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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Matthieu Ricard, monje budista: «La felicidad no es una sucesión ininterrumpida de sensaciones placenteras. Es una receta para el agotamiento»

En el año 1973, la vida de Mattheu Ricard dio un giro de 180 grados casi imposible de imaginar. Aunque para él no fue «nada radical», lo cierto es que pasó de ser biólogo molecular en el Instituto Pas

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Matthieu Ricard, monje budista: «La felicidad no es una sucesión ininterrumpida de sensaciones placenteras. Es una receta para el agotamiento» Este antiguo biólogo molecular decidió dejar su vida para seguir la disciplina del budismo hasta convertirse en un experto de la felicidad amigo del Dalai Lama Regala esta noticia Añádenos en Google El monje Matthieu Ricard durante una promoción de su libro. (instagram) Borja Sánchez 31/07/2026 a las 06:00h.

En el año 1973, la vida de Mattheu Ricard dio un giro de 180 grados casi imposible de imaginar. Aunque para él no fue «nada radical», lo cierto es que pasó de ser biólogo molecular en el Instituto Pasteur de París a monje budista en el Himalaya. Como pasar de la noche a la mañana.

Desde entonces, su vida cambió por completo. Dejó atrás los laboratorios, los microscopios, los ordenadores y las pruebas y pasó a la búsqueda de la paz interior, los retiros de meditación, las enseñanzas de los grandes maestros tibetanos y los viajes por todo el mundo. Tanto es así que en poco tiempo incluso construyó una fuerte amistad y una larga colaboración con el Dalai Lama, el líder espiritual del Tíbet y el máximo representante religioso de la escuela Gelug del budismo tibetano.

¿El hombre más feliz del mundo? A pesar del importante cambio de vida que registró hace ya unas décadas, lo cierto es que no le ha ido mal. De hecho, ostenta el título no oficial de 'hombre más feliz del mundo'.

La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos así lo constata a través de un complejo estudio. Sin embargo, tal y como confesaba Ricard en una entrevista con la publicación 'Ethic', él mismo reniega de ese calificativo. «Es simple sentido común.

¿Cómo podríamos conocer el nivel de felicidad de 8.000 millones de personas? Es evidente que no tiene sentido. Para poner en contexto, alrededor de 2005, la televisión australiana 'ABC' realizó un documental sobre la felicidad.

Habían venido a grabar la investigación en Madison, cuando yo estaba en el laboratorio de Richard Davidson, y luego vinieron a Nepal». «En una de las últimas secuencias se me veía bajar de las montañas por un pequeño sendero, mientras el comentarista decía, '¿quizá estemos ante el hombre más feliz del mundo?'. Y así fue… durante un tiempo.

Pero un día, un periodista inglés que había visto el documental publicó el siguiente titular, '¿el hombre más feliz del mundo?'. A partir de ese momento, no tuve ningún control sobre los acontecimientos». «En Madison, Davidson y Lutz acababan de terminar una investigación que demostraba que los practicantes experimentados que se dedican a la meditación de compasión generan oscilaciones de frecuencia gamma de una intensidad que nunca se había descrito en neurociencia.

Yo fui uno de los 15 meditadores a largo plazo que participaron en esta investigación y mostraron resultados similares». Noticia relacionada Lama Rinchen, monje budista: «Los tontos padecen los problemas y los inteligentes los saben resolver» Isaac Asenjo «Una de las zonas activadas durante esta meditación también está asociada a las emociones positivas.

Eso es todo lo que necesitaron los periodistas para declarar que habíamos encontrado al hombre más feliz del mundo». Esta simpleza fue la que enfadó a Matthieu Ricard por la banalidad del veredicto. «Comuniqué mi vergüenza a mis amigos científicos e hice todo lo posible por corregir esta exageración.

Pero no sirvió de nada. Ahora intento tomarme este rumor con filosofía y aprender de él una lección de humildad. Es muy bonito, pero absurdo».

Para muchos, Ricard es hoy en día uno de los mayores expertos en felicidad del mundo. Sin embargo, él no solo no se considera como tal, sino que además confiesa que no hay ningún secreto para encontrarla o lograrla. «Muchos filósofos, psicólogos y científicos han estudiado la cuestión.

Yo mismo escribí un libro de 300 páginas para hacer balance y definir qué es la auténtica felicidad». «La felicidad es una forma de ser óptima y sostenible que nos proporciona los recursos internos para gestionar los altibajos de la vida» Mattheu Ricard Monje budista «El sentimiento de plenitud, o eudaimonia de los griegos, es el resultado de un proceso que consiste en cultivar un cierto número de cualidades humanas fundamentales –altruismo, compasión, fortaleza, libertad interior, serenidad y algunas otras– que juntas constituyen una forma de ser.

Por tanto, la verdadera felicidad no debe confundirse con la búsqueda de una sucesión ininterrumpida de sensaciones placenteras, que más bien sería una receta para el agotamiento». «La felicidad es una forma de ser óptima y sostenible que nos proporciona los recursos internos para gestionar los altibajos de la vida. En esencia, se trata de convertirse en un ser humano mejor para servir mejor a los demás».

¿Se puede encontrar la felicidad a través de lo material? Y aunque no haya un secreto ni un camino único para hallar la felicidad, lo que sí tiene claro este monje budista es que no se alcanza a través de lo material. «Podemos ser terriblemente infelices en un pequeño paraíso y seguir siendo felices en la adversidad.

Aunque hay que hacer todo lo posible por abordar la desigualdad, la pobreza dentro de la riqueza, la opresión o la discriminación, nuestro control sobre las condiciones externas es limitado, efímero y a menudo ilusorio». «Tratamos con nuestra mente de la mañana a la noche y puede ser nuestra mejor amiga o nuestra peor enemiga. Es ella la que traduce las circunstancias externas en bienestar o infelicidad.

Por lo tanto, no debemos subestimar la importancia de transformar la mente, sin descuidar la mejora de las condiciones externas». Temas Meditación Investigación Científicos Felicidad Budismo comentarios Reportar un error Matthieu Ricard, monje budista: «La felicidad no es una sucesión ininterrumpida de sensaciones placenteras. Es una receta para el agotamiento»

Este antiguo biólogo molecular decidió dejar su vida para seguir la disciplina del budismo hasta convertirse en un experto de la felicidad amigo del Dalai Lama Regala esta noticia Añádenos en Google El monje Matthieu Ricard durante una promoción de su libro. (instagram) Borja Sánchez 31/07/2026 a las 06:00h. En el año 1973, la vida de Mattheu Ricard dio un giro de 180 grados casi imposible de imaginar. Aunque para él no fue «nada radical», lo cierto es que pasó de ser biólogo molecular en el Instituto Pasteur de París a monje budista en el Himalaya.

Como pasar de la noche a la mañana. Desde entonces, su vida cambió por completo. Dejó atrás los laboratorios, los microscopios, los ordenadores y las pruebas y pasó a la búsqueda de la paz interior, los retiros de meditación, las enseñanzas de los grandes maestros tibetanos y los viajes por todo el mundo.

Tanto es así que en poco tiempo incluso construyó una fuerte amistad y una larga colaboración con el Dalai Lama, el líder espiritual del Tíbet y el máximo representante religioso de la escuela Gelug del budismo tibetano. ¿El hombre más feliz del mundo? A pesar del importante cambio de vida que registró hace ya unas décadas, lo cierto es que no le ha ido mal.

De hecho, ostenta el título no oficial de 'hombre más feliz del mundo'. La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos así lo constata a través de un complejo estudio. Sin embargo, tal y como confesaba Ricard en una entrevista con la publicación 'Ethic', él mismo reniega de ese calificativo.

«Es simple sentido común. ¿Cómo podríamos conocer el nivel de felicidad de 8.000 millones de personas? Es evidente que no tiene sentido.

Para poner en contexto, alrededor de 2005, la televisión australiana 'ABC' realizó un documental sobre la felicidad. Habían venido a grabar la investigación en Madison, cuando yo estaba en el laboratorio de Richard Davidson, y luego vinieron a Nepal». «En una de las últimas secuencias se me veía bajar de las montañas por un pequeño sendero, mientras el comentarista decía, '¿quizá estemos ante el hombre más feliz del mundo?'.

Y así fue… durante un tiempo. Pero un día, un periodista inglés que había visto el documental publicó el siguiente titular, '¿el hombre más feliz del mundo?'. A partir de ese momento, no tuve ningún control sobre los acontecimientos».

«En Madison, Davidson y Lutz acababan de terminar una investigación que demostraba que los practicantes experimentados que se dedican a la meditación de compasión generan oscilaciones de frecuencia gamma de una intensidad que nunca se había descrito en neurociencia. Yo fui uno de los 15 meditadores a largo plazo que participaron en esta investigación y mostraron resultados similares». Noticia relacionada Lama Rinchen, monje budista: «Los tontos padecen los problemas y los inteligentes los saben resolver»

Isaac Asenjo «Una de las zonas activadas durante esta meditación también está asociada a las emociones positivas. Eso es todo lo que necesitaron los periodistas para declarar que habíamos encontrado al hombre más feliz del mundo». Esta simpleza fue la que enfadó a Matthieu Ricard por la banalidad del veredicto.

«Comuniqué mi vergüenza a mis amigos científicos e hice todo lo posible por corregir esta exageración. Pero no sirvió de nada. Ahora intento tomarme este rumor con filosofía y aprender de él una lección de humildad.

Es muy bonito, pero absurdo». Para muchos, Ricard es hoy en día uno de los mayores expertos en felicidad del mundo. Sin embargo, él no solo no se considera como tal, sino que además confiesa que no hay ningún secreto para encontrarla o lograrla.

«Muchos filósofos, psicólogos y científicos han estudiado la cuestión. Yo mismo escribí un libro de 300 páginas para hacer balance y definir qué es la auténtica felicidad». «La felicidad es una forma de ser óptima y sostenible que nos proporciona los recursos internos para gestionar los altibajos de la vida»

Mattheu Ricard Monje budista «El sentimiento de plenitud, o eudaimonia de los griegos, es el resultado de un proceso que consiste en cultivar un cierto número de cualidades humanas fundamentales –altruismo, compasión, fortaleza, libertad interior, serenidad y algunas otras– que juntas constituyen una forma de ser. Por tanto, la verdadera felicidad no debe confundirse con la búsqueda de una sucesión ininterrumpida de sensaciones placenteras, que más bien sería una receta para el agotamiento». «La felicidad es una forma de ser óptima y sostenible que nos proporciona los recursos internos para gestionar los altibajos de la vida.

En esencia, se trata de convertirse en un ser humano mejor para servir mejor a los demás». ¿Se puede encontrar la felicidad a través de lo material? Y aunque no haya un secreto ni un camino único para hallar la felicidad, lo que sí tiene claro este monje budista es que no se alcanza a través de lo material.

«Podemos ser terriblemente infelices en un pequeño paraíso y seguir siendo felices en la adversidad. Aunque hay que hacer todo lo posible por abordar la desigualdad, la pobreza dentro de la riqueza, la opresión o la discriminación, nuestro control sobre las condiciones externas es limitado, efímero y a menudo ilusorio». «Tratamos con nuestra mente de la mañana a la noche y puede ser nuestra mejor amiga o nuestra peor enemiga.

Es ella la que traduce las circunstancias externas en bienestar o infelicidad. Por lo tanto, no debemos subestimar la importancia de transformar la mente, sin descuidar la mejora de las condiciones externas». Temas Meditación Investigación Científicos Felicidad Budismo comentarios Reportar un error Lama Rinchen, monje budista: «Los tontos padecen los problemas y los inteligentes los saben resolver»

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Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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