← Volver a la portada
Internacional
martes, 28 de julio de 2026

Todos los fuegos el fuego: Arde el valle del Tiétar

¿Serán el fútbol y el fuego lo único que de verdad puede unirnos y hacernos sentir que somos un país? Hace veinte años compramos una casa en La Adrada, en el valle del alto Tiétar, y desde entonces va

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Todos los fuegos el fuego: Arde el valle del Tiétar «Yo creo que tenemos un buen país, y que no deberíamos dejar que sean los incendios lo que nos lo demuestre. Solo juntos, ayudándonos unos a otros, lograremos dominar el fuego» Regala esta noticia Añádenos en Google Incendio de Santa María del Tiétar. (José Vicente ICAL) Andrés Ibáñez 28/07/2026 Actualizado a las 11:08h.

¿Serán el fútbol y el fuego lo único que de verdad puede unirnos y hacernos sentir que somos un país? Hace veinte años compramos una casa en La Adrada, en el valle del alto Tiétar, y desde entonces vamos allí a menudo. Es un ... lugar de naturaleza privilegiada, de maravillosos paseos, de ríos y bosques llenos de animales salvajes y de infinitos campos de flores donde pueden verse los atardeceres más bellos del mundo.

Muchos de estos paseos, el del Puente Mosquea que lleva a Fresnedilla, mi favorito; el de las Juntas; el del camino forestal, ahora estarán achicharrados por el fuego que ha asolado, al parecer, más de la mitad del municipio. Sin embargo el Aprisquillo, el pino gigante de casi 44 metros de altura y 350 años de antigüedad, el orgullo de la Adrada, se ha salvado. Todos los pueblos del valle han sido desalojados.

Los pocos vecinos que quedan en La Adrada nos informan a los demás de la situación a través de Whatsapp, que se ha convertido en la principal vía de comunicación. La cobertura nunca ha sido buena en la zona y ahora abundan también los cortes de luz por los efectos del incendio. Cuando el fuego se acercaba y rodeaba el pueblo por todas partes, todo el mundo preguntaba por sus casas.

En una lista de urbanizaciones, la nuestra aparecía en letras rojas, con la leyenda «se han visto llamas». Luego vi un vídeo del bosque ardiendo durante la noche a pocos metros de las casas. Lía, de la Asociación de Amigos de la Adrada, escribe «Dios se apiade de nosotros», y creo que es un sentimiento que todos podemos compartir.

En el chat de vecinos, algunos se dedican a lanzar bulos o a propagarlos. Sí, también eso hay. Otros, a criticar a los políticos y a clamar que nos han abandonado.

También hay desinformación: han dado orden de que dejen quemar los pueblos. ¿A quién se le ocurre escribir esas cosas cuando vemos el trabajo heróico y agotador de los bomberos, de la UME, de la Guardia Civil, de los voluntarios? Uno de ellos es Roberto Morán, un amigo de mi hijo, bombero forestal, que lleva días luchando contra el fuego y con el que no logramos conectar quizá porque no tiene cobertura.

En el chat surgen odios, rencillas: los que dicen que lo más importante es salvar vidas humanas, los que afirman que las vidas de los animales son igual de importantes. Pero, dejando aparte estos efectos atribuibles sobre todo al miedo y a los nervios, lo que de verdad impresiona es la solidaridad que impera por todas partes. Los que tienen animales piden ayuda y los que pueden acercarse les informan de su situación.

En una pradera han muerto varias vacas calcinadas y hay otras heridas. Hay innumerables ofertas de personas con vehículos con capacidad para trasladar animales, de dueños de terrenos o de establos que se ofrecen a acoger los animales desplazados. Otros ofrecen pienso para los que lo necesiten.

Son muchos los que se ofrecen a acercarse a ayudar, pero el acceso por carretera está cortado. En La Adrada mi hijo conoció a su mujer, Sunita. La casa de la familia de Sunita está pegada al campo, en la zona de Navalpino.

Durante la noche, las llamas llegan al jardín y comienzan a quemarlo. Su vecino, Javier, que se ha negado a marcharse y es de los pocos que quedan en el pueblo, apaga las llamas con una manguera y salva la casa. Esta es la razón de la solidaridad que no entienden esos locos que afirman (ya saben a quién me refiero) que no debe ayudarse a nadie: que uno ayuda a los demás no solo por generosidad, sino también por egoísmo, que si arde la casa de Sunita, la de Javier arde también, porque todas las casas del mundo están unidas a otras casas.

Javier, que sabe todo lo que puede saberse sobre construcción y es capaz de levantar una casa con sus manos es, además de convencido terraplanista, un verdadero héroe. Héroes son los voluntarios que están abriendo cortafuegos alrededor de las viviendas. Héroes los que se pasan la noche luchando contra las llamas, resistiendo al calor y al agotamiento.

Héroes los que hacen cien kilómetros para recoger las vacas de un desconocido para que no se arruine. Yo creo que somos un país de héroes. Tenemos un país duro y difícil que nos ha hecho acostumbrarnos a resistir.

Donde otros se caen o se desesperan a la menor dificultad, los españoles resistimos. Pero esa resistencia tiene un lado negativo, ya que nos impide ver nuestras cosas buenas. Yo creo que tenemos un buen país, y que no deberíamos dejar que sean los incendios lo que nos lo demuestre.

Solo juntos, ayudándonos unos a otros, lograremos dominar el fuego. Temas Animales Guardia Civil Solidaridad Incendios Pueblo comentarios Reportar un error Todos los fuegos el fuego: Arde el valle del Tiétar «Yo creo que tenemos un buen país, y que no deberíamos dejar que sean los incendios lo que nos lo demuestre. Solo juntos, ayudándonos unos a otros, lograremos dominar el fuego»

Regala esta noticia Añádenos en Google Incendio de Santa María del Tiétar. (José Vicente ICAL) Andrés Ibáñez 28/07/2026 Actualizado a las 11:08h. ¿Serán el fútbol y el fuego lo único que de verdad puede unirnos y hacernos sentir que somos un país? Hace veinte años compramos una casa en La Adrada, en el valle del alto Tiétar, y desde entonces vamos allí a menudo.

Es un ... lugar de naturaleza privilegiada, de maravillosos paseos, de ríos y bosques llenos de animales salvajes y de infinitos campos de flores donde pueden verse los atardeceres más bellos del mundo. Muchos de estos paseos, el del Puente Mosquea que lleva a Fresnedilla, mi favorito; el de las Juntas; el del camino forestal, ahora estarán achicharrados por el fuego que ha asolado, al parecer, más de la mitad del municipio. Sin embargo el Aprisquillo, el pino gigante de casi 44 metros de altura y 350 años de antigüedad, el orgullo de la Adrada, se ha salvado.

Todos los pueblos del valle han sido desalojados. Los pocos vecinos que quedan en La Adrada nos informan a los demás de la situación a través de Whatsapp, que se ha convertido en la principal vía de comunicación. La cobertura nunca ha sido buena en la zona y ahora abundan también los cortes de luz por los efectos del incendio.

Cuando el fuego se acercaba y rodeaba el pueblo por todas partes, todo el mundo preguntaba por sus casas. En una lista de urbanizaciones, la nuestra aparecía en letras rojas, con la leyenda «se han visto llamas». Luego vi un vídeo del bosque ardiendo durante la noche a pocos metros de las casas.

Lía, de la Asociación de Amigos de la Adrada, escribe «Dios se apiade de nosotros», y creo que es un sentimiento que todos podemos compartir. En el chat de vecinos, algunos se dedican a lanzar bulos o a propagarlos. Sí, también eso hay.

Otros, a criticar a los políticos y a clamar que nos han abandonado. También hay desinformación: han dado orden de que dejen quemar los pueblos. ¿A quién se le ocurre escribir esas cosas cuando vemos el trabajo heróico y agotador de los bomberos, de la UME, de la Guardia Civil, de los voluntarios?

Uno de ellos es Roberto Morán, un amigo de mi hijo, bombero forestal, que lleva días luchando contra el fuego y con el que no logramos conectar quizá porque no tiene cobertura. En el chat surgen odios, rencillas: los que dicen que lo más importante es salvar vidas humanas, los que afirman que las vidas de los animales son igual de importantes. Pero, dejando aparte estos efectos atribuibles sobre todo al miedo y a los nervios, lo que de verdad impresiona es la solidaridad que impera por todas partes.

Los que tienen animales piden ayuda y los que pueden acercarse les informan de su situación. En una pradera han muerto varias vacas calcinadas y hay otras heridas. Hay innumerables ofertas de personas con vehículos con capacidad para trasladar animales, de dueños de terrenos o de establos que se ofrecen a acoger los animales desplazados.

Otros ofrecen pienso para los que lo necesiten. Son muchos los que se ofrecen a acercarse a ayudar, pero el acceso por carretera está cortado. En La Adrada mi hijo conoció a su mujer, Sunita.

La casa de la familia de Sunita está pegada al campo, en la zona de Navalpino. Durante la noche, las llamas llegan al jardín y comienzan a quemarlo. Su vecino, Javier, que se ha negado a marcharse y es de los pocos que quedan en el pueblo, apaga las llamas con una manguera y salva la casa.

Esta es la razón de la solidaridad que no entienden esos locos que afirman (ya saben a quién me refiero) que no debe ayudarse a nadie: que uno ayuda a los demás no solo por generosidad, sino también por egoísmo, que si arde la casa de Sunita, la de Javier arde también, porque todas las casas del mundo están unidas a otras casas. Javier, que sabe todo lo que puede saberse sobre construcción y es capaz de levantar una casa con sus manos es, además de convencido terraplanista, un verdadero héroe. Héroes son los voluntarios que están abriendo cortafuegos alrededor de las viviendas.

Héroes los que se pasan la noche luchando contra las llamas, resistiendo al calor y al agotamiento. Héroes los que hacen cien kilómetros para recoger las vacas de un desconocido para que no se arruine. Yo creo que somos un país de héroes.

Tenemos un país duro y difícil que nos ha hecho acostumbrarnos a resistir. Donde otros se caen o se desesperan a la menor dificultad, los españoles resistimos. Pero esa resistencia tiene un lado negativo, ya que nos impide ver nuestras cosas buenas.

Yo creo que tenemos un buen país, y que no deberíamos dejar que sean los incendios lo que nos lo demuestre. Solo juntos, ayudándonos unos a otros, lograremos dominar el fuego. Temas Animales Guardia Civil Solidaridad Incendios Pueblo comentarios Reportar un error Qué reloj Garmin comprar según el deporte que haces: MediaMarkt rebaja toda la gama en verano Alejandra Santisteban Guiu David Céspedes: «Cuando congelas y descongelas el pan, parte del almidón se vuelve almidón resistente y ya no se digiere»

Pablo, cura de 29 años: «El celibato es un don que Dios te da y que hay que pedir» Almudena Martín

Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
Todos los fuegos el fuego: Arde el valle del Tiétar · ReversoDigital