Ceuta y el heteropatriarcado geográfico
Sobre la tierra quemada de mi España vienen a nado, por un mar de cenizas, no sé cuántos marroquíes, y andamos buscándole perífrasis al fenómeno de Ceuta. Mi favorita es crisis migratoria, porque apen
Después, «naide» Ceuta y el heteropatriarcado geográfico A mi Españita solo le faltaba que la invadieran Escucha el artículo. 3 min Escucha el artículo. 3 min Regala esta noticia Añádenos en Google Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades. (EFE) Chapu Apaolaza 31/07/2026 Actualizado a las 02:23h. Sobre la tierra quemada de mi España vienen a nado, por un mar de cenizas, no sé cuántos marroquíes, y andamos buscándole perífrasis al fenómeno de Ceuta.
Mi favorita es crisis migratoria, porque apenas describe que existe un problema que se ha agravado en ... un momento determinado, un algo que sucede sin que nadie parezca tener realmente la culpa. La crisis migratoria, como la crisis asmática o la crisis epiléptica. Un accidente del destino.
Un episodio clínico. Una fatalidad. Vamos con pies de plomo al elegir las palabras, porque basta utilizar la equivocada para que te conviertan en sospechoso.
Si dices afluencia masiva, parece que hablas de la cola para entrar a un concierto. Si dices avalancha, te reprochan la deshumanización. Y si dices invasión, automáticamente te colocan una gorra de plato, unos pines de Franco en la solapa y un uniforme de las SS, cuando en realidad bastaría con acudir a la RAE.
Sin embargo, cuando miles de personas cruzan una frontera de un país en apenas unas horas, lo primero que cabe preguntarse es si aquello sigue siendo una frontera o ha dejado de serlo. La propia idea de frontera se ha convertido para algunos en una especie de heteropatriarcado geográfico. Hay quien la contempla como una construcción opresiva, una reliquia reaccionaria que sólo puede defender alguien con oscuras pulsiones criptofascistas.
Atacan las fronteras de Ceuta los que pretenden levantarla en Lérida y en Miranda de Ebro. Quienes más desprecian las fronteras suelen vivir en barrios donde no se ve un inmigrante ni con un telescopio de la NASA, protegidos en terrazas con macetohuertos ecológicos y pesticidas bio o, directamente, en chalés rodeados de vallas que no salta ni un romano. Noticia relacionada El fallo del Supremo que ha colapsado Ceuta sólo se puede 'revertir' con una reforma de la ley de extranjería Nati Villanueva A mi Españita solo le faltaba que la llenaran jóvenes dispuestos a pagarnos la pensión.
Después de quemarse medio país, después de encadenar incendios, apagones políticos y una legislatura convertida en una colección de sumarios judiciales y de puterío, sólo faltaba que la invadieran. Hay gente que ya contempla a Sánchez como si fuera un fenómeno natural, una especie de borrasca permanente. Si desde Moncloa atribuyen todos los males del monte a la emergencia climática, quizá podamos empezar a explicar el resto por la emergencia sanchista.
Ojalá empiecen a construir refugios contra el sanchismo. Una pérgola, una parra, un platanero, unos toldos… cualquier sombra donde protegerse de esta intemperie institucional, migratoria y forestal que padecemos. A mi Españita solo le faltaba que la invadieran tras quemarse medio país y una colección de sumarios judiciales y de puterío Si Moncloa ha soltado a Laura Borràs, la Jonah Lomu del independentismo, ¿por qué Marruecos no iba a soltar también a los internos de sus cárceles?
Esos muchachos tan amables que llegan gritando «¡Viva Pedro Sánchez!», te piden un cigarro y terminan regularizados. En Canarias estuve con Sánchez entre inmigrantes y se hacían selfis con él como si fuera Bad Bunny. Lo adoran, por lo que sea.
Aunque mejor no decirlo demasiado alto. Como suele comentar Paz, mi cuñada, mis columnas no sólo analizan a Sánchez: le dan ideas. Dijo Sánchez, Jonás de nuestro barco, que el efecto llamada no existía.
Y ahora resulta que por Ceuta corren más chavales de Tánger que australianos por la calle Estafeta durante San Fermín. Yo me pregunto quién los habrá llamado. Sánchez se enfrentó a Trump, se enfrentó a Israel —dos aliados de Marruecos—, paseó al Gobierno por Argelia y ahora la frontera parece Navarra en fiestas.
Pero el efecto llamada sigue sin existir. Los inmigrantes llegan por oleadas sin que nadie sepa muy bien por qué. Debe de ser como el levante que traía hasta mi azotea de Cádiz el polvo del desierto y aquellos insectos extrañísimos que nunca supieron decirme de dónde venían.
Claro que tampoco podía pedírselo: los insectos, por lo general, no hablan. Temas Marruecos Ceuta Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Después, «naide» Ceuta y el heteropatriarcado geográfico A mi Españita solo le faltaba que la invadieran Escucha el artículo. 3 min Escucha el artículo. 3 min Regala esta noticia Añádenos en Google Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades. (EFE) Chapu Apaolaza 31/07/2026 Actualizado a las 02:23h.
Sobre la tierra quemada de mi España vienen a nado, por un mar de cenizas, no sé cuántos marroquíes, y andamos buscándole perífrasis al fenómeno de Ceuta. Mi favorita es crisis migratoria, porque apenas describe que existe un problema que se ha agravado en ... un momento determinado, un algo que sucede sin que nadie parezca tener realmente la culpa. La crisis migratoria, como la crisis asmática o la crisis epiléptica.
Un accidente del destino. Un episodio clínico. Una fatalidad.
Vamos con pies de plomo al elegir las palabras, porque basta utilizar la equivocada para que te conviertan en sospechoso. Si dices afluencia masiva, parece que hablas de la cola para entrar a un concierto. Si dices avalancha, te reprochan la deshumanización.
Y si dices invasión, automáticamente te colocan una gorra de plato, unos pines de Franco en la solapa y un uniforme de las SS, cuando en realidad bastaría con acudir a la RAE. Sin embargo, cuando miles de personas cruzan una frontera de un país en apenas unas horas, lo primero que cabe preguntarse es si aquello sigue siendo una frontera o ha dejado de serlo. La propia idea de frontera se ha convertido para algunos en una especie de heteropatriarcado geográfico.
Hay quien la contempla como una construcción opresiva, una reliquia reaccionaria que sólo puede defender alguien con oscuras pulsiones criptofascistas. Atacan las fronteras de Ceuta los que pretenden levantarla en Lérida y en Miranda de Ebro. Quienes más desprecian las fronteras suelen vivir en barrios donde no se ve un inmigrante ni con un telescopio de la NASA, protegidos en terrazas con macetohuertos ecológicos y pesticidas bio o, directamente, en chalés rodeados de vallas que no salta ni un romano.
Noticia relacionada El fallo del Supremo que ha colapsado Ceuta sólo se puede 'revertir' con una reforma de la ley de extranjería Nati Villanueva A mi Españita solo le faltaba que la llenaran jóvenes dispuestos a pagarnos la pensión. Después de quemarse medio país, después de encadenar incendios, apagones políticos y una legislatura convertida en una colección de sumarios judiciales y de puterío, sólo faltaba que la invadieran. Hay gente que ya contempla a Sánchez como si fuera un fenómeno natural, una especie de borrasca permanente.
Si desde Moncloa atribuyen todos los males del monte a la emergencia climática, quizá podamos empezar a explicar el resto por la emergencia sanchista. Ojalá empiecen a construir refugios contra el sanchismo. Una pérgola, una parra, un platanero, unos toldos… cualquier sombra donde protegerse de esta intemperie institucional, migratoria y forestal que padecemos.
A mi Españita solo le faltaba que la invadieran tras quemarse medio país y una colección de sumarios judiciales y de puterío Si Moncloa ha soltado a Laura Borràs, la Jonah Lomu del independentismo, ¿por qué Marruecos no iba a soltar también a los internos de sus cárceles? Esos muchachos tan amables que llegan gritando «¡Viva Pedro Sánchez!», te piden un cigarro y terminan regularizados. En Canarias estuve con Sánchez entre inmigrantes y se hacían selfis con él como si fuera Bad Bunny.
Lo adoran, por lo que sea. Aunque mejor no decirlo demasiado alto. Como suele comentar Paz, mi cuñada, mis columnas no sólo analizan a Sánchez: le dan ideas.
Dijo Sánchez, Jonás de nuestro barco, que el efecto llamada no existía. Y ahora resulta que por Ceuta corren más chavales de Tánger que australianos por la calle Estafeta durante San Fermín. Yo me pregunto quién los habrá llamado.
Sánchez se enfrentó a Trump, se enfrentó a Israel —dos aliados de Marruecos—, paseó al Gobierno por Argelia y ahora la frontera parece Navarra en fiestas. Pero el efecto llamada sigue sin existir. Los inmigrantes llegan por oleadas sin que nadie sepa muy bien por qué.
Debe de ser como el levante que traía hasta mi azotea de Cádiz el polvo del desierto y aquellos insectos extrañísimos que nunca supieron decirme de dónde venían. Claro que tampoco podía pedírselo: los insectos, por lo general, no hablan. Temas Marruecos Ceuta Pedro Sánchez comentarios Reportar un error El fallo del Supremo que ha colapsado Ceuta sólo se puede 'revertir' con una reforma de la ley de extranjería Nati Villanueva Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Tony Aguilar explica el estado de salud de su hijo Biel tras estar ingresado por una picadura de garrapata Francisco J.
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