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Internacional
martes, 18 de agosto de 2026

Marta González, monja de clausura: «Salgo del convento dos veces a la semana, pero con permiso. Y me voy de vacaciones diez días al año»

'Diario de una monja' sería un buen nombre para un libro. Una historia escrita por una religiosa relatando de verdad cómo es su vida, ya que se trata de un tipo de personas muy especiales sobre las qu

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Marta González, monja de clausura: «Salgo del convento dos veces a la semana, pero con permiso. Y me voy de vacaciones diez días al año» Esta hermana benedictina cuenta con un canal de YouTube donde invita a conocer cómo es la vida en un monasterio y a conocer la Iglesia desde dentro Regala esta noticia Añádenos en Google Marta González, monja de clausura. (YouTube) Borja Sánchez 18/08/2026 a las 09:44h. 'Diario de una monja' sería un buen nombre para un libro.

Una historia escrita por una religiosa relatando de verdad cómo es su vida, ya que se trata de un tipo de personas muy especiales sobre las que no se conoce tanto como del resto por su propia naturaleza. Pero esta historia se puede hacer todavía más interesante si la monja que narra su vida y obras es una monja de clausura, las cuales llevan sobre sí un halo de recogimiento y distancia con la sociedad todavía mayor. Sin embargo, es cierto que como la propia vida, el concepto de ser monja también ha evolucionado.

Seguramente, los preceptos con los que tienen que cumplir de manera obligatoria son algo más laxos de lo que la gente pueda pensar. O de lo que eran hace unos años. Siempre se identifica a las monjas de clausura con religiosas que no salen de su convento nunca y que no ven la luz del exterior salvo cuestiones de extrema urgencia.

¿Cómo es la vida de una monja de clausura? Pero la realidad es que hay algunos casos que son excepciones y que tienen un 'modus vivendi' algo diferente de lo que la opinión pública tiene concebido. Que salen de su convento en algún momento justificado y que incluso tienen algún cierto tipo de relación con el exterior.

Por eso, esa obra, 'Diario de una monja', arrojaría luz sobre estas cuestiones. Algo parecido a ese libro ficticio era el canal de YouTube de Sor Marta, una joven monja benedictina 'YouTuber' que a través de sus vídeos permite conocer cómo es la vida en un monasterio y ofrece una visión de la Iglesia como pocas veces se ha contado. Y era ella precisamente, en uno de sus contenidos más especiales, quien respondiendo a preguntas de su audiencia desvelaba aspectos de la nueva realidad de las monjas de clausura, descubriendo cómo ha cambiado su situación.

Para empezar, Sor Marta sí podía salir de vez en cuando de la clausura de su convento. «A la semana suelo salir un día o dos. Por ejemplo, a hacer recados, o a clases de música o a dar un paseo un domingo».

Sin embargo, para poder hacer esto necesitaba un paso fundamental. «Pero tengo que pedir permiso. De hecho, lo pone en la regla.

Tienes que decir que te vas y a dónde vas. Y tienes que recibir permiso». Esta confesión seguramente cambia en gran medida la percepción que muchas personas tienen sobre las monjas de clausura, a las cuales se asocia con largos periodos 'encerradas' entre las cuatro paredes de su monasterio.

Sin embargo, estas no son las únicas oportunidades que tienen de pisar la calle. «Si hay algún curso al que me digan que tengo que ir también salgo». Sin embargo, la mayor de las sorpresas llega cuando esta monja benedictina que lleva más de 10 años en su convento confesaba cuál era el periodo más largo que podían pasar fuera de sus aposentos.

«Las salidas más excepcionales son una vez al año durante diez días para ir de vacaciones». Y es que, casi como cualquier trabajador, estas monjas también tienen la posibilidad de pasar algunos días de descanso fuera de sus aposentos. comentarios Reportar un error Marta González, monja de clausura: «Salgo del convento dos veces a la semana, pero con permiso. Y me voy de vacaciones diez días al año»

Esta hermana benedictina cuenta con un canal de YouTube donde invita a conocer cómo es la vida en un monasterio y a conocer la Iglesia desde dentro Regala esta noticia Añádenos en Google Marta González, monja de clausura. (YouTube) Borja Sánchez 18/08/2026 a las 09:44h. 'Diario de una monja' sería un buen nombre para un libro. Una historia escrita por una religiosa relatando de verdad cómo es su vida, ya que se trata de un tipo de personas muy especiales sobre las que no se conoce tanto como del resto por su propia naturaleza. Pero esta historia se puede hacer todavía más interesante si la monja que narra su vida y obras es una monja de clausura, las cuales llevan sobre sí un halo de recogimiento y distancia con la sociedad todavía mayor.

Sin embargo, es cierto que como la propia vida, el concepto de ser monja también ha evolucionado. Seguramente, los preceptos con los que tienen que cumplir de manera obligatoria son algo más laxos de lo que la gente pueda pensar. O de lo que eran hace unos años.

Siempre se identifica a las monjas de clausura con religiosas que no salen de su convento nunca y que no ven la luz del exterior salvo cuestiones de extrema urgencia. ¿Cómo es la vida de una monja de clausura? Pero la realidad es que hay algunos casos que son excepciones y que tienen un 'modus vivendi' algo diferente de lo que la opinión pública tiene concebido.

Que salen de su convento en algún momento justificado y que incluso tienen algún cierto tipo de relación con el exterior. Por eso, esa obra, 'Diario de una monja', arrojaría luz sobre estas cuestiones. Algo parecido a ese libro ficticio era el canal de YouTube de Sor Marta, una joven monja benedictina 'YouTuber' que a través de sus vídeos permite conocer cómo es la vida en un monasterio y ofrece una visión de la Iglesia como pocas veces se ha contado.

Y era ella precisamente, en uno de sus contenidos más especiales, quien respondiendo a preguntas de su audiencia desvelaba aspectos de la nueva realidad de las monjas de clausura, descubriendo cómo ha cambiado su situación. Para empezar, Sor Marta sí podía salir de vez en cuando de la clausura de su convento. «A la semana suelo salir un día o dos.

Por ejemplo, a hacer recados, o a clases de música o a dar un paseo un domingo». Sin embargo, para poder hacer esto necesitaba un paso fundamental. «Pero tengo que pedir permiso.

De hecho, lo pone en la regla. Tienes que decir que te vas y a dónde vas. Y tienes que recibir permiso».

Esta confesión seguramente cambia en gran medida la percepción que muchas personas tienen sobre las monjas de clausura, a las cuales se asocia con largos periodos 'encerradas' entre las cuatro paredes de su monasterio. Sin embargo, estas no son las únicas oportunidades que tienen de pisar la calle. «Si hay algún curso al que me digan que tengo que ir también salgo».

Sin embargo, la mayor de las sorpresas llega cuando esta monja benedictina que lleva más de 10 años en su convento confesaba cuál era el periodo más largo que podían pasar fuera de sus aposentos. «Las salidas más excepcionales son una vez al año durante diez días para ir de vacaciones». Y es que, casi como cualquier trabajador, estas monjas también tienen la posibilidad de pasar algunos días de descanso fuera de sus aposentos. comentarios Reportar un error Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Nuria Roca, 54 años: «Desayuno tostadas de trigo sarraceno con aguacate, semillas de chía y un café»

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Publicado por Redacción · martes, 18 de agosto de 2026

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