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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Cuando se encubre una crisis bajo el disfraz de una emergencia

La situación que se vive en Ceuta , además de impactar en los medios de comunicación por la singularidad de las imágenes, abre el cansino e interesado debate político sobre el tratamiento que se le de

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Cuando se encubre una crisis bajo el disfraz de una emergencia Lo ocurrido en Ceuta es inequívocamente una invasión del territorio nacional y la ley ampara que el Gobierno movilice a unidades de las Fuerzas Armadas como garantes de un deber constitucional Regala esta noticia Añádenos en Google Inmigrantes en las inmediaciones de la frontera de Marruecos con Ceuta. (AFP) Javier Pery Paredes 31/07/2026 a las 14:59h. La situación que se vive en Ceuta, además de impactar en los medios de comunicación por la singularidad de las imágenes, abre el cansino e interesado debate político sobre el tratamiento que se le debe dar. La cuestión es que, más allá de la ... comprensible preocupación social en la ciudad autónoma y su entorno, la discusión parece alejarse de los hechos (una invasión humana) para quedarse en el ámbito del debate jurídico de la norma que sería aplicable.

El análisis de los hechos pierde presencia pública frente al marasmo legislativo al que se nos tiene acostumbrado la clase política, donde lo normal es el uso ambiguo de las palabras y de conceptos jurídicos indeterminados que permiten decir hoy lo contrario que dijo ayer, esto es, mentir al ciudadano a la cara. Así las cosas, la entrada masiva sin control de inmigrantes a territorio español merecería, en primera instancia, una explicación de la brecha de seguridad, y el vacío informativo por parte de la inteligencia española y una segunda de la diplomacia gubernamental sobre la oportunidad de los viajes internacionales a la región y declaraciones oficiales sobre la situación. Dicho esto, la verdad es que España y los españoles nos enfrentamos a una Crisis y no a una Emergencia nacional.

Una Emergencia es, por un lado, una situación provocada por un fenómeno natural, como una riada o un incendio, donde, salvo la imprudencia de un anónimo ciudadano o una casualidad meteorológica, no existe una voluntad adversa que se oponga a la acción propia. Y, por otro lado, se trata de algo que se circunscribe al territorio nacional y, por ende, a la competencia de as administraciones públicas, donde se es soberano para aplicar la normativa nacional. Vamos, que se trata de una cuestión de régimen interior.

La Crisis es diferente. Es una situación que se produce súbitamente, (el detonante) provocada o inducida por el ser humano, donde media una voluntad adversa que trata de crear circunstancias para obtener una ventaja, ya sea para obtener una hegemonía regional, alcanzar un objetivo estratégico propio o simplemente debilitar al contrario. Es evidente que los tristes y preocupantes sucesos en la ciudad española se corresponden con lo segundo, que es un asunto de seguridad nacional donde la competencia reside exclusivamente en el Gobierno de la nación.

Aunque las Emergencias y las Crisis tengan mucho en común: sorpresa, incertidumbre, indefinición, etc. y se puedan emplear medios comunes para una y otra, hay que dejar bien claras las cosas desde el principio porque la resolución de la situación tiene mucho que ver con la claridad con la que se defina el problema. Y el caso que nos trate Ceuta es claramente una Crisis que nos contrapone con un vecino exterior que, además de provocar una avalancha humana hacia nuestra frontera y nuestro mar territorial, manda un mensaje al mundo de su habilidad para actuar como un actor internacional capaz de modificar la situación en su beneficio. Así las cosas, parece razonable aplicar la normativa sobre emergencias nacionales a lo que lo son.

Los incendios de este verano que arrasaron grandes espacios naturales y zonas urbanas y que obligaron al desalojo de poblaciones enteras, con las consecuencias que conlleva el movimiento y la protección de un gran número de personas es una de ellas. Las emergencias requieren previsión y evaluación con planes diseñados de antemano y disponibilidad de medios acordes a ello. Es una cuestión interna competencia del Ministerio del Interior con la dotación de los cuerpos y fuerzas de seguridad y de protección civil. que, si se ven superados, pueden ampliarse con unidades de las Fuerzas Armadas, además de la Unidad Militar de Emergencia.

Prima la competencia de Interior sobre Defensa. Newsletter Sin embargo, lo que se vive en Ceuta es inequívocamente una invasión del territorio nacional y, para estos casos, la ley ampara que el Gobierno movilice a unidades de las Fuerzas Armadas, no como agentes del orden público, sino como garantes de un deber constitucional: la defensa del territorio. Insisto, desde el punto de vista normativo, esto va más allá del orden público, es cuestión de defensa del territorio y de la mar que lo rodea y cuya normativa se ajusta a lo previsto en la ley de Seguridad Nacional.

Prima Defensa sobre Interior. Todo junto, hace pensar que si se trata esta crisis como una emergencia es que hay una Crisis de competencias dentro de la Administración o la forma de entender la Defensa Nacional de España. Javier Pery Paredes Almirante de la Armada (ret) Fue Director del Gabinete Técnico del Ministro de Defensa comentarios Reportar un error Cuando se encubre una crisis bajo el disfraz de una emergencia Lo ocurrido en Ceuta es inequívocamente una invasión del territorio nacional y la ley ampara que el Gobierno movilice a unidades de las Fuerzas Armadas como garantes de un deber constitucional Regala esta noticia Añádenos en Google Inmigrantes en las inmediaciones de la frontera de Marruecos con Ceuta. (AFP) Javier Pery Paredes 31/07/2026 a las 14:59h.

La situación que se vive en Ceuta, además de impactar en los medios de comunicación por la singularidad de las imágenes, abre el cansino e interesado debate político sobre el tratamiento que se le debe dar. La cuestión es que, más allá de la ... comprensible preocupación social en la ciudad autónoma y su entorno, la discusión parece alejarse de los hechos (una invasión humana) para quedarse en el ámbito del debate jurídico de la norma que sería aplicable. El análisis de los hechos pierde presencia pública frente al marasmo legislativo al que se nos tiene acostumbrado la clase política, donde lo normal es el uso ambiguo de las palabras y de conceptos jurídicos indeterminados que permiten decir hoy lo contrario que dijo ayer, esto es, mentir al ciudadano a la cara.

Así las cosas, la entrada masiva sin control de inmigrantes a territorio español merecería, en primera instancia, una explicación de la brecha de seguridad, y el vacío informativo por parte de la inteligencia española y una segunda de la diplomacia gubernamental sobre la oportunidad de los viajes internacionales a la región y declaraciones oficiales sobre la situación. Dicho esto, la verdad es que España y los españoles nos enfrentamos a una Crisis y no a una Emergencia nacional. Una Emergencia es, por un lado, una situación provocada por un fenómeno natural, como una riada o un incendio, donde, salvo la imprudencia de un anónimo ciudadano o una casualidad meteorológica, no existe una voluntad adversa que se oponga a la acción propia.

Y, por otro lado, se trata de algo que se circunscribe al territorio nacional y, por ende, a la competencia de as administraciones públicas, donde se es soberano para aplicar la normativa nacional. Vamos, que se trata de una cuestión de régimen interior. La Crisis es diferente.

Es una situación que se produce súbitamente, (el detonante) provocada o inducida por el ser humano, donde media una voluntad adversa que trata de crear circunstancias para obtener una ventaja, ya sea para obtener una hegemonía regional, alcanzar un objetivo estratégico propio o simplemente debilitar al contrario. Es evidente que los tristes y preocupantes sucesos en la ciudad española se corresponden con lo segundo, que es un asunto de seguridad nacional donde la competencia reside exclusivamente en el Gobierno de la nación. Aunque las Emergencias y las Crisis tengan mucho en común: sorpresa, incertidumbre, indefinición, etc. y se puedan emplear medios comunes para una y otra, hay que dejar bien claras las cosas desde el principio porque la resolución de la situación tiene mucho que ver con la claridad con la que se defina el problema.

Y el caso que nos trate Ceuta es claramente una Crisis que nos contrapone con un vecino exterior que, además de provocar una avalancha humana hacia nuestra frontera y nuestro mar territorial, manda un mensaje al mundo de su habilidad para actuar como un actor internacional capaz de modificar la situación en su beneficio. Así las cosas, parece razonable aplicar la normativa sobre emergencias nacionales a lo que lo son. Los incendios de este verano que arrasaron grandes espacios naturales y zonas urbanas y que obligaron al desalojo de poblaciones enteras, con las consecuencias que conlleva el movimiento y la protección de un gran número de personas es una de ellas.

Las emergencias requieren previsión y evaluación con planes diseñados de antemano y disponibilidad de medios acordes a ello. Es una cuestión interna competencia del Ministerio del Interior con la dotación de los cuerpos y fuerzas de seguridad y de protección civil. que, si se ven superados, pueden ampliarse con unidades de las Fuerzas Armadas, además de la Unidad Militar de Emergencia. Prima la competencia de Interior sobre Defensa.

Newsletter Sin embargo, lo que se vive en Ceuta es inequívocamente una invasión del territorio nacional y, para estos casos, la ley ampara que el Gobierno movilice a unidades de las Fuerzas Armadas, no como agentes del orden público, sino como garantes de un deber constitucional: la defensa del territorio. Insisto, desde el punto de vista normativo, esto va más allá del orden público, es cuestión de defensa del territorio y de la mar que lo rodea y cuya normativa se ajusta a lo previsto en la ley de Seguridad Nacional. Prima Defensa sobre Interior.

Todo junto, hace pensar que si se trata esta crisis como una emergencia es que hay una Crisis de competencias dentro de la Administración o la forma de entender la Defensa Nacional de España. Javier Pery Paredes Almirante de la Armada (ret) Fue Director del Gabinete Técnico del Ministro de Defensa comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa, sobre su infancia: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»

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Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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