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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona: «Jaume Collboni es la versión socialista de Ada Colau»

Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona, repetirá como aspirante a la alcaldía en las elecciones municipales de 2027. En su primera entrevista, tras ser ratificado como candidato, Sirera se muestra m

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Entrevista ABC Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona: «Jaume Collboni es la versión socialista de Ada Colau» El candidato de los populares acusa a Sánchez de perder «el control de la frontera» tras el suceso de Ceuta: «Está fallando en su obligación más básica: garantizar la seguridad de los españoles» Regala esta noticia Añádenos en Google Daniel Sirera, líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, para ABC en el mercado de San Antonio de la capital catalana. (Inés Baucells) Daniel Tercero Barcelona 01/08/2026 a las 01:36h.

Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona, repetirá como aspirante a la alcaldía en las elecciones municipales de 2027. En su primera entrevista, tras ser ratificado como candidato, Sirera se muestra muy crítico con Jaume Collboni (PSC) y las políticas que el alcalde aplica ... en la ciudad, que equipara, en cierta medida, a Ada Colau. Sirera, entre otros asuntos, aborda la necesidad de un aumento de la plantilla de la Guardia Urbana para rebajar el índice de delincuencia y el papel del PP ante las elecciones municipales en la capital catalana. —Propone reducir impuestos, como el IBI, pero a la vez incrementar la plantilla de la Guardia Urbana para hacer frente a la inseguridad y los robos.

¿Cómo se equilibra presupuestariamente la reducción de impuestos con la ampliación de la plantilla? —Como hacen las familias para llegar a final de mes. Hay que ahorrar en determinadas cuestiones que son absolutamente innecesarias y prescindibles, como gastarse 600.000 euros en la fiesta de inauguración de las obras de la Rambla o dar subvenciones millonarias a entidades en Senegal o en otras partes del mundo que no contribuyen a mejorar nuestra ciudad. Es necesario bajar los impuestos para que los ciudadanos tengan más dinero en su bolsillo.

Planteamos una rebaja del 40 por ciento en el IBI, pero también pedimos que haya más Guardia Urbana y más Mossos d'Esquadra, aunque esto último le corresponde a la Generalitat. —¿El problema de la seguridad ciudadana y los robos se soluciona solamente con más agentes? —No. Fundamentalmente, no hay que tener complejos en materia de seguridad. Sí hacen falta más policías.

No puede ser que por la noche haya en Barcelona un policía por cada 14.000 ciudadanos. Tenemos que tener más policías en la calle y más medios para ellos. La policía tiene que estar dotada de elementos como la pistola táser, pero no de 22 pistolas táser: tiene que haber una pistola táser en cada patrulla que salga a la calle para que los agentes estén protegidos.

Tenemos que instalar cámaras de videovigilancia en aquellas zonas en las que hay un mayor número de delitos; modificar las leyes para que delinquir no salga gratis y para que se castigue con penas mucho más graves a quien lleva una pistola o una navaja; y exigir a la Generalitat que ponga a los Mossos a trabajar de forma coordinada con la policía local. No es una percepción: hay más de 400 delitos cada día en la ciudad de Barcelona, cuatro agresiones sexuales y una violación. Esto requiere una actuación coordinada de todas las administraciones: el endurecimiento de las penas y que la Consejería de Interior de la Generalitat destine más agentes a Barcelona.

Noticia relacionada Sirera presenta su proyecto para de Barcelona para 2027: vivienda, seguridad y comercio local ABC —Otro de los problemas que reflejan las encuestas es el del acceso a la vivienda. ¿Qué plantea el PP para mejorar la situación desde el ayuntamiento? Newsletter —Desde el gobierno municipal se pueden hacer muchas cosas.

La primera es eliminar la reserva del 30 por ciento [de nueva construcción a vivienda social], que después de ocho años se ha demostrado que es uno de los principales impedimentos para que los promotores y los constructores quieran construir viviendas en Barcelona. Después hay que bajar los impuestos a la construcción y eliminar la burocracia para que conceder una licencia sea cuestión de días y no de mil días, como está pasando en distritos como Nou Barris. Y también tenemos que liberar suelo.

El precio de la vivienda bajará cuando se construya mucha vivienda y todavía hay espacios en Barcelona en los que se puede construir. No solo en la Sagrera y la Zona Franca, sino también en el 22@. Planteamos algunas modificaciones urbanísticas para poder sacar 15.300 nuevas viviendas en el 22@.

Eso se podría hacer casi de inmediato si hubiera voluntad política por parte del ayuntamiento, pero no la tiene. —¿Por qué no existe esa voluntad política? —Porque el ayuntamiento tampoco quiere densificar la ciudad de Barcelona. —¿Y usted sí quiere densificarla? —Lo que quiero es que, si tenemos un problema, se resuelva. Densificar la ciudad de Barcelona no genera problemas si tiene los servicios adecuados. Por tanto, necesitamos más policías, más centros de atención primaria y más escuelas infantiles.

Lo que no se puede hacer es decir por una parte que necesitamos vivienda y, por otra, no construirla. La solución que Collboni se ha sacado de la manga, eliminar los pisos turísticos, es una auténtica salvajada y no va a resolver el problema de la vivienda. Igual le resuelve su problema electoral.

Collboni y la izquierda son muy listos cuando dicen: «Tenemos un problema, no sabemos gestionarlo, se nos va de las manos; vamos a culpar a alguien». A veces culpan al Gobierno de España, cuando no es de su partido. Ahora no tienen esa opción y necesitan un culpable de lo que está pasando.

Collboni dice que los turistas son los principales incívicos, que si no hubiera turistas no habría ladrones robándolos y ahora nos dice que hay que acabar con los apartamentos turísticos para que nuestros hijos se puedan quedar en Barcelona. Aunque acabáramos con los apartamentos turísticos, no resolveríamos el problema de la vivienda. Además, generaríamos un problema adicional: los turistas seguirían viniendo a Barcelona, pero se alojarían en otras ciudades; vendrían aquí, no pagarían los impuestos en Barcelona, nos llenarían la ciudad de autobuses y encima no cobraríamos los impuestos derivados de ese turismo.

Creo que la receta de Jaume Collboni es absolutamente equivocada. —Por tanto, no está a favor de la eliminación de los pisos turísticos. —Le puedo asegurar que, cuando sea alcalde, no se prohibirán los apartamentos turísticos que hay legalmente en Barcelona. «Hay más de 400 delitos cada día en Barcelona, cuatro agresiones sexuales y una violación. Esto requiere una actuación coordinada de todas las administraciones» —¿Cómo se puede compaginar la 'presión turística' con la vida cotidiana de los residentes? —Para mí es muy importante que los residentes sientan que esta ciudad es suya.

Tenemos que hacer cosas para garantizar que los barceloneses, en esa especie de prioridad nacional que todo el mundo critica pero que todo el mundo aplica, tengan claro que el turismo se tiene que gestionar. Le pongo un ejemplo. Se dice que los autobuses que usan quienes viven en Gracia, cerca del Park Güell, van llenos de turistas.

La solución no es prohibir los turistas, sino poner más autobuses. Si hay muchos robos, ¿prohibimos que vengan los turistas? No.

Los turistas generan el 15 por ciento del producto interior bruto de la ciudad de Barcelona. Si hay muchos robos porque hay turistas, ponga usted más Guardia Urbana en la calle. Gestione el turismo.

No puede ser que, cuando llegan los cruceros, el autobús que pone el ayuntamiento recoja a los turistas y los deje en la puerta de la Rambla. Al final, todos suben por la Rambla. ¿Y molestan?

Hombre, molestan. Por tanto, ordenémoslo. Pensemos qué hacemos con el turismo para diversificarlo y no concentrar a todos los visitantes en las mismas zonas.

La izquierda, que siempre ha sido partidaria del «prohibido prohibir», ahora, cuando ve un problema, lo primero que hace es prohibir. Collboni va a prohibir los apartamentos turísticos; va a prohibir las bicicletas compartidas, que dice que utilizan los turistas, aunque yo conozco a muchísima gente de aquí que las utiliza porque el servicio de Bicing no acaba de funcionar; y quiere prohibir los cruceros de escala. Cuando hay un problema no podemos prohibirlo: hay que gestionarlo.

Lo que ha demostrado Jaume Collboni en tres años es que es incapaz de gestionar con eficacia la ciudad de Barcelona. Le viene grande. —¿Qué está pasando con la línea 9 del metro? —Lo que está pasando con la línea 9 es la demostración de la ineficacia en la gestión del gobierno socialista. Acumula unos retrasos de veinte años y lo ocurrido en Sarriá-San Gervasio es un auténtico despropósito.

Quince días antes del socavón, los vecinos habían alertado de que estaba pasando algo, de que habían aparecido grietas y de que las aceras se habían hundido, y el gobierno municipal no hizo nada. Se produjo el socavón y tuvimos suerte de que no hubiera ninguna víctima mortal. El gobierno municipal y la Generalitat echaron tierra y cemento para tapar el agujero y dijeron que los técnicos habían indicado que esa era la mejor solución rápida y que los vecinos podrían volver al día siguiente.

Llevan semanas sin poder volver. Nadie nos garantiza que no pueda volver a pasar, a pesar de que dijeron que no se repetiría, y nadie ha dado explicaciones. Es lo que ocurrió también con el incendio en Sants como consecuencia de unas obras.

No hay control ni previsión. Las subcontratas también son un problema a la hora de hacer las obras y creo, sinceramente, que no hay nadie al mando controlando qué está pasando. No hay nadie al mando de las obras de la línea 9 ni de las inspecciones a los comerciantes y restauradores, que están sufriendo una persecución salvaje.

Además, cuando contactan con el ayuntamiento nadie los escucha, ni los recibe ni les contesta. Tenemos un problema muy grave, no solo de degradación del espacio público, sino también con la atención mínima que debería recibir un ciudadano que paga sus impuestos. —¿Le preocupa que Aliança pueda quitar votos al PP? —No me preocupa Aliança en la ciudad de Barcelona, porque creo que es un partido que considera que todas las personas que vienen de fuera de Cataluña deben ser devueltas a sus lugares de origen. Y se refiere tanto a quienes, por ejemplo, vienen de Marruecos como a quienes han venido de Andalucía o Galicia.

Por tanto, no creo que en Barcelona, que es una ciudad abierta, tolerante y plural, pueda cuajar el discurso de Aliança. En cualquier caso, Aliança no deja de ser una mezcla de Vox y Junts. Ya vemos el recorrido que tienen esos dos partidos.

Lo que sí es cierto es que en las próximas elecciones municipales hay dos modelos de ciudad: uno que representa Jaume Collboni con sus socios de ERC y de Comuns, y otro que represento yo. Los ciudadanos de Barcelona podrán elegir entre esos dos modelos. Lógicamente, hay otras fuerzas políticas, pero el ejemplo de gobernar una ciudad con eficacia y seriedad lo representa el PP.

Allí donde gobernamos las cosas van bien y la gente incrementa su apoyo electoral. No hace falta irse fuera de Cataluña: lo vemos en Badalona y Castelldefels. Cuando la gente prueba un gobierno del PP, no solo repite, sino que incrementa su apoyo.

Ese es un modelo. Luego está el modelo de Collboni y del PSC: decrecimiento, impuestos, prohibiciones, asfixia fiscal y obstáculos a la construcción. Más allá de que haya otras fuerzas políticas, lo que dicen las encuestas es que, por una parte, está Collboni y, por la otra, Sirera.

La gente que quiera desalojar a Collboni del gobierno municipal —y yo soy el primero— tiene como única opción votar a Sirera y al PP. Daniel Sirera. (Inés Baucells) —Esta posición tiene una carga en la mochila: usted hizo alcalde a Collboni. ¿Volvería a hacerlo? —No lo niego.

Yo hice alcalde a Collboni porque me negaba a que mi ciudad, después de tantos años de 'procés', fuera teledirigida desde Waterloo mediante un pacto entre Junts y ERC. Entendí que el mal menor era apoyar un gobierno de Collboni. Hice otra cosa importante: sacar a Colau de la ecuación, porque era lo peor que le había pasado a Barcelona en los últimos ocho años.

Pero Collboni ha mutado. Es la versión socialista de Ada Colau y está haciendo lo mismo que ella. Si de mí depende, Collboni no seguirá siendo alcalde de Barcelona.

Nosotros dimos una oportunidad a Barcelona haciendo alcalde a Collboni y él no la ha sabido aprovechar. El PP de Barcelona jubiló a Xavier Trias, jubiló a Ernest Maragall, jubiló a Colau y el próximo 23 de mayo jubilaremos a Collboni. —¿Se plantea entrar en el gobierno municipal en 2027? —Nosotros nos presentamos para gobernar la ciudad y yo quiero ser alcalde de Barcelona. Si no fuera alcalde, quiero estar en el gobierno para controlar las políticas de esta ciudad.

Barcelona lleva muchos años en un proceso de degradación bastante importante. Creo que hay que revertir ese proceso y darle una nueva oportunidad a la ciudad. Pero la pregunta no es qué haré yo.

Esa pregunta se la tiene que hacer a otros partidos, porque yo soy la alternativa a Collboni. Tendrán que ser los otros partidos los que decidan si quieren mantener a Collboni como alcalde de Barcelona o quieren el cambio que represento yo. —¿Si es alcalde, cuáles serían las tres primeras medidas que aplicaría durante los primeros cien días? —La primera sería dotar a la Guardia Urbana de los medios necesarios para hacer bien su trabajo. La seguridad es muy importante para mí.

También llamaría al presidente de la Generalitat para exigir los 3.000 Mossos d'Esquadra que necesitamos en Barcelona. Después eliminaría la reserva del 30 por ciento para poder empezar a construir vivienda en la ciudad. Y, a partir de ahí, comenzaríamos a trabajar para diluir el infierno fiscal en el que la izquierda, en Barcelona, Cataluña y España, ha convertido esta ciudad; para que los ciudadanos puedan abrir sus negocios con total normalidad y para hacer una ciudad en la que nuestros hijos no tengan que irse, sino que puedan prosperar y montar aquí sus negocios. —¿Cree que la reconciliación tras el 'procés' comenzó con la ley de Amnistía? —No creo que haya que hacer una reconciliación.

¿Reconciliación entre quiénes? Aquí hubo una serie de personas que cometieron unos delitos y actuó el Estado de derecho, porque España es una democracia. Actuaron la policía y los jueces, y hubo consecuencias.

A partir de ahí, el PSOE, porque necesita los votos de Puigdemont, ha optado por plantear una ley de Amnistía que, más tarde o más pronto, hará que Puigdemont vuelva a España. Yo no veo que eso sea un proceso de reconciliación. Lo que veo es que hay unas personas que cometieron unos delitos y que Sánchez les está pagando el precio de ser presidente del Gobierno.

Puigdemont es un instrumento al servicio de Sánchez y, cuando Sánchez ya no lo necesite, lo dejará tirado, como hace con todo el mundo. «No creo que haya que hacer una reconciliación. ¿Reconciliación entre quiénes?

Aquí hubo una serie de personas que cometieron unos delitos y actuó el Estado de derecho, porque España es una democracia» —¿Qué le parece el indulto a Laura Borrás? —Sánchez ha prostituido el indulto para comprar su permanencia en la Moncloa. Laura Borràs fue condenada por corrupción, no por sus ideas. Y, aun así, Sánchez evita que entre en prisión.

Ha degradado una medida excepcional hasta convertirla en una herramienta de supervivencia política. Es una vergüenza para cualquier democracia. —Usted ha defendido que hay que hablar con Junts y no cerrar la puerta a algún tipo de acuerdo. Si Junts fuera necesario para que Alberto Núñez Feijóo llegara a la presidencia del Gobierno, ¿qué debería estar dispuesto a ceder el PP? —Somos partidarios de hablar con todo el mundo, porque todo el mundo representa a ciudadanos.

Excepto con Bildu, que es nuestra línea roja, estamos dispuestos a hablar con todo el mundo sobre cosas que sean legales y estén dentro de la Constitución y de nuestras leyes. Hay mucha gente que hace bromas con Feijóo cuando dice que no ha sido presidente porque no ha querido, pero es así. Feijóo no quiso hacer lo que ha hecho Sánchez, no quiso entregarse en brazos de Puigdemont.

Nosotros hemos demostrado nuestra capacidad para hablar con la gente, pero nunca ceder al chantaje, a la ilegalidad ni a condiciones que no se pueden llevar a cabo en democracia. Con toda probabilidad, Junts ya no será un elemento determinante en la próxima legislatura. Nosotros sacamos en Cataluña casi 100.000 votos más que Junts en las elecciones generales [de 2023].

Hay más catalanes que confían en el PP que en Junts. Estoy convencido de que en las próximas elecciones municipales el PP crecerá lo suficiente para no depender de Junts. —¿Una de las posibles cesiones podría afectar a la financiación autonómica? —Nosotros no vamos a ceder en nada. El sistema de financiación hay que cambiarlo, pero debe hacerse de acuerdo con las reglas de juego.

Y las reglas de juego establecen que se tiene que hacer con el conjunto de las comunidades autónomas en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera. No vamos a llegar a un acuerdo con un partido político perjudicando al resto. Hoy es Junts quien marca la pauta.

¿Y si mañana son Coalición Canaria o el PNV? ¿Los catalanes nos veríamos perjudicados en nuestro sistema de financiación porque un partido de otra comunidad autónoma tiene la llave de la gobernación? Yo no quiero eso.

No quiero que el futuro de mis hijos, de mi ciudad y de mi país dependa de unas fuerzas políticas. Quiero que dependa de la ley, que todos sepamos a qué atenernos y que, sobre esa base, aprobemos un sistema de financiación que no perjudique a nadie, sino que beneficie a todos. ¿Cataluña está mal financiada?

Está muy mal financiada, pero también lo están la Comunidad Valenciana y Murcia. Por tanto, tenemos que construir entre todos un sistema de financiación que nos beneficie a todos. «El PP siempre estará dispuesto a pactar una política migratoria basada en la legalidad, el control de fronteras y la integración.

Lo que no haremos es avalar el fracaso de Sánchez» —¿Cómo calificaría lo que ha pasado en Ceuta en los últimos días? —Sánchez ha perdido el control de la frontera de España. Lo de Ceuta ya no es solo una crisis migratoria; es una crisis de soberanía. Cuando un Gobierno es incapaz de proteger las fronteras, está fallando en su obligación más básica: garantizar la seguridad de los españoles. —¿Qué medidas debe adoptar el Gobierno para solucionarlo? —España no puede transmitir que entrar ilegalmente sale gratis.

Hay que recuperar el control de la frontera de inmediato, desplegar todos los medios necesarios, aceptar el apoyo de Frontex y devolver, conforme a la ley, a quienes han entrado ilegalmente. —¿No deberían ponerse de acuerdo PP y PSOE, al menos, en la política migratoria? —El problema es que Sánchez ha elegido el camino de la improvisación y del populismo también en materia migratoria. Es muy difícil alcanzar un gran acuerdo de Estado cuando el Gobierno impulsa regularizaciones extraordinarias y adopta decisiones que envían un mensaje de falta de control en nuestras fronteras. Los pactos requieren confianza y sentido de Estado.

Hoy, las políticas del PSOE hacen exactamente lo contrario: dificultan ese consenso. El PP siempre estará dispuesto a pactar una política migratoria basada en la legalidad, el control de fronteras y la integración. Lo que no haremos es avalar el fracaso de Sánchez.

Temas Cataluña España Jaume Collboni Cuadrado Ada Colau Ayuntamiento de Barcelona Partido Popular (PP) Guardia Urbana de Barcelona comentarios Reportar un error Entrevista ABC Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona: «Jaume Collboni es la versión socialista de Ada Colau» El candidato de los populares acusa a Sánchez de perder «el control de la frontera» tras el suceso de Ceuta: «Está fallando en su obligación más básica: garantizar la seguridad de los españoles» Regala esta noticia Añádenos en Google Daniel Sirera, líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, para ABC en el mercado de San Antonio de la capital catalana. (Inés Baucells) Daniel Tercero Barcelona 01/08/2026 a las 01:36h.

Daniel Sirera, líder del PP en Barcelona, repetirá como aspirante a la alcaldía en las elecciones municipales de 2027. En su primera entrevista, tras ser ratificado como candidato, Sirera se muestra muy crítico con Jaume Collboni (PSC) y las políticas que el alcalde aplica ... en la ciudad, que equipara, en cierta medida, a Ada Colau. Sirera, entre otros asuntos, aborda la necesidad de un aumento de la plantilla de la Guardia Urbana para rebajar el índice de delincuencia y el papel del PP ante las elecciones municipales en la capital catalana. —Propone reducir impuestos, como el IBI, pero a la vez incrementar la plantilla de la Guardia Urbana para hacer frente a la inseguridad y los robos.

¿Cómo se equilibra presupuestariamente la reducción de impuestos con la ampliación de la plantilla? —Como hacen las familias para llegar a final de mes. Hay que ahorrar en determinadas cuestiones que son absolutamente innecesarias y prescindibles, como gastarse 600.000 euros en la fiesta de inauguración de las obras de la Rambla o dar subvenciones millonarias a entidades en Senegal o en otras partes del mundo que no contribuyen a mejorar nuestra ciudad. Es necesario bajar los impuestos para que los ciudadanos tengan más dinero en su bolsillo.

Planteamos una rebaja del 40 por ciento en el IBI, pero también pedimos que haya más Guardia Urbana y más Mossos d'Esquadra, aunque esto último le corresponde a la Generalitat. —¿El problema de la seguridad ciudadana y los robos se soluciona solamente con más agentes? —No. Fundamentalmente, no hay que tener complejos en materia de seguridad. Sí hacen falta más policías.

No puede ser que por la noche haya en Barcelona un policía por cada 14.000 ciudadanos. Tenemos que tener más policías en la calle y más medios para ellos. La policía tiene que estar dotada de elementos como la pistola táser, pero no de 22 pistolas táser: tiene que haber una pistola táser en cada patrulla que salga a la calle para que los agentes estén protegidos.

Tenemos que instalar cámaras de videovigilancia en aquellas zonas en las que hay un mayor número de delitos; modificar las leyes para que delinquir no salga gratis y para que se castigue con penas mucho más graves a quien lleva una pistola o una navaja; y exigir a la Generalitat que ponga a los Mossos a trabajar de forma coordinada con la policía local. No es una percepción: hay más de 400 delitos cada día en la ciudad de Barcelona, cuatro agresiones sexuales y una violación. Esto requiere una actuación coordinada de todas las administraciones: el endurecimiento de las penas y que la Consejería de Interior de la Generalitat destine más agentes a Barcelona.

Noticia relacionada Sirera presenta su proyecto para de Barcelona para 2027: vivienda, seguridad y comercio local ABC —Otro de los problemas que reflejan las encuestas es el del acceso a la vivienda. ¿Qué plantea el PP para mejorar la situación desde el ayuntamiento? Newsletter —Desde el gobierno municipal se pueden hacer muchas cosas.

La primera es eliminar la reserva del 30 por ciento [de nueva construcción a vivienda social], que después de ocho años se ha demostrado que es uno de los principales impedimentos para que los promotores y los constructores quieran construir viviendas en Barcelona. Después hay que bajar los impuestos a la construcción y eliminar la burocracia para que conceder una licencia sea cuestión de días y no de mil días, como está pasando en distritos como Nou Barris. Y también tenemos que liberar suelo.

El precio de la vivienda bajará cuando se construya mucha vivienda y todavía hay espacios en Barcelona en los que se puede construir. No solo en la Sagrera y la Zona Franca, sino también en el 22@. Planteamos algunas modificaciones urbanísticas para poder sacar 15.300 nuevas viviendas en el 22@.

Eso se podría hacer casi de inmediato si hubiera voluntad política por parte del ayuntamiento, pero no la tiene. —¿Por qué no existe esa voluntad política? —Porque el ayuntamiento tampoco quiere densificar la ciudad de Barcelona. —¿Y usted sí quiere densificarla? —Lo que quiero es que, si tenemos un problema, se resuelva. Densificar la ciudad de Barcelona no genera problemas si tiene los servicios adecuados. Por tanto, necesitamos más policías, más centros de atención primaria y más escuelas infantiles.

Lo que no se puede hacer es decir por una parte que necesitamos vivienda y, por otra, no construirla. La solución que Collboni se ha sacado de la manga, eliminar los pisos turísticos, es una auténtica salvajada y no va a resolver el problema de la vivienda. Igual le resuelve su problema electoral.

Collboni y la izquierda son muy listos cuando dicen: «Tenemos un problema, no sabemos gestionarlo, se nos va de las manos; vamos a culpar a alguien». A veces culpan al Gobierno de España, cuando no es de su partido. Ahora no tienen esa opción y necesitan un culpable de lo que está pasando.

Collboni dice que los turistas son los principales incívicos, que si no hubiera turistas no habría ladrones robándolos y ahora nos dice que hay que acabar con los apartamentos turísticos para que nuestros hijos se puedan quedar en Barcelona. Aunque acabáramos con los apartamentos turísticos, no resolveríamos el problema de la vivienda. Además, generaríamos un problema adicional: los turistas seguirían viniendo a Barcelona, pero se alojarían en otras ciudades; vendrían aquí, no pagarían los impuestos en Barcelona, nos llenarían la ciudad de autobuses y encima no cobraríamos los impuestos derivados de ese turismo.

Creo que la receta de Jaume Collboni es absolutamente equivocada. —Por tanto, no está a favor de la eliminación de los pisos turísticos. —Le puedo asegurar que, cuando sea alcalde, no se prohibirán los apartamentos turísticos que hay legalmente en Barcelona. «Hay más de 400 delitos cada día en Barcelona, cuatro agresiones sexuales y una violación. Esto requiere una actuación coordinada de todas las administraciones» —¿Cómo se puede compaginar la 'presión turística' con la vida cotidiana de los residentes? —Para mí es muy importante que los residentes sientan que esta ciudad es suya.

Tenemos que hacer cosas para garantizar que los barceloneses, en esa especie de prioridad nacional que todo el mundo critica pero que todo el mundo aplica, tengan claro que el turismo se tiene que gestionar. Le pongo un ejemplo. Se dice que los autobuses que usan quienes viven en Gracia, cerca del Park Güell, van llenos de turistas.

La solución no es prohibir los turistas, sino poner más autobuses. Si hay muchos robos, ¿prohibimos que vengan los turistas? No.

Los turistas generan el 15 por ciento del producto interior bruto de la ciudad de Barcelona. Si hay muchos robos porque hay turistas, ponga usted más Guardia Urbana en la calle. Gestione el turismo.

No puede ser que, cuando llegan los cruceros, el autobús que pone el ayuntamiento recoja a los turistas y los deje en la puerta de la Rambla. Al final, todos suben por la Rambla. ¿Y molestan?

Hombre, molestan. Por tanto, ordenémoslo. Pensemos qué hacemos con el turismo para diversificarlo y no concentrar a todos los visitantes en las mismas zonas.

La izquierda, que siempre ha sido partidaria del «prohibido prohibir», ahora, cuando ve un problema, lo primero que hace es prohibir. Collboni va a prohibir los apartamentos turísticos; va a prohibir las bicicletas compartidas, que dice que utilizan los turistas, aunque yo conozco a muchísima gente de aquí que las utiliza porque el servicio de Bicing no acaba de funcionar; y quiere prohibir los cruceros de escala. Cuando hay un problema no podemos prohibirlo: hay que gestionarlo.

Lo que ha demostrado Jaume Collboni en tres años es que es incapaz de gestionar con eficacia la ciudad de Barcelona. Le viene grande. —¿Qué está pasando con la línea 9 del metro? —Lo que está pasando con la línea 9 es la demostración de la ineficacia en la gestión del gobierno socialista. Acumula unos retrasos de veinte años y lo ocurrido en Sarriá-San Gervasio es un auténtico despropósito.

Quince días antes del socavón, los vecinos habían alertado de que estaba pasando algo, de que habían aparecido grietas y de que las aceras se habían hundido, y el gobierno municipal no hizo nada. Se produjo el socavón y tuvimos suerte de que no hubiera ninguna víctima mortal. El gobierno municipal y la Generalitat echaron tierra y cemento para tapar el agujero y dijeron que los técnicos habían indicado que esa era la mejor solución rápida y que los vecinos podrían volver al día siguiente.

Llevan semanas sin poder volver. Nadie nos garantiza que no pueda volver a pasar, a pesar de que dijeron que no se repetiría, y nadie ha dado explicaciones. Es lo que ocurrió también con el incendio en Sants como consecuencia de unas obras.

No hay control ni previsión. Las subcontratas también son un problema a la hora de hacer las obras y creo, sinceramente, que no hay nadie al mando controlando qué está pasando. No hay nadie al mando de las obras de la línea 9 ni de las inspecciones a los comerciantes y restauradores, que están sufriendo una persecución salvaje.

Además, cuando contactan con el ayuntamiento nadie los escucha, ni los recibe ni les contesta. Tenemos un problema muy grave, no solo de degradación del espacio público, sino también con la atención mínima que debería recibir un ciudadano que paga sus impuestos. —¿Le preocupa que Aliança pueda quitar votos al PP? —No me preocupa Aliança en la ciudad de Barcelona, porque creo que es un partido que considera que todas las personas que vienen de fuera de Cataluña deben ser devueltas a sus lugares de origen. Y se refiere tanto a quienes, por ejemplo, vienen de Marruecos como a quienes han venido de Andalucía o Galicia.

Por tanto, no creo que en Barcelona, que es una ciudad abierta, tolerante y plural, pueda cuajar el discurso de Aliança. En cualquier caso, Aliança no deja de ser una mezcla de Vox y Junts. Ya vemos el recorrido que tienen esos dos partidos.

Lo que sí es cierto es que en las próximas elecciones municipales hay dos modelos de ciudad: uno que representa Jaume Collboni con sus socios de ERC y de Comuns, y otro que represento yo. Los ciudadanos de Barcelona podrán elegir entre esos dos modelos. Lógicamente, hay otras fuerzas políticas, pero el ejemplo de gobernar una ciudad con eficacia y seriedad lo representa el PP.

Allí donde gobernamos las cosas van bien y la gente incrementa su apoyo electoral. No hace falta irse fuera de Cataluña: lo vemos en Badalona y Castelldefels. Cuando la gente prueba un gobierno del PP, no solo repite, sino que incrementa su apoyo.

Ese es un modelo. Luego está el modelo de Collboni y del PSC: decrecimiento, impuestos, prohibiciones, asfixia fiscal y obstáculos a la construcción. Más allá de que haya otras fuerzas políticas, lo que dicen las encuestas es que, por una parte, está Collboni y, por la otra, Sirera.

La gente que quiera desalojar a Collboni del gobierno municipal —y yo soy el primero— tiene como única opción votar a Sirera y al PP. Daniel Sirera. (Inés Baucells) —Esta posición tiene una carga en la mochila: usted hizo alcalde a Collboni. ¿Volvería a hacerlo? —No lo niego.

Yo hice alcalde a Collboni porque me negaba a que mi ciudad, después de tantos años de 'procés', fuera teledirigida desde Waterloo mediante un pacto entre Junts y ERC. Entendí que el mal menor era apoyar un gobierno de Collboni. Hice otra cosa importante: sacar a Colau de la ecuación, porque era lo peor que le había pasado a Barcelona en los últimos ocho años.

Pero Collboni ha mutado. Es la versión socialista de Ada Colau y está haciendo lo mismo que ella. Si de mí depende, Collboni no seguirá siendo alcalde de Barcelona.

Nosotros dimos una oportunidad a Barcelona haciendo alcalde a Collboni y él no la ha sabido aprovechar. El PP de Barcelona jubiló a Xavier Trias, jubiló a Ernest Maragall, jubiló a Colau y el próximo 23 de mayo jubilaremos a Collboni. —¿Se plantea entrar en el gobierno municipal en 2027? —Nosotros nos presentamos para gobernar la ciudad y yo quiero ser alcalde de Barcelona. Si no fuera alcalde, quiero estar en el gobierno para controlar las políticas de esta ciudad.

Barcelona lleva muchos años en un proceso de degradación bastante importante. Creo que hay que revertir ese proceso y darle una nueva oportunidad a la ciudad. Pero la pregunta no es qué haré yo.

Esa pregunta se la tiene que hacer a otros partidos, porque yo soy la alternativa a Collboni. Tendrán que ser los otros partidos los que decidan si quieren mantener a Collboni como alcalde de Barcelona o quieren el cambio que represento yo. —¿Si es alcalde, cuáles serían las tres primeras medidas que aplicaría durante los primeros cien días? —La primera sería dotar a la Guardia Urbana de los medios necesarios para hacer bien su trabajo. La seguridad es muy importante para mí.

También llamaría al presidente de la Generalitat para exigir los 3.000 Mossos d'Esquadra que necesitamos en Barcelona. Después eliminaría la reserva del 30 por ciento para poder empezar a construir vivienda en la ciudad. Y, a partir de ahí, comenzaríamos a trabajar para diluir el infierno fiscal en el que la izquierda, en Barcelona, Cataluña y España, ha convertido esta ciudad; para que los ciudadanos puedan abrir sus negocios con total normalidad y para hacer una ciudad en la que nuestros hijos no tengan que irse, sino que puedan prosperar y montar aquí sus negocios. —¿Cree que la reconciliación tras el 'procés' comenzó con la ley de Amnistía? —No creo que haya que hacer una reconciliación.

¿Reconciliación entre quiénes? Aquí hubo una serie de personas que cometieron unos delitos y actuó el Estado de derecho, porque España es una democracia. Actuaron la policía y los jueces, y hubo consecuencias.

A partir de ahí, el PSOE, porque necesita los votos de Puigdemont, ha optado por plantear una ley de Amnistía que, más tarde o más pronto, hará que Puigdemont vuelva a España. Yo no veo que eso sea un proceso de reconciliación. Lo que veo es que hay unas personas que cometieron unos delitos y que Sánchez les está pagando el precio de ser presidente del Gobierno.

Puigdemont es un instrumento al servicio de Sánchez y, cuando Sánchez ya no lo necesite, lo dejará tirado, como hace con todo el mundo. «No creo que haya que hacer una reconciliación. ¿Reconciliación entre quiénes?

Aquí hubo una serie de personas que cometieron unos delitos y actuó el Estado de derecho, porque España es una democracia» —¿Qué le parece el indulto a Laura Borrás? —Sánchez ha prostituido el indulto para comprar su permanencia en la Moncloa. Laura Borràs fue condenada por corrupción, no por sus ideas. Y, aun así, Sánchez evita que entre en prisión.

Ha degradado una medida excepcional hasta convertirla en una herramienta de supervivencia política. Es una vergüenza para cualquier democracia. —Usted ha defendido que hay que hablar con Junts y no cerrar la puerta a algún tipo de acuerdo. Si Junts fuera necesario para que Alberto Núñez Feijóo llegara a la presidencia del Gobierno, ¿qué debería estar dispuesto a ceder el PP? —Somos partidarios de hablar con todo el mundo, porque todo el mundo representa a ciudadanos.

Excepto con Bildu, que es nuestra línea roja, estamos dispuestos a hablar con todo el mundo sobre cosas que sean legales y estén dentro de la Constitución y de nuestras leyes. Hay mucha gente que hace bromas con Feijóo cuando dice que no ha sido presidente porque no ha querido, pero es así. Feijóo no quiso hacer lo que ha hecho Sánchez, no quiso entregarse en brazos de Puigdemont.

Nosotros hemos demostrado nuestra capacidad para hablar con la gente, pero nunca ceder al chantaje, a la ilegalidad ni a condiciones que no se pueden llevar a cabo en democracia. Con toda probabilidad, Junts ya no será un elemento determinante en la próxima legislatura. Nosotros sacamos en Cataluña casi 100.000 votos más que Junts en las elecciones generales [de 2023].

Hay más catalanes que confían en el PP que en Junts. Estoy convencido de que en las próximas elecciones municipales el PP crecerá lo suficiente para no depender de Junts. —¿Una de las posibles cesiones podría afectar a la financiación autonómica? —Nosotros no vamos a ceder en nada. El sistema de financiación hay que cambiarlo, pero debe hacerse de acuerdo con las reglas de juego.

Y las reglas de juego establecen que se tiene que hacer con el conjunto de las comunidades autónomas en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera. No vamos a llegar a un acuerdo con un partido político perjudicando al resto. Hoy es Junts quien marca la pauta.

¿Y si mañana son Coalición Canaria o el PNV? ¿Los catalanes nos veríamos perjudicados en nuestro sistema de financiación porque un partido de otra comunidad autónoma tiene la llave de la gobernación? Yo no quiero eso.

No quiero que el futuro de mis hijos, de mi ciudad y de mi país dependa de unas fuerzas políticas. Quiero que dependa de la ley, que todos sepamos a qué atenernos y que, sobre esa base, aprobemos un sistema de financiación que no perjudique a nadie, sino que beneficie a todos. ¿Cataluña está mal financiada?

Está muy mal financiada, pero también lo están la Comunidad Valenciana y Murcia. Por tanto, tenemos que construir entre todos un sistema de financiación que nos beneficie a todos. «El PP siempre estará dispuesto a pactar una política migratoria basada en la legalidad, el control de fronteras y la integración.

Lo que no haremos es avalar el fracaso de Sánchez» —¿Cómo calificaría lo que ha pasado en Ceuta en los últimos días? —Sánchez ha perdido el control de la frontera de España. Lo de Ceuta ya no es solo una crisis migratoria; es una crisis de soberanía. Cuando un Gobierno es incapaz de proteger las fronteras, está fallando en su obligación más básica: garantizar la seguridad de los españoles. —¿Qué medidas debe adoptar el Gobierno para solucionarlo? —España no puede transmitir que entrar ilegalmente sale gratis.

Hay que recuperar el control de la frontera de inmediato, desplegar todos los medios necesarios, aceptar el apoyo de Frontex y devolver, conforme a la ley, a quienes han entrado ilegalmente. —¿No deberían ponerse de acuerdo PP y PSOE, al menos, en la política migratoria? —El problema es que Sánchez ha elegido el camino de la improvisación y del populismo también en materia migratoria. Es muy difícil alcanzar un gran acuerdo de Estado cuando el Gobierno impulsa regularizaciones extraordinarias y adopta decisiones que envían un mensaje de falta de control en nuestras fronteras. Los pactos requieren confianza y sentido de Estado.

Hoy, las políticas del PSOE hacen exactamente lo contrario: dificultan ese consenso. El PP siempre estará dispuesto a pactar una política migratoria basada en la legalidad, el control de fronteras y la integración. Lo que no haremos es avalar el fracaso de Sánchez.

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Borja Sánchez

Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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