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Internacional
martes, 28 de julio de 2026

Pablo, cura de 29 años: «El celibato es un don que Dios te da y es un don que hay que pedir. Implica tener un corazón entregado a Dios»

La palabra «celibato» designa la condición del célibe, es decir, de la persona que no ha contraído matrimonio. Aquí entran muchas situaciones diferentes: el soltero que desea casarse en el futuro, los

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Pablo, cura de 29 años: «El celibato es un don que Dios te da y es un don que hay que pedir. Implica tener un corazón entregado a Dios» El joven sacerdote explica que «está llamado a entregarse a todos por igual, sin distinción, sin particularidades, a todos con un amor total y completo»

Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del Padre Pablo en 'Se buscan rebeldes'. (YouTube) Almudena Martín 28/07/2026 a las 09:24h. La palabra «celibato» designa la condición del célibe, es decir, de la persona que no ha contraído matrimonio. Aquí entran muchas situaciones diferentes: el soltero que desea casarse en el futuro, los novios que están esperando a un ascenso laboral para pasar por el altar, ese que ha rechazado la vida en pareja para atender a un padre dependiente y ese otro que asume el compromiso de no casarse jamás por motivos religiosos.

Este último caso es el de los curas católicos. En España hay 14.994 sacerdotes, tal y como informa la Conferencia Episcopal Española (CEE). Todos ellos son célibes según marca el cánon 277 del Derecho Canónico: «Los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato».

No se casan, ni mantienen relaciones de intimidad con mujeres, ni forman familias de sangre. El protagonista de hoy nos recuerda que el celibato es más que una norma impuesta por la jerarquía o la tradición: es el camino escogido libremente hacia un amor más pleno que el esponsal, el amor de Dios. Por eso el texto continúa explicando que «es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres».

Noticia relacionada Padre Pablo (29 años): «Cuando Dios te llama una vocación concreta, previamente te da la gracia para poder vivirla» Almudena Martín Pablo era un chico corriente que tenía el proyecto de formar una familia y que, cuando le dijo a Dios que 'sí' sería su siervo, tuvo que aprender a vivir el celibato. Hoy está ordenado, tiene 29 años y ama esta faceta de su vocación y anima a más personas a comprenderla, ya que en ella ha encontrado un amor limpio como ninguno.

Lo explica en el podcast 'Se buscan rebeldes'. El celibato sacerdotal, según el Padre Pablo «El celibato es un don que Dios te da y es un don que hay que pedir, porque implica tener un corazón totalmente entregado a Dios, un corazón que decimos indiviso, en el que el centro de tus amores es el Señor y desde ahí brota todo lo demás», comienza. Coincide con el Derecho Canónico en que la condición de don y en que es más una multiplicación del amor que un recorte.

«El centro de tus amores es el Señor y desde ahí brota todo lo demás» Padre Pablo Sacerdote de 29 años El joven cita a San Agustín para añadir un matiz a su definición del celibato, un aspecto esencial, que a través de él se ordena el corazón. «Me encanta una frase de San Agustín que decía, 'Ordena tus amores, no sea que ames poco lo que tienes que amar mucho y ames mucho lo que tienes que amar poco'».

El sacerdote a través del celibato coloca a Dios en la prioridad de su corazón y elimina las distracciones menores que enturbian su objetivo y no merecen la pena. De esta manera, Pablo se entrega plenamente a Dios y, a través de Él, a los hombres, a todos y a todos por igual, «como Cristo los amaría». Su forma de amar es personal, a cada persona con la que se encuentre con su nombre y apellidos, pero no tiene predilecciones por una u otra: «No de una manera exclusiva como puede ser el matrimonio, sino que el sacerdote está llamado a entregarse a todos por igual, sin distinción, sin particularidades, a todos con un amor total y completo».

Poner el corazón en Dios y que su amor refleje a los demás El Padre Ignacio interviene en este testimonio para aclarar otra duda que se suele escuchar a pie de calle. «A veces la gente dice, 'Bueno, el celibato es para que puedas tener disponibilidad a la Iglesia y no contarle tus los pecados a la mujer por la noche'», a lo que él respondería «No, no, es mucho más profundo, no es un tema práctico. Y tú lo has dicho, es un tema de corazón.

Es decir, amar a Dios con corazón indiviso y con libertad, porque no es una obligación, una imposición, no tienes que reprimirte, es todo lo contrario. Es un camino de libertad que te hace feliz». «El Señor te hace feliz entregándote a todos por igual como Cristo lo hacía, entregando tu vida hasta la última gota de tu sangre»

Padre Pablo Sacerdote de 29 años Pablo no se considera un reprimido por vivir el celibato. «Para nada», reconoce entre risas. «Es verdad que antes antes de ser sacerdote o cuando yo estaba en este discernimiento vocacional, lo puedes pensar así, pero cuando lo vives, cuando en tu propia carne te das cuenta de que el Señor te hace feliz entregándote a todos por igual como Cristo lo hacía, entregando tu vida hasta la última gota de tu sangre, pues te das cuenta de que es lo mejor del mundo».

Su compañero de entrevista, el Padre Javier, retoma el argumento del don como regalo gratuito que nos ayudará en nuestra santificación. «Cuando nosotros vivimos el celibato, lo que estamos haciendo es gritar a los cuatro vientos, 'Señores, existe el Cielo'. Esto no es una cuestión de puños, es una cuestión de un don, de una gracia.

Y Dios llena y Dios llena y es una cuestión que va mucho más allá». Ignacio amplía esta reflexión sobre el don: «Uno no es célibe simplemente por sus fuerzas. Es un don que Dios te da para poder vivir este este ministerio, esta vocación concreta».

Por eso es frecuente que la Iglesia rece por la fidelidad de los sacerdotes y personas consagradas, para que vean a Dios en su compromiso con el celibato. «Es verdad que Dios cuando te llama algo previamente te da la capacidad para poder vivirlo, porque si no es que sería imposible», reconoce el Padre Pablo. Esa confianza en el plan de Dios «da mucha tranquilidad, saber que siempre que Dios te pide más es para darte más.

Y cuando Dios te llama una vocación concreta, sea cual sea, previamente te da la gracia para poder vivirla como él espera de nosotros». En el seminario se repite mucho esta frase a los jóvenes, tal y como cuenta el Padre Ignacio. Que «Dios no llama a los capaces, sino que hace capaces a los que llama». comentarios Reportar un error Pablo, cura de 29 años: «El celibato es un don que Dios te da y es un don que hay que pedir.

Implica tener un corazón entregado a Dios» El joven sacerdote explica que «está llamado a entregarse a todos por igual, sin distinción, sin particularidades, a todos con un amor total y completo» Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del Padre Pablo en 'Se buscan rebeldes'. (YouTube) Almudena Martín 28/07/2026 a las 09:24h.

La palabra «celibato» designa la condición del célibe, es decir, de la persona que no ha contraído matrimonio. Aquí entran muchas situaciones diferentes: el soltero que desea casarse en el futuro, los novios que están esperando a un ascenso laboral para pasar por el altar, ese que ha rechazado la vida en pareja para atender a un padre dependiente y ese otro que asume el compromiso de no casarse jamás por motivos religiosos. Este último caso es el de los curas católicos.

En España hay 14.994 sacerdotes, tal y como informa la Conferencia Episcopal Española (CEE). Todos ellos son célibes según marca el cánon 277 del Derecho Canónico: «Los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato». No se casan, ni mantienen relaciones de intimidad con mujeres, ni forman familias de sangre.

El protagonista de hoy nos recuerda que el celibato es más que una norma impuesta por la jerarquía o la tradición: es el camino escogido libremente hacia un amor más pleno que el esponsal, el amor de Dios. Por eso el texto continúa explicando que «es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres». Noticia relacionada Padre Pablo (29 años): «Cuando Dios te llama una vocación concreta, previamente te da la gracia para poder vivirla»

Almudena Martín Pablo era un chico corriente que tenía el proyecto de formar una familia y que, cuando le dijo a Dios que 'sí' sería su siervo, tuvo que aprender a vivir el celibato. Hoy está ordenado, tiene 29 años y ama esta faceta de su vocación y anima a más personas a comprenderla, ya que en ella ha encontrado un amor limpio como ninguno. Lo explica en el podcast 'Se buscan rebeldes'.

El celibato sacerdotal, según el Padre Pablo «El celibato es un don que Dios te da y es un don que hay que pedir, porque implica tener un corazón totalmente entregado a Dios, un corazón que decimos indiviso, en el que el centro de tus amores es el Señor y desde ahí brota todo lo demás», comienza. Coincide con el Derecho Canónico en que la condición de don y en que es más una multiplicación del amor que un recorte. «El centro de tus amores es el Señor y desde ahí brota todo lo demás»

Padre Pablo Sacerdote de 29 años El joven cita a San Agustín para añadir un matiz a su definición del celibato, un aspecto esencial, que a través de él se ordena el corazón. «Me encanta una frase de San Agustín que decía, 'Ordena tus amores, no sea que ames poco lo que tienes que amar mucho y ames mucho lo que tienes que amar poco'». El sacerdote a través del celibato coloca a Dios en la prioridad de su corazón y elimina las distracciones menores que enturbian su objetivo y no merecen la pena.

De esta manera, Pablo se entrega plenamente a Dios y, a través de Él, a los hombres, a todos y a todos por igual, «como Cristo los amaría». Su forma de amar es personal, a cada persona con la que se encuentre con su nombre y apellidos, pero no tiene predilecciones por una u otra: «No de una manera exclusiva como puede ser el matrimonio, sino que el sacerdote está llamado a entregarse a todos por igual, sin distinción, sin particularidades, a todos con un amor total y completo». Poner el corazón en Dios y que su amor refleje a los demás El Padre Ignacio interviene en este testimonio para aclarar otra duda que se suele escuchar a pie de calle.

«A veces la gente dice, 'Bueno, el celibato es para que puedas tener disponibilidad a la Iglesia y no contarle tus los pecados a la mujer por la noche'», a lo que él respondería «No, no, es mucho más profundo, no es un tema práctico. Y tú lo has dicho, es un tema de corazón. Es decir, amar a Dios con corazón indiviso y con libertad, porque no es una obligación, una imposición, no tienes que reprimirte, es todo lo contrario.

Es un camino de libertad que te hace feliz». «El Señor te hace feliz entregándote a todos por igual como Cristo lo hacía, entregando tu vida hasta la última gota de tu sangre» Padre Pablo Sacerdote de 29 años Pablo no se considera un reprimido por vivir el celibato.

«Para nada», reconoce entre risas. «Es verdad que antes antes de ser sacerdote o cuando yo estaba en este discernimiento vocacional, lo puedes pensar así, pero cuando lo vives, cuando en tu propia carne te das cuenta de que el Señor te hace feliz entregándote a todos por igual como Cristo lo hacía, entregando tu vida hasta la última gota de tu sangre, pues te das cuenta de que es lo mejor del mundo». Su compañero de entrevista, el Padre Javier, retoma el argumento del don como regalo gratuito que nos ayudará en nuestra santificación.

«Cuando nosotros vivimos el celibato, lo que estamos haciendo es gritar a los cuatro vientos, 'Señores, existe el Cielo'. Esto no es una cuestión de puños, es una cuestión de un don, de una gracia. Y Dios llena y Dios llena y es una cuestión que va mucho más allá».

Ignacio amplía esta reflexión sobre el don: «Uno no es célibe simplemente por sus fuerzas. Es un don que Dios te da para poder vivir este este ministerio, esta vocación concreta». Por eso es frecuente que la Iglesia rece por la fidelidad de los sacerdotes y personas consagradas, para que vean a Dios en su compromiso con el celibato.

«Es verdad que Dios cuando te llama algo previamente te da la capacidad para poder vivirlo, porque si no es que sería imposible», reconoce el Padre Pablo. Esa confianza en el plan de Dios «da mucha tranquilidad, saber que siempre que Dios te pide más es para darte más. Y cuando Dios te llama una vocación concreta, sea cual sea, previamente te da la gracia para poder vivirla como él espera de nosotros».

En el seminario se repite mucho esta frase a los jóvenes, tal y como cuenta el Padre Ignacio. Que «Dios no llama a los capaces, sino que hace capaces a los que llama». comentarios Reportar un error Padre Pablo (29 años): «Cuando Dios te llama una vocación concreta, previamente te da la gracia para poder vivirla» Almudena Martín Qué reloj Garmin comprar según el deporte que haces: MediaMarkt rebaja toda la gama en verano Alejandra Santisteban Guiu Lola Herrera, 91 años: «Desayuno un kiwi, café y una tostada de pan integral»

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Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

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