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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

Marta González, monja de clausura: «Hace tres años que me casé. No fue algo improvisado. Antes hubo un tiempo de búsqueda, de preguntas y de aprender a escuchar»

Tomar la decisión de ser monja no es fácil. Implica renunciar a aspectos importantes, como el matrimonio o la posibilidad de formar una familia , y asumir un modo de vida muy distinto al de la mayoría

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Marta González, monja de clausura: «Hace tres años que me casé. No fue algo improvisado. Antes hubo un tiempo de búsqueda, de preguntas y de aprender a escuchar»

La religiosa, de 29 años, explica cómo fue su profesión solemne como monja benedictina Regala esta noticia Añádenos en Google Sor Marta, monja de clausura, durante una entrevista. (YouTube) Inés Romero 29/07/2026 a las 08:24h. Tomar la decisión de ser monja no es fácil. Implica renunciar a aspectos importantes, como el matrimonio o la posibilidad de formar una familia, y asumir un modo de vida muy distinto al de la mayoría de las personas, marcado por la oración y el compromiso con la fe.

Sin embargo, las mujeres que anteponen la vocación religiosa a cualquier otro proyecto aseguran que ese camino les permite sentirse llenas y realizadas. Para ellas, no se trata de una renuncia, sino de una elección libre que responde a una llamada profunda y da sentido a su existencia. Este es el caso de Marta González.

Conocida en redes sociales como sor Marta, la joven, de tan solo 29 años, suele compartir con sus seguidores su experiencia como religiosa. A raíz de sus publicaciones, ha ido ganando popularidad hasta el punto de que los medios de comunicación se han interesado por su historia. Noticia relacionada Marta González, monja de clausura: «Hubo un chico en mi vida, pero no llegamos a formalizar nada»

Inés Romero En su canal de YouTube, explica por qué se convirtió en monja de clausura. «Dios te llama y es donde vas a ser 100% feliz. Yo quería ser feliz.

No hay más. Fue por puro egoísmo», indica. Desde entonces, ha pasado más de una década y sor Marta asegura que se siente muy agradecida.

«Entregarme a la Iglesia lo vivo con generosidad», sostiene. En un vídeo relata uno de los momentos que recuerda con más alegría: su profesión solemne como monja benedictina. «Dicho de otra manera, le dije al Señor que quería ser solamente suya», apunta.

Sor Marta, monja de clausura, y la decisión que tomó hace tres años Marta González echa la vista atrás y recuerda uno de los momentos más importantes de su vida. «Hace tres años que me casé. No fue una boda como la que te estás imaginando.

No hubo vestido blanco, pero sí una iglesia, una comunidad, un altar y una lámpara encendida», comenta. La mujer explica que ese día hizo su profesión solemne como monja benedictina. «Dicho de otra manera, le dije al Señor que quería ser solamente suya.

En la misa pedí a la madre abadesa ser admitida para siempre en esta comunidad. No fue algo improvisado. Antes hubo años de formación, de búsqueda, de preguntas, de aprender a escuchar y de descubrir si esta vida era realmente mi camino», sostiene.

Sor Marta detalla las tres cosas que solicitó y que, tras concedérselas, han supuesto un antes y un después: «Quiero vivir estable en este monasterio, quiero convertirme cada día y quiero vivir en obediencia». Asimismo, añadió una cuarta condición: «Suena grande, pero es algo muy concreto. Quiero consagrarme a la oración por la Iglesia y por el mundo entero desde dentro de estos muros.

Mi vida está ofrecida por él». «Mi vocación no es una heroicidad, sino una gracia. Hoy doy gracias a Dios por haberme traído a esta vida y a este monaterio, por haberme hecho feliz aquí y por haberse dignado a casarse conmigo para siempre»

Sor Marta Monja de clausura La religiosa relata que uno de los instantes que más le marcó fue el canto de las letanías. «Me tubé en el suelo y, mientras yo estaba allí, la iglesia entera pedía ayuda a todos los Santos», apunta. La monja de clausura añade que recibió varios obsequios.

«El anillo, signo de mi desposorio con Cristo; el libro 'Liturgia de las horas', pues rezar es mi honor y mi obligación; la 'Regla de San Benito' y el velo negro», declara. Para ella, su vocación «no es una heroicidad, sino una gracia». «Hoy doy gracias a Dios por haberme traído a esta vida y a este monaterio, por haberme hecho feliz aquí y por haberse dignado a casarse conmigo para siempre.

Hace tres años llevé una lampara encendida al altar y esa sigue siendo mi intención: arder para él todos los días», concluye sor Marta. comentarios Reportar un error Marta González, monja de clausura: «Hace tres años que me casé. No fue algo improvisado. Antes hubo un tiempo de búsqueda, de preguntas y de aprender a escuchar»

La religiosa, de 29 años, explica cómo fue su profesión solemne como monja benedictina Regala esta noticia Añádenos en Google Sor Marta, monja de clausura, durante una entrevista. (YouTube) Inés Romero 29/07/2026 a las 08:24h. Tomar la decisión de ser monja no es fácil. Implica renunciar a aspectos importantes, como el matrimonio o la posibilidad de formar una familia, y asumir un modo de vida muy distinto al de la mayoría de las personas, marcado por la oración y el compromiso con la fe.

Sin embargo, las mujeres que anteponen la vocación religiosa a cualquier otro proyecto aseguran que ese camino les permite sentirse llenas y realizadas. Para ellas, no se trata de una renuncia, sino de una elección libre que responde a una llamada profunda y da sentido a su existencia. Este es el caso de Marta González.

Conocida en redes sociales como sor Marta, la joven, de tan solo 29 años, suele compartir con sus seguidores su experiencia como religiosa. A raíz de sus publicaciones, ha ido ganando popularidad hasta el punto de que los medios de comunicación se han interesado por su historia. Noticia relacionada Marta González, monja de clausura: «Hubo un chico en mi vida, pero no llegamos a formalizar nada»

Inés Romero En su canal de YouTube, explica por qué se convirtió en monja de clausura. «Dios te llama y es donde vas a ser 100% feliz. Yo quería ser feliz.

No hay más. Fue por puro egoísmo», indica. Desde entonces, ha pasado más de una década y sor Marta asegura que se siente muy agradecida.

«Entregarme a la Iglesia lo vivo con generosidad», sostiene. En un vídeo relata uno de los momentos que recuerda con más alegría: su profesión solemne como monja benedictina. «Dicho de otra manera, le dije al Señor que quería ser solamente suya», apunta.

Sor Marta, monja de clausura, y la decisión que tomó hace tres años Marta González echa la vista atrás y recuerda uno de los momentos más importantes de su vida. «Hace tres años que me casé. No fue una boda como la que te estás imaginando.

No hubo vestido blanco, pero sí una iglesia, una comunidad, un altar y una lámpara encendida», comenta. La mujer explica que ese día hizo su profesión solemne como monja benedictina. «Dicho de otra manera, le dije al Señor que quería ser solamente suya.

En la misa pedí a la madre abadesa ser admitida para siempre en esta comunidad. No fue algo improvisado. Antes hubo años de formación, de búsqueda, de preguntas, de aprender a escuchar y de descubrir si esta vida era realmente mi camino», sostiene.

Sor Marta detalla las tres cosas que solicitó y que, tras concedérselas, han supuesto un antes y un después: «Quiero vivir estable en este monasterio, quiero convertirme cada día y quiero vivir en obediencia». Asimismo, añadió una cuarta condición: «Suena grande, pero es algo muy concreto. Quiero consagrarme a la oración por la Iglesia y por el mundo entero desde dentro de estos muros.

Mi vida está ofrecida por él». «Mi vocación no es una heroicidad, sino una gracia. Hoy doy gracias a Dios por haberme traído a esta vida y a este monaterio, por haberme hecho feliz aquí y por haberse dignado a casarse conmigo para siempre»

Sor Marta Monja de clausura La religiosa relata que uno de los instantes que más le marcó fue el canto de las letanías. «Me tubé en el suelo y, mientras yo estaba allí, la iglesia entera pedía ayuda a todos los Santos», apunta. La monja de clausura añade que recibió varios obsequios.

«El anillo, signo de mi desposorio con Cristo; el libro 'Liturgia de las horas', pues rezar es mi honor y mi obligación; la 'Regla de San Benito' y el velo negro», declara. Para ella, su vocación «no es una heroicidad, sino una gracia». «Hoy doy gracias a Dios por haberme traído a esta vida y a este monaterio, por haberme hecho feliz aquí y por haberse dignado a casarse conmigo para siempre.

Hace tres años llevé una lampara encendida al altar y esa sigue siendo mi intención: arder para él todos los días», concluye sor Marta. comentarios Reportar un error Marta González, monja de clausura: «Hubo un chico en mi vida, pero no llegamos a formalizar nada» Inés Romero Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Boticaria García, nutricionista: «El melón no fermenta en el estómago después de la cena. No es peor comerlo por la noche»

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Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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