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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Rubén Ordóñez, director general de Strugal: «Si al tirar de una tira de papel pillada en la ventana sale sin resistencia, hay infiltraciones de aire»

Saber si ha llegado el momento de cambiar los cierres de una vivienda, especialmente cuando se compra una de segunda mano para reformar, no requiere herramientas muy complejas. Rubén Ordóñez, director

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

VIVIR Y HOGAR Rubén Ordóñez, director general de Strugal: «Si al tirar de una tira de papel pillada en la ventana sale sin resistencia, hay infiltraciones de aire» El experto propone hacer esta prueba para comprobar el desgaste de las gomas Regala esta noticia Añádenos en Google Con una tira de papel puedes detectar fugas de aire en las ventanas. (ABC) Antonio Távora Sevilla 31/07/2026 a las 17:31h. Saber si ha llegado el momento de cambiar los cierres de una vivienda, especialmente cuando se compra una de segunda mano para reformar, no requiere herramientas muy complejas.

Rubén Ordóñez, director general de Strugal, recomienda hacer una prueba muy básica que cualquiera puede hacer en ... su casa. Basta con abrir la ventana, colocar un trozo de folio en el marco y cerrar la hoja por completo. El directivo explica lo que ocurre a continuación: «Una prueba muy sencilla es cerrar la hoja sobre una tira de papel en distintos puntos del perímetro.

Si al tirar de una tira de papel pillada en la ventana sale sin resistencia, hay infiltraciones de aire». Si la tira sale sin oponer fuerza, significa que las gomas están desgastadas o la estructura se ha deformado. Las marcas de humedad también delatan un problema Además de la prueba del papel, la propia casa suele avisar cuando los materiales no dan más de sí.

Si aparecen manchas de humedad en la pared justo alrededor del marco, si cuesta mucho girar la manivela para cerrar, o si al empujar un poco el cristal notas que toda la estructura se mueve, es necesario cambiar las ventanas. En zonas donde el verano es muy duro, como en Andalucía, muchas casas se convierten en un horno en julio y agosto. El aire acondicionado se pasa horas encendido al máximo y la casa nunca llega a enfriarse del todo.

Esto ocurre porque el calor entra sin freno por varias vías: cristales que no bloquean el sol, falta de toldos o cajones de persiana antiguos por donde se cuela el aire caliente. El cierre anticipado mantiene la temperatura de la casa Existe una costumbre muy habitual que consiste en bajar todo a mediodía para intentar refrescar la casa. Tapar la entrada de luz funciona muy bien para frenar el calor, pero hay que hacerlo antes de que el sol empiece a pegar directamente sobre el cristal.

Si te adelantas, frenas la temperatura fuera. El especialista aconseja anticiparse al sol: «La mejor práctica es anticiparse al sol, bajar la persiana antes de que la radiación incida de lleno y mantener la ventana cerrada durante las horas más cálidas. La ventilación de la vivienda debe hacerse cuando la temperatura exterior descienda».

Los sistemas exteriores bloquean la radiación del sol A veces, con 42 grados en la calle, tocas el marco por dentro de la habitación y notas que quema. Esto no significa necesariamente que el material sea malo o esté roto. Rubén Ordóñez lo compara con un coche aparcado al sol en la calle.

Para evitar que el interior se convierta en un infierno, le ponemos un parasol por dentro. En las casas hacemos lo mismo pero por fuera: usamos toldos, persianas o celosías. El objetivo es frenar los rayos antes de que toquen el cristal.

Si tienes un balcón donde pega el sol de tarde, que entra más bajo, lo mejor es un estor exterior que baje en vertical. Si quieres aprovechar una terraza para comer, un toldo de brazos clásico creará un espacio de sombra perfecto. Las lonas oscuras reducen el deslumbramiento en la vista A la hora de elegir el color de un toldo para la fachada, siempre surge el mismo debate sobre si los oscuros dan más calor que los claros.

La realidad es que las telas oscuras absorben más temperatura, pero a cambio quitan mucho más deslumbramiento y resultan más cómodas para la vista. Los colores claros, por el contrario, rebotan mejor el calor y mantienen la tela algo más fresca, aunque dejan pasar bastante más luz debajo. Como el toldo está colgado en la calle, la mayor parte de ese calor acumulado se disipa en el aire exterior y apenas entra en la vivienda.

Por tanto, lo mejor es elegir buscando un punto medio cómodo para la vista, sin obsesionarse únicamente con los grados de temperatura. Temas Vivienda Calor Informaciones comentarios Reportar un error VIVIR Y HOGAR Rubén Ordóñez, director general de Strugal: «Si al tirar de una tira de papel pillada en la ventana sale sin resistencia, hay infiltraciones de aire» El experto propone hacer esta prueba para comprobar el desgaste de las gomas Regala esta noticia Añádenos en Google Con una tira de papel puedes detectar fugas de aire en las ventanas. (ABC) Antonio Távora Sevilla 31/07/2026 a las 17:31h.

Saber si ha llegado el momento de cambiar los cierres de una vivienda, especialmente cuando se compra una de segunda mano para reformar, no requiere herramientas muy complejas. Rubén Ordóñez, director general de Strugal, recomienda hacer una prueba muy básica que cualquiera puede hacer en ... su casa. Basta con abrir la ventana, colocar un trozo de folio en el marco y cerrar la hoja por completo.

El directivo explica lo que ocurre a continuación: «Una prueba muy sencilla es cerrar la hoja sobre una tira de papel en distintos puntos del perímetro. Si al tirar de una tira de papel pillada en la ventana sale sin resistencia, hay infiltraciones de aire». Si la tira sale sin oponer fuerza, significa que las gomas están desgastadas o la estructura se ha deformado.

Las marcas de humedad también delatan un problema Además de la prueba del papel, la propia casa suele avisar cuando los materiales no dan más de sí. Si aparecen manchas de humedad en la pared justo alrededor del marco, si cuesta mucho girar la manivela para cerrar, o si al empujar un poco el cristal notas que toda la estructura se mueve, es necesario cambiar las ventanas. En zonas donde el verano es muy duro, como en Andalucía, muchas casas se convierten en un horno en julio y agosto.

El aire acondicionado se pasa horas encendido al máximo y la casa nunca llega a enfriarse del todo. Esto ocurre porque el calor entra sin freno por varias vías: cristales que no bloquean el sol, falta de toldos o cajones de persiana antiguos por donde se cuela el aire caliente. El cierre anticipado mantiene la temperatura de la casa Existe una costumbre muy habitual que consiste en bajar todo a mediodía para intentar refrescar la casa.

Tapar la entrada de luz funciona muy bien para frenar el calor, pero hay que hacerlo antes de que el sol empiece a pegar directamente sobre el cristal. Si te adelantas, frenas la temperatura fuera. El especialista aconseja anticiparse al sol: «La mejor práctica es anticiparse al sol, bajar la persiana antes de que la radiación incida de lleno y mantener la ventana cerrada durante las horas más cálidas.

La ventilación de la vivienda debe hacerse cuando la temperatura exterior descienda». Los sistemas exteriores bloquean la radiación del sol A veces, con 42 grados en la calle, tocas el marco por dentro de la habitación y notas que quema. Esto no significa necesariamente que el material sea malo o esté roto.

Rubén Ordóñez lo compara con un coche aparcado al sol en la calle. Para evitar que el interior se convierta en un infierno, le ponemos un parasol por dentro. En las casas hacemos lo mismo pero por fuera: usamos toldos, persianas o celosías.

El objetivo es frenar los rayos antes de que toquen el cristal. Si tienes un balcón donde pega el sol de tarde, que entra más bajo, lo mejor es un estor exterior que baje en vertical. Si quieres aprovechar una terraza para comer, un toldo de brazos clásico creará un espacio de sombra perfecto.

Las lonas oscuras reducen el deslumbramiento en la vista A la hora de elegir el color de un toldo para la fachada, siempre surge el mismo debate sobre si los oscuros dan más calor que los claros. La realidad es que las telas oscuras absorben más temperatura, pero a cambio quitan mucho más deslumbramiento y resultan más cómodas para la vista. Los colores claros, por el contrario, rebotan mejor el calor y mantienen la tela algo más fresca, aunque dejan pasar bastante más luz debajo.

Como el toldo está colgado en la calle, la mayor parte de ese calor acumulado se disipa en el aire exterior y apenas entra en la vivienda. Por tanto, lo mejor es elegir buscando un punto medio cómodo para la vista, sin obsesionarse únicamente con los grados de temperatura. Temas Vivienda Calor Informaciones comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero.

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Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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