Etiquetas / ConsumoClaro / Alimentación / Comida / Recetas / Recetas de cocina / Cocina