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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

Isla Mayor resiste al virus del Nilo blindada contra los mosquitos: «Somos inmunes»

Sevilla vive un verano más con la vista puesta en el temible virus de la fiebre del Nilo Occidental , que sólo puede ser transmitido a las personas por los mosquitos transmisores de tal enfermedad. De

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Isla Mayor resiste al virus del Nilo blindada contra los mosquitos: «Somos inmunes» El municipio sigue sin casos de infección pese a su ubicación rodeado de arrozales y defiende su cultura preventiva y la colaboración de su agroindustria Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Un hombre cierra una cortina de tela metálica en un bar de Isla Mayor. (Víctor Rodríguez) Fernando Barroso Vargas e Inmaculada Guisado 02/08/2026 a las 07:02h.

Sevilla vive un verano más con la vista puesta en el temible virus de la fiebre del Nilo Occidental, que sólo puede ser transmitido a las personas por los mosquitos transmisores de tal enfermedad. Después de que en 2020 las autoridades comenzasen a ... detectar un aumento inusual en el número de casos de infección, la propagación del virus tocó techo en la temporada estival de 2024, cuando la provincia acaparó la propagación de la enfermedad con 102 casos del total de 158 de toda España, incluyendo diez muertes. La situación desencadenó toda una crisis sanitaria y social, incluso con protestas vecinales.

Y aunque el escenario actual dista de aquel fatídico verano, seguido de un notable refuerzo de los planes de prevención de las administraciones, lo cierto es que tras sólo dos casos de infección en 2025, a la hora de escribir estas líneas ya eran once las personas infectadas en la provincia de Sevilla, que acumula todos los casos de Andalucía y protagoniza de nuevo el repunte del virus, por los mosquitos transmisores del mismo. Los afectados se reparten entre Sevilla capital, Coria, Palomares y La Puebla del Río, Aznalcázar y Villamanrique de la Condesa, marco en el que sobresale quizá el caso del municipio de Isla Mayor, una suerte de aldea gala que pese a su ubicación en la zona de mayor presencia de mosquitos viene resistiendo estos años sin infección entre sus cerca de 6.000 habitantes. Ello, incluso cuando la inundación de sus extensos campos de arrozales favorece en principio un escenario favorable para los mosquitos.

La clave de esta resistencia numantina al virus del Nilo Occidental reside en gran medida en la cultura preventiva frente a los mosquitos que tienen interiorizada desde hace años y años los habitantes del municipio, junto con el auténtico blindaje de sus viviendas, lugares públicos y hasta vehículos contra estos insectos. El alcalde de Isla Mayor, Juan Molero. (Víctor Rodríguez) Así lo explica a este periódico Juan Molero, alcalde de Isla Mayor y profundo conocedor de la problemática de los mosquitos. Su localidad se enorgullece de su potente actividad arrocera, fruto de la cual, según reconoce, se trata «históricamente de una zona de proliferación de mosquitos» por la combinación de factores como el agua y el calor, favorables para la propagación de los insectos.

Basta el dato de que más de 11.000 hectáreas del municipio están dedicadas al cultivo del arroz. Pero como precisa el alcalde, la proliferación de insectos está más asociada a las aguas estancadas y en el caso de los arrozales de Isla Mayor, «las aguas están en movimiento prácticamente todo el año». Las variedades de mosquitos susceptibles de portar el virus, según precisa, prefieren «aguas muy dulces y estancadas».

A ello se une, además, el factor humano. Y es que la ciudadanía de Isla Mayor ha «convivido con el mosquito históricamente, desde que se hizo el primer asentamiento». Newsletter En ese sentido, explica que la ciudadanía tiene interiorizada toda una serie de medidas de precaución, como el uso constante de repelentes contra los mosquitos, evitar las zonas de campo y cauces de agua en las franjas horarias del amanecer y el atardecer, impedir las pequeñas acumulaciones de agua en las viviendas, recurrir lo menos posible a las luces artificiales por la atracción que generan en estos insectos o proteger las casas mediante la instalación de mosquiteras y telas metálicas, por ejemplo.

Isla Mayor se blinda contra los mosquitos. (Víctor Rodríguez) «La gente es consciente de las medidas de seguridad que tiene que tener», resume el alcalde, quien además apunta que le parece injusto que a la hora de abordar el debate correspondiente a la propagación de los mosquitos transmisores de la enfermedad, la actividad arrocera resulte siempre señalada. Como ha esgrimido, pese al potente sector arrocero en Isla Mayor, lo cierto es que la localidad no ha contado con ningún caso de infección estos años. También ha defendido la colaboración de las empresas del sector con las autoridades, por ejemplo permitiendo ampliamente las fumigaciones contra los mosquitos en sus campos de cultivo.

Esa cultura preventiva frente a los mosquitos la corroboran los vecinos de Isla Mayor a pie de calle. Rafael Martínez, en pleno centro del municipio, confirma que la ciudadanía local está «acostumbrada» a convivir con estos insectos. «Los tenemos desde abril a diciembre», se encoge de hombros, detallando que los portadores del virus del Nilo son popularmente conocidos como «mosquitos orejeros» por su capacidad de atacar a cualquier parte del cuerpo.

Así, menciona prevenciones como evitar el campo al amanecer y el atardecer o la adaptación de las viviendas con protecciones como las mosquiteras en ventanas, puertas y casi cada espacio abierto. En los mismos términos se pronuncian también a pie de plaza Conchi, su hermana Carmen y su vecina Aurora. «Aquí si salimos a la calle es con 'Autan'.

Vamos siempre preparadas. Lo tenemos siempre en la cabeza», remarca una de ellas, abundando que los vecinos de este municipio se aplican los repelentes de mosquitos, simultaneando la modalidad de espray con la de fricción directa sobre la piel, para reforzar la protección. Más aún en el caso de los niños, según precisan.

«No tenemos ningún miedo. Aquí estamos acostumbrados a los mosquitos y no ha pasado nada», se ufana una de ellas. Un arrozal de Isla Mayor. (Víctor Rodríguez) Conchi incluso incluso se presta a mostrar a este periódico el interior de su vivienda, auténticamente blindada contra los mosquitos gracias a la instalación de tela metálica en absolutamente todas las puertas y ventanas, incluso con lonas y cortinas de este material para cubrir los espacios al aire libre.

«Esto es costumbre desde nuestros padres. Aquí nos hemos criado con este ambiente. Cuando sales del pueblo, las casas no se ven igual de protegidas», explica esta vecina, asegurando que todas las viviendas de Isla Mayor están tan literalmente 'bunkerizadas' como la suya frente a los mosquitos.

Y es que en Isla Mayor, «nadie abre una ventana» que no esté protegida del exterior por una tela metálica, según Conchi. Tela metálica hasta en los coches El asunto de los mosquitos también está en boca de la clientela del bar El Postigo, donde María Dolores asegura que hay incluso quien instala telas metálicas en las ventanillas de los coches, para reforzar aún más las protecciones. «Estamos acostumbrados a los mosquitos.

Estamos muy prevenidos», asegura, rememorando que en la feria del año pasado la proliferación de mosquitos fue tal, que las familias desistieron de llevar a sus hijos a las atracciones para evitar riesgos. Este año, según asegura, las celebraciones populares han tenido mejor suerte. A su lado, Antonio confirma tales extremos y señala la tela metálica instalada en la estructura de la terraza del bar para proteger la misma, porque por la noche «es complicado» disfrutar del aire libre, sobre todo si hay iluminación artificial, porque entonces los mosquitos «están por todos lados».

Pero por más que se multipliquen, lo cierto es que de momento Isla Mayor sigue esquivando el virus del Nilo. «Aquí somos inmunes», se ufana María Dolores. La localidad constituye así todo un ejemplo en la prevención frente a los mosquitos.

Algo muy a tener en cuenta porque queda mucho verano y como manifestaba recientemente Javier Fernández, presidente de la Diputación, entidad responsable de las campañas de fumigación en 15 pueblos de especial riesgo, las abundantes lluvias del invierno y el adelanto de la inundación de los arrozales hacían difícil repetir un verano tranquilo como el de 2025. Corresponde pues acompañar el refuerzo de las medidas preventivas de las administraciones. siguiendo el ejemplo de la ciudadanía de Isla Mayor. Temas Insectos Virus Isla Mayor Sevilla (Provincia) comentarios Reportar un error Isla Mayor resiste al virus del Nilo blindada contra los mosquitos: «Somos inmunes»

El municipio sigue sin casos de infección pese a su ubicación rodeado de arrozales y defiende su cultura preventiva y la colaboración de su agroindustria Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Un hombre cierra una cortina de tela metálica en un bar de Isla Mayor. (Víctor Rodríguez) Fernando Barroso Vargas e Inmaculada Guisado 02/08/2026 a las 07:02h. Sevilla vive un verano más con la vista puesta en el temible virus de la fiebre del Nilo Occidental, que sólo puede ser transmitido a las personas por los mosquitos transmisores de tal enfermedad.

Después de que en 2020 las autoridades comenzasen a ... detectar un aumento inusual en el número de casos de infección, la propagación del virus tocó techo en la temporada estival de 2024, cuando la provincia acaparó la propagación de la enfermedad con 102 casos del total de 158 de toda España, incluyendo diez muertes. La situación desencadenó toda una crisis sanitaria y social, incluso con protestas vecinales. Y aunque el escenario actual dista de aquel fatídico verano, seguido de un notable refuerzo de los planes de prevención de las administraciones, lo cierto es que tras sólo dos casos de infección en 2025, a la hora de escribir estas líneas ya eran once las personas infectadas en la provincia de Sevilla, que acumula todos los casos de Andalucía y protagoniza de nuevo el repunte del virus, por los mosquitos transmisores del mismo.

Los afectados se reparten entre Sevilla capital, Coria, Palomares y La Puebla del Río, Aznalcázar y Villamanrique de la Condesa, marco en el que sobresale quizá el caso del municipio de Isla Mayor, una suerte de aldea gala que pese a su ubicación en la zona de mayor presencia de mosquitos viene resistiendo estos años sin infección entre sus cerca de 6.000 habitantes. Ello, incluso cuando la inundación de sus extensos campos de arrozales favorece en principio un escenario favorable para los mosquitos. La clave de esta resistencia numantina al virus del Nilo Occidental reside en gran medida en la cultura preventiva frente a los mosquitos que tienen interiorizada desde hace años y años los habitantes del municipio, junto con el auténtico blindaje de sus viviendas, lugares públicos y hasta vehículos contra estos insectos.

El alcalde de Isla Mayor, Juan Molero. (Víctor Rodríguez) Así lo explica a este periódico Juan Molero, alcalde de Isla Mayor y profundo conocedor de la problemática de los mosquitos. Su localidad se enorgullece de su potente actividad arrocera, fruto de la cual, según reconoce, se trata «históricamente de una zona de proliferación de mosquitos» por la combinación de factores como el agua y el calor, favorables para la propagación de los insectos. Basta el dato de que más de 11.000 hectáreas del municipio están dedicadas al cultivo del arroz.

Pero como precisa el alcalde, la proliferación de insectos está más asociada a las aguas estancadas y en el caso de los arrozales de Isla Mayor, «las aguas están en movimiento prácticamente todo el año». Las variedades de mosquitos susceptibles de portar el virus, según precisa, prefieren «aguas muy dulces y estancadas». A ello se une, además, el factor humano.

Y es que la ciudadanía de Isla Mayor ha «convivido con el mosquito históricamente, desde que se hizo el primer asentamiento». Newsletter En ese sentido, explica que la ciudadanía tiene interiorizada toda una serie de medidas de precaución, como el uso constante de repelentes contra los mosquitos, evitar las zonas de campo y cauces de agua en las franjas horarias del amanecer y el atardecer, impedir las pequeñas acumulaciones de agua en las viviendas, recurrir lo menos posible a las luces artificiales por la atracción que generan en estos insectos o proteger las casas mediante la instalación de mosquiteras y telas metálicas, por ejemplo. Isla Mayor se blinda contra los mosquitos. (Víctor Rodríguez) «La gente es consciente de las medidas de seguridad que tiene que tener», resume el alcalde, quien además apunta que le parece injusto que a la hora de abordar el debate correspondiente a la propagación de los mosquitos transmisores de la enfermedad, la actividad arrocera resulte siempre señalada.

Como ha esgrimido, pese al potente sector arrocero en Isla Mayor, lo cierto es que la localidad no ha contado con ningún caso de infección estos años. También ha defendido la colaboración de las empresas del sector con las autoridades, por ejemplo permitiendo ampliamente las fumigaciones contra los mosquitos en sus campos de cultivo. Esa cultura preventiva frente a los mosquitos la corroboran los vecinos de Isla Mayor a pie de calle.

Rafael Martínez, en pleno centro del municipio, confirma que la ciudadanía local está «acostumbrada» a convivir con estos insectos. «Los tenemos desde abril a diciembre», se encoge de hombros, detallando que los portadores del virus del Nilo son popularmente conocidos como «mosquitos orejeros» por su capacidad de atacar a cualquier parte del cuerpo. Así, menciona prevenciones como evitar el campo al amanecer y el atardecer o la adaptación de las viviendas con protecciones como las mosquiteras en ventanas, puertas y casi cada espacio abierto.

En los mismos términos se pronuncian también a pie de plaza Conchi, su hermana Carmen y su vecina Aurora. «Aquí si salimos a la calle es con 'Autan'. Vamos siempre preparadas.

Lo tenemos siempre en la cabeza», remarca una de ellas, abundando que los vecinos de este municipio se aplican los repelentes de mosquitos, simultaneando la modalidad de espray con la de fricción directa sobre la piel, para reforzar la protección. Más aún en el caso de los niños, según precisan. «No tenemos ningún miedo.

Aquí estamos acostumbrados a los mosquitos y no ha pasado nada», se ufana una de ellas. Un arrozal de Isla Mayor. (Víctor Rodríguez) Conchi incluso incluso se presta a mostrar a este periódico el interior de su vivienda, auténticamente blindada contra los mosquitos gracias a la instalación de tela metálica en absolutamente todas las puertas y ventanas, incluso con lonas y cortinas de este material para cubrir los espacios al aire libre. «Esto es costumbre desde nuestros padres.

Aquí nos hemos criado con este ambiente. Cuando sales del pueblo, las casas no se ven igual de protegidas», explica esta vecina, asegurando que todas las viviendas de Isla Mayor están tan literalmente 'bunkerizadas' como la suya frente a los mosquitos. Y es que en Isla Mayor, «nadie abre una ventana» que no esté protegida del exterior por una tela metálica, según Conchi.

Tela metálica hasta en los coches El asunto de los mosquitos también está en boca de la clientela del bar El Postigo, donde María Dolores asegura que hay incluso quien instala telas metálicas en las ventanillas de los coches, para reforzar aún más las protecciones. «Estamos acostumbrados a los mosquitos. Estamos muy prevenidos», asegura, rememorando que en la feria del año pasado la proliferación de mosquitos fue tal, que las familias desistieron de llevar a sus hijos a las atracciones para evitar riesgos.

Este año, según asegura, las celebraciones populares han tenido mejor suerte. A su lado, Antonio confirma tales extremos y señala la tela metálica instalada en la estructura de la terraza del bar para proteger la misma, porque por la noche «es complicado» disfrutar del aire libre, sobre todo si hay iluminación artificial, porque entonces los mosquitos «están por todos lados». Pero por más que se multipliquen, lo cierto es que de momento Isla Mayor sigue esquivando el virus del Nilo.

«Aquí somos inmunes», se ufana María Dolores. La localidad constituye así todo un ejemplo en la prevención frente a los mosquitos. Algo muy a tener en cuenta porque queda mucho verano y como manifestaba recientemente Javier Fernández, presidente de la Diputación, entidad responsable de las campañas de fumigación en 15 pueblos de especial riesgo, las abundantes lluvias del invierno y el adelanto de la inundación de los arrozales hacían difícil repetir un verano tranquilo como el de 2025.

Corresponde pues acompañar el refuerzo de las medidas preventivas de las administraciones. siguiendo el ejemplo de la ciudadanía de Isla Mayor. Temas Insectos Virus Isla Mayor Sevilla (Provincia) comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»

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Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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