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Internacional
lunes, 17 de agosto de 2026

No eres mejor

Amárrame los pavos, que ya habían dado las tres de la tarde. A ver, cuando estrenaron en Disney+ 'Isabel Preysler: Mi Navidad' supimos lo que desayunaba. Agua caliente, kiwi, zumo de pomelo, pomelo en

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

No eres mejor Como diría Pombo con la lectura, no eres mejor porque te guste madrugar Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Hombre apaga el despertador. (ABC) Rosa Belmonte 17/08/2026 a las 19:29h. Amárrame los pavos, que ya habían dado las tres de la tarde. A ver, cuando estrenaron en Disney+ 'Isabel Preysler: Mi Navidad' supimos lo que desayunaba.

Agua caliente, kiwi, zumo de pomelo, pomelo entero, semillas de lino, agua de Jamaica… También dijo que a la ... hora del desayuno no le gusta que la molesten. «Aunque mis hijas a veces no respetan». Ni los nietos.

En febrero, aunque Mediaset lo ha vuelto a viralizar estos días, su entrenador personal reveló en Telecinco la rutina. Que llega a las tres de la tarde a su casa, entonces el servicio la despierta y desayuna. O sea, que cuando Preysler no quiere ser molestada son más de las tres de la tarde.

Oye, pues muy bien. En España es la hora de la comida o ya de la siesta y esas no son horas de dar por saco en las casas. Ya seas de Orange o amiga desde las Jesuitinas.

Además, ella, como quienes trabajan en la radio por las noches, tiene costumbres distintas. Con hijos en otros husos horarios (Chábeli, Enrique) se ve obligada a hablar con ellos de madrugada española. 'Respect'. Carmen Jara contaba que, en los últimos años de su vida, Paquita Rico se levantaba muy tarde.

Y que si la llamabas por la mañana no podías hablar con ella. Hasta la una y media o así no empezaba su día. «Paca, hija, ¿no te puedes levantar antes?».

Y ella: «He estado toda mi vida levantándome a las seis de la mañana para hacer películas y ahora me levanto cuando me sale del…». Lo que rima con moño. Yo madrugo para trabajar porque soy una pringada (vale, también una privilegiada).

Ahora que se acaba la holganza, mucha envidia de Preysler y Paca Rico. No voy a ser partidaria del mamarracho Robin Sharma y 'El club de las 5'. Si me levanto a las cinco es porque tengo que leer periódicos, no para ejercicio, reflexión y crecimiento personal.

Anda, tira para la casa, ya estoy crecidita. Con las cosas chungas que se pueden hacer de madrugada, siempre me acuerdo de aquella entrevista de José María Lassalle en EPS siendo secretario de Estado de Cultura. Decía lo que significaba para él correr cada mañana 13 kilómetros por la Casa de Campo: «He acabado de correr con la sensación de que ya había hecho el día».

A mí me pasa como a Isabelle Huppert: «Sí, podría hacer yoga, pero prefiero dormir». A las tres de la tarde, o a la que sea, el ejercicio que Preysler hace a diario forma parte de una disciplina y de un sacrificio. No hay que minimizar su esfuerzo.

Es hacer algo. No hacer nada es no hacer nada. Y para no hacer nada se necesitan una aplicación y un empeño enormes, como discutían en una película de Rohmer.

No es tan fácil. Leer es hacer algo. Quizá mirar Instagram tumbada es lo más parecido a no hacer nada.

No hacer nada mientras disfruto vídeos de Moria Casán, además de ver su fabulosa serie en Netflix. Como diría Pombo con la lectura, no eres mejor porque te guste madrugar. comentarios Reportar un error No eres mejor Como diría Pombo con la lectura, no eres mejor porque te guste madrugar Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Hombre apaga el despertador. (ABC) Rosa Belmonte 17/08/2026 a las 19:29h. Amárrame los pavos, que ya habían dado las tres de la tarde.

A ver, cuando estrenaron en Disney+ 'Isabel Preysler: Mi Navidad' supimos lo que desayunaba. Agua caliente, kiwi, zumo de pomelo, pomelo entero, semillas de lino, agua de Jamaica… También dijo que a la ... hora del desayuno no le gusta que la molesten. «Aunque mis hijas a veces no respetan».

Ni los nietos. En febrero, aunque Mediaset lo ha vuelto a viralizar estos días, su entrenador personal reveló en Telecinco la rutina. Que llega a las tres de la tarde a su casa, entonces el servicio la despierta y desayuna.

O sea, que cuando Preysler no quiere ser molestada son más de las tres de la tarde. Oye, pues muy bien. En España es la hora de la comida o ya de la siesta y esas no son horas de dar por saco en las casas.

Ya seas de Orange o amiga desde las Jesuitinas. Además, ella, como quienes trabajan en la radio por las noches, tiene costumbres distintas. Con hijos en otros husos horarios (Chábeli, Enrique) se ve obligada a hablar con ellos de madrugada española. 'Respect'.

Carmen Jara contaba que, en los últimos años de su vida, Paquita Rico se levantaba muy tarde. Y que si la llamabas por la mañana no podías hablar con ella. Hasta la una y media o así no empezaba su día.

«Paca, hija, ¿no te puedes levantar antes?». Y ella: «He estado toda mi vida levantándome a las seis de la mañana para hacer películas y ahora me levanto cuando me sale del…». Lo que rima con moño.

Yo madrugo para trabajar porque soy una pringada (vale, también una privilegiada). Ahora que se acaba la holganza, mucha envidia de Preysler y Paca Rico. No voy a ser partidaria del mamarracho Robin Sharma y 'El club de las 5'.

Si me levanto a las cinco es porque tengo que leer periódicos, no para ejercicio, reflexión y crecimiento personal. Anda, tira para la casa, ya estoy crecidita. Con las cosas chungas que se pueden hacer de madrugada, siempre me acuerdo de aquella entrevista de José María Lassalle en EPS siendo secretario de Estado de Cultura.

Decía lo que significaba para él correr cada mañana 13 kilómetros por la Casa de Campo: «He acabado de correr con la sensación de que ya había hecho el día». A mí me pasa como a Isabelle Huppert: «Sí, podría hacer yoga, pero prefiero dormir». A las tres de la tarde, o a la que sea, el ejercicio que Preysler hace a diario forma parte de una disciplina y de un sacrificio.

No hay que minimizar su esfuerzo. Es hacer algo. No hacer nada es no hacer nada.

Y para no hacer nada se necesitan una aplicación y un empeño enormes, como discutían en una película de Rohmer. No es tan fácil. Leer es hacer algo.

Quizá mirar Instagram tumbada es lo más parecido a no hacer nada. No hacer nada mientras disfruto vídeos de Moria Casán, además de ver su fabulosa serie en Netflix. Como diría Pombo con la lectura, no eres mejor porque te guste madrugar. comentarios Reportar un error Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Eugenia Martínez de Irujo: «El desayuno más sabroso es el que tomo en mi casa, tostada integral con aceite de oliva y un café con hielo»

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Publicado por Redacción · lunes, 17 de agosto de 2026

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