La falsa española que fue amante de rey y conquistó a famosos artistas con su baile: la corta y apasionante vida de Lola Montez
Se anunciaba como bailarina española, aprovechando su físico impactante con grandes ojos azules y labios escarlata que contrastaban con su piel oscura y su pelo negro azabache, lo que le daba un toque
La falsa española que fue amante de rey y conquistó a famosos artistas con su baile: la corta y apasionante vida de Lola Montez Se anunciaba como bailarina española, aprovechando su físico impactante con grandes ojos azules y labios escarlata que contrastaban con su piel oscura y su pelo negro azabache, lo que le daba un toque exótico — ¿Quién fue realmente D'Artagnan? La historia del capitán que inspiró la historia de 'Los tres mosqueteros' Retrato de Lola Montez realizado por Joseph Karl Stieler para la Schönheitengalerie del rey Luis I de Baviera en la que estaban representadas las 38 mujeres más bellas de la nobleza y burguesía en el palacio de Nymphenburg. Wikimedia Commons / Dominio público Andrea Blez 6 de agosto de 2026 17:35 h 0 La historia está llena de farsantes, personas que dijeron ser una cosa o tener una identidad y luego ser otras, y eso es precisamente lo que pasó con “la bailarina española” que se hizo famosa a mediados del siglo XIX por su danza sensual en la que alardeaba de sus orígenes españoles bajo el nombre de Lola Montez.
Su ambición la llevó a ascender y caer de forma rápida, siendo amante de un rey y diversas personalidades, pero cuya arma también le hizo morir sola y pobre a los 39 años lejos de la ciudad que le vio nacer. Todo ello después de casi hacer caer el reino de Baviera y mentir sobre su identidad española. Lola Montez: la creación del mito falso de la bailarina española Nacida como Elizabeth Rosanna Gilbert en la localidad de Grange, en el condado de Sligo, en el noroeste de Irlanda, un 17 de febrero de 1821, la joven pasó gran parte de su infancia en Calcuta porque su padre estaba destinado allí como oficial.
Sin embargo, al morir prematuramente de cólera, la niña fue enviada a Escocia donde ya dio signos de su actitud altiva, rebelde y temperamental. A los 16 años se fue del hogar familiar cuando se casó con un amigo de la familia, el teniente Thomas James, después de que se enterara de que su madre quería casarla con un juez mucho mayor que ella. Con su marido se fugó a la India, pero el matrimonio solo duró cinco años, pues la joven se aburría en su vida conyugal y sentía que tenía que descubrir mundo.
Se marchó así a Londres y fue donde comenzó a formarse como bailarina y para pasar desapercibida se creó una nueva identidad, primero como María Dolores de Porris y Montez, que luego se acortó como Lola Montez. Fue entonces cuando elaboró su plan de ‘marketing’ y se anunciaba como bailarina española, aprovechando su físico impactante con grandes ojos azules y labios escarlata que contrastaban con su piel oscura y su pelo negro azabache, lo que le daba un toque exótico que se alejaba de los patrones del Reino unido. Esto le potenciaba ante la falta de una gran voz o de un gran talento para el baile.
Retrato de Lola Montez en 1851, de la colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Southworth & Hawes, Public domain, via Wikimedia Commons Pero pronto acaudalados admiradores la auparon en teatros, especialmente por el baile de la tarántula, en el que enfatizaba su furor sensual más que en la calidad artística y la bailarina se iba desnudando al mismo tiempo que simulaba que tenía una araña escondida entre su ropa y que la quiere picar. Aunque cuando el espectáculo llegó al Covent Garden fue un escándalo porque una persona la reconoció como divorciada de un teniente y fue insultada, obligada a bajar del escenario.
Casi destruye el reinado de Baviera y su muerte en pobreza Debido a esto, Lola Montez se lanzó a la conquista de Europa y primero se fue a París, donde solo duró dos años al generar un nuevo escándalo al actuar sin maillot, pero antes había tenido tiempo para ser amante del escritor Alexandre Dumas, del pianista y músico Franz Liszt o el periodista Alexandre Henri Dujarier. Aunque sería en Múnich donde alcanzaría su punto álgido. Al llegar al entonces reino de Baviera, se convirtió en amante del rey Luis I, que quedó hechizado con su baile y le dio un gran contrato en el mejor teatro de la capital, a la vez que le dio un palacio y la nombró condesa de Landsfeld.
Sin embargo, el despotismo de Lola Montez y el abuso de su privilegio fueron el principio de su fin. Al entrometerse en la política de Baviera fue expulsada del país y fue uno de los hechos por los que el rey Luis I abdicó en su hijo Maximiliano II. De aquí acabó en Estados Unidos tras dos fugaces matrimonios, buscando la fortuna, pero siguió viviendo de su espectáculo.
Acabaría, sin embargo, por fundar su propia compañía de teatro, pero no se asentaría y con un nuevo amante se trasladó a Australia, donde no encajó en una sociedad muy conservadora y volvió a Nueva York arruinada. Moriría, de hecho, sola y sin dinero, tan solo a los 39 años por una neumonía, el 17 de enero de 1861. Actualmente en su tumba en el cementerio de Green-Wood, no hay rastro de Lola Montez y sus supuestos orígenes españoles, sino que se lee “Mrs.
Eliza Gilbert”, su nombre real. Etiquetas / SPIN / Historia / mujeres / Arte / Danza La falsa española que fue amante de rey y conquistó a famosos artistas con su baile: la corta y apasionante vida de Lola Montez Se anunciaba como bailarina española, aprovechando su físico impactante con grandes ojos azules y labios escarlata que contrastaban con su piel oscura y su pelo negro azabache, lo que le daba un toque exótico — ¿Quién fue realmente D'Artagnan? La historia del capitán que inspiró la historia de 'Los tres mosqueteros' Retrato de Lola Montez realizado por Joseph Karl Stieler para la Schönheitengalerie del rey Luis I de Baviera en la que estaban representadas las 38 mujeres más bellas de la nobleza y burguesía en el palacio de Nymphenburg.
Wikimedia Commons / Dominio público Andrea Blez 6 de agosto de 2026 17:35 h 0 La historia está llena de farsantes, personas que dijeron ser una cosa o tener una identidad y luego ser otras, y eso es precisamente lo que pasó con “la bailarina española” que se hizo famosa a mediados del siglo XIX por su danza sensual en la que alardeaba de sus orígenes españoles bajo el nombre de Lola Montez. Su ambición la llevó a ascender y caer de forma rápida, siendo amante de un rey y diversas personalidades, pero cuya arma también le hizo morir sola y pobre a los 39 años lejos de la ciudad que le vio nacer. Todo ello después de casi hacer caer el reino de Baviera y mentir sobre su identidad española.
Lola Montez: la creación del mito falso de la bailarina española Nacida como Elizabeth Rosanna Gilbert en la localidad de Grange, en el condado de Sligo, en el noroeste de Irlanda, un 17 de febrero de 1821, la joven pasó gran parte de su infancia en Calcuta porque su padre estaba destinado allí como oficial. Sin embargo, al morir prematuramente de cólera, la niña fue enviada a Escocia donde ya dio signos de su actitud altiva, rebelde y temperamental. A los 16 años se fue del hogar familiar cuando se casó con un amigo de la familia, el teniente Thomas James, después de que se enterara de que su madre quería casarla con un juez mucho mayor que ella.
Con su marido se fugó a la India, pero el matrimonio solo duró cinco años, pues la joven se aburría en su vida conyugal y sentía que tenía que descubrir mundo. Se marchó así a Londres y fue donde comenzó a formarse como bailarina y para pasar desapercibida se creó una nueva identidad, primero como María Dolores de Porris y Montez, que luego se acortó como Lola Montez. Fue entonces cuando elaboró su plan de ‘marketing’ y se anunciaba como bailarina española, aprovechando su físico impactante con grandes ojos azules y labios escarlata que contrastaban con su piel oscura y su pelo negro azabache, lo que le daba un toque exótico que se alejaba de los patrones del Reino unido.
Esto le potenciaba ante la falta de una gran voz o de un gran talento para el baile. Retrato de Lola Montez en 1851, de la colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Southworth & Hawes, Public domain, via Wikimedia Commons Pero pronto acaudalados admiradores la auparon en teatros, especialmente por el baile de la tarántula, en el que enfatizaba su furor sensual más que en la calidad artística y la bailarina se iba desnudando al mismo tiempo que simulaba que tenía una araña escondida entre su ropa y que la quiere picar.
Aunque cuando el espectáculo llegó al Covent Garden fue un escándalo porque una persona la reconoció como divorciada de un teniente y fue insultada, obligada a bajar del escenario. Casi destruye el reinado de Baviera y su muerte en pobreza Debido a esto, Lola Montez se lanzó a la conquista de Europa y primero se fue a París, donde solo duró dos años al generar un nuevo escándalo al actuar sin maillot, pero antes había tenido tiempo para ser amante del escritor Alexandre Dumas, del pianista y músico Franz Liszt o el periodista Alexandre Henri Dujarier. Aunque sería en Múnich donde alcanzaría su punto álgido.
Al llegar al entonces reino de Baviera, se convirtió en amante del rey Luis I, que quedó hechizado con su baile y le dio un gran contrato en el mejor teatro de la capital, a la vez que le dio un palacio y la nombró condesa de Landsfeld. Sin embargo, el despotismo de Lola Montez y el abuso de su privilegio fueron el principio de su fin. Al entrometerse en la política de Baviera fue expulsada del país y fue uno de los hechos por los que el rey Luis I abdicó en su hijo Maximiliano II.
De aquí acabó en Estados Unidos tras dos fugaces matrimonios, buscando la fortuna, pero siguió viviendo de su espectáculo. Acabaría, sin embargo, por fundar su propia compañía de teatro, pero no se asentaría y con un nuevo amante se trasladó a Australia, donde no encajó en una sociedad muy conservadora y volvió a Nueva York arruinada. Moriría, de hecho, sola y sin dinero, tan solo a los 39 años por una neumonía, el 17 de enero de 1861.
Actualmente en su tumba en el cementerio de Green-Wood, no hay rastro de Lola Montez y sus supuestos orígenes españoles, sino que se lee “Mrs. Eliza Gilbert”, su nombre real. Etiquetas / SPIN / Historia / mujeres / Arte / Danza