La piscina natural escondida de Andalucía donde bañarse entre montañas sin pagar entrada
Cuando el verano aprieta en la Costa del Sol y las playas comienzan a llenarse de sombrillas y bañistas, cada vez son más quienes buscan refugio en el interior de la provincia. A poco más de media hor
Viajar La piscina natural escondida de Andalucía donde bañarse entre montañas sin pagar entrada En pleno corazón de la Sierra de las Nieves, este espacio ofrece aguas cristalinas, cascadas y un paisaje de rocas y bosques que lo convierten en uno de los rincones más espectaculares para combatir el calor del verano en la provincia de Málaga Regala esta noticia Añádenos en Google Personas en el Charco del Canalón, en el municipio malagueño de Istán. (Diputación de Málaga) Víctor Modelo Málaga 03/08/2026 a las 16:22h. Cuando el verano aprieta en la Costa del Sol y las playas comienzan a llenarse de sombrillas y bañistas, cada vez son más quienes buscan refugio en el interior de la provincia. A poco más de media hora de Marbella existe un lugar que parece ... sacado de una postal de montaña: una piscina natural de aguas transparentes, rodeada de paredes de roca, vegetación mediterránea y el sonido constante de una pequeña cascada.
Este es el Charco del Canalón, uno de los secretos mejor guardados de Istán y una de las zonas de baño más sorprendentes de Andalucía. Este enclave se encuentra dentro del entorno del Parque Nacional y de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, un espacio donde el agua sigue siendo la gran protagonista. No en vano, el municipio es conocido como el «manantial de la Costa del Sol», por la abundancia de nacimientos y cursos fluviales que abastecen a buena parte del litoral malagueño.
Lejos del bullicio de las playas, el protagonista absoluto es el río Verde, cuyas aguas han ido modelando durante siglos un paisaje de gargantas, pozas y pequeñas cascadas que hoy constituyen uno de los mayores atractivos naturales de la comarca. Imagen del Charco del Canalón. (Turismo Andalucía) El Charco del Canalón debe su singular belleza a la fuerza erosiva del río Verde. El agua discurre encajada entre paredes calizas formando una profunda garganta que desemboca en una espectacular poza principal.
Sobre ella cae una cascada que convierte el baño en una experiencia tan refrescante como fotogénica. La transparencia del agua permite observar el fondo rocoso en muchos puntos, mientras que la vegetación que rodea el cauce aporta sombra durante buena parte del día, algo especialmente agradecido durante los meses de julio y agosto. La poza principal es alargada, estrecha y de considerable profundidad.
Precisamente por ello, es un lugar muy apreciado por quienes buscan nadar en un entorno completamente natural. Unos metros abajo aparece una segunda poza, mucho más pequeña y menos profunda, que suele resultar más adecuada para familias con niños. Aguas de color esmeralda Uno de los aspectos que más sorprende a quienes visitan por primera vez este rincón es el intenso color esmeralda del agua.
La tonalidad no responde a ningún artificio, sino a las características del propio río Verde y a la presencia de vegetación acuática sobre las rocas. Esa misma belleza obliga, sin embargo, a caminar con cuidado, ya que el verdín convierte muchas superficies en auténticas pistas resbaladizas. El uso de calzado específico para río resulta prácticamente imprescindible para recorrer el entorno con seguridad.
Llegar hasta este pequeño oasis también forma parte de la experiencia. El recorrido comienza en la parte alta de Istán, uno de los pueblos blancos más bonitos de Málaga. Desde allí se continúa en vehículo por una pista forestal que atraviesa el nacimiento del río Molinos hasta alcanzar las vegas del Colmenar, donde es posible dejar el coche.
A partir de ese punto comienza un agradable paseo que conduce hasta el Charco del Canalón, siguiendo el curso del río entre pinares, alcornoques y matorral mediterráneo. El sendero no presenta una gran dificultad, aunque conviene llevar calzado cómodo, agua y evitar las horas centrales del día durante la temporada estival. Un paisaje con rica biodiviersidad en el que predomina el silencio Lejos del ambiente urbano de la costa, el visitante descubre aquí un paisaje dominado por el silencio.
El murmullo del agua, el canto de los pájaros y el viento entre los árboles sustituyen al ruido del tráfico y del ajetreo de la ciudad. El entorno alberga una rica biodiversidad, con especies vegetales de ribera como sauces, fresnos, chopos y adelfas, además de fauna ligada al ecosistema fluvial, desde peces autóctonos hasta aves que encuentran refugio en este corredor natural. La creciente popularidad del Charco del Canalón durante los últimos veranos ha convertido este enclave en uno de los destinos preferidos para quienes buscan escapar del calor sin necesidad de pagar una entrada ni acudir a una piscina convencional.
Sin embargo, esa fama también obliga a recordar la importancia de disfrutar del espacio con responsabilidad. No existen servicios ni socorristas, por lo que es fundamental no dejar residuos, respetar la flora y la fauna y evitar cualquier comportamiento que pueda deteriorar uno de los parajes más delicados de la Sierra de las Nieves. La visita al Charco del Canalón puede completarse con un recorrido por Istán.
Sus estrechas calles encaladas, las plazas adornadas con flores y las fuentes que brotan en distintos rincones recuerdan la histórica relación del municipio con el agua. El pueblo conserva además un marcado carácter serrano, con una gastronomía en la que destacan platos tradicionales como el chivo malagueño, las sopas hervías o los guisos elaborados con productos de temporada. Este enclave se sitúa cerca de otros senderos del entorno de la Sierra de las Nieves, un espacio protegido declarado Parque Nacional que reúne algunos de los paisajes montañosos más valiosos de Andalucía.
Bosques de pinsapos, profundos barrancos, miradores naturales y numerosos cursos de agua convierten esta zona en un destino ideal para el senderismo, la fotografía de naturaleza o simplemente para desconectar del ritmo frenético del litoral. En una provincia mundialmente conocida por sus playas, lugares como el Charco del Canalón demuestran que Málaga también guarda auténticos tesoros de interior, sin hamacas, paseos marítimos o beach clubs. Tampoco es necesario entrada para disfrutar de un baño inolvidable, basta con caminar unos minutos entre montañas para descubrir una piscina natural que ofrece una de las estampas más refrescantes y sorprendentes del verano andaluz.
Temas Verano Istán Andalucía Málaga Agua comentarios Reportar un error Viajar La piscina natural escondida de Andalucía donde bañarse entre montañas sin pagar entrada En pleno corazón de la Sierra de las Nieves, este espacio ofrece aguas cristalinas, cascadas y un paisaje de rocas y bosques que lo convierten en uno de los rincones más espectaculares para combatir el calor del verano en la provincia de Málaga Regala esta noticia Añádenos en Google Personas en el Charco del Canalón, en el municipio malagueño de Istán. (Diputación de Málaga) Víctor Modelo Málaga 03/08/2026 a las 16:22h. Cuando el verano aprieta en la Costa del Sol y las playas comienzan a llenarse de sombrillas y bañistas, cada vez son más quienes buscan refugio en el interior de la provincia. A poco más de media hora de Marbella existe un lugar que parece ... sacado de una postal de montaña: una piscina natural de aguas transparentes, rodeada de paredes de roca, vegetación mediterránea y el sonido constante de una pequeña cascada.
Este es el Charco del Canalón, uno de los secretos mejor guardados de Istán y una de las zonas de baño más sorprendentes de Andalucía. Este enclave se encuentra dentro del entorno del Parque Nacional y de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, un espacio donde el agua sigue siendo la gran protagonista. No en vano, el municipio es conocido como el «manantial de la Costa del Sol», por la abundancia de nacimientos y cursos fluviales que abastecen a buena parte del litoral malagueño.
Lejos del bullicio de las playas, el protagonista absoluto es el río Verde, cuyas aguas han ido modelando durante siglos un paisaje de gargantas, pozas y pequeñas cascadas que hoy constituyen uno de los mayores atractivos naturales de la comarca. Imagen del Charco del Canalón. (Turismo Andalucía) El Charco del Canalón debe su singular belleza a la fuerza erosiva del río Verde. El agua discurre encajada entre paredes calizas formando una profunda garganta que desemboca en una espectacular poza principal.
Sobre ella cae una cascada que convierte el baño en una experiencia tan refrescante como fotogénica. La transparencia del agua permite observar el fondo rocoso en muchos puntos, mientras que la vegetación que rodea el cauce aporta sombra durante buena parte del día, algo especialmente agradecido durante los meses de julio y agosto. La poza principal es alargada, estrecha y de considerable profundidad.
Precisamente por ello, es un lugar muy apreciado por quienes buscan nadar en un entorno completamente natural. Unos metros abajo aparece una segunda poza, mucho más pequeña y menos profunda, que suele resultar más adecuada para familias con niños. Aguas de color esmeralda Uno de los aspectos que más sorprende a quienes visitan por primera vez este rincón es el intenso color esmeralda del agua.
La tonalidad no responde a ningún artificio, sino a las características del propio río Verde y a la presencia de vegetación acuática sobre las rocas. Esa misma belleza obliga, sin embargo, a caminar con cuidado, ya que el verdín convierte muchas superficies en auténticas pistas resbaladizas. El uso de calzado específico para río resulta prácticamente imprescindible para recorrer el entorno con seguridad.
Llegar hasta este pequeño oasis también forma parte de la experiencia. El recorrido comienza en la parte alta de Istán, uno de los pueblos blancos más bonitos de Málaga. Desde allí se continúa en vehículo por una pista forestal que atraviesa el nacimiento del río Molinos hasta alcanzar las vegas del Colmenar, donde es posible dejar el coche.
A partir de ese punto comienza un agradable paseo que conduce hasta el Charco del Canalón, siguiendo el curso del río entre pinares, alcornoques y matorral mediterráneo. El sendero no presenta una gran dificultad, aunque conviene llevar calzado cómodo, agua y evitar las horas centrales del día durante la temporada estival. Un paisaje con rica biodiviersidad en el que predomina el silencio Lejos del ambiente urbano de la costa, el visitante descubre aquí un paisaje dominado por el silencio.
El murmullo del agua, el canto de los pájaros y el viento entre los árboles sustituyen al ruido del tráfico y del ajetreo de la ciudad. El entorno alberga una rica biodiversidad, con especies vegetales de ribera como sauces, fresnos, chopos y adelfas, además de fauna ligada al ecosistema fluvial, desde peces autóctonos hasta aves que encuentran refugio en este corredor natural. La creciente popularidad del Charco del Canalón durante los últimos veranos ha convertido este enclave en uno de los destinos preferidos para quienes buscan escapar del calor sin necesidad de pagar una entrada ni acudir a una piscina convencional.
Sin embargo, esa fama también obliga a recordar la importancia de disfrutar del espacio con responsabilidad. No existen servicios ni socorristas, por lo que es fundamental no dejar residuos, respetar la flora y la fauna y evitar cualquier comportamiento que pueda deteriorar uno de los parajes más delicados de la Sierra de las Nieves. La visita al Charco del Canalón puede completarse con un recorrido por Istán.
Sus estrechas calles encaladas, las plazas adornadas con flores y las fuentes que brotan en distintos rincones recuerdan la histórica relación del municipio con el agua. El pueblo conserva además un marcado carácter serrano, con una gastronomía en la que destacan platos tradicionales como el chivo malagueño, las sopas hervías o los guisos elaborados con productos de temporada. Este enclave se sitúa cerca de otros senderos del entorno de la Sierra de las Nieves, un espacio protegido declarado Parque Nacional que reúne algunos de los paisajes montañosos más valiosos de Andalucía.
Bosques de pinsapos, profundos barrancos, miradores naturales y numerosos cursos de agua convierten esta zona en un destino ideal para el senderismo, la fotografía de naturaleza o simplemente para desconectar del ritmo frenético del litoral. En una provincia mundialmente conocida por sus playas, lugares como el Charco del Canalón demuestran que Málaga también guarda auténticos tesoros de interior, sin hamacas, paseos marítimos o beach clubs. Tampoco es necesario entrada para disfrutar de un baño inolvidable, basta con caminar unos minutos entre montañas para descubrir una piscina natural que ofrece una de las estampas más refrescantes y sorprendentes del verano andaluz.
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