Lugares que ya no existen
Siguen en los mapas. Son playas, calles o bares pero en realidad ya no existen. Puedes llegar a esos sitios pero son muy diferentes a cómo los recordabas
ceuta García, Rego y Saiz también comparecerán en el Congreso por la crisis migratoria tiempoLa DANA seguirá marcando el tiempo esta semana: se espera un vaivén térmico y fuertes tormentas a partir de mañana Iñaki OrtegaDoctor en economía en la Universidad de Internet (UNIR) y LLYCLugares que ya no existenPueblo de Murguía, en Álava (País Vasco, España)Wikimedia Commons / Asier Sarasua GarmendiaNacionalOpinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos. 18 ago 2026 - 05:00Iñaki Ortega Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirGuardarMostrar comentariosSiguen en los mapas. Son playas, calles o bares pero en realidad ya no existen. Puedes llegar a esos sitios pero son muy diferentes a cómo los recordabas Consulte todos los artículos de opinión de Iñaki Ortega en '20minutos'.Siguen en los mapas.
Son playas, calles o bares pero en realidad ya no existen. Puedes llegar a esos sitios pero son muy diferentes a cómo los recordabas. Por eso ya no están, aunque el navegador diga otra cosa, solo perviven en tu memoria.Estas semanas de descanso son proclives a descubrir ese tipo de lugares.
Vuelves a sitios que no frecuentas habitualmente como la ciudad que te vio nacer, la tierra de tus antepasados o la casa de veraneo.De repente la solitaria playa que tanto añorabas se ha convertido en el metro en hora punta. La amplia calle en la que jugabas con tus primos es un oscuro callejón. El auténtico caserío donde merendabas es ahora un restaurante que cobra como si tuviera una estrella Michelín.
La divertida taberna donde quedabas con tus amigos de la universidad se ha convertido en un gastrobar.Es como si alguien hubiera cambiado el decorado de toda tu vida, tus recuerdos no coinciden con lo que te devuelve la realidad del momento.Qué decir del idílico camino que subía a lo alto del monte que ahora es una carretera asfaltada en la que está prohibido el paseo. O la zona de tiendas en la que había una mercería, una churrería, un ultramarinos y el kiosko de chuches que se ha transformado en todo una avenida de franquicias sin personalidad alguna que se repiten miméticamente en cualquier ciudad. El campo de fútbol del colegio que te parecía inmenso, está por debajo de una cancha reglamentaria.
Las escaleras que jugabas a saltar con tus amigos, no son como las de la plaza de España de Roma que recordabas, sino apenas una sencilla hilera. La oficina de tu primer empleo no es imponente como la viste el día que empezaste a trabajar.Pero lo que más pena da son esos sitios que no serán los mismos porque los protagonistas de los recuerdos ya no están. El tiempo pasa y unos crecen y otros -por desgracia- mueren.
Los parques sin tus hijos son sitios insulsos. Los bancos de la calle sin una novia con la que charlar son puro mobiliario urbano. El cabo de Higer no será igual sin el patrón de la piragua.
El bar de copas sin mi amigo Oscar es ya otra cosa.Por suerte, hay otros lugares que ya no existen. Los cascos viejos del País Vasco tomados por los fanáticos en las que no podías entrar si tenias aprecio a tu vida o los descampados de Madrid llenos de yonquis. La ría de Bilbao maloliente o las cercanas playas con el baño prohibido por contaminación.
Por no hablar de mi barrio con las aceras a medio hacer y el polvo de las obras en todas partes.Es verdad que vivimos de los recuerdos. Y la nostalgia no siempre es la mejor compañera. La buena noticia es que nos queda verano por delante para generar nuevos lugares que grabar en nuestra retina y nos alegren este invierno y los que nos quedan.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:Opinión Mostrar comentarios Comentarios Iñaki OrtegaDoctor en economía en la Universidad de Internet (UNIR) y LLYCLugares que ya no existenPueblo de Murguía, en Álava (País Vasco, España)Wikimedia Commons / Asier Sarasua GarmendiaNacionalOpinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos. 18 ago 2026 - 05:00Iñaki Ortega Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirGuardarMostrar comentariosSiguen en los mapas.
Son playas, calles o bares pero en realidad ya no existen. Puedes llegar a esos sitios pero son muy diferentes a cómo los recordabas Consulte todos los artículos de opinión de Iñaki Ortega en '20minutos'.Siguen en los mapas. Son playas, calles o bares pero en realidad ya no existen.
Puedes llegar a esos sitios pero son muy diferentes a cómo los recordabas. Por eso ya no están, aunque el navegador diga otra cosa, solo perviven en tu memoria.Estas semanas de descanso son proclives a descubrir ese tipo de lugares. Vuelves a sitios que no frecuentas habitualmente como la ciudad que te vio nacer, la tierra de tus antepasados o la casa de veraneo.De repente la solitaria playa que tanto añorabas se ha convertido en el metro en hora punta.
La amplia calle en la que jugabas con tus primos es un oscuro callejón. El auténtico caserío donde merendabas es ahora un restaurante que cobra como si tuviera una estrella Michelín. La divertida taberna donde quedabas con tus amigos de la universidad se ha convertido en un gastrobar.Es como si alguien hubiera cambiado el decorado de toda tu vida, tus recuerdos no coinciden con lo que te devuelve la realidad del momento.Qué decir del idílico camino que subía a lo alto del monte que ahora es una carretera asfaltada en la que está prohibido el paseo.
O la zona de tiendas en la que había una mercería, una churrería, un ultramarinos y el kiosko de chuches que se ha transformado en todo una avenida de franquicias sin personalidad alguna que se repiten miméticamente en cualquier ciudad. El campo de fútbol del colegio que te parecía inmenso, está por debajo de una cancha reglamentaria. Las escaleras que jugabas a saltar con tus amigos, no son como las de la plaza de España de Roma que recordabas, sino apenas una sencilla hilera.
La oficina de tu primer empleo no es imponente como la viste el día que empezaste a trabajar.Pero lo que más pena da son esos sitios que no serán los mismos porque los protagonistas de los recuerdos ya no están. El tiempo pasa y unos crecen y otros -por desgracia- mueren. Los parques sin tus hijos son sitios insulsos.
Los bancos de la calle sin una novia con la que charlar son puro mobiliario urbano. El cabo de Higer no será igual sin el patrón de la piragua. El bar de copas sin mi amigo Oscar es ya otra cosa.Por suerte, hay otros lugares que ya no existen.
Los cascos viejos del País Vasco tomados por los fanáticos en las que no podías entrar si tenias aprecio a tu vida o los descampados de Madrid llenos de yonquis. La ría de Bilbao maloliente o las cercanas playas con el baño prohibido por contaminación. Por no hablar de mi barrio con las aceras a medio hacer y el polvo de las obras en todas partes.Es verdad que vivimos de los recuerdos.
Y la nostalgia no siempre es la mejor compañera. La buena noticia es que nos queda verano por delante para generar nuevos lugares que grabar en nuestra retina y nos alegren este invierno y los que nos quedan.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?