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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

Límites y fronteras

Hay una lección que quizá aprendemos tarde en la vida. No poner límites es no respetarnos a nosotros mismos. En las relaciones sociales como en las internacionales. Porque los límites no nos alejan de

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Límites y fronteras Las fronteras delimitan un territorio geográfico. Los límites, el respeto que un país es capaz de exigir. Eso también es soberanía Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google (Gabriel Sanz) María José Fuenteálamo 02/08/2026 Actualizado a las 20:30h.

Hay una lección que quizá aprendemos tarde en la vida. No poner límites es no respetarnos a nosotros mismos. En las relaciones sociales como en las internacionales.

Porque los límites no nos alejan de aquellos a quienes queremos. Al contrario, permiten más entendimiento y relaciones ... más sanas. Éstas no se construyen diciendo sí, sí y sí todo el rato.

Quien acepta cualquier cosa por miedo a incomodar al otro acaba descubriendo que el problema no era el conflicto. Era la ausencia de límites. Por eso sorprende tanto la reacción del Gobierno ante Ceuta.

Lo más duro que le hemos escuchado a Pedro Sánchez estos días es su apoyo casi incondicional a Marruecos. Entendiendo que el reino alauí es el vecino difícil con el que hay que llevarse bien, geografía es geografía, la pregunta es quién pone los límites aquí. EE.UU. ha estrechado lazos con Marruecos.

Entretanto, Rabat, ¿un rato?, ha dejado de ayudarnos. Aun así, Pedro Sánchez no ha tenido ni un reproche para Marruecos, a quien insiste en considerar amigo. Pero, ¿se hacen esto los amigos?

¿No debería Sánchez enfadarse con Marruecos? ¿Exigir explicaciones? ¿Pedir más respeto a la frontera?

Podría, pero no lo hace. Las razones de su extraña sumisión son el diagnóstico oculto de todo lo que no se nos ha explicado. De todos los movimientos que desconocemos.

Por qué Sánchez se muestra ante Marruecos con tanta obediencia es algo que ignoramos. Y que nos preocupa. Cuando una parte cede siempre y no hay consecuencias, se asienta la asimetría.

Al evitar el conflicto, no es que el problema no se resuelva, es que se multiplica. La oleada de Ceuta se ha revestido de un ¿pequeño? malentendido. Marlaska no pudo garantizar en la rueda de prensa que vuelva a ocurrir.

«No soy adivino», dijo. Como si no formara parte de un Estado que tiene la maquinaria para exigir garantías. Por eso, su contestación abre más interrogantes: ¿qué exigencias está planteando España a Marruecos para evitar que vuelva a ocurrir?

La verdadera diplomacia no es no discutir nunca o acudir a todas las fiestas, sino dialogar y exigir, si es necesario, con firmeza. Sólo así se establece una relación social, lo mismo da personal que internacional, con garantías. La garantía de que, si vuelve a pasar, habrá consecuencias.

La diplomacia sumisa no sólo no sabe lo que son las consecuencias, sino que evita que las haya. Puede parecer cortesía, pero es rendición. Lejos de preocuparnos por el enfado de Europa, quizá debería tranquilizarnos.

Aunque sólo sea porque al protegerse ellos, van a ayudarnos a nosotros. Sí, ellos sí quieren poner límites. La geopolítica también tiene estas contradicciones.

Un límite puede hacer que todo funcione mejor. Conviene no olvidarlo. Las fronteras delimitan un territorio geográfico.

Los límites, el respeto que un país es capaz de exigir. Eso también es soberanía. Temas Marruecos Ceuta Rabat Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Límites y fronteras Las fronteras delimitan un territorio geográfico.

Los límites, el respeto que un país es capaz de exigir. Eso también es soberanía Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google (Gabriel Sanz) María José Fuenteálamo 02/08/2026 Actualizado a las 20:30h. Hay una lección que quizá aprendemos tarde en la vida.

No poner límites es no respetarnos a nosotros mismos. En las relaciones sociales como en las internacionales. Porque los límites no nos alejan de aquellos a quienes queremos.

Al contrario, permiten más entendimiento y relaciones ... más sanas. Éstas no se construyen diciendo sí, sí y sí todo el rato. Quien acepta cualquier cosa por miedo a incomodar al otro acaba descubriendo que el problema no era el conflicto.

Era la ausencia de límites. Por eso sorprende tanto la reacción del Gobierno ante Ceuta. Lo más duro que le hemos escuchado a Pedro Sánchez estos días es su apoyo casi incondicional a Marruecos.

Entendiendo que el reino alauí es el vecino difícil con el que hay que llevarse bien, geografía es geografía, la pregunta es quién pone los límites aquí. EE.UU. ha estrechado lazos con Marruecos. Entretanto, Rabat, ¿un rato?, ha dejado de ayudarnos.

Aun así, Pedro Sánchez no ha tenido ni un reproche para Marruecos, a quien insiste en considerar amigo. Pero, ¿se hacen esto los amigos? ¿No debería Sánchez enfadarse con Marruecos?

¿Exigir explicaciones? ¿Pedir más respeto a la frontera? Podría, pero no lo hace.

Las razones de su extraña sumisión son el diagnóstico oculto de todo lo que no se nos ha explicado. De todos los movimientos que desconocemos. Por qué Sánchez se muestra ante Marruecos con tanta obediencia es algo que ignoramos.

Y que nos preocupa. Cuando una parte cede siempre y no hay consecuencias, se asienta la asimetría. Al evitar el conflicto, no es que el problema no se resuelva, es que se multiplica.

La oleada de Ceuta se ha revestido de un ¿pequeño? malentendido. Marlaska no pudo garantizar en la rueda de prensa que vuelva a ocurrir. «No soy adivino», dijo.

Como si no formara parte de un Estado que tiene la maquinaria para exigir garantías. Por eso, su contestación abre más interrogantes: ¿qué exigencias está planteando España a Marruecos para evitar que vuelva a ocurrir? La verdadera diplomacia no es no discutir nunca o acudir a todas las fiestas, sino dialogar y exigir, si es necesario, con firmeza.

Sólo así se establece una relación social, lo mismo da personal que internacional, con garantías. La garantía de que, si vuelve a pasar, habrá consecuencias. La diplomacia sumisa no sólo no sabe lo que son las consecuencias, sino que evita que las haya.

Puede parecer cortesía, pero es rendición. Lejos de preocuparnos por el enfado de Europa, quizá debería tranquilizarnos. Aunque sólo sea porque al protegerse ellos, van a ayudarnos a nosotros.

Sí, ellos sí quieren poner límites. La geopolítica también tiene estas contradicciones. Un límite puede hacer que todo funcione mejor.

Conviene no olvidarlo. Las fronteras delimitan un territorio geográfico. Los límites, el respeto que un país es capaz de exigir.

Eso también es soberanía. Temas Marruecos Ceuta Rabat Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»

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Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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