El verdadero hombre de la vida de Lina Morgan no fue un novio, sino su hermano José Luis
A lo largo de sesenta años de carrera, Lina Morgan apenas tuvo un par de enfurruñamientos serios con la prensa. El primero, cuando durante una Semana Santa unos paparazzi le hicieron unas fotos (que p
ANIVERSARIO DE SU MUERTE El verdadero hombre de la vida de Lina Morgan no fue un novio, sino su hermano José Luis De la mano del biógrafo de la mítica artista, desvelamos los secretos de una persona que jugó un papel decisivo en su trayectoria, cuando se cumplen once años de su muerte Regala esta noticia Añádenos en Google Lina Morgan. (Gtres) Álex Ander 19/08/2026 a las 01:32h. A lo largo de sesenta años de carrera, Lina Morgan apenas tuvo un par de enfurruñamientos serios con la prensa. El primero, cuando durante una Semana Santa unos paparazzi le hicieron unas fotos (que por cierto nunca llegaron a publicarse) en las que aparecía haciendo ... topless en la terraza del hotel donde pasaba unos días de vacaciones, en el Monte Picayo.
La otra, cuando en el verano del 95 la revista 'Pronto' publicó unas imágenes en las que salía paseando por las calles de Marbella con su adorado hermano José Luis, entonces enfermo de sida y visiblemente demacrado. En noviembre de aquel mismo año, el susodicho falleció a los 55 en el piso de su hermana, en la calle Samaria, muy cerca del madrileño Parque del Retiro. Allí fue velado su cuerpo, que Daniel Pontes, entonces asistente personal y secretario de la artista, consiguió sacar del edificio por el garaje, aprovechando los diez minutos en los que el portero de día daba el relevo al de noche.
Ya en enero del 96, Lina envió un comunicado a su colega el director de 'ABC' Luis María Anson, para contarle lo que había ocurrido y pedirle que hiciera pública la noticia. Luego, en la rueda de prensa para presentar 'Hostal Royal Manzanares', el último contrato que su hermano firmó para ella, Lina comentó que había actuado así porque quería afrontar el duelo de manera tranquila. Noticia relacionada Amores prohibidos, triunfos y derrotas...
La vida secreta de Lina Morgan, la mujer que hizo reír a toda España y lloraba a solas Fernando Goitia Las lenguas de doble filo dijeron más tarde que Lina no había llevado nada bien la homosexualidad de su hermano, cosa que fuentes bien informadas desmienten. «José Luis fue pareja de Antonio Luján, al que presentaban como su primo», comenta a nuestro periódico Jesús García Orts, autor de la única biografía de la actriz. «Claro que eran otros tiempos.
Antonio era el gerente de los López Segovia. Estaba muy bien integrado en el clan familiar. Lina estaba totalmente a favor de la homosexualidad, incluso en un programa comentó que tenía por amigos a parejas gais.
Además, estaba totalmente rodeada de ellos y hasta el Gay Club le organizó en 1980 un homenaje al que acudió encantada». Aunque llegó a tener varias relaciones, entre otras con el empresario ganadero José Martínez Uranga y el productor de cine Julián Esteban, ambos casados, parece claro que José Luis fue el verdadero hombre de la vida de la reina de la comedia popular en nuestro país. Criados en el seno de una familia que era una piña, él fue el artífice de su nombre artístico, además de la persona que se hipotecó para que ella pudiera independizarse durante sus duros primeros años de carrera, controló sus contratos, acudió a José María Íñigo cuando apenas quedaba dinero para sostener la compañía de revista que montó y negoció con el empresario Matías Colsada la compra de La Latina, en el que Lina representaría durante años espectáculos rompetaquillas como ¡Vaya par de gemelas!, El último tranvía y Celeste no es un color.
«Él produjo, arriesgó, perdió, volvió a empezar y levantó alrededor de su hermana una de las estructuras empresariales más sólidas del espectáculo español» García Orts «José Luis fue quien programó grandes figuras mientras Lina triunfaba fuera de Madrid. También fue quien transformó cada entrada vendida en una parte de aquel edificio y quien viajaba por el mundo buscando ideas.
Él produjo, arriesgó, perdió, volvió a empezar y levantó alrededor de su hermana una de las estructuras empresariales más sólidas del espectáculo español», señala García Orts sobre un hombre que durante un tiempo regentó una tienda de muebles y decoración que su hermana le montó y que llegó a dirigir dos empresas de esta: Telasa, dedicada al alquiler de inmuebles, y Espectáculos Latina S.A., destinada a sus proyectos artísticos. «Él contribuyó decisivamente a convertir a Lina Morgan en una estrella del espectáculo español», añade el autor. «Le proporcionó independencia, protección y una estructura desde la que pudo trabajar sin volver a depender completamente de ningún empresario.
La convirtió en dueña de sus espectáculos, de sus contratos y, finalmente, de su propio teatro. Además, la aconsejó en temas como qué cosas le funcionaban mejor sobre el escenario, qué campañas publicitarias debía hacer, a quién dar entrevistas,... y además la preparó culturalmente, llevándola por ahí de viaje y a ver espectáculos, para que pudiera conversar con todo tipo de personas y acudir a cualquier tipo de acto. Era un hombre muy culto e inteligente, a la vez que apocado y tímido».
Tras lo ocurrido en el 95, el trabajo se convirtió en un enorme refugio para una Lina que se sintió muy desvalida y que, mientras rodaba 'Hostal Royal Manzanares', fue diagnosticada de cáncer de garganta, aunque llevó en secreto el tema y, de hecho, quiso seguir currando para no levantar sospechas. Lina Morgan y su hermano, Jose Luis. (ABC) Algo más adelante, tras hacer cameos en series como 'Aquí no hay quien viva' o 'Escenas de matrimonio', vendió La Latina y se retiró del foco para poder llevar una vida más tranquila. En su piso recibió visitas de amigos como Raúl Sender, Mónica Pont o el padre Ángel, y allí cuidó además de su hermana Julia, con la que incluso compartía habitación.
Cuando esta falleció en 2012, el mundo se le vino abajo a la artista, que en 2013 se vio obligada a pasar varios meses hospitalizada por culpa de una neumonía. Después de abandonar el hospital se recluyó en su casa por voluntad propia, ya que era una mujer coqueta y no quería que nadie presenciara su deterioro físico. Allí se mantuvo rodeada de las poquísimas personas que formaban parte de su círculo, compuesto por Pontes, su mano derecha y el hombre al que nombró tutor legal cuando cayó enferma, y las personas del servicio doméstico, que para ella eran como de su familia.
Tras su muerte, en agosto de 2015, la noticia de que Pontes era su heredero universal dio pie a todo tipo de habladurías, lo que seguro habría producido su tercer disgusto con la prensa a una mujer que procuró llevar la discreción por bandera. comentarios Reportar un error ANIVERSARIO DE SU MUERTE El verdadero hombre de la vida de Lina Morgan no fue un novio, sino su hermano José Luis De la mano del biógrafo de la mítica artista, desvelamos los secretos de una persona que jugó un papel decisivo en su trayectoria, cuando se cumplen once años de su muerte Regala esta noticia Añádenos en Google Lina Morgan. (Gtres) Álex Ander 19/08/2026 a las 01:32h. A lo largo de sesenta años de carrera, Lina Morgan apenas tuvo un par de enfurruñamientos serios con la prensa. El primero, cuando durante una Semana Santa unos paparazzi le hicieron unas fotos (que por cierto nunca llegaron a publicarse) en las que aparecía haciendo ... topless en la terraza del hotel donde pasaba unos días de vacaciones, en el Monte Picayo.
La otra, cuando en el verano del 95 la revista 'Pronto' publicó unas imágenes en las que salía paseando por las calles de Marbella con su adorado hermano José Luis, entonces enfermo de sida y visiblemente demacrado. En noviembre de aquel mismo año, el susodicho falleció a los 55 en el piso de su hermana, en la calle Samaria, muy cerca del madrileño Parque del Retiro. Allí fue velado su cuerpo, que Daniel Pontes, entonces asistente personal y secretario de la artista, consiguió sacar del edificio por el garaje, aprovechando los diez minutos en los que el portero de día daba el relevo al de noche.
Ya en enero del 96, Lina envió un comunicado a su colega el director de 'ABC' Luis María Anson, para contarle lo que había ocurrido y pedirle que hiciera pública la noticia. Luego, en la rueda de prensa para presentar 'Hostal Royal Manzanares', el último contrato que su hermano firmó para ella, Lina comentó que había actuado así porque quería afrontar el duelo de manera tranquila. Noticia relacionada Amores prohibidos, triunfos y derrotas...
La vida secreta de Lina Morgan, la mujer que hizo reír a toda España y lloraba a solas Fernando Goitia Las lenguas de doble filo dijeron más tarde que Lina no había llevado nada bien la homosexualidad de su hermano, cosa que fuentes bien informadas desmienten. «José Luis fue pareja de Antonio Luján, al que presentaban como su primo», comenta a nuestro periódico Jesús García Orts, autor de la única biografía de la actriz. «Claro que eran otros tiempos.
Antonio era el gerente de los López Segovia. Estaba muy bien integrado en el clan familiar. Lina estaba totalmente a favor de la homosexualidad, incluso en un programa comentó que tenía por amigos a parejas gais.
Además, estaba totalmente rodeada de ellos y hasta el Gay Club le organizó en 1980 un homenaje al que acudió encantada». Aunque llegó a tener varias relaciones, entre otras con el empresario ganadero José Martínez Uranga y el productor de cine Julián Esteban, ambos casados, parece claro que José Luis fue el verdadero hombre de la vida de la reina de la comedia popular en nuestro país. Criados en el seno de una familia que era una piña, él fue el artífice de su nombre artístico, además de la persona que se hipotecó para que ella pudiera independizarse durante sus duros primeros años de carrera, controló sus contratos, acudió a José María Íñigo cuando apenas quedaba dinero para sostener la compañía de revista que montó y negoció con el empresario Matías Colsada la compra de La Latina, en el que Lina representaría durante años espectáculos rompetaquillas como ¡Vaya par de gemelas!, El último tranvía y Celeste no es un color.
«Él produjo, arriesgó, perdió, volvió a empezar y levantó alrededor de su hermana una de las estructuras empresariales más sólidas del espectáculo español» García Orts «José Luis fue quien programó grandes figuras mientras Lina triunfaba fuera de Madrid. También fue quien transformó cada entrada vendida en una parte de aquel edificio y quien viajaba por el mundo buscando ideas.
Él produjo, arriesgó, perdió, volvió a empezar y levantó alrededor de su hermana una de las estructuras empresariales más sólidas del espectáculo español», señala García Orts sobre un hombre que durante un tiempo regentó una tienda de muebles y decoración que su hermana le montó y que llegó a dirigir dos empresas de esta: Telasa, dedicada al alquiler de inmuebles, y Espectáculos Latina S.A., destinada a sus proyectos artísticos. «Él contribuyó decisivamente a convertir a Lina Morgan en una estrella del espectáculo español», añade el autor. «Le proporcionó independencia, protección y una estructura desde la que pudo trabajar sin volver a depender completamente de ningún empresario.
La convirtió en dueña de sus espectáculos, de sus contratos y, finalmente, de su propio teatro. Además, la aconsejó en temas como qué cosas le funcionaban mejor sobre el escenario, qué campañas publicitarias debía hacer, a quién dar entrevistas,... y además la preparó culturalmente, llevándola por ahí de viaje y a ver espectáculos, para que pudiera conversar con todo tipo de personas y acudir a cualquier tipo de acto. Era un hombre muy culto e inteligente, a la vez que apocado y tímido».
Tras lo ocurrido en el 95, el trabajo se convirtió en un enorme refugio para una Lina que se sintió muy desvalida y que, mientras rodaba 'Hostal Royal Manzanares', fue diagnosticada de cáncer de garganta, aunque llevó en secreto el tema y, de hecho, quiso seguir currando para no levantar sospechas. Lina Morgan y su hermano, Jose Luis. (ABC) Algo más adelante, tras hacer cameos en series como 'Aquí no hay quien viva' o 'Escenas de matrimonio', vendió La Latina y se retiró del foco para poder llevar una vida más tranquila. En su piso recibió visitas de amigos como Raúl Sender, Mónica Pont o el padre Ángel, y allí cuidó además de su hermana Julia, con la que incluso compartía habitación.
Cuando esta falleció en 2012, el mundo se le vino abajo a la artista, que en 2013 se vio obligada a pasar varios meses hospitalizada por culpa de una neumonía. Después de abandonar el hospital se recluyó en su casa por voluntad propia, ya que era una mujer coqueta y no quería que nadie presenciara su deterioro físico. Allí se mantuvo rodeada de las poquísimas personas que formaban parte de su círculo, compuesto por Pontes, su mano derecha y el hombre al que nombró tutor legal cuando cayó enferma, y las personas del servicio doméstico, que para ella eran como de su familia.
Tras su muerte, en agosto de 2015, la noticia de que Pontes era su heredero universal dio pie a todo tipo de habladurías, lo que seguro habría producido su tercer disgusto con la prensa a una mujer que procuró llevar la discreción por bandera. comentarios Reportar un error Amores prohibidos, triunfos y derrotas... La vida secreta de Lina Morgan, la mujer que hizo reír a toda España y lloraba a solas Fernando Goitia Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Elsa Pataky: «Ceno a las 18.30 y ayuno hasta las 10. Acostarse con el estómago lleno no es beneficioso»
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