Érase una vez el 'modelo español'...
Por qué el colapso de la credibilidad de la línea de Sánchez ha sido rápido y brutal. En todos los frentes. Leer
ESPA�AOpini�n�rase una vez el 'modelo espa�ol'...Por qu� el colapso de la credibilidad de la l�nea de S�nchez ha sido r�pido y brutal. En todos los frentes.CompartirComentarPedro S�nchez, presidente del Gobierno, en la comparecencia en Ceuta el pasado viernesEFEFederico Rampini (Corriere della Sera)Actualizado S�bado, 1 agosto 2026 - 16:31S�, hab�a una vez el 'modelo espa�ol', �os acord�is? Hace solo unos meses...
A menudo da mala suerte que te se�alen como modelo; en el caso de Espa�a, el colapso de la credibilidad ha sido r�pido y brutal. En todos los frentes. La oleada de esc�ndalos de corrupci�n ha mancillado la imagen del presidente socialista S�nchez, al implicar a familiares cercanos y compa�eros de partido.
Luego se ha visto empa�ada la fama de el primero de la clase en la lucha contra el cambio clim�tico. Ya en el pasado se hab�a comprendido que el ecologismo extremo no beneficiaba a los intereses del pa�s, cuando se produjeron graves apagones el�ctricos relacionados con la excesiva dependencia de las energ�as renovables. Con 2026 lleg� un verano de incendios devastadores y el choque entre la ideolog�a y la realidad fue brutal.La realidad es que el cambio clim�tico —un fen�meno indiscutible— no lo detiene la 'virtuosa' Europa, ya que la principal causa de las emisiones de carbono hoy en d�a es China, sobre la que no tenemos ninguna influencia (salvo dejarnos encantar por sus cuentos mentirosos sobre la 'superpotencia verde que salva el planeta': en un a�o ha inaugurado m�s de 50 nuevas centrales de carb�n).
Reducir las emisiones es importante, pero mientras tanto, dado que el cambio clim�tico sigue su curso, hay que invertir sobre todo en protegernos, adaptarnos y mitigar las consecuencias negativas que nos afectan. Incluso a costa de suspender la 'fatwa ecologista' contra el aire acondicionado... Mientras tanto, la Espa�a de S�nchez ha tenido que restablecer las relaciones con Argelia para aumentar sus importaciones de gas natural (energ�a f�sil).
Un paso geopol�tico que tambi�n influy� en el desencadenamiento de la crisis de Ceuta. (S�, s� que Ceuta est� pegada a Marruecos, pero leed bien las noticias y descubrir�is hasta qu� punto tambi�n tiene que ver el deshielo diplom�tico entre Madrid y Argel).Ahora, con la tragedia de los migrantes ilegales que invaden Ceuta, se hace a�icos el �ltimo mito espa�ol: el de la bondad de las fronteras abiertas a la inmigraci�n. Tambi�n en aquel caso se alardeaba del 'modelo espa�ol': un pa�s que, al acoger a un n�mero cada vez mayor de extranjeros (que ya alcanzaban el 15% de la poblaci�n residente), habr�a encontrado la f�rmula m�gica del crecimiento econ�mico. De hecho, el PIB espa�ol crec�a por encima de la media europea. �Milagro! �Milagro! �Por qu� no hacen todos como ese genio de S�nchez?
El crecimiento del PIB es un tema muy extra�o. Lo esgrimen, cuando les conviene por razones ideol�gicas, los mismos que, en otras ocasiones, idolatran el 'decrecimiento feliz', por ejemplo, invocando rigidez e hiperregulaci�n ultraecologistas que asfixian el desarrollo econ�mico. En este �ltimo caso, el PIB es un monstruo horrible, repugnante y materialista.
En cambio, si lo que hace crecer el PIB es la llegada de migrantes del Gran Sur global, �aleluya!Muchos economistas —una casta que dista mucho de ser inmune a las ideolog�as— suelen sumarse al coro de elogios hacia el crecimiento del PIB artificial impulsado por la llegada de migrantes. �Por qu� lo califico de artificial? Porque lo es. La contabilidad nacional se basa en una aritm�tica muy sencilla.
El PIB es la suma de los ingresos de todos los habitantes y del producto de todas las empresas de un pa�s. La inmigraci�n, incluso cuando es ilegal, hace que aumente la poblaci�n y, por lo tanto, es autom�tico que haga crecer el PIB. Pero, �se trata de un crecimiento deseable y de calidad?
Aqu� hay que tener en cuenta todos los problemas que genera esta inmigraci�n ilegal. El impacto en la distribuci�n de los ingresos es negativo: si los extranjeros en situaci�n irregular aceptan trabajar con salarios inferiores a los de la poblaci�n residente (como suele ocurrir), entonces enriquecen a los empresarios que los contratan, pero empobrecen a las clases trabajadoras locales (sobre todo a los sectores m�s desfavorecidos, aquellos que realizan trabajos similares a los de los migrantes). Luego est� la cuesti�n de la sostenibilidad social: si los extranjeros que cruzan las fronteras infringiendo la ley generan inseguridad, las tensiones son inevitables y, una vez m�s, son las clases medias-bajas las que m�s sufren; todo ello es ignorado por los economistas que hacen razonamientos abstractos sobre el PIB.Luego est� el otro teorema falso: "�Salvar�n nuestras pensiones!".
Estos tecn�cratas de primera, siempre haciendo c�lculos abstractos sobre el papel, siguen contando este cuento: como cada vez tenemos menos hijos y vivimos cada vez m�s tiempo, las cuentas de la seguridad social est�n condenadas a la quiebra, y la �nica forma de corregir este desequilibrio es importar mano de obra joven. Es decir, inmigrantes. Es una mentira colosal (en la que no caen pa�ses con descenso demogr�fico como China, Jap�n o Corea del Sur, todos ellos cerrados a la inmigraci�n), y da igual cu�ntos acad�micos sigan defendi�ndola por puro dogmatismo ideol�gico.Ya he escrito sobre esto en otras ocasiones, as� que lo resumir�.
En primer lugar, la idea de que los inmigrantes financien nuestras pensiones supone que tengan trabajos regulares y, por lo tanto, paguen impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social. Esta no es la realidad de la inmigraci�n ilegal, que acaba sobre todo en el sector sumergido. En segundo lugar, cuando los inmigrantes acaban integr�ndose, con el paso del tiempo tambi�n tienen menos hijos, tambi�n viven m�s tiempo y cobran pensiones, por lo que se repite el mismo desequilibrio.
Entonces habr�a que importar mano de obra extranjera sin fin, hasta alterar por completo cualquier equilibrio social, �tnico y cultural de los pa�ses de acogida. A los acad�micos encerrados en sus despachos no les importa en absoluto la sostenibilidad sociocultural; a los votantes, en cambio, les importa mucho y eso se nota. Por �ltimo, es un hecho comprobado en la realidad que la inmigraci�n ilegal "consume prestaciones sociales" mucho m�s de lo que contribuye a su financiaci�n: al proceder de pa�ses pobres, con bajos niveles de educaci�n y una sanidad deficiente, ejerce una fuerte presi�n sobre los sistemas educativos y sanitarios, as� como sobre las pol�ticas de vivienda de los pa�ses de acogida.
El norte de Europa escandinavo, que fue el primero en abrirse a la inmigraci�n, no en vano fue el primero en cerrarse. El choque con la realidad fue duro.En definitiva, el genial S�nchez, como se ve estos d�as, no era m�s que un peque�o Joe Biden al estilo ib�rico. M�s joven, s�; m�s l�cido, no.
Menciono al �ltimo presidente estadounidense porque �l tambi�n se dej� llevar por dogmatismos ideol�gicos y provoc� una grave crisis en las fronteras, lo que acab� pasando factura a su partido en las urnas y abri� de par en par las puertas de la Casa Blanca al horrible Donald Trump. A diferencia de Biden, los dos l�deres dem�cratas capaces de llevar a la izquierda a ganar dos mandatos consecutivos cada uno, es decir, Obama y Clinton, hab�an adoptado posturas muy diferentes en materia de inmigraci�n: Clinton inici� la construcci�n del muro con M�xico; Obama fue protagonista de pol�ticas duras de detenci�n y repatriaci�n forzosa (el famoso esc�ndalo de las "jaulas para inmigrantes ilegales detenidos" estall� bajo el mandato de Obama, no de Trump). Por lo dem�s, Obama hab�a llevado a cabo su primera campa�a electoral de 2008 reprochando a los republicanos la excesiva tolerancia hacia la inmigraci�n ilegal bajo los mandatos de los Bush, "amigos de los patrones".
Clinton y Obama no eran una excepci�n, eran la regla: desde la �poca de Roosevelt hasta la de Kennedy, la izquierda, para defender a los trabajadores, siempre se hab�a mostrado severa en materia de inmigraci�n. Tal y como predicaba en el siglo XIX un tal Karl Marx en su ensayo La cuesti�n irlandesa. Todo se ha dado la vuelta con la izquierda radical chic, que desprecia a los trabajadores... si son blancos.Vuelvo a pasar de Espa�a a Estados Unidos para recordar que el modelo estadounidense ha sido durante d�cadas el m�s eficaz de sociedad multi�tnica.
El ejemplo m�s destacado es Silicon Valley: atrae a los mejores talentos de todo el mundo y les permite entrar en Estados Unidos de forma legal. Estos extranjeros se integran a gran velocidad tambi�n porque, antes incluso de partir, ya hab�an adoptado el sue�o americano original: meritocracia, �tica del trabajo y esp�ritu de sacrificio, entusiasmo por el esp�ritu emprendedor y adhesi�n a la econom�a de mercado. Quienes, como yo, han vivido all� saben hasta qu� punto un ingeniero indio o chino en California es "m�s estadounidense que los propios estadounidenses" a la hora de adherirse a los valores de la naci�n que lo ha acogido.
Esta es la inmigraci�n que funciona y enriquece al pa�s, no la de Ceuta.Pero el propio modelo estadounidense entr� en crisis cuando la izquierda woke que influ�a en Biden impuso una ideolog�a muy diferente: olv�date del sue�o americano, estamos moralmente obligados a acoger a todos los pobres del mundo porque su miseria es culpa nuestra; y cuando llegan, deben aferrarse firmemente a sus valores, sus culturas y sus normas, ya que son moralmente superiores a nosotros. Esta es la raz�n por la que incluso en Estados Unidos la sociedad multi�tnica ha comenzado a generar graves tensiones. Despu�s, Trump desat� las infames atrocidades del ICE, pero lo que lo llev� a la Casa Blanca fueron los errores imperdonables de los extremistas woke.
De los que S�nchez no es m�s que otro imitador europeo. Ha imitado a la Am�rica de Biden —y hoy la de Mamdani— sin comprender lo que estaba haciendo. Ver enlaces de inter�s �ltimas noticias Programacion TV Traductor Calendario Laboral Madrid 2026 Calendario Laboral Espa�a 2026 Temas Comprobar Loter�a Navidad 2026 Volver a la noticia�rase una vez el 'modelo espa�ol'...
Opini�n�rase una vez el 'modelo espa�ol'...Por qu� el colapso de la credibilidad de la l�nea de S�nchez ha sido r�pido y brutal. En todos los frentes.CompartirComentarPedro S�nchez, presidente del Gobierno, en la comparecencia en Ceuta el pasado viernesEFEFederico Rampini (Corriere della Sera)Actualizado S�bado, 1 agosto 2026 - 16:31S�, hab�a una vez el 'modelo espa�ol', �os acord�is? Hace solo unos meses...
A menudo da mala suerte que te se�alen como modelo; en el caso de Espa�a, el colapso de la credibilidad ha sido r�pido y brutal. En todos los frentes. La oleada de esc�ndalos de corrupci�n ha mancillado la imagen del presidente socialista S�nchez, al implicar a familiares cercanos y compa�eros de partido.
Luego se ha visto empa�ada la fama de el primero de la clase en la lucha contra el cambio clim�tico. Ya en el pasado se hab�a comprendido que el ecologismo extremo no beneficiaba a los intereses del pa�s, cuando se produjeron graves apagones el�ctricos relacionados con la excesiva dependencia de las energ�as renovables. Con 2026 lleg� un verano de incendios devastadores y el choque entre la ideolog�a y la realidad fue brutal.La realidad es que el cambio clim�tico —un fen�meno indiscutible— no lo detiene la 'virtuosa' Europa, ya que la principal causa de las emisiones de carbono hoy en d�a es China, sobre la que no tenemos ninguna influencia (salvo dejarnos encantar por sus cuentos mentirosos sobre la 'superpotencia verde que salva el planeta': en un a�o ha inaugurado m�s de 50 nuevas centrales de carb�n).
Reducir las emisiones es importante, pero mientras tanto, dado que el cambio clim�tico sigue su curso, hay que invertir sobre todo en protegernos, adaptarnos y mitigar las consecuencias negativas que nos afectan. Incluso a costa de suspender la 'fatwa ecologista' contra el aire acondicionado... Mientras tanto, la Espa�a de S�nchez ha tenido que restablecer las relaciones con Argelia para aumentar sus importaciones de gas natural (energ�a f�sil).
Un paso geopol�tico que tambi�n influy� en el desencadenamiento de la crisis de Ceuta. (S�, s� que Ceuta est� pegada a Marruecos, pero leed bien las noticias y descubrir�is hasta qu� punto tambi�n tiene que ver el deshielo diplom�tico entre Madrid y Argel).Ahora, con la tragedia de los migrantes ilegales que invaden Ceuta, se hace a�icos el �ltimo mito espa�ol: el de la bondad de las fronteras abiertas a la inmigraci�n. Tambi�n en aquel caso se alardeaba del 'modelo espa�ol': un pa�s que, al acoger a un n�mero cada vez mayor de extranjeros (que ya alcanzaban el 15% de la poblaci�n residente), habr�a encontrado la f�rmula m�gica del crecimiento econ�mico. De hecho, el PIB espa�ol crec�a por encima de la media europea. �Milagro! �Milagro! �Por qu� no hacen todos como ese genio de S�nchez?
El crecimiento del PIB es un tema muy extra�o. Lo esgrimen, cuando les conviene por razones ideol�gicas, los mismos que, en otras ocasiones, idolatran el 'decrecimiento feliz', por ejemplo, invocando rigidez e hiperregulaci�n ultraecologistas que asfixian el desarrollo econ�mico. En este �ltimo caso, el PIB es un monstruo horrible, repugnante y materialista.
En cambio, si lo que hace crecer el PIB es la llegada de migrantes del Gran Sur global, �aleluya!Muchos economistas —una casta que dista mucho de ser inmune a las ideolog�as— suelen sumarse al coro de elogios hacia el crecimiento del PIB artificial impulsado por la llegada de migrantes. �Por qu� lo califico de artificial? Porque lo es. La contabilidad nacional se basa en una aritm�tica muy sencilla.
El PIB es la suma de los ingresos de todos los habitantes y del producto de todas las empresas de un pa�s. La inmigraci�n, incluso cuando es ilegal, hace que aumente la poblaci�n y, por lo tanto, es autom�tico que haga crecer el PIB. Pero, �se trata de un crecimiento deseable y de calidad?
Aqu� hay que tener en cuenta todos los problemas que genera esta inmigraci�n ilegal. El impacto en la distribuci�n de los ingresos es negativo: si los extranjeros en situaci�n irregular aceptan trabajar con salarios inferiores a los de la poblaci�n residente (como suele ocurrir), entonces enriquecen a los empresarios que los contratan, pero empobrecen a las clases trabajadoras locales (sobre todo a los sectores m�s desfavorecidos, aquellos que realizan trabajos similares a los de los migrantes). Luego est� la cuesti�n de la sostenibilidad social: si los extranjeros que cruzan las fronteras infringiendo la ley generan inseguridad, las tensiones son inevitables y, una vez m�s, son las clases medias-bajas las que m�s sufren; todo ello es ignorado por los economistas que hacen razonamientos abstractos sobre el PIB.Luego est� el otro teorema falso: "�Salvar�n nuestras pensiones!".
Estos tecn�cratas de primera, siempre haciendo c�lculos abstractos sobre el papel, siguen contando este cuento: como cada vez tenemos menos hijos y vivimos cada vez m�s tiempo, las cuentas de la seguridad social est�n condenadas a la quiebra, y la �nica forma de corregir este desequilibrio es importar mano de obra joven. Es decir, inmigrantes. Es una mentira colosal (en la que no caen pa�ses con descenso demogr�fico como China, Jap�n o Corea del Sur, todos ellos cerrados a la inmigraci�n), y da igual cu�ntos acad�micos sigan defendi�ndola por puro dogmatismo ideol�gico.Ya he escrito sobre esto en otras ocasiones, as� que lo resumir�.
En primer lugar, la idea de que los inmigrantes financien nuestras pensiones supone que tengan trabajos regulares y, por lo tanto, paguen impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social. Esta no es la realidad de la inmigraci�n ilegal, que acaba sobre todo en el sector sumergido. En segundo lugar, cuando los inmigrantes acaban integr�ndose, con el paso del tiempo tambi�n tienen menos hijos, tambi�n viven m�s tiempo y cobran pensiones, por lo que se repite el mismo desequilibrio.
Entonces habr�a que importar mano de obra extranjera sin fin, hasta alterar por completo cualquier equilibrio social, �tnico y cultural de los pa�ses de acogida. A los acad�micos encerrados en sus despachos no les importa en absoluto la sostenibilidad sociocultural; a los votantes, en cambio, les importa mucho y eso se nota. Por �ltimo, es un hecho comprobado en la realidad que la inmigraci�n ilegal "consume prestaciones sociales" mucho m�s de lo que contribuye a su financiaci�n: al proceder de pa�ses pobres, con bajos niveles de educaci�n y una sanidad deficiente, ejerce una fuerte presi�n sobre los sistemas educativos y sanitarios, as� como sobre las pol�ticas de vivienda de los pa�ses de acogida.
El norte de Europa escandinavo, que fue el primero en abrirse a la inmigraci�n, no en vano fue el primero en cerrarse. El choque con la realidad fue duro.En definitiva, el genial S�nchez, como se ve estos d�as, no era m�s que un peque�o Joe Biden al estilo ib�rico. M�s joven, s�; m�s l�cido, no.
Menciono al �ltimo presidente estadounidense porque �l tambi�n se dej� llevar por dogmatismos ideol�gicos y provoc� una grave crisis en las fronteras, lo que acab� pasando factura a su partido en las urnas y abri� de par en par las puertas de la Casa Blanca al horrible Donald Trump. A diferencia de Biden, los dos l�deres dem�cratas capaces de llevar a la izquierda a ganar dos mandatos consecutivos cada uno, es decir, Obama y Clinton, hab�an adoptado posturas muy diferentes en materia de inmigraci�n: Clinton inici� la construcci�n del muro con M�xico; Obama fue protagonista de pol�ticas duras de detenci�n y repatriaci�n forzosa (el famoso esc�ndalo de las "jaulas para inmigrantes ilegales detenidos" estall� bajo el mandato de Obama, no de Trump). Por lo dem�s, Obama hab�a llevado a cabo su primera campa�a electoral de 2008 reprochando a los republicanos la excesiva tolerancia hacia la inmigraci�n ilegal bajo los mandatos de los Bush, "amigos de los patrones".
Clinton y Obama no eran una excepci�n, eran la regla: desde la �poca de Roosevelt hasta la de Kennedy, la izquierda, para defender a los trabajadores, siempre se hab�a mostrado severa en materia de inmigraci�n. Tal y como predicaba en el siglo XIX un tal Karl Marx en su ensayo La cuesti�n irlandesa. Todo se ha dado la vuelta con la izquierda radical chic, que desprecia a los trabajadores... si son blancos.Vuelvo a pasar de Espa�a a Estados Unidos para recordar que el modelo estadounidense ha sido durante d�cadas el m�s eficaz de sociedad multi�tnica.
El ejemplo m�s destacado es Silicon Valley: atrae a los mejores talentos de todo el mundo y les permite entrar en Estados Unidos de forma legal. Estos extranjeros se integran a gran velocidad tambi�n porque, antes incluso de partir, ya hab�an adoptado el sue�o americano original: meritocracia, �tica del trabajo y esp�ritu de sacrificio, entusiasmo por el esp�ritu emprendedor y adhesi�n a la econom�a de mercado. Quienes, como yo, han vivido all� saben hasta qu� punto un ingeniero indio o chino en California es "m�s estadounidense que los propios estadounidenses" a la hora de adherirse a los valores de la naci�n que lo ha acogido.
Esta es la inmigraci�n que funciona y enriquece al pa�s, no la de Ceuta.Pero el propio modelo estadounidense entr� en crisis cuando la izquierda woke que influ�a en Biden impuso una ideolog�a muy diferente: olv�date del sue�o americano, estamos moralmente obligados a acoger a todos los pobres del mundo porque su miseria es culpa nuestra; y cuando llegan, deben aferrarse firmemente a sus valores, sus culturas y sus normas, ya que son moralmente superiores a nosotros. Esta es la raz�n por la que incluso en Estados Unidos la sociedad multi�tnica ha comenzado a generar graves tensiones. Despu�s, Trump desat� las infames atrocidades del ICE, pero lo que lo llev� a la Casa Blanca fueron los errores imperdonables de los extremistas woke.
De los que S�nchez no es m�s que otro imitador europeo. Ha imitado a la Am�rica de Biden —y hoy la de Mamdani— sin comprender lo que estaba haciendo.