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Internacional
lunes, 3 de agosto de 2026

No hay moros en la costa

Hemos roto el espacio Schengen , pero le gustamos mucho a Hamás y nos felicita Irán las navidades; todo hay que decirlo. Por el verdín de las rocas de La Mareta, que tienen pinta de resbalar peligrosa

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

No hay moros en la costa Deben tener cuidado en Moncloa si no quieren que los españoles piensen que, en realidad, el Estado se preocupa más de proteger al presidente que de cuidar sus fronteras Regala esta noticia Añádenos en Google Cesa el flujo de inmigrantes entrando a Ceuta mientras Policía y Ejército tratan de reconducir a los que quedan a la frontera. (EP) Chapu Apaolaza 03/08/2026 a las 19:40h. Hemos roto el espacio Schengen, pero le gustamos mucho a Hamás y nos felicita Irán las navidades; todo hay que decirlo. Por el verdín de las rocas de La Mareta, que tienen pinta de resbalar peligrosamente, van Begoña y Sánchez en un 'speedo' italiano ... y político emocional de Briatore de la Internacional Socialista.

En Sanlúcar de Barrameda escuché a alguien decir «resbalizar» en lugar de resbalar y «submarinear» en vez de bucear. Ambos términos superan ampliamente al original. Digo que por las rocas de La Mareta va Sánchez lanzándose al agua y parece el Mare Nostrum el jacuzzi de Jesús Gil.

Es evidente que, junto a la casa del presidente del Gobierno, uno se puede bañar tranquilamente porque se han asegurado de ello trazando alrededor del domicilio un perímetro marítimo de no sé cuántos miles de metros en el que no hay moros en la costa. El sanchismo dispone de su propia soberanía y, mientras a España se le cuelan 50.000 marroquíes en chancletas y con un dónut hinchable de rueda de camión, la línea fronteriza de La Mareta queda más virgen que la portería de Unai Simón en la final de España-Argentina. La valla que protege al presidente de los españoles que le quieren recordar lo importante que es comer tres piezas diarias de fruta dispone de tantos efectivos y hay tan pocos en el Tarajal que deben tener cuidado en Moncloa si no quieren que los españoles piensen que, en realidad, el Estado se preocupa más de proteger al presidente que de cuidar sus fronteras.

Sánchez es una nación en sí mismo: tiene frontera al oeste con Begoña; al este, con su hermano y con un piso de las saunas de su suegro; al sur, con Ábalos y Cerdán y un liguero de Jessica, la de Ineco; y al norte, con José Luis Rodríguez Zapatero, como es natural. Los pibes de Rabat corriendo por la playa y golpeando la cabeza de un nota con una piedra han sustituido a aquellos programas de playa que había en la televisión hace unos años y que emitían un contenido que llamábamos refrescante. Cantaban junto al mar, se lanzaban continuamente al agua.

Nunca supe muy bien lo que era refrescante, la verdad. Ahora, entre las predicciones sobre cuándo perderemos Ceuta y Melilla pugnan por abrirse paso debates clásicos del verano sobre si los madrileños molestan en los bares de Galicia o de Palma de Mallorca. En realidad, madrileño en España es aquel que desechó la gran ciudad frente al placer de hacer cuatro recados en una mañana.

Yo no he venido a esta vida a hacer recados; por eso supongo que vivo en Madrid. Asisto al espectáculo de quienes piensan que los veraneantes —que es como se llamaba antes a los madrileños— son una especie inferior destinada a extinguirse, que conquista sus paraísos provinciales ocupando parte de las barras vacías de sus bares. Pero no vayas a decir que lo de Ceuta es una invasión.

Temas Internacional socialista Policía Ceuta Pedro Sánchez comentarios Reportar un error No hay moros en la costa Deben tener cuidado en Moncloa si no quieren que los españoles piensen que, en realidad, el Estado se preocupa más de proteger al presidente que de cuidar sus fronteras Regala esta noticia Añádenos en Google Cesa el flujo de inmigrantes entrando a Ceuta mientras Policía y Ejército tratan de reconducir a los que quedan a la frontera. (EP) Chapu Apaolaza 03/08/2026 a las 19:40h. Hemos roto el espacio Schengen, pero le gustamos mucho a Hamás y nos felicita Irán las navidades; todo hay que decirlo. Por el verdín de las rocas de La Mareta, que tienen pinta de resbalar peligrosamente, van Begoña y Sánchez en un 'speedo' italiano ... y político emocional de Briatore de la Internacional Socialista.

En Sanlúcar de Barrameda escuché a alguien decir «resbalizar» en lugar de resbalar y «submarinear» en vez de bucear. Ambos términos superan ampliamente al original. Digo que por las rocas de La Mareta va Sánchez lanzándose al agua y parece el Mare Nostrum el jacuzzi de Jesús Gil.

Es evidente que, junto a la casa del presidente del Gobierno, uno se puede bañar tranquilamente porque se han asegurado de ello trazando alrededor del domicilio un perímetro marítimo de no sé cuántos miles de metros en el que no hay moros en la costa. El sanchismo dispone de su propia soberanía y, mientras a España se le cuelan 50.000 marroquíes en chancletas y con un dónut hinchable de rueda de camión, la línea fronteriza de La Mareta queda más virgen que la portería de Unai Simón en la final de España-Argentina. La valla que protege al presidente de los españoles que le quieren recordar lo importante que es comer tres piezas diarias de fruta dispone de tantos efectivos y hay tan pocos en el Tarajal que deben tener cuidado en Moncloa si no quieren que los españoles piensen que, en realidad, el Estado se preocupa más de proteger al presidente que de cuidar sus fronteras.

Sánchez es una nación en sí mismo: tiene frontera al oeste con Begoña; al este, con su hermano y con un piso de las saunas de su suegro; al sur, con Ábalos y Cerdán y un liguero de Jessica, la de Ineco; y al norte, con José Luis Rodríguez Zapatero, como es natural. Los pibes de Rabat corriendo por la playa y golpeando la cabeza de un nota con una piedra han sustituido a aquellos programas de playa que había en la televisión hace unos años y que emitían un contenido que llamábamos refrescante. Cantaban junto al mar, se lanzaban continuamente al agua.

Nunca supe muy bien lo que era refrescante, la verdad. Ahora, entre las predicciones sobre cuándo perderemos Ceuta y Melilla pugnan por abrirse paso debates clásicos del verano sobre si los madrileños molestan en los bares de Galicia o de Palma de Mallorca. En realidad, madrileño en España es aquel que desechó la gran ciudad frente al placer de hacer cuatro recados en una mañana.

Yo no he venido a esta vida a hacer recados; por eso supongo que vivo en Madrid. Asisto al espectáculo de quienes piensan que los veraneantes —que es como se llamaba antes a los madrileños— son una especie inferior destinada a extinguirse, que conquista sus paraísos provinciales ocupando parte de las barras vacías de sus bares. Pero no vayas a decir que lo de Ceuta es una invasión.

Temas Internacional socialista Policía Ceuta Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Freidora de aire, heladera y ventilador: mis 3 imprescindibles de SharkNinja para el verano Alejandra Santisteban Guiu Jordi Cruz, sobre sus inicios en televisión: «Tuve dos años que viví la noche en Madrid. Probé cosas, pero no me sentaron bien» Francisco J.

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Publicado por Redacción · lunes, 3 de agosto de 2026

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